jueves, 8 de octubre de 2009

El flanco débil de los políticos y ¿qué hacer con él?

Cuando hasta los personajes políticos que uno hubiese pensado que han llegado a ser "desvergonzados irredentos" empiezan a tomarse la molestia de pedir o exigir espacios en los medios de comunicación para adecentar una "reputación pública", la de ellos por supuesto, que parecía inexistente, hay que tomar nota.

Ahí, me parece, hay una veta que, si se usa con inteligencia, podría servir (servirnos) a los ciudadanos para influir sobre los políticos y específicamente sobre los políticos que más nos pueden fastidiar la vida, que son los legisladores. (El otro gran grupo que nos puede fastidiar la vida, y que con frecuencia lo hace, son los burócratas de ventanilla; la mayoría no son políticos, y muchos ni siquiera trabajan en los gobiernos, pero saben, con una sabiduría ancestral y perversa, que tienen su pequeña parcela de poder y la ejercen con un placer sádico: "falta el original de su acta de defunción, vuelva cuando la tenga con tres copias certificadas por un notario" o "fíjese que sólo acepto efectivo, y con el importe exacto, porque esta es una tienda del ISSSTE y la terminal para tarjetas de crédito o débito no sirve"; pero con ésos no hay más remedio que someterse a una dieta rigurosa de ajo y agua).

En días recientes dos acontecimientos - registrados en sendos periódicos nacionales- me dejaron estupefacto: 1. Nada menos que el señor Gerardo Fernández Noroña parece haber movido los cielos, los mares y las tierras, hasta obtener un espacio en el periódico "Milenio" para defender su "buen nombre" (¡en serio!) frente a las críticas desaprensivas y las mofas de que, escribió, lo hizo objeto Ciro Gómez Leyva.

2. El señor Porfirio Muñoz Ledo - que cuando yo era un crío él era ya una "joven promesa" de la política mexicana dominada por el PRI y que hoy, cuando ya soy un cincuentón, sigue siendo una "vieja promesa" que encontró acomodo en el Partido del Trabajo y en la cámara de diputados- envió una furibunda (y un tanto patética) carta al periódico "Reforma" en forma de réplica, para arrojarle fallidos insultos irónicos al comentarista Jaime Sánchez Susarrey que osó criticarle en alguna de sus colaboraciones sabatinas en ese diario.

Ante ambos sucesos pensé: ¿Cómo es posible?, ¿así que los presuntos sin-vergüenza experimentan un poquito de vergüenza cuando se ven exhibidos públicamente?, ¡qué interesante!. Si hasta ejemplares de esta naturaleza resienten las críticas públicas y más o menos fundadas, y reaccionan como pudibundas solteronas ofendidas por el requiebro picaresco de un albañil, podríamos haber encontrado el talón de Aquiles de la clase política.

Y eso, por no hablar de la avidez y el morbo con los que algunos políticos y funcionarios públicos devoran cada mañana, a primera hora, las dichosas síntesis de prensa buscando cualquier mención desfavorable con la que algún desaprensivo haya podido empañar el esplendor de su fama pública.

¿Será que en esto de conservar la reputación más o menos impoluta hasta los políticos que uno hubiese pensado más desvergonzados se comportan más quisquillosos que las mujeres de mala fama pública? Creo que fue George Bernard Shaw quien relató en su época la anécdota de aquella ingeniosa mujer a la que solicitaron que abandonara una respetable pero rumbosa celebración diciéndole, con toda propiedad, que la imperiosa invitación a que se separase del festejo obedecía a su "dudosa reputación", a lo cual la mujer respondió con impecable lógica: "Disculpe, señor, pero de reputación dudosa son todas las señoras que aquí veo, mi reputación, en cambio, es tan notoria que no admite la menor duda".

¿Será que esos dos personajes que hoy engalanan la flamante Cámara de Diputados creen, candorosamente, que aún hay dudas acerca de su reputación?

En todo caso, estamos ante un flanco débil de los políticos. Podría aprovecharse. ¿Alguna propuesta práctica y viable para hacerlo?

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5 Comentarios:

Anonymous Mario dijo...

Dado que es la TV el medio a través del cual más gente puede enterarse, asumiendo que haya interés por hacerlo, habría que comenzar por preguntarnos si los periodistas que se presentan a través de ella tienen la estatura para, sobre sus intereses personales, los de las empresas para las que trabajan y los de quienes los apoyan, pintar las cosas como al ciudadano común le parecen e interesan.

octubre 09, 2009  
Blogger William Gilmore dijo...

estamos ante un flanco débil de los políticos. Podría aprovecharse. ¿Alguna propuesta práctica y viable para hacerlo?

Un curso intensivo de liberalismo y ética rothbardiana para Azcárraga, Salinas Pliego, López Dóriga, Alatorre, Aristegui, etc. Son los únicos que podrían hacer un monitoreo constante de las acciones y dichos de la clase política, la burocracia y todos los organismos del estado. Algo así como lo que ha venido haciendo Alatorre con el IFE... y que al parecer ya tuvo un efecto: alguien del PAN (¿Nava?) acaba de proponer una ley para reducir a la mitad el presupuesto del IFE y subsidios a partidos. Si bien es de suponerse que TV Azteca la agarró contra el IFE por venganza, la idea es que en adelante lo haga por ética liberal pura.

octubre 09, 2009  
Blogger axa dijo...

no era lo que esperaba. crei que era por el lado de crear pequeños grupos de presión con un interés común.

en fin, ¿realmente el periodismo(bien estructurado)tiene la capacidad de cambiar el curso de las cosas? tal vez habría que empezar con los lectores. si los lectores se conforman con lo que aporta la prensa, radio y tele ahora, ¿qué motivación van a tener los medios para cambiar?

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al margen de esta discusión: me encontré esta nota:

http://www.bbc.co.uk/mundo/economia/2009/10/091008_0024_mexico_litio_gm.shtml

a veces la economía y la geopolítica son más divertidas que cualquier ficción. ¿en qué cambiará la política cuando evo morales ya estaba montando en el "revolucionario" caballo del litio? se estaban preparando para administrar la abundancia o algo así.

octubre 09, 2009  
Anonymous Jose Trinidad dijo...

Ricardo. Si mal no recuerdo este planteamiento se derivó de tu post "Liberales de contentillo", en donde planteabas que la política fiscal no está al margen del marco constitucional. Y si se quería cambiar ese marco habría que pugnar ante los legisladores, pues son ellos los únicos que pueden hacerlo. Esto nos dá la premisa "A".

A: Pugnar ante los legisladores. En el post "¿Puedo influir en el congreso?" quedó claro que al menos en cuanto a los millones de ciudadanos contados como individuos desorganizados la respuesta es no. Y aclaraste perfectamente el por que; pero también aclaraste quienes si pueden hacerlo, los grupos de siempre con los "enchufes" necesarios para lograrlo; básicamente sindicatos y grupos de toda índole (agrarios , industriales, "criadores" y de mas fauna) favorecidos con subsidios, barreras comerciales , monopolios, etc. Esto nos dá la premisa "B"

B: El congreso es fácilmente influido por grupos de presión. En éste post planteas una grieta en este candado que es básicamente la premisa "C" C. Los legisladores muestran cierto pudor cuando son exhibidos en su verdadera naturaleza ante los medios. Desafortunadamente los medios ante los cuales los legisladores muestran debilidad caen dentro de los grupos de la premisa "B" regresando al candado sin posibilidad de salida de ese círculo vicioso.

¿Cuál podría ser una salida? Pues La democratización de los medios de comunicación, y no quiero que esta frase suene a la típica cajonera estilo rector de la unam. ¿Que significa esta democratización? Pues que Felipe Calderón saque la cabeza de su trasero y de inmediato ponga a licitación pública 2,3,4 (no sé, las que sean)la concesión de cadenas de televisión abierta a nivel nacional. Y que no me vengan con el petate del muerto de: “Técnicamente no es posible por la saturación del espectro”. Reto a cualquiera a demostrar que esto es posible. Otra opción inclusive más moderna sería abrir al 100% la competencia para suministrar banda ancha en todo el país (Banda ancha verdadera, no la obsolescencia que nos vende Telmex y cablevisión a precios de hurto) pues la comunicación multimedia del futuro (presente en países que son dignos de llamarlos así)se realizará en la red convergente que será de alta velocidad, inalámbrica y que cada uno de nosotros tendrá a nuestra disposición en nuestro bolcillo. Para esto Felipe no necesita ninguna reforma constitucional ni permiso ni bendición de ninguna de las dos cámaras.

Saludos!

octubre 09, 2009  
Blogger Ricardo Medina Macías dijo...

Gracias a todos por sus aportaciones a esta inquisición más o menos intelectual.

José Trinidad: Tu comentario me parece extraordinariamente armado e inteligente. En efecto, hay una extraordinaria ventana de oportunidad para mejorar el ejercicio de la democracia en el curso de acción que planteas y esa oportunidad está al alcance del Poder Ejecutivo. Desearía ser optimista. Más todavía: Desearía de veras que los hechos futuros (las acciones porvenir del Poder Ejecutivo Federal) desmintieran rotundamente mi escepticismo.

Mientras tanto, con todas sus limitaciones, quienes no tenemos tal poder en nuestras manos, tenemos al menos el poder de ventilar públicamente las cosas, de debatir, denunciar, señalar, avergonzar a quienes deban avergonzarse. Para ello contamos con herramientas fabulosas como la internet (en femenino porque proviene de "la red" y con minúscula porque es un medio genérico de transmisión de información como lo son los medios impresos, la televisión o la radio) para hacerlo. Y con otras opciones, como inundar de cartas las redacciones de los diarios, de llamadas telefónicas a los noticiarios de radio... y de multiplicar espacios de expresión libres.

Gracias.

RMM

octubre 10, 2009  

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