martes, 29 de septiembre de 2009

"Entró en razón"

Variaciones narrativas alrededor del caso "Juanito" (ficción, desde luego).

Imginemos la misma historia con otros protagonistas.

Va de cuento: Con la complicidad de unos jueces venales tumbaron la candidatura de doña Pía del Sagrado Corazón Corcuera Espinoza de los Monteros a la Presidencia Municipal de Santa Catarina de los Azulejos, considerado el bastión del Partido Conservador Derechoso (PCD) cuyo líder moral es, todos lo sabemos, don Diego Puro de la Voz Tronante.

Tan insidiosa fue la maniobra, efectuada apenas unos cuantos días antes de los comicios, que ni siquiera pudo ser sustituido el nombre de doña Pía en las boletas electorales, a pesar de que por la inicua decisión de los jueces todos los votos que recibiese doña Pía se contabilizarían como acreditados a Juana la Apóstata, aquella catequista cismática que representaba los turbios intereses de los hermanos Pinsón en el municipio y, por tanto, los intereses contrarios a la ortodoxia encarnada en la persona de don Diego Puro de la Voz Tronante que, todos lo sabemos, son los intereses del pueblo bueno, la voz de Dios.

Indignado por la inicua maniobra legaloide, don Diego hizo gala de su legendaria astucia y propuso en asamblea pública a la multitud de sus seguidores que el día de los comicios votasen por el sacristán de la parroquia, candidato al mismo puesto pero por el partido Catecúmeno Medieval, pequeña agrupación política, afín también a la ortodoxia del caudillo Puro de la Voz Tronante. Los votos por el sacristán ("¿cómo se llama?", preguntó el líder, "le dicen Juanito el de las veladoras" le susurró un asistente), los votos por "Juanito", pues, serán como si fuesen por mi admirada doña Pía y, fiel al juramento que ahora mismo hará, "Juanito" o cómo se llame el simpático sacristán renunciará al cargo para que pueda asumirlo doña Pía, que es a quien le corresponde. Aplausos de la multitud. Juramento emotivo de "Juanito".

Celebrados que fueron los comicios resultó ganador aparente "Juanito" (aunque todas las personas de bien del municipio y del país sabíamos que el triunfo real había sido de doña Pía, arrollador como corresponde a una candidatura apoyada por el supremo líder moral de las buenas costumbres, la doctrina recta y las virtudes, don Diego Puro de la Voz Tronante). Pero el demonio, por medio de los enemigos de los valores inmutables de la Civilización Occidental y de la tradición judeo-cristiana, entró en la débil mente del sacristán quien sibilinamente empezó a soñar que él y no doña Pía había ganado los comicios. Como siempre sucede los sembradores de cizaña en los medios de comunicación libertinos, y en el corrompido mundillo de los politiquillos mezquinos, alimentaron los perversos deseos del tal "Juanito", al grado de que éste - obnibulado por las solicitaciones del demonio- abjuró de su palabra y llegó a proclamar - para escándalo de las buenas conciencias- que no renunciaría y que planeaba ejercer a plenitud el cargo de Presidente Municipal.

Por fortuna, don Marcelo Campomanes del Biciclo, jefe de gobierno de la región, mandó a llamar al sacristán infidente y le hizo ver, con elocuencia y ejemplos acomodados a la parva razón del tal "Juanito", los grandes males que para la comunidad, para la causa de las buenas conciencias, para los fundamentos de la Civilización Occidental y para él mismo, acarrearía su conducta inicua.

Y el sacristán, por fin, "entró en razón". Alabado sea el Altísimo. Otro triunfo de la democracia.

(La historia anterior, palabra por palabra, se publicó en el conocido diario "El Faro de la Virtud", órgano oficioso de la ortodoxia conservadora y vocero incondicional del caudillo moral don Diego Puro de la Voz Tronante, a quien Dios tenga a bien conservar entre nosotros por muchos años más. Así sea).

Fin de la ficción.

¿Exageración?, ¿parodia?. No sé, se me ocurrió al leer el siguiente párrafo de un editorialista estrella de "La Jornada", Julio Hernández, que cito textual:

El giro precario anunciado ayer en la reunión abismo (ni modo que cumbre) que sostuvieron Marcelo Ebrard y el ciudadano Rafael Acosta sirvió de inmediato para a avivar la campaña de endosamiento de las vergüenzas de Guanito a la cuenta de AMLO. Según las inmediatas interpretaciones del lumpenlance de ayer, Ebrard, es decir, López Obrador, habría amenazado, pagado o chantajeado al saltimbanqui de la banda en la frente para que aceptara una rendición mediante presiones casi mafiosas que le habrían inventado lánguidas razones médicas que desnudamente contrastan con la exhibición de tórax que un día antes había hecho la estrella de los canales en un evento de fisiculturismo. Doblarle la mano a Juanito, o hacerle pleonástica manita de cochino, mostraría, según esos guiones oficiales rápidamente repartidos en cabinas, estudios y salas de redacción, la ambición y rapacidad de los izquierdistas legítimos que son capaces de todo con tal de no soltar el pastel presupuestal y electoral de Iztapalapa.


Y este otro párrafo tronante del editorial de hoy del mismo diario:


"En un entorno electoral en el que proliferan las trapacerías de partidos y candidatos, los dictámenes referidos –los de hace tres años y el de ayer–, lejos de introducir factores de legalidad y civilidad en los procesos comiciales, abonan el terreno para la proliferación de chanchullos, propician el colapso del sistema electoral y contribuyen a ahondar la crisis política y de representatividad en la que se encuentra el país. Por esas razones, la determinación adoptada ayer por la sala regional del TEPJF resulta desmoralizadora y exasperante."


Este último párrafo, desde luego, se refiere a las "trapacerías" del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que consideró legítimos los triunfos de dos candidatos panistas en sendas delegaciones del Distrito Federal.

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miércoles, 30 de enero de 2008

¿En dónde estuviste los últimos 60 días?

Para ellos el año empieza en febrero. Regresan de unas “merecidas vacaciones” que iniciaron el 14 de diciembre y de inmediato se ponen a regañar a todos los que se quedaron trabajando ¡por perder el tiempo en discusiones estériles!

Como decía una tira cómica en algunos periódicos del siglo pasado: “¡Nunca falta alguien así!”. Son esos fastidiosos personajes que, con pretexto de la Navidad y del fin de año, se recetan a sí mismos un “pequeño descanso” de seis o siete semanas y regresan, al mundanal ruido, convencidos de que tienen que corregir todas las tonterías que hicimos los que nos quedamos trabajando.

Imaginemos la escena: Don Remigio Salsipuedes, un magnate mexicano por herencia que se describe a sí mismo como “una isla de eficiencia rodeada de un mar de imbecilidades”, vuelve al trabajo en la última semana de enero y descubre, con horror, que en su ausencia nadie ha hecho lo que se tenía que hacer y, en cambio, todo mundo ha derrochado incompetencia con ocurrencias idiotas.

Supongo que es una estrategia napoleónica – “la mejor defensa, dicen, es el ataque”- y es la forma mediante la cual estos remisos doctos apartan de sí cualquier pregunta incómoda como: ¿Y en dónde andabas tú, oráculo pletórico de sabiduría, mientras nosotros hacíamos puras idioteces? Por supuesto, don Remigio andaba en un crucero por las islas griegas o estuvo recluido en un monasterio budista cerca de Nepal. I-lo-ca-li-za-ble, des-co-nec-ta-do, fuera del área de servicio.

El colmo es que estos doctos remisos suelen estar muy mal informados. Su idea de “ponerse al día” es hojear dos o tres periódicos (con lo que se forman una idea totalmente fantástica del mundo) o, peor todavía, recurren a la tía Angustias, que tiene fama de pasarse la vida pegada al televisor, y le preguntan: “¿Qué hay de nuevo, querida tía?”. Entonces llegan a la oficina alarmadísimos porque nadie ha hecho nada para enfrentar la recesión que viene o porque todo mundo está muy quitado de la pena mientras que en Pakistán estallará la violencia.

Por ahí de septiembre u octubre de 2008 se enterarán de que les subieron el predial más del cien por ciento y pondrán el grito en el cielo: “Pero ¡qué barbaridad!, ¿es que nadie va a hacer algo para evitar este atropello?”

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jueves, 27 de septiembre de 2007

Noticias de Utopía

Tengo un amigo misterioso que vive en Utopía. El asunto es más que enigmático, patafísico. De vez en cuando me escribe y ayer he recibido una más de sus cartas desconcertantes. Me dice lo que sigue:

Ricardo: Quienes hemos tenido el privilegio de haber nacido en Utopía siempre hemos visto con recelo el supuesto realismo que predican, con insolente persistencia, ustedes los extranjeros. Por eso me adelanto a tus previsibles objeciones y te recuerdo: "Utopía es diferente".

Te pongo el caso de esos artilugios a los que ustedes les dan tanto valor, como los termómetros, las cámaras fotográficas, los vaumanómetros, las básculas y demás aparatos a los que ustedes recurren dizque para conocer la realidad. Son basura. Peligrosos artificios diabólicos que causan pena y dolor. No en vano hace años el gran chamán de la guayabera ordenó la destrucción de tales heraldos de la desgracia. Desde entonces, hemos vivido felices. ¿Cómo no han visto ustedes lo sencillo y eficaz que es, ante una fiebre insidiosa que no cede a la medicina, romper el termómetro?

Tal vez más peligroso que esos aparatos demoníacos, realistas y neoliberales, que ustedes han creado para vivir eternamente preocupados, es ese invento sutil y perverso que llaman método científico. Patrañas. Eso son. Y los supuestos principios con los que pretenden destruir las ilusiones. No hay nada más arrogante que decir: "Lo que es, es; lo que no es, no es". Aburrido y presuntuoso. Nuestro mundo, en Utopía, no se constriñe a esas reglitas: Aquí lo que es quién sabe si sea, todo depende de lo que querramos, todo depende de lo que en su infinita sabiduría decreten los chamanes. Aquí, fieles a lo que decretaba aquél filósofo, sabemos que es absurdo querer conocer el mundo, hay que dibujarlo a la medida de nuestros deseos.

¿Y qué me dices de esas consejas absurdas sobre precios, oferta, demanda y mercado?, ¿no te das cuenta de que ustedes mismos se han fabricado férreas prisiones que les impiden soñar y soñar que la vida sólo es sueño? Ustedes dicen usar la cabeza, nosotros sólo recurrimos al corazón. Ustedes se llaman realistas, nosotros nos proclamamos orgullosamente idealistas, románticos, quijotes. Nosotros hemos descubierto que basta para que nadie se sienta improductivo, con que todos seamos improductivos. Solidaridad. ¿Algún día podrás entenderlo?

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jueves, 19 de julio de 2007

No era un cuento chino, era un pedo de asno

Una vez disipado el estruendo que los dejó entre alelados y expectantes, los sagaces comunicadores se llaman a engaño y se enojan en la misma medida que se exhibieron como propagadores de flatos…

No es muy elegante el símil, pero es elocuente. Dice el filósofo español Fernando Savater que es “mucho más fácil combatir la influencia social perniciosa de un sofisma complejo y sutil que la de un dogma planfetario, simple como el pedo de un asno. El sofisma está construido para engañar a los que tienen el hábito de razonar, los cuales por tanto pueden también ser ‘desengañados’ merced a otros razonamientos que demuestren la falsedad del primero; el dogma tipo ‘pedo de asno’ en cambio engaña a aquellos que no suelen ser persuadidos por los argumentos sino que prefieren cuanto halaga la disposición bovina de buscar pienso o embestir”.

Un porcentaje considerable de los medios de comunicación en México y de colegas periodistas viven pendientes de los pedos de los asnos, cuanto más estruendosos ¡mejor!

El miércoles, por ejemplo, se disipó el más reciente de estos flatos “irrefutables” y al mediodía escuché en la radio del automóvil la irritación de un comunicador – Joaquín López Dóriga- quien se mostraba indignado porque, alegaba, nadie le sabía decir dónde estaban físicamente los dólares que hace meses se decomisaron de la casa de un chino naturalizado mexicano. Ya días antes alguien le había explicado que los billetes de dólar son bienes fungibles, por lo que no sólo es irrelevante sino prácticamente imposible saber dónde están todos y cada uno de esos billetes, una vez que se acreditó su valor y se registró a favor de alguien en una institución financiera; los billetes – meros símbolos del valor de cambio- regresan a la corriente tumultuosa de los mercados. Hubiese bastado que la primera vez que se lo explicaron - ¡aún cuando parece innecesario explicar a un adulto cómo funciona el dinero!- el comunicador acudiese al diccionario y leyese: “Bienes fungibles: aquellos en reemplazo de los cuales se admite legalmente otro tanto de igual calidad”.

Pero no, una vez encantados con los pedos de los asnos, algunos ya no razonan, les basta con embestir o con irse tras la pastura. El famoso comunicador concluyó enojado: “¡Lo que hay que oir!”. Pues sí, Joaquín, lo que hay que oir…

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jueves, 28 de junio de 2007

Instrucciones de viaje para eludir portentos

Bien vistas las cosas, la capital de México es una ciudad llena de portentos que permanecen ocultos, por ejemplo: Ese inmenso agujero en medio de la calle – y en el que sucumben algunos automovilistas incautos- tal vez esconda las tan publicitadas – y nunca vistas- raíces de la patria.

Cada cierto tiempo un buen amigo me emplaza a desayunar muy temprano cerca de su oficina en las Lomas de Chapultepec (fraccionamiento que nació con el “distinguido” y vendedor nombre de “Chapultepec Heights” en el siglo pasado) y me ofrece, por teléfono, un catálogo de instrucciones deliciosas para llegar con bien a la cita, por ejemplo esta:

“Aprovecha la primera distracción de las mujeres policía que están a la salida del periférico, por ejemplo cuando se retoquen el maquillaje frente a un espejito, para avanzar; de otra forma tendrás que esperar 15 minutos o más a que te cedan el paso”.

En realidad mi amigo describe uno de los tantos portentos de la ciudad: Algún comandante especialista en “perímetros y vialidades” ha ordenado a las mujeres policía que otorguen ostentosa preferencia, en las primeras horas de la mañana, a los automóviles que van de las Lomas hacia el centro de la ciudad, en detrimento de aquellos que desean ingresar al otrora rumboso y elegante fraccionamiento. ¿Por qué? Ahí está el portento y el secreto.

Otro portento es un gigantesco bache en una avenida del sur de la ciudad. Gobiernos van y gobiernos vienen y el bache sigue ahí, imperturbable, a la caza de automovilistas provincianos que no están adiestrados en la disciplina de las carreras de obstáculos, primera asignatura que debe aprobar cualquier automovilista capitalino que se respete. He llegado a sospechar que la persistencia del bache oculta un portento maravilloso o atroz. Tal vez el bache es tan intocable como PEMEX porque en sus profundidades se encuentran las raíces de lo mexicano, tan encarecidas. O quizá oculta el Aleph, ese misterioso punto – cuenta Borges- cuyo diámetro “sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo”. La cifra del cosmos en el fondo de un bache. ¡Qué nadie lo toque!

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domingo, 22 de abril de 2007

¿Conviene despenalizar el asalto?

La moda es quitarle a ciertos delitos esa odiosa etiqueta “penal”, sea el aborto, sea la calumnia. ¿Por qué no despenalizar también el asalto, como ha propuesto paródicamente Fernando Amerlinck? Por lo pronto, podrían considerarse algunas causales de despenalización, digamos: Cuando el asalto sea una forma de mendicidad o una vía expedita de justicia social.

Muchos de los asaltados mueren o resultan gravemente heridos por oponer resistencia al asaltante – quien está ejerciendo su libre proyecto de vida- o incluso por reaccionar con nerviosismo o desconcierto, lo que sólo dificulta y pone en grave riesgo la delicada tarea del asaltante.
Desde este punto de vista la despenalización del asalto debe considerarse un asunto de salud pública (aquí alguna ONG puede aportar alguna estadística fantasiosa pero imponente sobre las muertes y lesiones que provocan los asaltos realizados en condiciones insalubres o en circunstancias gravosas para el asaltante), pero también tiene su vertiente de justicia social.
No necesito citar cifras acerca de la vergonzosa distribución del ingreso en México para mostrar un hecho que todos conocemos. Aunque los políticos progresistas hagan esfuerzos denodados por establecer políticas públicas que terminen con la iniquidad, tales esfuerzos son insuficientes y se requieren vías alternas y expeditas para satisfacer ese afán noble y justiciero. El asalto, bien reglamentado, puede ser una de esas vías.
El lector, sobre todo si vive o trabaja en la Ciudad de México, habrá experimentado esa deliciosa sensación de ser abordado en la calle por alguien que nos exige una cooperación “voluntaria” con tanta insistencia que resulta difícil definir si estamos siendo cortésmente asaltados o se nos está solicitando una caridad con mayor insistencia de la habitual. Esto nos habla de que la frontera entre la mendicidad y los asaltos no es nítida. Un grupo de prestigiados “científicos” ha determinado que el asaltante armado sólo es un solicitante de cooperación social que se auxilia con un instrumento de persuasión visual y auditiva – el arma- que es más convincente en 98.7 por ciento de los casos que los discursos.
Como han señalado infatigables activistas de los derechos humanos ningún asaltante desea hacer uso del arma: “Para él es más doloroso que para el asaltado llegar a ese extremo” sentenció Artemisa Planas de la organización civil “REI” – Redistribución Expedita del Ingreso-, al tiempo que mostraba los resultados de un “grupo de enfoque” realizado con asaltantes de la delegación Cuauhtémoc

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Un país de analfabetas funcionales

Una de las claves del éxito de la república MTP para mantenerse en la dorada mediocridad fue la lucha incansable de autoridades, maestros, hombres y mujeres de empresa, medios de comunicación, para evitar que prendiese entre niños y jóvenes la perniciosa costumbre de leer.

Emma echa una ojeada al periódico. A diferencia de otros días algo - ¡por fin!- capta su atención: Según el diario, que por cierto da insuficientes referencias por si acaso alguien quiere profundizar en el asunto, una encuesta entre maestros de educación básica en MTP (“Media Tabla Perpetua”) muestra que cuatro de cada diez profesores no tienen más de 20 libros en su casa y que seis de cada diez profesores confiesan que no leyeron más de dos libros en el último año.

Adiestrada desde pequeña, por sus padres, en las tareas de cifrar y descifrar Emma obtiene dos conclusiones: 1. Dado que en los últimos 20 años, aproximadamente, los gobiernos de MTP han destinado ingentes recursos a la educación y a elevar los salarios de los maestros, las revelaciones de la encuesta – por otra parte previsibles- confirman la impolítica tesis: No sólo no hay una relación causal entre más gasto público y mejoría sino que frecuentemente más gasto gubernamental sólo sirve para empeorar las cosas.

2. Qué pena, pero los datos de la encuesta explican las indudables ventajas competitivas de Emma en el mercado de trabajo. En un país, como MTP, en el que 40% de los maestros tiene una biblioteca en su casa menor al número de libros que Emma lee en un mes y en el que 60% de los maestros leyó en un año menos libros de los que Emma lee en una semana, nadie debe sorprenderse de que Emma a sus 25 años gane un envidiable salario y reciba constantes ofertas de empleo en MTP y fuera del país.

Lo primero que hace Emma al llegar a su oficina es responder afirmativamente, por correo electrónico, a la oferta de trabajo que le hace una corporación del odiado – y envidiado- país del Norte. Mientras lo hace, escucha a una emocionada secretaria encomiar el histórico nivel de audiencia que logró el capitulo final de la telenovela ésa…Sí, ésa de cuyo nombre Emma, ¡pobrecita desmemoriada!, no se acuerda.

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martes, 27 de febrero de 2007

¿Un mal sueño de Cayo Valerio Godínez?

¡Pobre almohada bañada de babas!, fue el resumidero de la rabiosa impotencia de Cayo. La vida tiene, a veces, implacables mecanismos de cobro.

La “ley de la indeclinable voluntad reformadora” pasó en unos días de logro político encomiable a motivo de burla y hazmerreír. Cayo Valerio Godínez ya ni siquiera disfrutaba de los mullidos asientos de piel del automóvil. Por si fuera poco, el chofer, ¡idiota!, había tomado un pésimo camino lleno de hoyancos y vericuetos (algún tonto atajo por algún barrio miserable y desolado, artimañas inútiles de las que estos incompetentes se ufanan, pensó). Maldijo y le rechinaron los dientes escondidos tras el bigotito de galán otoñal que hacía juego con el pelo engominado.

Quiso darle tres gritos al imbécil chofer, pero por algún motivo supo de inmediato que no le saldría la voz. Con un estremecimiento entendió que estaba incomunicado, encerrado en el asiento trasero del ostentoso automóvil con vidrios opacos. Mudo. Impotente ante el fracaso…Como salido de la nada – así son los sueños- apareció Catarino Mendoza, su maestro en el arte de la política - ¿no había muerto hace años?- y le soltó a bocajarro: “Cayito, Cayito, ¡siempre fuiste un tarugo!, ¿cuántas veces te dije que no hicieses apuestas inciertas? Haber usado la ratificación de Jiménez como moneda de cambio fue, admítelo, una soberana pendejada…”.

Cayo quiso formular objeciones a los reproches de Catarino, pero el espectro ya había desaparecido…El auto se detuvo bruscamente y la cabeza de Cayo golpeó contra la ventanilla, ¡chofer imbécil! masculló, pero nadie lo oía…Nadie estaba al volante. Sintió un líquido viscoso que le escurría de los labios. ¿Sangre?…”Nada más eso faltaba, que por culpa de este retrasado mental (¿dónde diablos se ha metido?) también me haya partido el hocico…”

Ruido: Poquetá-poquetá-poquetá…Y la cantaleta, la burla cruel de la voz de Catarino: “Soberana pendejada, soberana pendejada, soberana pendejada…”. Y él que se había sentido genial y poderoso…”Ese pesado de Jiménez (ese tecnócrata que simbolizaba todo lo que Cayo jamás podría ser) no pasará; ¡su postulación es un agravio!...”.

Sentía la mejilla empapada, se esforzó en gritar…Abrió por fin los ojos, el corazón retumbándole en el pecho…No, no es sangre. Sólo la almohada bañada de babas asquerosas…

Se consuela: Fue un mal sueño…De la calle llegaba el ruido sistemático: Poquetá-poquetá-poquetá…

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sábado, 24 de febrero de 2007

Las ideas subversivas de Basurto (fabulaciones sobre MTP)

Gracias a que buscamos obtener ganancias (eso es lucrar) satisfaciendo necesidades, el bienestar avanza; lo grave, y es una falla en que suelen incurrir los gobiernos, es cuando se lucra con lo innecesario o inexistente, entonces el bienestar mengua.

La computadora personal ha sido uno de esos saltos en la productividad que generó para sus inventores ganancias extraordinarias, al tiempo que provocó un avance formidable en el bienestar global. Eso es lucrar con una necesidad del ser humano.

El investigador que busca una cura contra una enfermedad mortal, está lucrando: espera obtener una ganancia, “sacar provecho de un negocio”, a partir de una necesidad del ser humano.

Lo censurable no es lucrar con las necesidades sino lucrar con lo que no es necesario. Sólo es posible lucrar con productos o servicios innecesarios cuando se tiene un poder dominante en los mercados – un monopolio, por ejemplo que cobra por lo que promete pero no da-, o cuando se “cobra” recurriendo a la amenaza por no hacer un daño (un extorsionador, digamos), o cuando se tiene un poder coercitivo, como el que poseen los gobiernos, que obliga a los ciudadanos a pagar por cosas o servicios innecesarios o inexistentes.

Cosas como las escritas en los párrafos anteriores eran las que solía decir el profesor Aníbal Basurto Corcuera – a quien llamaban el Gordo- en sus clases, en una pequeña universidad de una olvidada ciudad en la república de la Media Tabla Perpetua (MTP). Lo malo es que esas nociones de realismo económico desafiaban la propaganda del supremo gobierno, encabezado entonces por un militar que se proclamaba “adalid del socialismo del nuevo siglo”.

Dados los excesos del gasto gubernamental MTP atravesaba entonces por una crisis inflacionaria; crisis de la que el supremo gobierno culpaba a quienes lucraban con lo necesario. Menudearon los controles de precios, las expropiaciones y, también, las persecuciones contra los promotores de dichos lucros. Por ello el Gordo perdió su empleo de profesor. Solo en la vida, salió del país con sus menguados ahorros que le alcanzaron para abrir una pequeña mercería en su nueva patria – “ahí donde puedo ser libre, ahí está mi patria” decía- en la que siguió lucrando, sin recibir ningún reproche de su conciencia, con hilos, botones, agujas…Con cosas necesarias, pues.

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domingo, 18 de febrero de 2007

Las genialidades de Ponciano

Decía la investigación sobre el atraso de las telecomunicaciones en la república MTP: “Un aceptable diseño que otorgaba autonomía funcional a la agencia reguladora fue anulado en la práctica y el ente quedó capturado por el pequeño grupo de empresas que dominaba el mercado”.

Ponciano Medrano podía presumir de dos grandes éxitos en su vida. El primero de esos logros fue neutralizar –él sabía cómo- cualquier chiste vulgar acerca de su nombre. El segundo, menos conocido pero más importante para la vida pública del país de la Media Tabla Perpetua (MTP), fue conseguir para beneficio de sus amigos y patrocinadores (el grupo que dominaba el mercado de las telecomunicaciones en MTP), que también la modernización de las instituciones regulativas de ese mercado quedase neutralizada.

Por eso Ponciano experimentó un gusto secreto, inconfesable desde luego, cuando llegó a sus manos el trabajo de investigación de uno de los más prestigiosos especialistas en reformas institucionales que describía el caso de las telecomunicaciones en MTP como “la más perfecta e insidiosa falsificación de lo que debió ser un arreglo institucional para liberar la competencia en un mercado estratégico”.

Por supuesto, el estudio no le daba crédito a Ponciano – y qué bueno que así fuese, el anonimato de la operación era un asunto clave- sino que se limitaba a señalar que gracias a que buena parte de la Asamblea de Notables de MTP – órgano legislativo- estaba controlada por esos pequeños pero poderosísimos grupos de interés, la designación de los comisionados del nuevo ente regulador, presuntamente autónomo, fue controlada a placer por las dos o tres empresas dominantes en el mercado que se buscaba regular.

Un hecho molesto, pero que Ponciano y sus socios confiaban neutralizar eficazmente a través de la legión de “periodistas” que tenían en nómina, fue que un par de especialistas vetados por la Asamblea de Notables (porque no resultaban “confiables”) osó demandar ante los tribunales a la mismísima Asamblea aduciendo que no estaba facultada para vetar designaciones por razones que no fuesen estrictamente técnicas y de competencia profesional.

El alegato de ese par de “insolentes” – como les motejaba Ponciano- se transformó, gracias a la abrumadora propaganda de los “periodistas” amigos, en una “necedad” que obstaculizaba el avance del país en telecomunicaciones.

Mientras se afeitaba, Ponciano saludaba al personaje del espejo diciéndose: “Eres un genio, Ponciano; eres un genio”.

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jueves, 15 de febrero de 2007

Las leyes de Cayo Valerio Godinez (una fábula)

En aquél país el Congreso de Notables aprobó por unanimidad la “Ley de la Prosperidad Obligatoria” que no fue más que la secuencia obligada de la “Ley de la Indeclinable Voluntad Reformadora”, también aprobada por unanimidad.

El prolongado abrazo selló el reconocimiento: “Compadre – exclamó uno de los múltiples compadres de Cayo Valerio Godinez – te volaste la barda. ¡Aprobada por unanimidad!”. Atacado por una súbita modestia, el Notable Cayo objetó: “Nada, compadre, fue un trabajo de todos, teníamos que plasmar nuestra firme voluntad de hacer las reformas”.

Aquél día, cuentan, las celebraciones se prolongaron hasta la medianoche en varios restaurantes rumbosos de la república de MTP o de la Media Tabla Perpetua. Políticos de renombre, aspirantes a políticos, lo mismo los que se escondían de las cámaras y de los micrófonos que aquellos que los buscaban ávidos, comentaban elogiosamente la “ley Godinez” aprobada ¡por aclamación!, como dijo el viejo cronista, el maestro Pericles Órdago y Lazo en su leída columna “Los gladiadores de la tribuna”. Ordenamiento jurídico que se llamó “Ley de la Indeclinable Voluntad Reformadora”.

Los historiadores consignan que dicha ley – criticada por algunos maldicientes como “expresión suprema del voluntarismo estéril”- nació del anhelo popular de que los políticos en MTP pusiesen manos a la obra en la tarea de sacar al país de su inveterada mediocridad. Los expertos habían insistido, por activa y por pasiva, en que era necesario hacer “reformas profundas” para dar ese gran salto.

Ahí estaba la respuesta, el mentís a todos aquellos detractores por hábito que motejaban al Congreso de Notables de “asamblea de zánganos”. El Congreso sí daba resultados. La ley establecía cuidados y precisos mecanismos – comisiones deliberativas y de análisis, por ejemplo-, así como plazos perentorios para que se realizasen – tras agotadoras discusiones y negociaciones – esas tan llevadas y traídas reformas.

Tan buenos réditos políticos obtuvo la primera “ley Godinez” que muy pronto fue complementada por una segunda ley promovida por el mismo Cayo Valerio: “La Ley de la Prosperidad Obligatoria”. Como se señalaba en la exposición de motivos ésta nació por “la imperiosa necesidad de que a nadie le quede duda de que las reformas que surjan de nuestra indeclinable voluntad reformadora son precisamente aquéllas que provocarán, por necesidad ontológica y por imperativo moral, la prosperidad prometida”.

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