miércoles, 15 de julio de 2009

A vender

Hoy las bolsas están subiendo fuerte.

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lunes, 30 de marzo de 2009

La bolsa, ¿indicador adelantado?

Alan Greenspan es, en gran medida, el villano favorito de esta crisis global. Parte de las acusaciones que hoy recibe Greenspan como presunto autor intelectual de la calamidad financiera que se volvió recesión tienen fundamento, en especial - aventuro – la que se refiere a la manga ancha monetaria con la que trató de eludir cualquier síntoma recesivo y, así también, los temibles reproches de los políticos a los que siempre desagradan las restricciones monetarias, fiscales, morales y hasta metafísicas.

La otra parte de las acusaciones contra Greenspan son estúpidamente ideológicas. No merecen atención.

Ya lo he escrito antes: Greenspan es mucho mejor analista económico que banquero central.

El domingo el Financial Times publicó un provocador ensayo de Greenspan que, en breve, señala que el mercado de las acciones no sólo anticipa los ciclos en la economía real, sino que en buena medida los invoca y los provoca. En ese sentido, Greenspan nos dice que una recuperación sostenida, así sea modesta, de la bolsa de valores, digamos del índice Dow Jones de la NYSE, anticipará una más o menos próxima salida del episodio recesivo.

Le compro su hipótesis a Greenspan.

Hay un párrafo clave en el artículo al que doy aquí una traducción más o menos personal:
“Por supuesto, no es simple desenmarañar la compleja secuencia de causa y efecto entre el cambio en el valor de mercado de los activos y la actividad económica. Si los precios de las acciones son totalmente un reflejo de los cambios en las variables económicas, los movimientos en los precios de los activos podrían ser modelados como endógenos y prestarles poca atención. Pero no son endógenos. Una parte significativa de la dinámica de los precios de las acciones se guía por la innata propensión humana a cambiar intermitentemente entre euforia y miedo, la cual, mientras que está fuertemente influida por eventos económicos tiene, sin embargo, una vida parcial por sí misma. En mi experiencia con frecuencia tales episodios no son meros pronósticos de la actividad de los negocios, sino su causa clave.”

Es prosa enrevesada “cien por ciento Greenspan”, pero la conclusión es valiosa: La bolsa (la de verdad, el NYSE) es un indicador anticipado de los ciclos de los negocios y de la actividad económica.

Ahora bien, ¿por qué cayó el mercado ayer? Creo que no sólo porque GM está a un paso de la quiebra, sino porque suena horrendo que el gobierno, que cualquier gobierno, se ponga a dirigir empresas. Pero esa es otra historia; para mañana.

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lunes, 13 de agosto de 2007

¿Quién está más nervioso?, ¿el regulador o los mercados?

Una cosa ha quedado clara: Ben S. Bernanke NO es Alan Greenspan, no tiene su habilidad, pero sobre todo no tiene la convicción del anterior presidente de la Reserva Federal de que los mercados saben más que el más sabio de los reguladores.

Si uno lee los testimonios – idénticos- que Ben S. Bernanke rindió ante el comité de servicios financieros de la cámara de representantes y ante el comité de banca del senado, los días 18 y 19 de julio pasados, se queda con la impresión de que en esos días el presidente de la Reserva Federal o no conocía la magnitud del problema de las hipotecas “subprime” (de baja calidad crediticia) o confiaba en que podría conjurarlo prometiendo algunas regulaciones a toro pasado y jurando que se trataba de un fenómeno eficazmente confinado.

Por eso, el par de intervenciones de la Fed el vienes inyectando liquidez – al igual que la intervención similar del Banco Central Europeo- dispararon aún más el nerviosismo: ¿No que no pasaba nada?, si los productos derivados y las opciones, en los famosos y no muy transparentes “hedge funds”, limitaban eficazmente los riesgos y la probabilidad de contagios, ¿para qué intervenir? Cierto, ante la magnitud de la estampida la intervención fue pertinente, pero no dejó de ser un paliativo de emergencia, decidido por unos reguladores que unas horas antes juraban que no había emergencia alguna…y a quienes muchos les creímos.

La lección de fondo, como en muchos otros ajustes súbitos tras procesos de gran liquidez y expansión crediticia, es que la escasez es el dato básico, siempre presente (aun en momentos de euforia) en la economía. Los ingeniosos mecanismos para tratar de neutralizar riesgos no son tan eficaces y, en cambio, las viejas y sanas prácticas bancarias, como incrementar a tiempo las reservas obligatorias de los bancos para créditos en riesgo, siguen siendo la mejor receta.

Otro error de los reguladores fue desdeñar las advertencias que surgían del propio mercado. Todo lo cual demuestra que los seres humanos solemos tropezar una y otra vez con la misma piedra. Hoy, de la crisis tendremos que aprender rápido y evitar a toda costa que esto conduzca a falsas soluciones que frenen la apertura de la economía y los beneficios de la globalización (algunos políticos ya afilan sus garras proteccionistas en Estados Unidos y en Europa). Eso sí sería una tragedia.

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