jueves, 27 de septiembre de 2007

Noticias de Utopía

Tengo un amigo misterioso que vive en Utopía. El asunto es más que enigmático, patafísico. De vez en cuando me escribe y ayer he recibido una más de sus cartas desconcertantes. Me dice lo que sigue:

Ricardo: Quienes hemos tenido el privilegio de haber nacido en Utopía siempre hemos visto con recelo el supuesto realismo que predican, con insolente persistencia, ustedes los extranjeros. Por eso me adelanto a tus previsibles objeciones y te recuerdo: "Utopía es diferente".

Te pongo el caso de esos artilugios a los que ustedes les dan tanto valor, como los termómetros, las cámaras fotográficas, los vaumanómetros, las básculas y demás aparatos a los que ustedes recurren dizque para conocer la realidad. Son basura. Peligrosos artificios diabólicos que causan pena y dolor. No en vano hace años el gran chamán de la guayabera ordenó la destrucción de tales heraldos de la desgracia. Desde entonces, hemos vivido felices. ¿Cómo no han visto ustedes lo sencillo y eficaz que es, ante una fiebre insidiosa que no cede a la medicina, romper el termómetro?

Tal vez más peligroso que esos aparatos demoníacos, realistas y neoliberales, que ustedes han creado para vivir eternamente preocupados, es ese invento sutil y perverso que llaman método científico. Patrañas. Eso son. Y los supuestos principios con los que pretenden destruir las ilusiones. No hay nada más arrogante que decir: "Lo que es, es; lo que no es, no es". Aburrido y presuntuoso. Nuestro mundo, en Utopía, no se constriñe a esas reglitas: Aquí lo que es quién sabe si sea, todo depende de lo que querramos, todo depende de lo que en su infinita sabiduría decreten los chamanes. Aquí, fieles a lo que decretaba aquél filósofo, sabemos que es absurdo querer conocer el mundo, hay que dibujarlo a la medida de nuestros deseos.

¿Y qué me dices de esas consejas absurdas sobre precios, oferta, demanda y mercado?, ¿no te das cuenta de que ustedes mismos se han fabricado férreas prisiones que les impiden soñar y soñar que la vida sólo es sueño? Ustedes dicen usar la cabeza, nosotros sólo recurrimos al corazón. Ustedes se llaman realistas, nosotros nos proclamamos orgullosamente idealistas, románticos, quijotes. Nosotros hemos descubierto que basta para que nadie se sienta improductivo, con que todos seamos improductivos. Solidaridad. ¿Algún día podrás entenderlo?

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martes, 25 de septiembre de 2007

"¡Queremos más precios mentirosos!"

¿Qué porcentaje de los recursos públicos queremos que se destine a obras de infraestructura y qué porcentaje queremos que se gaste en afeites, maquillaje, disfraces y cremas "anti-edad"?

La buena economía siempre lleva malas noticias a los románticos que se dicen de izquierda. La buena economía parte de un hecho brutal y poco comedido con nuestros deseos, pero no por ello menos real: la escasez. Si algunos políticos "progre" llenecitos de buenas y verdes intenciones decidieron en Estados Unidos subsidiar la producción de etanol a partir del maíz, más temprano que tarde ello repercute en precios más altos para el propio maíz, las tortillas, y, en cadena, para el trigo – bien sustituto – y el pan, para el sorgo, para el huevo, para la carne (gallinas, vacas y cerdos también comen)…Se llama "pendiente negativa de la curva de la demanda" (Gary Becker) y es una ley tan férrea como la ley de la gravedad.

Pero a los "progres" les encanta el arte teatral – de ahí viene, de los teatros franceses en el siglo XVIII, la palabra maquillaje- y consideran que la tarea de los gobiernos no es reconocer la realidad, sino eludirla con el maquillaje.

En estos días nuestros próceres locales del pensamiento "progre" han mostrado su frívola afición no sólo por las revistillas de la ilusión envidiosa – que por lo visto son su mejor fuente de información-, sino por los afeites y el maquillaje. No les parece mal que el precio de la gasolina sea mentiroso en México, sino que deje de serlo; lo mismo el precio del agua, el de los boletos del Metro, el de la energía eléctrica, el del maíz o el del trigo. Los negociantes piden precios mentirosos para el gas natural; los charlatanes ofrecen mentirosos "seguros" para desempleados; los de la televisión lamentan que se les acaben las facturas por propaganda electoral (la venta de los otros productos "milagro" de maquillaje y ornato a cargo de partidos y candidatos), mientras que los legisladores saborean los millones que, en un juego de manos que llaman reforma electoral (un poco de colorete para disimular las verrugas), les quitaron a los de la tele.

Vivan los precios mentirosos. ¿Querían un mundo de ensueño? No hay problema, se los dibujo. Eso es la política progresista: Arte de modistillas y de peinadoras de salón.

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