domingo, 10 de mayo de 2009

Déficit fiscal: ¿Listos para la “cruda”?

Durante los próximos años el principal problema de la economía de Estados Unidos y de la mayoría de las economías europeas NO será la recesión, sino el déficit fiscal.

Tomemos el caso del Reino Unido. Hace unos días Martin Wolf, columnista de Financial Times, citaba algunas estimaciones de la Comisión Europea que son para estremecerse: El año próximo, 2010, el gasto gubernamental en el Reino Unido será equivalente al 52.4 por ciento de su Producto Interno Bruto, mientras que los ingresos fiscales serán de sólo 38.7 por ciento del PIB. La conclusión es obvia: Un déficit fiscal gigantesco. Incluso si se ajusta cíclicamente el déficit fiscal será como de irresponsable “país bananero”: 12.2 por ciento del PIB.

Otros países europeos, como España, tendrán a la vuelta de la esquina descomunales déficit fiscales, lo que, junto a las elevadísimas cifras por desempleo (y contando), mostrará el estrepitoso fracaso del gobierno “socialista”. El problema, en España, es que no está claro que al actual Partido Popular, que es la única alternativa viable al PSOE, le funcione la brújula.

Algunas notas para la agenda:

1. Ningún déficit fiscal es inocuo. Invariablemente provocan inflación, mala asignación de recursos y pobreza.

2. Dada la mecánica que siguen las decisiones públicas en las democracias, y dada la desconexión en el discurso político entre los déficit y sus consecuencias, los déficit tienden a crecer y retroalimentarse. En menos de 18 meses el gobierno de George W. Bush y el Congreso (republicanos y demócratas, a la par) esfumaron el superávit y lo transformasen en un déficit fiscal que hoy es incontenible.

3. No hay soluciones mágicas: O aumentas impuestos o recortas gastos; probablemente ambas. Los déficit fiscales que hoy se enfrentan provienen sobre todo de un gasto descontrolado.

4. Las clientelas del gasto tendrán que sufrir los recortes y el doloroso reacomodo político. El problema político-social no es menor, dado que los propios programas de gasto “temporal y extraordinario” crean clientelas permanentes; así sucederá en Estados Unidos con el “paquete” de estímulos fiscales.

5. ¿Se acuerdan de “la dama de hierro”, Margaret Thatcher? Pues deberían acordarse, porque la previsión de Wolf es que el siguiente Primer Ministro de la Gran Bretaña tendrá que ser aún más duro y draconiano que Thatcher…

6. Conclusión: Las borracheras keynesianas pasan rápido, lo que dura años, y es inolvidable, es la cruda para remediarlas.

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lunes, 30 de marzo de 2009

La bolsa, ¿indicador adelantado?

Alan Greenspan es, en gran medida, el villano favorito de esta crisis global. Parte de las acusaciones que hoy recibe Greenspan como presunto autor intelectual de la calamidad financiera que se volvió recesión tienen fundamento, en especial - aventuro – la que se refiere a la manga ancha monetaria con la que trató de eludir cualquier síntoma recesivo y, así también, los temibles reproches de los políticos a los que siempre desagradan las restricciones monetarias, fiscales, morales y hasta metafísicas.

La otra parte de las acusaciones contra Greenspan son estúpidamente ideológicas. No merecen atención.

Ya lo he escrito antes: Greenspan es mucho mejor analista económico que banquero central.

El domingo el Financial Times publicó un provocador ensayo de Greenspan que, en breve, señala que el mercado de las acciones no sólo anticipa los ciclos en la economía real, sino que en buena medida los invoca y los provoca. En ese sentido, Greenspan nos dice que una recuperación sostenida, así sea modesta, de la bolsa de valores, digamos del índice Dow Jones de la NYSE, anticipará una más o menos próxima salida del episodio recesivo.

Le compro su hipótesis a Greenspan.

Hay un párrafo clave en el artículo al que doy aquí una traducción más o menos personal:
“Por supuesto, no es simple desenmarañar la compleja secuencia de causa y efecto entre el cambio en el valor de mercado de los activos y la actividad económica. Si los precios de las acciones son totalmente un reflejo de los cambios en las variables económicas, los movimientos en los precios de los activos podrían ser modelados como endógenos y prestarles poca atención. Pero no son endógenos. Una parte significativa de la dinámica de los precios de las acciones se guía por la innata propensión humana a cambiar intermitentemente entre euforia y miedo, la cual, mientras que está fuertemente influida por eventos económicos tiene, sin embargo, una vida parcial por sí misma. En mi experiencia con frecuencia tales episodios no son meros pronósticos de la actividad de los negocios, sino su causa clave.”

Es prosa enrevesada “cien por ciento Greenspan”, pero la conclusión es valiosa: La bolsa (la de verdad, el NYSE) es un indicador anticipado de los ciclos de los negocios y de la actividad económica.

Ahora bien, ¿por qué cayó el mercado ayer? Creo que no sólo porque GM está a un paso de la quiebra, sino porque suena horrendo que el gobierno, que cualquier gobierno, se ponga a dirigir empresas. Pero esa es otra historia; para mañana.

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