viernes, 10 de julio de 2009

Del Estado capturado al Estado eficaz

La nueva composición del escenario político en México permite anticipar que el concepto de Estado ocupará un lugar central en las discusiones políticas acerca de las reformas que se requieren para transformar a México.

El primer sitio en el que saldrá a relucir la necesidad de replantear el papel del Estado será en la nueva Cámara de Diputados, y será alrededor del diseño del paquete presupuestal de 2010 que la Secretaría de Hacienda debe hacer llegar a los nuevos legisladores a más tardar el 8 de septiembre.

El diagnóstico preliminar: Uno de los problemas torales de México es la debilidad del Estado. Tenemos gobiernos gastalones e ineficaces porque el Estado es débil. Tenemos mercados estratégicos sin competencia porque el Estado es débil. Tenemos una recaudación tributaria no petrolera insuficiente porque el Estado es débil. Tenemos un gasto público ineficaz, que "no se nota" a pesar de que cada vez es más cuantioso, y a pesar de las estrategias contracíclicas diseñadas para amortiguar la recesión, porque tenemos un Estado débil con mucha grasa y poco músculo.

Padecemos los contribuyentes cautivos una carga tributaria excesiva (y sin embargo el aporte de los ingresos fiscales no petroleros es bajo) porque el Estado es débil y ha permitido (y hasta propiciado durante décadas) la proliferación de la economía informal bajo esquemas de clientelismo político. Tenemos una mala distribución del ingreso no porque los gobiernos a todos los niveles no gasten (al contrario, gastan en exceso) sino porque el Estado es débil y los mecanismos de asignación del gasto programable, desde la Cámara de Diputados, frecuentemente están capturados por intereses político-electorales de corto plazo. No tenemos una rendición de cuentas del gasto público que mida su eficiencia económica porque tenemos un Estado débil.

Sufrimos un entorno de inseguridad y de embates de la delincuencia de todo tipo porque tenemos un Estado débil. No confiamos en la impartición de justicia porque tenemos un Estado débil. Padecemos un déficit grave de representación en el Congreso y en los partidos políticos (crisis de credibilidad) porque tenemos un Estado débil. No tenemos más empresarios exitosos, pero sí un puñado de negociantes cada día más adinerados, que se apropian del "excedente" que correspondería a los consumidores, porque tenemos un Estado débil, avasallado en diferentes instancias (en la administración pública, en las agencias reguladoras, en los juzgados y en los tribunales, en el mismo Congreso y en no pocos congresos locales) por ese puñado de negociantes exitosos que funciona bajo un esquema mercantilista de connivencia con políticos y gobiernos.

Nuestras libertades personales - de expresión, de trabajo, de creencias, para invertir, para comerciar, para disentir, para emprender - son precarias porque el Estado es débil.

No somos competitivos en la economía global porque tenemos un Estado débil en el que las trabas y los trámites burocráticos se multiplican en relación inversamente proporcional al desdén hacia el estado de Derecho ("rule of law"); desdén en el que los campeones son los políticos y no pocos legisladores.

Presenciamos episodios de corrupción escandalosa porque tenemos un Estado débil. El sistema impositivo está plagado de excepciones, privilegios, salvedades, subterfugios y zonas grises, porque tenemos un Estado débil que ha sido incapaz de imponer el principio elemental de igualdad de todos y cada uno ante la Ley.

No confundamos el Estado "grandote" con el Estado eficaz que cumple sus funciones básicas e imprescidibles.

No confundamos el Estado fuerte con el Estado intervencionista y metiche. No confundamos, en fin, el Estado eficiente con el Estado omnipresente y opresor.

Seguramente la nueva mayoría funcional en la Cámara de Diputados (PRI y su apéndice verde) echará mano de una retórica "progresista" con invocaciones frecuentes a la "sensibilidad social", "los que menos tienen", "la pobreza lacerante", "la ineficacia del gobierno federal ante la peor crisis de los útimos 70 años" y demás.

Bien, estarán en su papel. Lo importante para los ciudadanos es evitar que la traducción de esa retórica sea más de lo mismo: Más gasto público, más intervencionismo gubernamental en la economía (obstaculizando la productividad), más subsidios indiscriminados, irresponsabilidad fiscal, más elefantes blancos so pretexto de atender "las ingentes necesidades del pueblo".

Por el contrario: Si de veras quieren demostrar que han cambiado y que han aprendido de la experiencia de estar en la oposición política, el discurso "social" de esta mayoría legislativa deberá traducirse en fortalecer al Estado frente al dispendio de los gobiernos, los privilegios de un puñado de negociantes que impiden la libre competencia, las extravagencias de los políticos profesionales y la opacidad de los sindicatos.

Si de veras quieren poner en marcha una legislación de emergencia económica eficaz deberán traducirla NO en más presupuesto para los elefantes blancos y para sus clientelas, sino en una verdadera revolución desreguladora, que le quite poder a las burocracias de todo tipo, y subsidie directamente a la demanda (a los necesitados de carne y hueso) y no a la oferta (los elefantes blancos de la burocracia).

Por supuesto, esto no sólo tiene que entenderlo la mayoría priísta, sino los demás partidos y el mismo gobierno federal.

Rescatar al Estado para que sirva a todos no es una tarea menor, siempre y cuando se entienda que el gobierno NO es el Estado.

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3 Comentarios:

Blogger William Gilmore dijo...

¿Asì que todo es culpa del estado débil?

Malas noticias: la mayoría priísta no hará lo que ud dice. ¿Para qué desregular y quitar poder a la burocracia? ¿Para qué arriesgarse si todo está bajo control? Que haya desempleo, inflación, cierres de empresas... ¿què les importa a ellos mientras tengan el control? Mientras puedan emitir dinero o aumentar impuestos o endeudar al estado, ellos seguirán muy agusto. Quitarán dos o tres trámites burocráticos pendejos, dirán que están "desregulando" y "fomentando la inversión", luego harán foros y consultas ciudadanas pendejas... y listo: con eso ya justificaron el seguir teniendo el control de todo.

¿Vigilancia de los ciudadanos? Los ùnioos que "vigilan" son o los periodistas o ellos mismos. A los primeros es fàcil arreglarlos; y los segundos, pues son ellos mismos y no se van a autocrucificar...

La verdadera solución es desobedecer e ignorar a toda esa mierda de gente --los políticos.

julio 10, 2009  
Anonymous Rodrigo dijo...

Ricardo,

el estado es debil porque a todos nos conviene, aunque nos quejemos de el. No hay incentivo en los politicos para modificarlo porque ellos como cualquier mexicano son ampliamente beneficiados por un estado que cumple mediocremente sus obligaciones pero que exige poco y da muchisimos beneficios para aquellos que no se apegan a el o que viven de el.

Creo que este tema va mas alla de una simple reforma y tiene mas bien que ver con la vision de pais e idiosincracia que tenemos y muy probablemente no habra cambios reales hasta que el modelo de estado actual no termine de colapsarse por completo. Hasta que queden escombros ahi si la gente se dara cuenta del error y buscara refundarlo, mientras tanto veremos lo mismo de siempre.

Yo creo que deberias justificar porque ves con tanto optimismo el inicio de esta nueva legislatura.
Ojala y no sea una repeticion de la segunda mitad del sexenio pasado, donde Fox se desintereso por completo de su labor y el PRI solo metio piedras en el camino a cualquier iniciativa o reforma. Ahora tenemos la agravante que fuera de Carstens todo el gabinete de Calderon es extramadamente mediocre.

julio 11, 2009  
Anonymous axa dijo...

@ william: tal vez leí el texto de una manera distinta. creo que está escrito a fin de explicar "lo que debería ser".

cuando ricardo habla de los mercados sin competencia creo que intenta definir que es lo que DEBERÍA cambiar. no lo que VA a cambiar con el PRI.

¿por qué nadie vigila al estado? porque nadie sabe cómo funciona. ¿quién conoce el proceso para toma de decisiones y los parámetros involucrados? la toma de decisiones tiene que ser sistemática y transparente.

antes de quejarse los ciudadanos deberían instruirse un poquito en los problemas.

@ rodrigo: ¿colapsarse por completo? ¿qué es eso? ¿cómo se mide? ¿cuándo nos daremos cuenta que ya pasó?

otra duda: no le encuentro el optimismo al texto por ningún lado. ayúdame a verlo.

julio 13, 2009  

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