jueves, 3 de julio de 2008

Un histórico triunfo de la inteligencia

El rescate impecable de 15 personas que mantenían cautivas las FARC es una gran noticia para toda la humanidad: La inteligencia sigue siendo más poderosa que la barbarie, la demagogia y la confusión.

Es un viejo lugar común ironizar acerca del aparente contrasentido de la frase “inteligencia militar”. Los ejércitos, las policías, los llamados cuerpos de seguridad han cometido, en la historia, un sinnúmero de tropelías que son la antitesis de la inteligencia. Por lo general, sin embargo, los culpables últimos de esas atrocidades son los jefes de los jefes de los jefes militares o policíacos, es decir: los políticos.

La minuciosa operación del 2 de julio para liberar a 15 víctimas de las FARC en Colombia, algunas de las cuales llevaban más de diez años en un cautiverio dictado por la estupidez ideológica (las ideologías son la falsificación más barata y más nociva de la inteligencia), pasará a la historia como un triunfo de la inteligencia.

La inteligencia de la operación sólo se entiende a cabalidad si nos remontamos al origen último: La decisión inteligente, pero impopular en los tiempos que corren, de no hacer concesiones a la barbarie y al atropello de los derechos humanos. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, nunca confundió los procedimientos con los fines y por ello instrumentó procedimientos subordinados a los fines y acotados por ellos.

Los fines: Preservar las vidas humanas, restaurar la condición de seres libres a quienes la violencia y la sinrazón (disfrazadas de ideología) les ha privado de la libertad, no negociar poniendo en riesgo el imperio del derecho y de la razón cuya restauración se busca ante todo.

La operación – que en palabras de Ingrid Betancourt fue “una partitura” perfectamente ejecutada- no buscaba la aniquilación de nadie, sino la liberación de los cautivos.

Cuando los fines están claros, los procedimientos son inteligentes y honestos. No necesitan escudarse en la palabrería, ni requieren de jactancias de machitos. Se hacen las cosas como deben hacerse y punto. Despacito y con buena letra, como aconsejaba Machado.

¿Cuál es la diferencia entre “operativo espectacular” y “operación efectiva”? La inteligencia honesta. Y que en el primer caso tienes doce muertes estúpidas y en el segundo tienes 15 personas que recobran la vida al recuperar su libertad.

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lunes, 10 de marzo de 2008

La misteriosa conversión de Hugo Chávez

¿Qué sabrá el gobierno de Colombia acerca de la relación de los gobiernos de Venezuela y de Ecuador con las FARC?, ¿acaso esa información explica el repentino y sorprendente cambio de humor de Hugo Chávez que se transformó el viernes en un "príncipe de la paz" y abandonó la fanfarronería y la belicosidad de unas horas antes, como si hubiese experimentado una conversión milagrosa semejante a la de San Pablo camino de Damasco?

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, soltó la bomba en plena reunión cumbre del Grupo de Río: "Tenemos información, del computador de 'Raúl Reyes', de que las FARC habrían financiado la campaña electoral del Presidente (Rafael) Correa (de Ecuador)".

Correa rechazó la acusación: "Estas manos no están machadas de sangre. Rechazo que mi gobierno haya colaborado con las FARC. Las mentiras se derrumban".

Al parecer las mentiras no tardaron en derrumbarse. Pero no en el sentido que presumía Correa: Hugo Chávez (cual Saulo de Tarso) se cayó metafóricamente del caballo y se transformó de rijoso en conciliador, de fanfarrón en humilde, de beligerante en promotor de la concordia y dijo: "Es tiempo de reflexiones y acciones. Paremos esto".

Y el milagro se hizo: De inmediato los amigos de Chávez (el propio Correa, Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales de Bolivia), que habían llegado a la reunión con la espada desenvainada, siguieron al recién converso Chávez, se apaciguaron y se dieron por bien servidos con las disculpas formales que expresó Uribe (por la incursión en territorio ecuatoriano) y con la promesa de que el incidente no se repetiría. Apretones de mano y hasta algún abrazo entre los que llegaron a la reunión como irreconciliables. En cuestión de horas el gobierno de Venezuela reanudó relaciones con Colombia en términos de una cordialidad inaudita para los estándares bravucones de la "diplomacia" que acostumbra Chávez al "resolver" sus frecuentes altercados.

Ah, otro dato: La cadena de radio colombiana RCN informó unos días antes que una alta fuente militar reveló que fue el rastreo de una imprudente y entusiasta llamada telefónica que le hizo Hugo Chávez a Raúl Reyes la que ayudó al Ejército de Colombia a localizar el campamento de las FARC, y así llevar a cabo la operación del primero de marzo. Chávez niega haber hecho esa llamada, pero…

¿Milagro o información comprometedora?

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domingo, 20 de mayo de 2007

¿Es el gobierno “nuestro amigo”?

Ojalá no lo sea. La misión del gobierno no es amarnos. Ello, además de imposible porque el gobierno es una institución y es abstracto, nos dejaría a la merced de la benevolencia, dudosa, y de la sabiduría, aún más incierta, de quien ocupa el gobierno.

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ordenó el viernes rescatar militarmente a Ingrid Betancourt y a medio centenar de personas más secuestradas por la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que algunos, eludiendo cualquier eufemismo, motejan como Fuerzas Armadas Recolectoras de Coca), pese a que la familia de Betancourt, ex candidata presidencial secuestrada en febrero de 2002, le ha suplicado desistir para no poner en riesgo la vida de la secuestrada.

¿Está haciendo lo correcto en este caso el gobierno de Uribe?

Sí. La abismal diferencia entre una dictadura y una democracia consiste en que nunca los gobiernos democráticos pueden ser “amigos” o “enemigos” de los ciudadanos. El gobierno en una democracia NO es una persona – benevolente o malévola, torpe o sabia- sino una institución por definición abstracta e impersonal.
Una institución, siguiendo a Douglass North, es el conjunto de reglas formales y sus mecanismos de refuerzo que condicionan el comportamiento de los individuos y de las organizaciones en una sociedad. El gobierno democrático es una institución subordinada al mandato que obtuvo de los individuos – mediante un contrato implícito o explícito- para cumplir unos cuantos pero cruciales fines específicos, el primero de los cuales es preservar la seguridad física de los habitantes en un territorio nacional de acuerdo con una constitución y con las leyes que de tal constitución derivan.

Subordinándose a la ley el gobierno se subordina a los ciudadanos.

El gobierno de Uribe no tiene más que dos opciones honestas: O cumple la ley y la hace cumplir o renuncia a ser gobierno.

En la medida que los gobiernos abdican del estricto e impersonal cumplimiento de la ley, así sea para tratar de convertirse en “amigos benevolentes y sabios” de los ciudadanos, en esa misma medida los ciudadanos pierden su libertad y sus derechos fundamentales y quedan a merced de la incierta y voluble voluntad de quien ocupe el gobierno.

Mañana comentaré otro ángulo de la perniciosa ocurrencia de los “gobiernos amigos”: Cómo los negociantes mercantilistas minan las bases del Estado buscando “amistarse” con los sucesivos gobiernos.

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