Ver antecedentes caso Aviacsa y aquí también sobre el pésimo servicio.
Las ideas clave de la reestructuración aérea que propugnan algunos medios (como voceros serviciales de varias líneas aéreas) son:
1. Jamás debe existir sobre-oferta porque eso sólo beneficia a los consumidores, que tienen más opciones para elegir de acuerdo con la calidad y el precio.
2. La libre competencia es por definición ruinosa. El gobierno debe restringir la entrada (que el negocio sólo sea para los que ya están dentro) y repartir el mercado equitativamente, haciendo que los precios al consumidor permitan que todos - excepto los consumidores- ganen: accionistas de las líneas aéreas, sindicatos, empleados, pilotos, azafatas, agencias de viajes, aeropuertos, el gobierno que recibirá el pago puntual de combustibles, derechos e impuestos, y hasta los medios de comunicación que recibirán jugosas inserciones de anuncios.
3. Este "milagro" de armonía y abundancia lo tendrán que pagar los consumidores mediante precios lo suficientemente exorbitantes para que, aún sin mayor demanda, cualquier vuelo - hasta el de un solo pasajero- resulte negocio.
Viva el mercantilismo. Viva el capitalismo de compadres. Muera la competencia y el libre mercado.
Declaraciones del Presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), Javier Christlieb (respeto la sintaxis desastrosa con las se publican hoy en el periódico "Reforma"):
"Ya es la segunda ocasión que ocurre en México que hubo una sobreoferta...donde lo único que se logró es que muchas empresas cerraran y dejaran el transporte aéreo hecho pedazos".
La sobre-oferta, según este personaje, es mala porque elimina a los incompetentes y los saca del mercado. Ya entendimos. Ya sabemos qué podemos esperar los consumidores de la mayoría de nuestros negociantes aéreos. ¿Lo de "hecho pedazos" se refiere a los accidentes de los viejos aviones de la desaparecida Taesa o a las actuales cafeteras voladoras de Aviacsa?
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