sábado, 31 de mayo de 2008

¿Una vida sana?

¿Cómo es que la "vida sana" de un adicto al gimnasio y ciclista de fin de semana esconde peligrosas psicosis?


El culto al cuerpo es uno de los grandes mandamientos que siguen esos personajes masculinos, relativamente jóvenes, que habitan en las ciudades y que algún ingenioso bautizó como "metro sexuales" (atención: no confundir con los despreciables "machos" que incordian a las mujeres en el Metro) para mejor venderles todo tipo de aditamentos y artilugios caros que son eficacísimos, dicen, para conservarse "por siempre jóvenes y en forma".

El ciclismo de fin de semana ha causado furor entre algunos de estos personajes, al menos en la ciudad de México donde les ayuda la elogiable complacencia de unas autoridades que se sienten el "no va más" de la modernidad europea por ir un día al mes en bicicleta a sus despachos.

El domingo 25 de mayo, a las 12 horas aproximadamente, uno de estos esforzados de fin de semana con bicicleta de lujo y atuendo de campeón olímpico pedaleaba febril en la avenida Insurgentes – de sur a norte, a la altura de la colonia Florida – justo en medio del carril que se supone exclusivísimo para que circulen los largos autobuses del transporte público bautizado como "Metrobús". El conductor del autobús, en el que viajábamos algunos perezosos ciudadanos que no queríamos o no podíamos imitar al anónimo campeón de las pistas, incurrió en la "insolencia" de tocar la bocina del vehículo para indicarle al atlético de fin de semana que estaba impidiendo el paso del transporte público. ¡Jamás lo hubiese hecho!, el prospecto de Apolo urbano se transformó en un energúmeno, gritó insultos, hizo señas obscenas y esperó el paso del autobús, en la siguiente esquina, para arrojarnos furioso alguna piedra o botella que recogió del suelo, con la suficiente fuerza y puntería como para estrellar el cristal de la ventanilla lateral del conductor (éste, sorprendentemente, conservó la calma y el control del vehículo eludiendo la provocación del metro-sexual furibundo).

Ojalá ese psicópata renunciase a tan saludables hábitos dominicales y, a imitación de sus ancestros, dedicase su ocio a ver el futbol, apoltronado frente al televisor, tomando una cerveza tras otra y comiendo antojitos pletóricos de grasas y carbohidratos, fumando como chimenea y fastidiando a su mujercita o a su mamacita. Digo, eso sería más sano…para quienes andan en las calles.

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1 Comentarios:

Blogger Ramón Mier dijo...

¿Que es un hombre metrosexual?

Un hombre cuyo sexo mide un metro.
Un hombre que busca o consigue gratificación sexual en el metro.
Un hombre que busca o consigue gratificación sexual en el metrobus.
Un hombre cuyo sexo se encuentra a un metro del piso.
Un hombre que solo busca sexo con parejas que midan un metro.

junio 02, 2008  

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