jueves 12 de noviembre de 2009

La moda brasileña y el humorismo involuntario de Lula

Para mi sorpresa, hasta el respetable y serio semanario británico "The Economist" se ha sumado a la moda de presentar a Brasil como una especie de estrella refulgente en el panorama económico mundial. Ver aquí.
Me temo que tanta alharaca es un poco prematura, pero en fin: La moda es la moda.
En todo caso, hay que tener cuidado con el uso de las hipérboles, como le consta al presidente brasileño, Luiz Inazio "Lula" Da Silva, quien en cierta ocasión dijo, para exhibir su origen humilde, que su madre (la de Lula, desde luego) había nacido "analfabeta". Pues sí, como las madres de todos, hasta las madres de los reyes y de los magnates, nacieron analfabetas, sin ropa y generalmente llorando.

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El "pleito" de los magnates y el Presidente

..."Y todo les salió al revés: Les falló el cálculo, les falló Armando Paredes, les fallaron sus voceros estrella en la tele, en la radio y en los periódicos, les falló el “experimentado” Claudio Décimo y, ¡terror!, les falló el senador sonorense (¿pues no que era la última coca del desierto?) y, para acabarla de fastidiar, se enemistaron en el camino con el Presidente."
Interesante y divertido artículo de Juan Pablo Roiz en Asuntos Capitales.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Actividad industrial: cambió la tendencia

Hoy, el INEGI difundió las cifras de actividad industrial al mes de septiembre de 2009. Hay una ligera alza, respecto del mes anterior y con cifras sin efectos estacionales, de 0.15 por ciento. En términos anuales la caída es de 5.7 por ciento.
La siguiente gráfica, del mismo INEGI, es elocuente. La línea roja (tendencia) va hacia arriba desde marzo pasado, aun con los dos meses siniestros - abril y mayo- que nos dejó la epidemia de influenza. La tendencia cambió: Ahora la curva en vez de cóncava es convexa (como me dijo un buen amigo matemático, recordando a uno de sus maestros, la curva ya puede "retener agua"), pero es evidente, también, que no hemos regresado a los niveles de actividad industrial de septiembre de 2008, mucho menos al "pico" de la curva que se registró en el primer trimestre de 2008.
Va la gráfica (que puede agrandarse haciendo clic sobre la imagen):

Esmé, esmé, ese paro no se ve...

Me dan pena las personas que no saben retirarse a tiempo, que no entienden cuando una causa, una chamba, un privilegio, ya se acabó...La causa del SME es indefendible. No están peleando porque la política laboral del gobierno los oprima, están furiosos porque el gobierno extinguió esa paraestatal que era un monumento a la incompetencia, al abuso contra los consumidores y a la cobardía de los políticos de todos los colores y sabores. Y esa paraestatal, Luz y Fuerza del Centro, había sido para el SME, la holding privada que maneja Martín Esparza, una fuente inagotable de recursos.
Ni hablar, se acabó lo que se daba.
Pero estos personajes no tienen tolerancia a la frustración, ni a la pérdida. Esparza debe saber, en el fondo, que jugó sus cartas muy mal y que sus baladronadas, poniéndole al Presidente plazos perentorios, terminaron como nunca imaginó: Le cerraron la llave y punto.
A pesar de que los medios, ávidos de tener algo que decir, le han hecho el caldo gordo al supuesto paro nacional que nuestra aburrida izquierda vocinglera y silvestre ha convocado, la dichosa movilización ha contado con más policías y patrullas cerrando calles y avenidas que con electricistas militantes. Patético.
Ese paro de los del esmé la verdad es que no se ve. Bostezo.

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lunes 9 de noviembre de 2009

El dúo dinámico debate sobre productividad

La productividad en Estados Unidos creció un espectacular 9.5 por ciento anual en el tercer trimestre. En contraste, la tasa de desempleo abierto, también en Estados Unidos, llegó a los dos dígitos, más de 10 por ciento, por primera vez en 25 años.

Por supuesto - y para ello hay muchas explicaciones, no sólo la afición de los medios de comunicación a las malas noticias- en los principales diarios especializados como el WSJ o el FT, ya no se diga en los de información general, la noticia sobre el crecimiento de la productividad se registró en las páginas interiores en tanto que el reporte sobre desempleo se desplegó en las primeras planas e influyó negativamente (dicen quienes les leen las entrañas a los mercados financieros para explicar porqué suben o porqué se desploman) el día que se anunció. La diferencia de valoración no sólo se explica por el alarmismo congénito de la profesión periodística, sino porque el desempleo es un concepto más tangible para el público que el concepto de productividad. A largo plazo el motor del crecimiento económico y del bienestar es la productividad, pero en el horizonte inmediato de millones de personas lo que pesa, en las cuentas de cada día, es tener o no tener un empleo.

A partir de estos dos datos en contraste (desempleo y productividad) el dúo dinámico de la Universidad de Chicago - Gary Becker y Richard Posner- reflexiona y discrepa entre sí. El documentado debate puede leerse en la bitácora conjunta del premio Nobel (Becker) y del jurista-economista (Posner) pinchando en este sitio para Becker y en este otro sitio para Posner.

Becker, en línea con la experiencia histórica, advierte que a largo plazo los incrementos de la productividad habrán de traducirse en más empleo y más bienestar,si bien en el corto plazo esos mismos incrementos pueden generar desempleo, (se trata, en última instancia, de la famosa "destrucción creativa" que tan brillantemente expuso Jospeh Schumpeter en su "Teoría del desarrollo económico"). Un ejemplo típico es del mensajero que, por la generalización del uso del fax y del correo electrónico, se quedó sin trabajo pero capacitándose obtiene un empleo mucho más productivo y remunerador, por ejemplo: ordenando archivos y datos electrónicos en una computadora o incluso produciendo programas de computación para usos administrativos.

Posner no está de acuerdo con Becker en que, hoy y ahora y en esta "world wide recession", estemos presenciando un incremento de la productividad que sea producto de una mejora tecnológica o de un proceso creativo; conjetura que más bien se trata de que menores trabajadores están trabajando más horas, ganando menos, así como de otras reacciones temporales de las empresas para ajustarse ante la recesión: posponer pagos a proveedores, disminuir la calidad de las materias primas e insumos empleados para producir los bienes y otras medidas microeconómicas de emergencia frente a la crisis que se traducen a la postre en una real o aparente mayor producción ("output") a partir de menos factores productivos.

Lejos de mí pretender terciar en este debate entre dos gigantes (de los auténticos, no de los que menudean por estos lares perorando y salpicando bilis ideológicas o sectarias), pero me atrevo a opinar que, en lo básico, Becker es quien tiene razón: Este aumento en la productividad es una buena noticia y presagia (en un futuro que no sabemos determinar cuán cercano está) mayor bienestar y, a la postre, mayor empleo.

Las razones de cada cual ahí están - en una de las bitácoras imprescindibles en el mundo de la investigación económica- y es un placer intelectual aprender un poquito asomándose a discusiones inteligentes.

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