domingo, 14 de junio de 2009

Corea del Norte, instrumento de China

Corea del Norte es un Estado títere, y el titiritero es el gobierno de China.

Esta es la hipótesis que, con fundamentos sólidos, expuso hace varios días Anne Applebaum en las páginas de opinión de The Washington Post. (Applebaum, por cierto, es la autora de uno de los mejores y más actualizados recuentos del terror soviético de 1917 a la caída del muro de Berlín: “Gulag, a History”, Anchor Books, Random House, New York, 2003).

Vale la pena, y toma poco tiempo, leer el resumen que hizo la propia Applebaum de sus argumentos para conjeturar que la principal razón de los recientes y perturbadores amagos de Corea del Norte al mundo civilizado, y especialmente a los Estados Unidos, es que el gobierno Chino está usando a su títere para someter a Barack Obama a su primera prueba de fuego en política internacional. Se puede leer haciendo clic AQUÍ.

¿Y si el “loquito” de Kim Jong Il tiene “dueño”?

No me negarán que si el desquiciado régimen de Corea del Norte – quien acaba de desconocer el armisticio de 1953- tiene dueño y que si ese dueño es el Partido Comunista Chino, estamos ante un escenario muy diferente, y mucho más peligroso para el futuro del mundo, que si estamos únicamente ante las locuras seniles – propias de una penosa agonía – de uno de los pocos dictadores “loquitos” al que se puede apaciguar, como en el pasado lo ha hecho la diplomacia estadounidense, regalándole un balón de básquetbol autografiado por Michael Jordan.

El primer escenario, que es el que dibuja como hipótesis Anne Applebaum, es para atemorizar a todos, en primer lugar a los japoneses, ya que significa que Corea del Norte es una herramienta singularmente eficaz para que China se vuelva el poder dominante en el Este de Asia, sin que Estados Unidos ni mucho menos Europa puedan hacer mucho para evitarlo.
Esto, eventualmente, nos regresaría a un mundo bipolar de tensos equilibrios entre dos potencias dominantes: China y Estados Unidos.


¿Un mundo sutilmente bipolar, al estilo chino?

Pero los chinos aprendieron de los errores de la Unión Soviética: No se trata de desafiar al “mundo libre” emprendiendo una carrera armamentista o mediante la propaganda de que bajo el comunismo la gente es más próspera y feliz que en las democracias liberales; mucho menos, el gobierno chino es tan candoroso como para querer comparar el todavía paupérrimo nivel de vida de la mayoría de su población con los estándares europeos o estadounidenses.

China comercia con singular denuedo con Estados Unidos, invierte las divisas excedentes en Estados Unidos (con lo que se ha convertido en el principal acreedor del dólar) y establece todos los nexos necesarios con el mundo en términos más o menos cordiales, si los asuntos son comerciales o financieros, pero el gobierno chino NO permite que nadie le diga en su cara que viola los derechos humanos, que arremete y reprime al Tibet o que persigue a los disidentes. Por el contrario, casi todo mundo se “adapta” a las peculiaridades del modelo chino y, con tal de no perder los prometedores negocios en China, se acepta la autocensura más férrea, por ejemplo en la Internet acotada a la que tienen acceso los chinos.

Toda una definición de las poco sutiles contradicciones que plantea el modelo chino.

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1 Comentarios:

Blogger Francisco Javier Rovalo dijo...

A Applegate se le pasó recordar el incidente entre un buque de guerra americano con uno chino.

No debemos confiar en un país que no permite la libertad de expresión a sus ciudadanos.

junio 15, 2009  

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