martes, 24 de noviembre de 2009

¿A quién beneficia una moneda china débil?

En lo inmediato, a mí y a millones de consumidores en todo el mundo, incluidos desde luego los consumidores en Estados Unidos.
¿A quién perjudica? A millones de chinos, cuyos salarios tienen menos poder adquisitivo y para quienes los bienes importados se encarecen.
También perjudica a exportadores estadounidenses que, conjeturan, podrían vender más a China y/o tendrían menos competencia de las mercaderías chinas en Estados Unidos y en otros mercados (ojo, escribí: conjeturan, habría que ver si de veras son competitivos al margen del tipo de cambio).
Estas claras consideraciones, que no suelen hacerse en los análisis al uso que tienden a ser mercantilistas y no partidarios del comercio libre, llevan a Gary Becker (de rodillas, por favor, que es Premio Nóbel, je, je, je) a concluir que Barack Obama y Hu Jintao, cada cual, actúan y hablan no como les correspondería si defendiesen los intereses de los consumidores de sus respectivos países, sino como si Hu Jintao fuese el Presidente de los Estados Unidos y Barack Obama el máximo jerarca del Partido Comunista Chino. Puede leerse el interesante análisis de Becker pinchando AQUí.
Otro caso para recordar la sabiduría de Frederic Bastiat: Lo que se ve y lo que no se ve, ensayo maravilloso que puede leerse pinchando en ESTE OTRO SITIO.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

Obama, el vándalo

Genial, dura, directa y oportunísima. Así es la portada de "The Economist" que empieza a circular hoy jueves.

Vemos alejarse, de espaldas, a un señor muy parecido a Barack Obama, después de clavar un destornillador sobre un neumático que se llama "libre comercio".

Ampliamente recomendable el artículo de portada (Vandalismo Económico) para entender las gravísimas consecuencias que puede tener la estúpida ocurrencia de imponer aranceles prohibitivos a los neumáticos fabricados en China. Vandalismo puro e ignorancia histórica de Barack Obama. ¿La magnífica economista y conocedora de la historia económica Christina Romer, asesora de Obama, no le podría dar unas clasecitas acerca de la plaga del proteccionismo comercial y de los severos riesgos, para todo el mundo, de iniciar guerritas comerciales para complacer a unos sindicalistas incompetentes del partido Demócrata?

Otra vez, Obama. El proteccionismo, como el alcoholismo, más que vicio es enfermedad crónica y progresiva. Sólo se puede controlar con grupos de ayuda, al estilo de los de AA: "Hola, soy Barack y soy proteccionista..."

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martes, 1 de septiembre de 2009

¿A dónde va el petróleo?

Las petroleras chinas están invirtiendo en serio - según esta nota del Financial Times- en la explotación de las arenas bituminosas de la provincia de Alberta, en Canadá. Al decir de algunas estimaciones el potencial petrolero de las arenas bituminosas de Canadá sería el mayor del mundo después de los yacimientos de Arabia Saudita, pero requiere de cuantiosas inversiones para explotarse a plenitud.

Para que sea rentable y competitivo el negocio petrolero de las arenas bituminosas de Canadá se requiere de un precio mínimo del petróleo de $60 dólares, actuales, por barril. Obviamente, los chinos están seguros de que los precios estarán por encima de ese nivel durante una larga temporada. El lunes, por ejemplo, el precio promediaba $69 dólares el barril.

Por su parte, Inazio "Lula" Da Silva, el presidente de Brasil, está moviendo todas las piezas para que el gobierno brasileño participe mayoritariamente en la explotación de los ricos yacimientos en aguas profundas que corresponden a ese país. Sus declaraciones en el sentido de que la riqueza petrolera ("Dios le ha dado a Brasil una segunda oportunidad" habría dicho) será el motor de un promisorio desarrollo de Brasil suenan a José López Portillo, en México, a fines de la década de los años 70, proclamando que había llegado la hora de "administrar la abundancia".

Por eso la pregunta del encabezado: ¿A dónde va el petróleo?

Veamos algunos datos acerca de la oferta y la demanda mundial de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía (IEA en inglés):
En 2006, un mercado bastante presionado por la demanda:
OFERTA MUNDIAL: 85.6 millones de barriles diarios
DEMANDA MUNDIAL: 85.2 millones de barriles diarios

En 2007, un mercado rebasado por la demanda (se recurre a inventarios y, obviamente, los precios van al alza con rapidez)
OFERTA MUNDIAL: 85.7 millones de barriles diarios
DEMANDA MUNDIAL: 86.5 millones de barriles diarios

A principios de 2008, y a pesar del repunte de la oferta, todo parecía indicar que los precios del petróleo no tenían límite al alza ante una demanda voraz, pero todo cambió de golpe a partir de agosto.

En el primer trimestre de 2008, la OFERTA MUNDIAL fue de 87.1 millones de barriles pero la DEMANDA MUNDIAL fue superior: 87.5 millones de barriles diarios. En el segundo trimestre de 2008, la demanda empezó a dar señales de debilidad, ya que la OFERTA MUNDIAL fue de 86.8 millones de barriles, ligeramente superior a la DEMANDA MUNDIAL que fue de 86.3 millones de barriles (no obstante, fue en ese segundo trimestre, en junio, cuando los precios alcanzaron su punto máximo, alrededor de 126.33 dólares por barril). Para el tercer trimestre de 2008, el vuelco en la tendencia fue claro: OFERTA MUNDIAL de 86.3 millones de barriles diarios frente a una disminuida demanda de 85.9 millones de barriles diarios y en el cuarto trimestre de 2008 la oferta seguía ajustándose a la baja sin alcanzar, no obstante, a la demanda declinante: OFERTA MUNDIAL de 86 millones de barriles diarios aún bastante por encima de una DEMANDA MUNDIAL de 85.4 millones de barriles diarios.

En 2009, primer trimestre: OFERTA MUNDIAL de 84.6 millones de barriles diarios, DEMANDA MUNDIAL de 84.5 millones de barriles diarios. En el segundo trimestre: OFERTA MUNDIAL: 84.5 millones de barriles diarios, DEMANDA MUNDIAL de 83.7 millones de barriles diarios.

Atención: En doce meses - segundo trimestre de 2009 frente a segundo trimestre de 2008- la oferta se ha ajustado a la baja disminuyendo 2.3 millones de barriles diarios pero la demanda ha disminuido más: 2.6 millones de barriles diarios.


¿Por qué, entonces, los precios del petróleo se han recuperado desde su punto más bajo, en febrero de este año, de sólo 31.04 dólares el barril a los 69 dólares el barril del lunes pasado?, ¿están los precios del petróleo adelantando una recuperación más o menos vigorosa de la economía mundial o estamos ante otra burbuja especulativa creada por las políticas monetarias ultra relajadas de Gran Bretaña y Estados Unidos?

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miércoles, 22 de julio de 2009

¿Por qué nos gusta el activismo gubernamental?



La fuente de la gráfica (si se pincha en ella se amplia la imagen) es "World Public Opinion" (WPO) un proyecto de cooperación internacional entre más de 25 países surgido del Programa Internacional de Actitudes Políticas de la Universidad de Maryland, Estados Unidos.

Queda claro que (casi) todos, en (casi) todo el mundo, queremos que el gobierno "se mueva más" en tiempos de crisis. Una querencia, si se vale decirlo, no exenta de peligros, dado que por lo general los gobiernos hacen más daño haciendo cosas que dejando de hacerlas.

Pero así como preferimos en el futbol soccer que el portero se mueva cuando enfrenta un tiro penal, como escribí hace unos meses robándole la metáfora a mi amigo Diego Petersen, preferimos (bueno, una mayoría apreciable lo prefiere, según las encuestas que conjuntó WPO alrededor del mundo) gobiernos "activistas" a gobiernos tímidos o pasivos; gobiernos intervencionistas en lugar de gobiernos restringidos a sus funciones básicas: respetar todas las libertades de todos, aplicar justa y oportunamente leyes que son iguales para todos, preservar la integridad física del territorio y de sus habitantes, garantizar los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos. No más, ni menos.

La comparación de las preferencias sociales en cada país respecto de lo que debe hacer el gobierno y las preferencias de los aficionados al futbol respecto de lo que deben hacer los guardametas ante un tiro penal tiene mucha más "miga" de lo que parece, porque la mayor parte de los tiros penales van al centro del arco, no a la izquierda o a la derecha, y los porteros que permanecen bien plantados en el centro de su portería, sin querer adivinar y anticiparse al tiro penal, suelen parar más penales que los porteros "dinámicos"..., pero los primeros (los "inmóviles" vamos a llamarlos) son también los más criticados por la afición.

"¡Haz algo!, lo que sea, pero ¡haz algo!", "¡muévete, no te quedes ahí, parado como idiota!".

Los lectores, perspicaces, habrán notado que el único país en el que una gran mayoría de la gente (63 por ciento) está totalmente de acuerdo con la forma en la que su gobierno ha enfrentado la crisis ¡es China! Algún ingenuo, o alguien excesivamente malicioso dirá que precisamente por eso, porque (casi) todos los chinos están conformes y hasta felices con su gobierno, en la República Popular China NO les desvelan mucho esas monsergas de la democracia y de los derechos humanos. ¿Para qué democracia, si de antemano todos (o casi todos) estamos de acuerdo?

Y también habrán notado, perspicaces que son los lectores, que el país donde hay más personas que opinan que el gobierno ya fue demasiado lejos en su activismo contra la crisis es, después de la India (?), Estados Unidos: 31 por ciento. Mi hipótesis (para el caso de Estados Unidos, ya que no tengo la menor idea de porqué 37 por ciento de los indios opinan que su gobierno ha hecho "de más" en esta crisis) es que una sabia desconfianza hacia el gobierno - hacia todo gobierno - y una sana repulsión hacia el intervencionismo gubernamental son virtudes características del pueblo estadounidense que, aún en estos tiempos tan proclives al intervencionismo estatal, se preservan (al respecto, basta ver cómo descendió la popularidad de Barack Obama por su activismo en el rescate de General Motors y Chrysler).

Hace un siglo aproximadamente G. K. Chesterton, en su "Ortodoxia", escribió:

"La idea democrática es que el gobierno es algo análogo a escribir uno sus propias cartas de amor o sonarse uno sus propias narices. Cosas que deseamos que los hombres las hagan por sí mismos, aunque las hagan mal. No discuto aquí la exactitud de ninguna de estas concepciones; sé que algunos modernos andan por ahí pidiendo que los científicos les elijan sus esposas y, por lo que sabemos, muy pronto pedirán niñeras que les suenen la nariz".


Bien, cien años después parece que tales "modernos" ya son mayoría: Queremos que el gobierno nos resuelva la vida, aunque el propio gobierno haya sido responsable, antes, con su febril actividad controladora, de habérnosla fastidiado.

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miércoles, 8 de julio de 2009

El G-8 se pone más cauto

Reunidos en L'Aquila, Italia, justo donde un fuerte terremoto dejó en abril pasado una estela de destrucción y muerte, (pinchar aquí para ver fotos de The Boston Globe) los líderes del G-8 se mostraron especialmente cautos acerca de la futura salida de la calamidad global (vulgo: recesión).

Ángela Merkel, la primer ministro de Alemania, describió bien este tono de cauteloso optimismo: "Todos compartimos la visión de que la salida de la crisis será un largo camino. Con suerte, podemos decir que ya tocamos el fondo".

El G-8 son, digamos, las siete economías más industralizadas de Occidente más Rusia.

Por cierto, la brutal represión de musulmanes en la región de Xianjiang, China, frustró la negociación prevista para convencer a los gobiernos de China e India de colaborar más activamente en el combate al cambio climático, ya que Hu Jintao, el presidente chino, salió volando de regreso - literalmente- para atender la crisis doméstica y, también con suerte, calmar las aguas después de la matanza.

Como suele suceder el asunto de los excesos represivos del gobierno chino NO se trató oficialmente en la cumbre del G-8.

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lunes, 22 de junio de 2009

La sorprendente productividad de China

China necesita consumir un poco más y ahorrar un poco menos. Estados Unidos necesita ahorrar más y consumir menos.

Así, dicho de forma simple, hasta simplista, y esquemática, ven muchos el nuevo equilibrio mundial tras la recesión que padecemos.

Un vistazo superficial a los más recientes datos de la balanza comercial Estados Unidos-China parece indicar que hacia allá van las cosas.

Veamos, primero, cómo creció el déficit de 2004 a 2008:

(Dar clic en la imagen para ampliarla)



Y, ahora, cómo ha disminuido el déficit en el primer trimestre de 2009, respecto del mismo trimestre de 2008:

(Dar clic en la imagen para ampliarla)



Pero, ¡atención!, este vistazo es engañoso. El déficit ha caído porque el comercio mundial ha sufrido un brutal encogimiento, pero NO porque Estados Unidos le venda más a China que antes (de hecho le está vendiendo 20% menos que en 2008). El pastel se hizo mucho más chico - ¡esa es la calamidad de esta recesión: el encogimiento del comercio mundial!-, pero en el caso de China-Estados Unidos, es el segundo país el que ha llevado la peor parte. Las exportaciones chinas a Estados Unidos han caído 10%, pero, como ya señalé, las exportaciones estadounidenses a China han caído el doble en porcentaje: 20 por ciento.

¿Mi conclusión? Esto de los chinos, resistiendo mucho mejor que los estadounidenses el encogimiento del comercio global, se llama productividad. Los chinos siguen vendiendo mucho en el exterior, aun en medio de esta calamidad global, porque son muy competitivos en precio y/o en calidad. Y sería candoroso pensar que toda esa competitividad proviene solamente de un tipo de cambio subvaluado.

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domingo, 14 de junio de 2009

Corea del Norte, instrumento de China

Corea del Norte es un Estado títere, y el titiritero es el gobierno de China.

Esta es la hipótesis que, con fundamentos sólidos, expuso hace varios días Anne Applebaum en las páginas de opinión de The Washington Post. (Applebaum, por cierto, es la autora de uno de los mejores y más actualizados recuentos del terror soviético de 1917 a la caída del muro de Berlín: “Gulag, a History”, Anchor Books, Random House, New York, 2003).

Vale la pena, y toma poco tiempo, leer el resumen que hizo la propia Applebaum de sus argumentos para conjeturar que la principal razón de los recientes y perturbadores amagos de Corea del Norte al mundo civilizado, y especialmente a los Estados Unidos, es que el gobierno Chino está usando a su títere para someter a Barack Obama a su primera prueba de fuego en política internacional. Se puede leer haciendo clic AQUÍ.

¿Y si el “loquito” de Kim Jong Il tiene “dueño”?

No me negarán que si el desquiciado régimen de Corea del Norte – quien acaba de desconocer el armisticio de 1953- tiene dueño y que si ese dueño es el Partido Comunista Chino, estamos ante un escenario muy diferente, y mucho más peligroso para el futuro del mundo, que si estamos únicamente ante las locuras seniles – propias de una penosa agonía – de uno de los pocos dictadores “loquitos” al que se puede apaciguar, como en el pasado lo ha hecho la diplomacia estadounidense, regalándole un balón de básquetbol autografiado por Michael Jordan.

El primer escenario, que es el que dibuja como hipótesis Anne Applebaum, es para atemorizar a todos, en primer lugar a los japoneses, ya que significa que Corea del Norte es una herramienta singularmente eficaz para que China se vuelva el poder dominante en el Este de Asia, sin que Estados Unidos ni mucho menos Europa puedan hacer mucho para evitarlo.
Esto, eventualmente, nos regresaría a un mundo bipolar de tensos equilibrios entre dos potencias dominantes: China y Estados Unidos.


¿Un mundo sutilmente bipolar, al estilo chino?

Pero los chinos aprendieron de los errores de la Unión Soviética: No se trata de desafiar al “mundo libre” emprendiendo una carrera armamentista o mediante la propaganda de que bajo el comunismo la gente es más próspera y feliz que en las democracias liberales; mucho menos, el gobierno chino es tan candoroso como para querer comparar el todavía paupérrimo nivel de vida de la mayoría de su población con los estándares europeos o estadounidenses.

China comercia con singular denuedo con Estados Unidos, invierte las divisas excedentes en Estados Unidos (con lo que se ha convertido en el principal acreedor del dólar) y establece todos los nexos necesarios con el mundo en términos más o menos cordiales, si los asuntos son comerciales o financieros, pero el gobierno chino NO permite que nadie le diga en su cara que viola los derechos humanos, que arremete y reprime al Tibet o que persigue a los disidentes. Por el contrario, casi todo mundo se “adapta” a las peculiaridades del modelo chino y, con tal de no perder los prometedores negocios en China, se acepta la autocensura más férrea, por ejemplo en la Internet acotada a la que tienen acceso los chinos.

Toda una definición de las poco sutiles contradicciones que plantea el modelo chino.

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lunes, 8 de junio de 2009

México, ¿mejor opción que China para localizar una planta manufacturera?

La consultora global Alix Partners informó hace unos días que México ha desplazado a China como destino más barato para la fabricación de varios productos industriales, como motores, destinados a surtir el mercado de Estados Unidos.
Business Week ha dedicado un análisis general al asunto del encarecimiento relativo de las manufacturas chinas que llegan a los puertos de Estados Unidos, del que tomo estos dos párrafos:

AlixPartners studied five categories of machined products, ranging from large engine parts requiring significant labor to small plastic components that need little. The cost shift has been dramatic. In 2005, AlixPartners found that by the time the items had arrived at a U.S. port, Chinese-made parts were 22% cheaper on average than those produced in the U.S. By the end of 2008, however, the average price gap had dropped to 5.5%, which often isn't large enough to merit the hassle of manufacturing halfway around the world.

Even more surprising is the cost comparison with Mexico. While the total cost of making goods in China was about 5% cheaper than in Mexico three years ago, manufacturing in China now is about 20% more expensive. Compared with the U.S., the savings in Mexico have widened to 25%, from 16%. "A couple of years ago outsourcing to China was a no-brainer," says Stephen T. Maurer, AlixPartners' managing director. No longer, he says.


EL COSTO DE PRODUCIR UNA AUTOPARTE DE ALUMINIO ...(y llevarla a Estados Unidos):

En CHINA: En 2005 era de $17 dólares; en 2008 fue de $25 dólares

En ESTADOS UNIDOS: En 2005, $24 dólares; en 2008, $29 dólares

En MÉXICO: En 2005 era de $18 dólares; en 2008 fue de $20 dólares

Fuente: AlixPartners y BW.

Pero más interesante, para México, si es que de veras queremos atraer inversiones extranjeras (porque a veces parece que no queremos, ¿verdad?), es el ensayo que BW encargó a Harold L. Sirkin de Boston Consulting Group donde se analizan con más detalle los puntos a favor y los puntos en contra para localizar una planta manufacturera en México. Vale la pena leerlo, pensando en qué hacen los gobiernos - no sólo el gobierno federal - y los legisladores (bueno, los que llegarán después de las elecciones, porque los que van de salida ya están muy cansados...) para aumentar los atractivos y disminuir los inconvenientes...Ya sabemos: Estado de Derecho, combate a la corrupción, garantías de seguridad frente a la violencia de los grupos criminales, legislación laboral flexible...Porque la geografía (Dios) ya nos dio gratis la inmensa ventaja de la vecindad.

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Corea del Norte (Kim Jong Il) encarcela 12 años a dos reporteras de Estados Unidos

Otra del loco de Corea del Norte, en el ocaso de su vida, pataleando y usando a dos pobres reporteras como moneda de cambio, chantaje, para que no lo castiguen muy fuerte por sus ocurrencias nucleares y otras desmesuras. Urge que el gobierno chino lo meta en orden, ¿o no? La nota puede leerse en el NYT en este vínculos: NYT Korea.

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domingo, 7 de junio de 2009

Calentamiento global: La cuestión previa

Dejé pendiente el señalar los “puntos débiles” en el alegato de Martin Feldstein en contra de la propuesta del gobierno de Barack Obama y de los demócratas en el Congreso para establecer en Estados Unidos mecanismos de “cap and trade” que reduzcan las emisiones de bióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

Feldstein tiene toda la razón al argumentar que la propuesta de ley Waxman-Markey no aprueba un mínimo análisis costo-beneficio, ya que el costo – imponer un gasto adicional de unos 1,600 dólares promedio por año durante los próximos diez años a cada familia estadounidense- es exorbitante a la luz de los supuestos beneficios que arrojaría: una magra reducción de menos del 4 por ciento de los efectos nocivos que los gases, se supone, causan en el clima del planeta.

Tan sólo este análisis debería bastar para desechar la propuesta legislativa.

Pero hay también, en los argumentos de Feldstein publicados en el Washington Post del lunes pasado, uno que es, por principio, inaceptable: Estados Unidos no debe hacer nada en esta materia hasta que otras naciones que hoy día contribuyen con más emisiones de CO2, como China, las reduzcan y “hasta que se alcance un acuerdo global”.

Este tipo de razonamiento – “el país A no actúa si no lo hace antes el país B” - ha sido común en la política internacional y nos ha condenado a una esterilidad desesperante y costosa.

Se ha aplicado con singular desparpajo en los asuntos de libre comercio y es la causa inmediata del lamentable fracaso de la ronda de Doha. Este tipo de argucia ha sido nefasta y sólo ha servido para justificar el sostenimiento de un estado de cosas indeseable. Es una estratagema que debería ser inaceptable en la política internacional.

Una vez reconocidos los problemas hay que actuar y punto.

Lo que, ¡oh paradoja!, me lleva al otro punto débil en el alegato de Feldstein: ¿Hay de veras un problema en el asunto del cambio climático? Se omite lo que en las discusiones parlamentarias se llama “la cuestión previa”, es decir: aquella que requiere resolverse antes de proponer supuestas soluciones y que es muy sencilla: ¿Cuál es el problema, si es que lo hay?, ¿es el cambio climático o es la dependencia del petróleo? ¿Se justifica gastar cuantiosos recursos en solucionar “problemas” que aún son conjeturas?

Si fuese esta cuestión previa la que argumentara Feldstein – y no la argucia de: “si tú no actúas, yo tampoco lo hago”- su alegato sería aún más sólido.

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martes, 7 de abril de 2009

Evaluación serena del G-20 (3 y final)

En la reunión del G-20 hubo logros parciales, omisiones graves, asuntos que apenas pudieron esbozarse y desacuerdos profundos a los que la declaración final puso sordina.

Es un avance significativo el otorgamiento de mayores recursos al FMI y a otros organismos financieros multilaterales. Queda pendiente la reforma profunda del FMI y del Banco Mundial. Si algo ha mostrado esta crisis es que, a diferencia de hace 50 años, las economías en desarrollo desempeñan un papel crucial en la economía del planeta; es ridícula, por ejemplo, la “regla no escrita” de que la cabeza del FMI deba ser invariablemente un europeo y la cabeza del BM deba ser invariablemente un estadounidense. Los políticos del mundo marchan con medio siglo de retraso, o más, respecto de la realidad económica.

Es una gravísima omisión que la condena al proteccionismo haya quedado en otra declaración retórica. No hay un solo compromiso firme de los 18 países del grupo que han incurrido en prácticas proteccionistas, de noviembre de 2008 al mes de abril de 2009, para dar marcha atrás a dichas prácticas. El buen deseo de concluir con éxito la Ronda de Doha suena a burla: no está sustentado en una sola medida concreta.

Respecto de la regulación ya señalé que fue un acierto atajar el propósito de crear un organismo regulador supranacional burocrático y evitar el afán de multiplicar limitaciones sin ton ni son para los mercados financieros. Ha quedado claro que las reglas de capitalización, creación de reservas y otras de solvencia, que hoy se aplican a los bancos, también deben aplicarse a los “bancos no-bancos”. (Los “bancos –no bancos”, son aquellas entidades financieras que, sin captar directamente recursos del público para ser prestados, y por lo tanto sin ser jurídicamente bancos, en la práctica sí funcionan como tales).

Los desacuerdos que se silenciaron al final de la reunión son profundos: No ha concluido el diferendo entre China y Estados Unidos acerca de la moneda de reserva mundial, no ha concluido el diferendo entre Europa y Estados Unidos acerca de la regulación y los paquetes de estímulo fiscal de cada país, no ha concluido el diferendo entre los “grandes” y las economías emergentes acerca de la nueva configuración del FMI, el Banco Mundial y otros organismos multilaterales.

Lo mejor de la reunión es que tales desacuerdos no se agravaron.

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jueves, 2 de abril de 2009

Hablando de “voracidad” en el G-20

Barack Obama dice cosas muy chistosas para ser Presidente de los Estados Unidos.

Habla, con frecuencia, como si fuese un predicador puritano que fustiga los dispendios, los excesos y las desmesuras; lo cual podría estar muy bien si Obama no fuese la cabeza de un gobierno que se ha embarcado en el que podría ser el mayor despilfarro fiscal de la historia de la humanidad.

La víspera de la reunión económica global (G-20), en Londres, Obama lanzó una advertencia que, con toda razón, The Washington Post calificó de “inusual”. Cito el párrafo original escrito por Anthony Faiola tal como lo recibí del servicio digital de noticias del Post:

“LONDON, April 1.-On the eve of a global economic summit here, President Obama delivered an unusual warning Wednesday for an American leader: The “voracious” U.S. economy can no longer be the sole engine of global growth”.

Escuchar al Presidente de los Estados Unidos calificar de voraz a la economía de su país debe haber sido como miel para los oídos de algunos de mis viejos profesores jesuitas, quienes parecían más aficionados a leer a Antonio Gramsci que a Tomás de Aquino.

El adjetivo “voraz” tanto en inglés como en español connota una condena moral a la glotonería, a la rapacidad, a la desmesura, a la incontinencia. Así pues mister Obama condena el apetito insaciable de sus compatriotas.

Todo lo cual es bastante discordante con el keynesianismo en boga en el propio gobierno de Obama – que cifra sus esperanzas de recuperación precisamente en estimular la demanda con pantagruélicas cantidades de dinero público-, pero además suena, dirigido al resto del mundo, como un feo regaño a europeos y chinos, entre otros, porque están esperando que el febril consumismo estadounidense los saque del aprieto, mientras que ellos (ojo, Unión Europea) no le dan rienda con la misma alegría que en Obama Country al gasto público y al déficit concomitante. (¿O no tendrán cómo hacerlo?).

Tal vez esa última fuese la intención del discurso de Obama, pero ¡vaya que lastimó a todos sus compatriotas! utilizando un adjetivo impertinente (voraz) para describir el consumo de un pueblo que sí, gasta y se endeuda, a veces mucho, en los tiempos bonancibles, pero que tiene la virtud encomiable de ajustarse de inmediato a la frugalidad y al ahorro en los malos tiempos, como hoy sucede.


Voraz, lo que se llama voraz e insaciable es el apetito de los políticos (incluido Obama) para disponer de los recursos de los contribuyentes.

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martes, 24 de marzo de 2009

China, sus motivos y el dólar

Ahora fue el gobernador del banco central de China, Zhou Xiaochuan, el encargado de enviar el mensaje a los Estados Unidos. Bajo el ropaje de un ensayo académico el banquero central chino propone una idea perturbadora e irrealizable en el corto plazo, pero que no deja de tener engañosos atractivos: Que el dólar deje de ser la moneda mundial de reserva (ninguna autoridad mundial ha decretado que el dólar lo sea, pero así es de hecho) y que se establezca una nueva moneda mundial de reserva administrada y emitida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que, por lo tanto, no sea la divisa nacional de nadie.

La propuesta es irrealizable, al menos en el corto plazo, y desaconsejable; a pesar de que podría parecer que una moneda internacional de reserva, digamos los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, obligaría a todos los países, empezando por Estados Unidos, a una mayor responsabilidad fiscal. Desaconsejable, entre otras razones, porque supondría convertir al FMI en un súper-banco central mundial, con un poder inmenso y temible. Muy peligroso. Pero además irrealizable porque la experiencia histórica nos ha mostrado que, más allá de los deseos de los voluntariosos políticos y gobernantes, son los mercados los que acaban eligiendo la moneda que mejor les acomoda como moneda de reserva, que no necesariamente ni en todo momento –¡atención!- es la moneda de mejor calidad, sino la más fácilmente comerciable que, a veces y por la misma razón, puede ser la moneda más mala, que es la que todos preferimos usar para pagar deudas y mercancías, en lugar de atesorarla.


En realidad ése es el grave problema de China en estos momentos: Atesoró en una moneda que podría haber sido la equivocada; y esa, ¡ay!, es la ventaja de Estados Unidos: Se endeudaron a lo bestia en la moneda que ellos mismos emiten.

Ni el gobierno chino, ni el gobernador de su banco central, parecer estar proponiendo en serio esa nueva arquitectura para el sistema financiero del mundo. Expresan su preocupación ante la eventualidad de que el gobierno de Barack Obama intente una depreciación rápida del dólar – mediante el despilfarro fiscal- para amortizar de forma acelerada y tramposa sus deudas (el sueño de todo “barzonista”). Es la natural preocupación del acreedor cuando ve que su deudor es adicto al derroche.

Preocupación legítima, respecto de la cual el gobierno de China no puede hacer mucho más que quejarse. ¿A dónde moverá sus reservas?, ¿al Rand sudafricano?

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sábado, 21 de marzo de 2009

La solución desde el Sur

El Sur tendrá que consumir un poco más. El Norte tendrá que ahorrar un poco más. El Sur tiene muchas necesidades. El Norte tiene muchas deudas.

La idea puede ser expresada de muchas formas e ilustrarse con los más variados ejemplos. Es una idea que, en medio de la crisis global, se está esparciendo sin hacer mucho ruido, como suelen hacerlo las ideas que valen la pena y que sin duda pasó inadvertida para los amantes del estruendo – los ruido-traficantes – que, por ejemplo, siguieron bostezando presas del aburrimiento cuando la oyeron, pero no la escucharon, en la reciente Convención Bancaria celebrada en Acapulco.

Quien lanzó la idea, la mañana del viernes durante la reunión de los banqueros, fue el doctor Raghuram G. Rajan, indio, ex economista en jefe del Fondo Monetario Internacional y asesor del gobierno indio. Dicho esquemáticamente: Tenemos que orientar hacia el consumo a las economías emergentes para que abandonen paulatinamente el modelo de economías netamente exportadoras y acreedoras.

El ejemplo más claro de esta tendencia hacia un nuevo equilibrio global, donde el Norte se tiene que volver más “frugal” y el Sur se tiene que volver más “dispendioso” es el de la relación económica entre Estados Unidos y China. Dicho sea de paso, el gobierno chino lo entiende claramente, mientras que el gobierno de Estados Unidos no, porque está atrapado en una paralizante politización ideológica de la crisis.

El problema en las economías emergentes (Sur) es ¿cómo le hacemos para consumir más?, ¿cómo aumentamos la demanda si, para ello, tenemos antes que aumentar las inversiones productivas que permitan generar los excedentes para gastar?

La respuesta también pudo oírse en la reunión de los banqueros. Cuando menos la mencionaron tanto el Secretario de Hacienda como el Gobernador del Banco de México: Hay que hacer reformas estructurales que detonen el potencial de crecimiento de economías atrapadas en arreglos notoriamente improductivos, como es el caso de México.

Un arreglo notoriamente improductivo es nuestra legislación laboral; otro, el arreglo que impide una verdadera competencia en áreas clave para el crecimiento, como las telecomunicaciones; otro más, el monopolio energético. Tales arreglos nos hacen más cara la vida y nos impiden disponer de recursos para el consumo y para un mayor bienestar.

Reformar es deshacer esos arreglos improductivos y cambiarlos por arreglos que produzcan bienestar.

Casi todo lo demás fue ruido. Es decir, lo demás es lo que la mayoría de los medios de comunicación difundieron alrededor de esa reunión.

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viernes, 20 de marzo de 2009

La solución de la crisis, ¿está en chino?

Con su proverbial perspicacia el semanario británico The Economist (en su edición más reciente, que empezó a circular ayer) pone a China como pieza decisiva sobre el tablero de juego de esta crisis global.

En su articulo de portada se pregunta si estamos entrando a una nueva era bipolar con Estados Unidos y China como protagonistas y si la inminente reunión del grupo de los 20 (G-20) en Londres no debería llamarse mas bien reunión del G-2.
El propio semanario descarta, líneas después, esta inquietante hipótesis recordando que, a pesar de todo, China sigue siendo un país extremadamente pobre…, aunque clave para encontrarle una solución de largo plazo a esta calamidad global.

En noviembre pasado se cumplieron 30 años del gran viraje chino hacia una versión de economía de mercado, aunque sin mecanismos democráticos de gobierno y de deliberación de los asuntos públicos. Como escribí en enero de 2008 el camino hacia la economía de mercado en China ha sido sinuoso y ha avanzado mediante el método de ensayo y error. Los resultados han sido exitosos, lo que demuestra otra vez la superioridad de los mecanismos de libre mercado sobre los modelos intervencionistas; una lección que algunos pretenden borrar contando una historia mentirosa de la crisis actual.

Hoy día estamos presenciando, en el antiquísimo debate entre liberalismo económico e intervencionismo estatal, episodios insólitos: Hu Jintao hace el elogio de Adam Smith en la reunión anual de Davos Suiza o Wen Jiabao pide a los Estados Unidos un poco más de responsabilidad monetaria y fiscal.

Más que la crisis en sí lo que parece perturbar gravemente a los integrantes del gobierno chino son las extrañas respuestas de los gobiernos de las grandes potencias occidentales (digamos, Estados Unidos) ante este episodio recesivo. Se ve que los chinos estudiaron concienzudamente el liberalismo económico y lo aceptaron en lo esencial; ahora no comprenden – y tienen toda la razón – el temperamento veleidoso de los políticos de Occidente quienes, ante la crisis, se apresuran a olvidar esos principios o, peor aun, culpan al libre mercado de un desastre que, bien visto, tiene su origen en el abandono del liberalismo económico.

Tal vez sea un espejismo hablar de un nuevo mundo bipolar con Estados Unidos y China como protagonistas. Pero China tiene un peso mayúsculo en este tablero de juego y mucho ayudaría para superar esta crisis (y mucho lo agradecería el gobierno chino) que en Occidente nos mostrásemos un poco más coherentes con los principios liberales.

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lunes, 16 de marzo de 2009

China desenfunda y Obama ¿en qué piensa?

El Primer Ministro chino, Wen Jiabao, dijo el viernes:
“Le hemos prestado un montón de dinero a Estados Unidos. Por supuesto, estamos preocupados por la seguridad de nuestros activos. Para ser honesto, estoy definitivamente un poco inquieto”.

Tratándose del gobierno chino, y de Wen Jiabao, podemos estar seguros de que cada palabra ha sido meditada minuciosamente. La comedida declaración es, de hecho, una severa queja dirigida contra el gobierno de Barack Obama tan sólo unos días antes de que se celebre la reunión en la cumbre del G-20:

¿Qué demonios está haciendo el gobierno de Estados Unidos, en esta crisis global, además de incrementar su deuda pública a niveles insólitos y enfrascarse en acaloradas discusiones domésticas y electoreras entre demócratas y republicanos?, ¿hay alguna garantía, más allá de las promesas retóricas, de que Estados Unidos regresará en algún momento a la senda de la responsabilidad fiscal?, ¿de qué magnitud serán las pérdidas que China habrá de contabilizar cuando las tasas de interés de los bonos del Tesoro repunten y los precios de los bonos, consecuentemente, se desplomen?


Uno puede detestar, por razones totalmente justas, la falta de respeto a los derechos humanos en China y la cerrazón del gobierno chino a la auténtica democracia, pero la lógica económica del reclamo de Wen Jiabao es impecable: Como el principal acreedor individual de los Estados Unidos lo menos que puede pedir China a su deudor es una garantía de que no esté jugando al aprendiz de brujo o, peor aún, de que no esté cocinando alguna jugarreta para licuar sus deudas a través de una depreciación mayor del dólar, invocando a las fuerzas de la inflación.

En este sentido, la severa queja del gobierno chino es también un reclamo por la desatención que el gobierno de Obama ha manifestado hacia la necesidad de dar una respuesta global a la crisis en lugar de aplicar compresas de carácter aldeano y casuístico. Una queja, también, totalmente justificada. La política exterior de George W. Bush fue condenada, casi por unanimidad, por arrogante e incompetente. ¿Qué adjetivos merece la política exterior de Barack Obama al día de hoy? Pues estos dos: arrogante e incompetente.

Si Wen Jiabao dice: “Para ser honesto, estoy un poco inquieto” quiere decir que todos los focos rojos deben encenderse. Y el gobierno de Obama, que sólo ha dado un par de respuestas retóricas al reclamo, no parece haberlo entendido.

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jueves, 5 de marzo de 2009

El consumo de los chinos

En 2004 China le vendía a Estados Unidos 5.7 veces más mercancías de las que le compraba; cuatro años después, en 2008, China le vendió a Estados Unidos 4.7 veces más mercancías de las que le compró. Expresado en variaciones porcentuales del comercio entre los dos países: Las exportaciones chinas a Estados Unidos crecieron 70%, en dólares, de 2004 a 2008, pero las exportaciones estadounidenses a China crecieron en el mismo período 106 por ciento.

Comparemos estas cifras con lo que ha sucedido en el mismo periodo (2004 a 2008) con las relaciones comerciales entre Japón y los Estados Unidos. Salta a la vista que Japón ha perdido su fuerza exportadora de antaño: En 2008 Japón exportó a Estados Unidos 2.1 veces lo que importó de este segundo país, pero en 2004 esa relación era de 2.4 veces. Expresado en variaciones porcentuales: Las exportaciones japonesas a Estados Unidos sólo crecieron 7% de 2004 a 2008, pero las exportaciones estadounidenses a Japón avanzaron en el mismo periodo 23 por ciento.

A su vez, la tendencia del comercio exterior de Estados Unidos con sus socios Canadá y México es de crecimiento estable: Canadá le vendió en 2008 a Estados Unidos 1.3 veces lo que le compró (en 2004, la relación fue de 1.4 veces), sus exportaciones a Estados Unidos crecieron 31% en el periodo y sus importaciones de Estados Unidos lo hicieron 37 por ciento.

Para México, las cifras son: En 2008 le vendió a Estados Unidos 1.4 veces lo que le compró; en 2004 la relación fue la misma: 1.4 veces. Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos crecieron 39% en el periodo 2004-2008 y las exportaciones de Estados Unidos a México crecieron 37% también de 2004 a 2008.

La noticia es que poco a poco China está consumiendo más. Su modelo exportador no es un fin en sí mismo, y lo saben bien los gobernantes chinos, sino un medio para lograr el bienestar para su población. Un largo camino, pero un camino seguro.

Hoy el gobierno chino anunciará un nuevo programa bianual de estímulos para enfrentar la oleada recesiva global, de poco más de 500 mil millones de dólares, destinado a la construcción de infraestructura. La discusión fina entre los analistas es si un programa de tal naturaleza será suficiente para que Estados Unidos ahorre más, le venda más a los chinos y, entonces, los chinos vivan un poco mejor.

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sábado, 28 de febrero de 2009

China: Háblenle suavecito

Durante su reciente visita a China, la flamante Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary (Hilaria) Clinton, fue extremadamente comedida. Nada que ver con la señora candidata que criticaba las violaciones a los derechos humanos en China o que alarmaba a sus compatriotas al protestar porque China era ya el acreedor individual (prestamista) extranjero más importante de la endeudada economía de los Estados Unidos.

Por supuesto Hilaria tiene que ser comedida. Una de las pocas cosas claras en este crisis es que a China hay que hablarle suavecito. De la paciencia del gobierno chino y de su persistencia como principal comprador de los bonos del Tesoro de Estados Unidos – mecanismo mediante el cual se financiará el déficit fiscal de 1.75 billones (millones de millones) de dólares, anunciado ayer por Barack Obama- depende que el barco de la economía mundial no se hunda de golpe y porrazo.

Por supuesto, los chinos están muy concientes de que estos no son tiempos para propinarle un buen susto a Estados Unidos, como sería la ocurrencia de liquidar buena parte de sus cuantiosas tenencias en bonos del Tesoro y en otros activos estadounidenses (según algunos cálculos más de 1,700 miles de millones de dólares) e invertirlas domésticamente, en China, en gasto social y en gasto destinado a la infraestructura (algo por lo que claman millones de chinos). No, no lo harán (por ahora), pero ganas no les faltan.

Por eso, porque a China hoy más que nunca hay que hablarle suavecito y de buen modo, causó tanta consternación en los mercados que en su primera aparición ante el Congreso el flamante Secretario del Tesoro, Tim – Timoteo- Geithner, criticase la política cambiaria del gobierno chino y lo acusase de manipular su moneda para dominar como potencia exportadora. ¡Chitón, Timoteo!, ¡así no se le habla a tu principal prestamista individual!

En lugar de criticar a China, Estados Unidos debe hacer todo lo que pueda para que China siga siendo potencia exportadora; y en esa medida, el gran prestamista de Estados Unidos y aval del dólar.

El próximo abril, en la reunión del G-20, mister Obama tendrá que sacudirse los reflejos aldeanos y mostrar un liderazgo efectivo a favor de la expansión del comercio mundial. El gobierno chino lo estará escuchando y sería estúpido creer que la paciencia y la prudencia de los chinos son inagotables.

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domingo, 7 de diciembre de 2008

La criminal miopía proteccionista

Si se dejase la solución de esta crisis económica global en manos de la Concamin o de la Canacintra, el mundo se hundiría en una depresión tan profunda y prolongada que haría palidecer a la “gran depresión” de los años 30.

Si aquí y allá los mercantilistas se enquistan en la defensa de barreras arancelarias y no arancelarias habremos transformado un severo colapso financiero en el peor desastre económico de la historia de la humanidad: Desempleo galopante, hiperinflaciones locales, pérdida total de confianza en el mercado, pobreza y miseria, violencia, nacionalismos y regionalismos exacerbados. El infierno.
La economía global ha funcionado en los últimos años – generando prosperidad- sostenida en un frágil balance entre países con abultados superávit y países con abultados déficit en sus respectivas cuentas corrientes. Los primeros tienen un exceso de ahorro respecto de su inversión y su consumo y ese excedente ha servido para financiar los déficit de ahorro (especialmente déficit fiscales) de los segundos.
Según cálculos difundidos el miércoles por Martin Wolf en el Financial Times los superávit en cuenta corriente de China, Alemania y Japón sumados a los superávit de los países exportadores de petróleo explican el 84% del superávit global en cuenta corriente (ese porcentaje equivale a 1.685 millones de millones de dólares).
Esos países frugales – que ahorran más de lo que consumen e invierten- sufragan el dispendio – dicho en sentido figurado – de los países con abultados déficit en sus cuentas corrientes. Los dispendiosos son encabezados por Estados Unidos y le siguen España, Reino Unido, Francia, Italia y Australia, cuyos déficit equivalen a poco menos de 1.159 millones de millones de dólares; casi al 70% del déficit global en cuenta corriente,.
El mundo aprentemente tiene un superávit en cuenta corriente consigo mismo de unos 350 mil millones de dólares (diferencia ente 2.006 millones de millones que suman los superávit y 1.656 millones de millones que suman los déficit), pero en realidad tal superávit no existe porque forzosamente la balanza global debe estar equilibrada, es una identidad contable entre egresos e ingresos de la suma de balanzas de cada nación. Se trata de errores de contabilidad, omisiones o hasta de pérdidas (imaginemos, siguiendo una vieja analogía que hacía Bastiat para ridiculizar los afanes mercantilistas, que en medio del océano hay varios barcos perdidos cargados de mercancías que algunos países han contabilizado como exportaciones pero que nadie ha recibido y por tanto no se han contabilizado como importaciones. ¡Una pérdida neta! El maravilloso símil de Bastiat nos recuerda que el bienestar se mide por lo que consumimos (importamos) no por lo que producimos (exportamos).
Es imperativo para salir de la crisis que los países frugales empiecen a gastar (importar) más y que los países dispendiosos empiecen a exportar más y a gastar menos. Sólo así se puede restablecer el equilibrio global y la economía volverá a crecer. Si unos y otros se cierran al comercio mundial, sosteniendo aranceles y barreras no arancelarias, la depresión mundial durará décadas y será la peor de la historia.
¿Creían que hacer fracasar la ronda de Doha no tendría consecuencias graves? Ya las vemos. Aún estamos a tiempo para evitar una catástrofe mayor.

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lunes, 17 de noviembre de 2008

Hu Jintao y el futuro de la economía mundial

No hay que perder de vista a China en medio de esta crisis financiera global. Su estrategia es inteligente y sin aspavientos. Hu Jintao, el Presidente chino, sabe que el mundo necesita de ellos.

Esta crisis es una magnífica oportunidad para estudiar chino. En serio.

Uno de los personajes más relevantes en la reunión del G-20 en Washington estaba unas horas después en La Habana visitando a Raúl Castro. Se llama Hu Jintao, es el presidente de China, es líder del partido comunista, tiene 66 años, es ingeniero y es un “caballero” en el sentido que los chinos suelen dar al término: de trato suave y de bajo perfil.

Pero tratándose de decisiones cruciales para salvaguardar al partido comunista chino Hu Jintao es inflexible y no hace concesiones. Pregunten en el Tíbet, si no.

“Las economías emergentes y en desarrollo deben tener una mayor voz y representación en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial” fue una de las tantas conclusiones de la reunión del G-20, pero para China no fue una declaración retórica. Aportará dos millones de millones (“trillions” en inglés) de dólares para fortalecer el fondo de estabilización del FMI; no lo hará a cambio de nada, sino de un mayor protagonismo en el rediseño del sistema financiero global.

Días antes, y como preámbulo a la reunión en Washington, el gobierno chino anunció un impresionante paquete de estímulos fiscales de 586 mil millones de dólares para la construcción de infraestructura en China, con el fin de mantener elevado el crecimiento económico, disminuir desigualdades regionales y sostener la demanda global por maquinaria, y “commodities”. Sin empacho, el primer ministro chino, Wen Jiabao, calificó el paquete como “la mayor contribución china al mundo” en el umbral de una recesión severa y prolongada.

De alguna forma, la estrategia china marcó la pauta del mensaje conjunto de los países en desarrollo durante la reunión en Washington: En las economías emergentes está la clave para mantener la demanda global con aliento, no cometamos el error de incurrir en el proteccionismo durante esta crisis, fomentemos el comercio global, rediseñemos las instituciones financieras multilaterales dándoles más atribuciones y recursos, pero también dándole a las economías en desarrollo una mayor presencia efectiva.

Tal vez Barack Obama debe empezar a tomar clases de chino. Podrá ser una instrucción muy útil para su próximo trabajo.

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