viernes, 11 de septiembre de 2009

¡Aleluya!, encontraron la solución (entrada actualizada el 22 de septiembre)

Señoras y señores: No hay que desesperar, un grupo de brillantes mexicanos ya encontró la solución definitiva, así como lo leen: definitiva, al gran problema económico que ha estado aquejando a la humanidad por siglos...

El problema se llama escasez. La solución se llama: "Cambia de modelo a otro en el que presumes, o haces de cuenta, que la escasez no existe".

Ya leí el pobre material disponible acerca de los resultados del Taller "México ante la crisis: Hacia un nuevo curso de desarrollo". Me quedé corto. Los autores no sólo decretan la inexistencia de la escasez de recursos como dato básico del que debe partir cualquier propuesta económica, sino que también desdeñan hacer explícitos los datos en los que sustentan su diagnóstico y sus recomendaciones, así como el método científico que les condujo a sus hallazgos.

Cito dos párrafos como muestra del rigor y precisión que caracteriza a este documento:


"Ante la importancia de la tributación originada
en el petróleo, la caída de los ingresos
petroleros no puede traducirse sólo en
urgencia de recortar el gasto, del mismo modo
que su eventual recuperación no puede ser
leída como una nueva oportunidad de
ampliarlo irresponsablemente y posponer de
nueva cuenta la reforma tributaria."


Esto es todo lo que el documento dice acerca de la caída de la producción de petróleo en México, que de 2004 a 2009 puede estimarse en más de 750 mil barriles diarios (y contando), lo que significa para el erario un descenso de más de 250 mil millones de pesos anuales (lo que equivale, a su vez, a diez años del presupuesto de la UNAM o a cinco años de todo el gasto público de un país pequeño en desarrollo como El Salvador). No hay siquiera una mención de que tales ingresos sufragan hoy día más de la tercera parte del gasto público federal. Una omisión de tal magnitud acerca de una restricción básica para las finanzas públicas (restricción dura como una piedra y no sujeta a lecturas ideológicas o políticas) ¿es o no una apuesta a favor de la fantasía de que los recursos son infinitos?, ¿es o no la proclamación de la inexistencia de la escasez?

Este otro párrafo podría llevarse el campeonato del análisis económico riguroso, serio y documentado:

Los precios y las tarifas de los bienes y
servicios que proporcionan el gobierno y las
empresas públicas deben permitirles cubrir
los costos y generar un excedente que
permita mantener el capital existente y
ampliar la capacidad de producción. Si por
alguna razón el gobierno federal (o un
gobierno local) resuelve subsidiar cierta
actividad, región, empresa o grupo de
consumidores ello no debe repercutir en los
estados financieros de las empresas
públicas.


¿Cómo se le hace para subsidiar un bien o servicio - venderlo por debajo de su costo- y que ello no repercuta en los estados financieros de la empresa (Pemex o CFE, por ejemplo)?
Pues muy sencillo: Falsificando los estados financieros en cuestión (por ejemplo, dejando que el gobierno federal "asuma la diferencia"). Decretando que las pérdidas no son tales, sino ¿qué?, ¿ganancias sociales?

Los integrantes del "Taller México ante la crisis: Hacia un nuevo curso de desarrollo" son: David Ibarra Muñoz, Francisco Suárez Dávila, Jesús Silva Herzog Flores, Norma Samaniego Breach, Mauricio de María y Campos, Carlos Tello Macías, Jorge Eduardo Navarrete López, Enrique Del Val Blanco, Cuauhtémoc Cárdenas, Gerardo Esquivel Hernández, Ciro Murayama Rendón, Leonardo Lomelí Vanegas, Eugenio Anguiano Roch, Saul Escobar Toledo, Rolando Cordera Campos, Prudencio López Martínez y Carlos Heredia Zubieta.

Una última aclaración, acerca de un asunto que de veras carece de interés público. Uno de los autores, el profesor Gerardo Esquivel, ha pretendido descalificar a priori cualquier crítica que yo haga a este "trabajo" mencionando, como "nota al calce", que trabajo en la Secretaría de Hacienda, como si ello me impidiera tener derecho a expresar mis opiniones o como si ello convirtiese, automáticamente, cualquier opinión mía, vertida en mi bitácora personal, en un pronunciamiento de esa dependencia pública. Todas las opiniones que dejo plasmadas en esta bitácora son de mi personal responsabilidad y las expreso en uso de mi libertad. Cualquier lector inteligente detectará con frecuencia que mi opinión difiere, a veces en forma notable, de la interpretación oficial, lo cual ni compromete a la dependencia pública en la que presto mis servicios, ni me incapacita para desempeñar mi trabajo.

Etiquetas: , , ,

miércoles, 13 de mayo de 2009

Chrysler y GM: Quiebras politizadas

Para el gobierno de Barack Obama todos los ciudadanos son iguales, pero unos son “más iguales que otros”, como sucedía entre los animales de la granja que imaginó George Orwell para satirizar el comunismo soviético.

Obama sin duda está lleno de buenas intenciones, pero su afán de proteger a quienes la gastada retórica izquierdista identifica como “débiles” le inclina con frecuencia a torcer la regla de la ley.

Chrysler entró el 30 de abril al capítulo once de la ley de bancarrotas y la administración de Obama ya se las ha arreglado no sólo para que el proceso sea excepcionalmente rápido, sino para que tenga resultados definidos de antemano. Sin mayor escrutinio, el juez a cargo dictaminó que los acreedores de deuda garantizada sólo recibirán 28 centavos por cada dólar que se les adeuda, en cambio los miembros del sindicato automotriz (United Auto Workers, UAW) recibirán 43 centavos por cada dólar invertido en el fondo de salud que estableció la empresa.

Liquidar los activos y repartir a partes iguales lo que quede – otra opción legal-, está descartado: es “políticamente incorrecto”.
Sólo en la falsa retórica “progresista” la poderosa UAW puede considerarse como “débil” y sólo en la misma retórica los acreedores pueden ser vistos como “buitres”. Pero esa es la retórica que ha empleado Obama al calificar de “especuladores” a los tenedores de bonos. En realidad, la mayoría son pequeños ahorradores que cometieron el error de creer en Chrysler.

La UAW ha sido un sostén permanente de la meteórica carrera política de Obama, un bastión del Partido Demócrata al que Obama se ha empeñado en complacer; de ahí, por ejemplo, que comparta el discurso de la UAW calificando a los inmigrantes extranjeros de ladrones de empleos y denunciando al TLCAN como un mal arreglo que se llevó los empleos a México con el señuelo de los bajos salarios.

Ya desde hoy se sabe que la historia de la inminente bancarrota de GM será similar: Los miembros de la UAW recibirán 50 centavos por cada dólar, mientras que los acreedores, en este caso de bonos no garantizados, tendrán que conformarse con 5 centavos por cada dólar. Los acreedores ya saben que sólo habrá esa sopa en la mesa.

Un nefasto precedente cuando lo que urge son fondos frescos de inversionistas privados (“especuladores” les diría Obama) para rescatar empresas estadounidenses en problemas, como advirtió The Economist en su edición de esta semana.

Etiquetas: , , , , , , , ,

miércoles, 11 de marzo de 2009

Dejen de manosear mi dinero

No sé con qué autoridad, moral o jurídica, algunos legisladores se han propuesto manosear el dinero que yo y cientos de miles de personas más le prestamos a los bancos. Ese dinero se lo prestamos a los bancos con la finalidad de que éstos, a su vez, lo presten, cobren intereses, obtengan utilidades y además nos paguen intereses a los depositantes o, en el peor de los casos, nos lo conserven a buen recaudo.

Es probable que los legisladores que quieren ponerle topes a las tasas de interés del crédito al consumo (tarjetas de crédito) ignoren que de cada peso que prestan los bancos cuando menos 76 centavos es dinero de los ahorradores, no de los banqueros. (Estoy usando el indicador más generoso que sería el índice total de capitalización de la banca mexicana respecto de los activos con riesgo de crédito, a diciembre de 2008, que es de 24.25, pero en realidad el porcentaje de dinero ajeno que prestan los bancos es mucho mayor). Si lo ignoran, se trata de una ignorancia culpable y de una (otra más) muestra de gran irresponsabilidad. Y si lo saben, no tienen vergüenza.

Si le quieren poner topes a las tasas de interés que los bancos le cobran a quienes usan el crédito al consumo (y tienen el mal hábito de no liquidar mensualmente esa deuda), obligarán automáticamente a los bancos a ponerle también topes a las tasas de interés pasivas, que son las que los bancos pagan a la mayoría de sus acreedores; los acreedores –les informo- somos todos los que tenemos dinero depositado en los bancos.

Obligarán también a que los bancos, para compensar riesgos, nos cobren comisiones más elevadas a quienes ahorramos.

A mí no me toman el pelo diciendo que con su ocurrencia le ponen límites a la ambición de los banqueros. Pamplinas. Su ocurrencia fastidia tanto a los acreedores como a los deudores de los banqueros.

A los acreedores nos fastidia porque pone en riesgo la rentabilidad, que ya de suyo es baja, que podemos obtener de nuestro ahorro. Y a los deudores porque obligará a que los bancos sólo le presten a quienes otorguen mayores garantías de pago, es decir: a quienes menos lo necesitan.

Así, pues, legisladores ínclitos (busquen en el diccionario y entenderán que uso el adjetivo como sarcasmo), ándense con cuidado y no se metan con mi dinero. ¿Así, o más claro?

Etiquetas: , , , , , ,

lunes, 15 de diciembre de 2008

Populismo multicolor

Corren tiempos a modo para la expansión del populismo de izquierda y de derecha.

En cierta forma es un partido "transversal" que ha tomado fuerza en la crisis global. Es el partido del populismo: Para ser un poco más precisos en la descripción, más que un partido en forma se trata de un estado de ánimo populista que invade a muchos políticos de los partidos más disímbolos y les impulsa a proponer – y lo que es peor: a llevar a efecto- políticas públicas desastrosas que, sin embargo, generan réditos de muy corto plazo en términos de resonancia en los medios de comunicación y acaso alguna popularidad efímera para sus promotores.
Para que se vea que hay populismo de todos los colores y sabores, de izquierda y de derecha (según las etiquetas al uso), van dos ejemplos recientes:
1. La ocurrencia de que se le debe agregar a la misión única del banco central, que es la preservación de la estabilidad de precios, el mandato equívoco de promover el crecimiento económico y la generación de empleos. Este disparate hoy se presenta como ocurrencia de legisladores panistas, que acaso con su silencio avala el mismo gobierno federal. Hace poco tiempo era bandera de la izquierda perredista y en muchas ocasiones ha sido prédica oportunista de priístas más o menos despistados. Es una propuesta idiota y peligrosa. Idiota porque nada hay que mejor garantice el crecimiento y la generación de empleos que un entorno de estabilidad de precios. Peligrosa, porque hoy, que la inflación anual es de 6.23% el horizonte es mucho más incierto para el empleo que hace sólo diez meses – febrero de este año- cuando la inflación anual era de sólo 3.72 por ciento. Hay pocos factores que inhiban con tanta eficacia la inversión, y por ende el crecimiento y el empleo, como la inflación y su consecuente distorsión en los precios relativos.
2. La descabellada idea de "regular" las tasas activas de la banca, usando como pretexto las tasas atípicas que los bancos cobran a los usuarios morosos de tarjetas de crédito. Es toda una pedagogía de la irresponsabilidad, fomentada por demagogos de derecha, de izquierda, azules, verdes, colorados y amarillos…y hasta por el señor más rico de la aldea. "Corren buenos tiempos/ para esos caballeros/ locos por salvarnos la vida/ a costa de cortarnos el cuello" (Joan Manuel Serrat).

Etiquetas: , , , , , ,

domingo, 12 de octubre de 2008

Lo que querían escuchar

“Querida familia: No cabe duda que esta crisis nos va a pegar y que nuestros ingresos se verán mermados. Por eso, vamos a gastar más”. Aplausos de la clase política que elogia con entusiasmo esta insensatez.


No sólo han sido días de tremendos sobresaltos en los mercados financieros, también han sido días para una borrachera demagógica en los medios de comunicación de la aldea. Los eternos objetores de la sensatez económica, de la ortodoxia fiscal y de la prudencia monetaria, dan por fin su beneplácito a un gobierno al que, sin razón alguna, habían calificado como “neoliberal” y afín a la libre competencia en los mercados.

De entre varios diagnósticos instantáneos de la “comentocracia” mexicana tomo uno como muestra de esta orgía de ignorancia económica y propaganda barata: El Ejecutivo “formuló un plan de acción inmediata, sorpresivo también por su contenido. Se trata de un programa explícitamente contracíclico (el propio Calderón usó la palabra, que es anatema para el credo liberal, mercadólatra, a que su gobierno estaba afiliado), es decir, que propuso aumentar el gasto público en vez de achicarlo como recomienda la ortodoxia” (Miguel Ángel Granados Chapa, hoy 12 de octubre).

Aunque Granados acierta, sorprendentemente, al calificar de heterodoxo lo que es insensato (que el gobierno proponga gastar más, cuando reconoce que sus ingresos se verán menguados), comete varios errores:

1. El gobierno de Felipe Calderón -por desgracia- no ha dado motivo alguno para que se le acuse, ayer u hoy, de haber estado afiliado al credo liberal,
2. No es novedoso el uso del adjetivo contracíclico, lo ha usado profusamente este gobierno, y en el mismo sentido que ahora, desde hace muchos meses y en multitud de ocasiones, y
3. En realidad también la ortodoxia fiscal usa el adjetivo de marras, pero en otro sentido: No hay mejor política contra cíclica que unas finanzas públicas en superávit o, al menos, en equilibrio.

En contraste, un político priísta independiente (poquísimos, pero los hay), Federico Berrueto, señaló hoy una verdad que resalta como una catedral: “…no hace mucho sentido eso de que nadie pagará costos. Quienes generan bienestar y empleo son las empresas, éstas empiezan a reducir planes y a padecer los embates de la crisis global. Una refinería o muchas carreteras o viviendas no dan para compensarlo. Los políticos viven del gobierno y eso les impide advertir, con oportunidad y precisión, lo que ocurre en el mundo real.”

Etiquetas: , , , , , , , , ,

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Hablando de países bananeros…

Los políticos de los Estados Unidos están haciendo, involuntariamente, un experimento fascinante y aterrador: Están poniendo a prueba la economía más flexible del mundo aplicando y proponiendo un gran catálogo de políticas populistas propias de un país bananero.

Si la crisis financiera global que fabricaron las políticas irresponsables y populistas aplicadas en Estados Unidos hubiese surgido en un país emergente, como India, México, Brasil, Portugal, Grecia, tendríamos a una legión de expertos estadounidenses, encabezados por Henry Paulson y Ben Bernanke, dándole lecciones de buenas políticas públicas a los gobiernos irresponsables del país infractor.

Puedo imaginarme al Secretario del Tesoro dictando la lección: “El gobierno de (ponga aquí el nombre del país “tropical” que se le antoje) debe entender de una vez por todas que ninguna economía puede sobrevivir gastando lo que no tiene y sin políticas públicas que dejen funcionar a los mercados e incentiven el ahorro y la productividad”.

Puedo imaginarme al gobernador de la Reserva Federal sentenciando: “Si el gobierno de (ponga aquí el nombre del país que le guste) desea que le apoyemos en sus esfuerzos de rescate de sus instituciones financieras tendrá antes que dar muestras claras de responsabilidad fiscal, poniendo en orden sus desastrosas finanzas públicas, al tiempo que su banco central deberá elevar las tasas de interés y parar esa embriagante e irresponsable fiesta de liquidez”.

Puedo imaginarme a George W. Bush sermoneando a ese “país bananero”: “Ojalá el presidente de (ponga aquí el nombre del país elegido) tenga la valentía de decir a sus conciudadanos que sólo saldrán del atolladero ahorrando más y gastando menos. El ejemplo lo debe dar el mismo gobierno reduciendo sus gastos dispendiosos y aplicando la ley y las regulaciones en los mercados financieros sin discrecionalidad ni componendas”.

Esta no es la crisis que anuncia el fin del capitalismo. Es la crisis que comprueba que el poder destructivo de las políticas populistas y de la irresponsabilidad fiscal y monetaria es tal que hasta a la economía más flexible del mundo puede ponerse a temblar cuando le aplican ese veneno.

Si alguien sigue creyendo que la clase política en Estados Unidos representa algo así como un bastión del capitalismo, del libre mercado y de la ortodoxia fiscal y monetaria, ese alguien está majareta (vocablo de origen árabe para decir que alguien está loco o chiflado).

Etiquetas: , , , , , ,

domingo, 14 de septiembre de 2008

El populismo en la Suprema Corte

Nadie, ni siquiera los magistrados de la Suprema Corte de Justicia, se libra de las tentaciones populistas en los tiempos que corren. El amparo concedido en contra de un descuento que ofrece Wal-Mart de México a sus empleados – y cuya aceptación es voluntaria por parte de los trabajadores- es un mero acto de propaganda populista, carente de racionalidad y de respeto a la libertad de las personas.



Novedad ominosa: Según la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) si usted, como empleado de una empresa, adquiere voluntariamente vales para obtener descuentos en la compra de productos o servicios de la misma empresa estará contraviniendo "los principios fundamentales consignados en el artículo 123 constitucional".

Según esta decisión de la Corte el libre ejercicio del poder de compra atenta contra la Sacrosanta Constitución. De esta magnitud es el desatino de la decisión de la Segunda Sala, que equipara esa práctica, común hasta ahora en Wal- Mart de México, nada menos que con las "tiendas de raya" con las que la historia oficial – la de libro de texto único- simboliza los oprobios laborales cometidos durante el gobierno de Porfirio Díaz.

Demagogia pura, para complacer a los modernos "progres" de salón que han hecho de los ataques furibundos a Wal Mart (modelo de empresa global de alta productividad, que ha generado miles de millones de dólares de valor agregado en beneficio de los consumidores) un santo y seña.

No exagero, juzgue el lector por sí mismo con la lectura del comunicado oficial de la SCJN aquí.

Tal parece que la SCJN, salvo las honrosas excepciones de tres magistrados, ha entrado de lleno al concurso para ver quién se gana este año el premio al más demagogo. Véanse, como otro ejemplo, algunos de los descabellados argumentos que esgrimieron algunos magistrados para favorecer la despenalización del aborto en el Distrito Federal (ver en este otro comunicado de la SCJN)

Para tomar esta nueva decisión errada en contra de Wal Mart, la SCJN ni siquiera escuchó a la empresa y con toda franqueza reconoce – léase el comunicado - que el trabajador supuestamente afectado firmó voluntariamente el convenio para adquirir los vales con descuento. ¿Qué quería la SCJN?, ¿que Wal-Mart ofreciese descuentos a sus empleados en las compras que estos hagan en Soriana o en Comercial Mexicana?

Vaya disparate.

Etiquetas: , , , , , ,

viernes, 25 de julio de 2008

"Fannie Mae" tiene algo que decirnos

Los híbridos "público-privados" en el sector financiero, como el estadounidense banco hipotecario de segundo piso "Fannie Mae", son una bomba de tiempo para los contribuyentes que, tarde o temprano, acaban pagando los costos de la confusión: ¿Una filantropía disfrazada de negocio o un negocio disfrazado de filantropía?


No es fácil entender, si uno parte del mito de que la economía de los Estados Unidos es el paradigma del capitalismo, lo que es una institución como "Fannie Mae", que hoy es objeto de un rescate multimillonario que de forma inexorable pagarán los contribuyentes.

Fundada en 1938, a instancias de ese acelerado socialista que fue Franklin D. Roosevelt, "Fannie Mae" busca que los estadounidenses de bajos ingresos puedan hacerse de una vivienda propia, mediante hipotecas amables que, "se supone", siempre podrán ser cubiertas a pesar de los avatares en los mercados financieros. Nació como una agencia gubernamental aunque más tarde, en 1968, fue transformada en un ente privado conservando, sin embargo, su objetivo filantrópico: abaratar las hipotecas.

Para ponerlo en un contexto accesible para México "Fannie Mae" es lo más parecido a un gigantesco banco de desarrollo que actúa en el mercado secundario de las hipotecas para abaratarlas y dar liquidez al mercado. Al igual que la banca de desarrollo, de la que se dice que "su negocio es no hacer negocio" sino perseguir fines altruistas, "Fannie Mae" puede ofrecer tasas y condiciones más "blandas" que las tasas y las condiciones de las instituciones de veras privadas, porque existe un aval gubernamental implícito.

Los créditos "blandos" son la expresión de una política fiscal igualmente "blanda" que, más temprano que tarde, pagan los contribuyentes.

Un aviso a tiempo: Desde hace un par de años en México el llamado déficit de intermediación financiera – que expresa la carga fiscal implícita en las operaciones de la banca de desarrollo – ha vuelto por sus fueros. Es un déficit que no salta a la vista y que no genera preocupación ya que "se supone", como se supone que sucedía con "Fannie Mae", que se trata de operaciones auto-sustentables que generarán a largo plazo los ingresos para cubrirlas, que los acreditados honrarán sus deudas y que no habrá que disponer de recursos públicos para rescatarlas.

¿Llegará un día en el que nos demos cuenta de que algunos o todos ésos "supuestos" fueron infundados?

Etiquetas: , , , , , , ,

martes, 1 de julio de 2008

Economía “blandita” y pobreza

En una de sus tantas acepciones el adjetivo “blando” se refiere a aquello que cede fácilmente. Cuando los políticos se encargan de “ablandar” créditos, precios o subsidios, entre otros, el “ablandamiento” genera más pobreza.

Desde una perspectiva simplista el hecho de que un bondadoso gobierno decida subsidiar la producción de leche se supone que debería provocar una abundancia de leche. Pero en realidad y a largo plazo sucede lo contrario: La leche escaseará. Los productores de leche que no son subsidiados son desalentados porque tienen que competir en desventaja con los productores beneficiados por el subsidio.

Pero hay más: El productor subsidiado carece de incentivos para volverse más eficiente. Venda más o venda menos recibe el subsidio. No importa si regala la leche, si la tira o si la vende cara, el subsidio – como el sueldo de cada quincena- está ahí esperándolo.

Lo mismo sucede con los créditos blandos, que no son necesariamente aquellos con bajas tasas de interés, sino aquellos en los que uno puede, como acreditado, incumplir con los pagos sin grandes consecuencias, sea porque no hay un verdadero respeto a los contratos, sea porque es práctica usual la redocumentación de deudas (que en el fondo todo mundo sabe que nunca se pagarán), sea porque la inflación ha amortizado aceleradamente el principal de las deudas. Se supondría que con ese tipo de créditos blandos las personas, aliviadas de presiones, se volverían más trabajadoras y productivas. No es así. Sucede lo contrario: Se vuelven más perezosas y abusivas.

También uno supondría, porque aprendió (mal) las nociones elementales de economía en algún sermón religioso acerca de los buenos sentimientos o en alguna novela romántica o leyendo notas de periódicos, que el control de precios, al hacer que el costo monetario de las cosas bajé por decreto genera una cauda de beneficios. Pero sucede lo contrario de lo que se esperaba: A la postre los precios no disminuyen sino que pronto aparece el precio más caro del mundo que se resume en dos palabras: “NO HAY”. Y mientras tanto, bajar los “costos” nominales de las cosas ha significado también bajar los salarios reales de las personas, su poder adquisitivo.

Por eso, una economía blandita y complaciente, con subsidios blandos, créditos blandos y precios blandos y controlados es también, una economía condenada a generar pobreza.

Etiquetas: , , , , ,

martes, 24 de junio de 2008

Alimentos, mercados y tonterías

El alza en los precios de los alimentos ha tenido un efecto secundario temible: Algunos comentaristas de asuntos económicos están sacando del desván de los recuerdos sus pésimos apuntes escolares de hace 30 años para "explicar" lo que no entienden.

Un colega de Guadalajara publicó la siguiente frase en su colaboración habitual del lunes pasado: "La cosa es tan bizarra que los grandes supermercados tienen más fuerza que la Sagarpa cuando se trata de definir lo que consumiremos los mexicanos". Es una frase que combina, con gran ahorro de palabras, la pésima gramática con la pésima economía y la pésima "ideología" reinantes en los años 70 del siglo pasado. Veamos:

Primero, el adjetivo bizarro significa en español "generoso, valiente, espléndido"; justo lo contrario de lo que quiso decir este colega, quien seguramente estaba pensando en francés (idioma en el que el adjetivo "bizarre" significa "extraño, extravagante" o incluso "absurdo") cuando escribió su columna.

Segundo, ¿de cuándo acá es tarea de la Sagarpa o del gobierno determinar lo que consumiremos los mexicanos? Aun en las épocas de la economía cerrada a piedra y lodo los consumidores en México consumían los alimentos que podían comprar, que había en el mercado y que se les daba la gana comer. ¿En dónde cree este colega que vivimos?, ¿en un monasterio?, ¿en un orfanato?

Tercero, tampoco los grandes supermercados determinan lo que comemos, lo elegimos nosotros de acuerdo con lo que hay en el mercado (donde hay más opciones que en el pasado, gracias a la apertura comercial).

La frase es la desafortunada conclusión de varios prejuicios ridículos: 1. El gobierno debe protegernos como críos y decidir por nosotros, 2. El libre comercio es malo porque es "neoliberal", 3. Los intereses de un puñado de productores incompetentes son más importantes que la libertad de los consumidores, 4. No existen las ventajas comparativas, ni las ventajas competitivas, 5. Si los islandeses quieren comer plátanos tendrán que cultivarlos en Islandia (en invernaderos) y les costarán una fortuna y si los mexicanos queremos comer ciruelas durante el invierno tendremos que cultivarlas en invernaderos, a un costo prohibitivo, pero jamás importarlas del hemisferio sur, porque perdemos "soberanía".

Ya veo al ingeniero Alberto Cárdenas, ordenando qué es lo que tenemos que comer. ¡Ni en una pesadilla, y a Dios gracias!

Etiquetas: , , , , , ,

domingo, 8 de junio de 2008

¿Le ponemos más cremitas a la abuela?

Lo más inquietante del panorama económico mundial son las respuestas de la mayoría de los políticos en casi todo el planeta: La cosmetología parece haber sustituido a la buena economía.

¿Al mal tiempo, buena cara? No, eso es optimismo pacato. La mercadotecnia electoral, que se ha convertido en una especie de ciencia política posmoderna, tiene otra receta ante los males tiempos económicos: Una batería de cremas que prometen desaparecer arrugas y verrugas. La “buena cara” no surge ya del ánimo interno, sino de algún ungüento de colágeno y elastina.

En Argentina el gobierno K, la dupla Néstor y Cristina, está metido de lleno en la tarea del maquillaje. Por un lado, han arreglado la báscula que mide la inflación para que no inquiete con sus malas noticias y, de paso, para volverle a escatimar el pago de sus haberes a los acreedores del gobierno. Un nuevo impago ingeniosamente oculto detrás de una mentirosa metodología para calcular el índice de precios. Nadie se cree el embuste pero a los políticos ahora no se les paga para lidiar con la realidad sino para fabricar apariencias.
Por otro lado, el mismo gobierno K está enfrascado en una lucha feroz contra el sector más productivo y competitivo de su economía. Buscan que las malas noticias de los altos precios de los alimentos no lleguen al mercado interno. Los precios del mercado libre les dicen que hay que estimular la oferta, pero ellos prefieren el consejo de la modista: “No estás gordita, mi reina, lo que pasa es que las rayas horizontales no te favorecen”.
En Estados Unidos la fiebre electoral contamina prácticamente todas las políticas públicas: El Congreso multiplica los subsidios a los productores agropecuarios – que están en plena bonanza- y propone nuevas barreras al libre comercio. De pronto, cosmetología de punta, el libre comercio con Colombia se dibuja como una terrible amenaza para los empleos estadounidenses, ¡y lo dicen apasionados como si de veras se creyesen esa patraña!
En España, el gobierno ya no sabe de qué otros trapitos echar mano para cubrir las vergüenzas de una economía que pierde competitividad y fibra.
Y en otras latitudes no cantamos mal las rancheras ni nos faltan recursos cosméticos.
Malos tiempos para la economía; pero son días de gloria para la industria del embellecimiento.

Etiquetas: , , , , , ,

martes, 20 de mayo de 2008

Los precios y el aprendizaje

Los "precios mentirosos" – aquellos que se fijan a despecho de las condiciones de oferta y demanda- nos llevan a tomar decisiones irracionales, cuando no estúpidas, y terminan por generar mayor escasez.

No parece racional que durante el primer trimestre de este año México haya importado 40% más gasolina que un año antes. Ni el ritmo de la actividad económica, ni la "conciencia ecológica" de la que todos presumen, ni los precios internacionales del petróleo se conduelen con ese crecimiento exorbitante de la demanda.

Sin embargo, el incremento de las importaciones de gasolina es perfectamente lógico si atendemos a dos factores: Una menor oferta interna –porque ha disminuido sensiblemente la producción de petróleo en México – y, sobre todo, un precio de las gasolinas que nos engaña acerca de las condiciones reales de la oferta y de la demanda. Un precio "mentiroso", de alrededor de tres pesos menos por litro respecto del precio promedio vigente en las gasolineras de Estados Unidos, donde sí hay competencia entre varias oferentes y donde el precio de los combustibles al consumidor refleja con mayor fidelidad lo que sucede con la oferta y la demanda.

Sin duda debe haber muchas razones – buenas o malas- que expliquen ese precio mentiroso, pero también es indudable que es un precio que genera una demanda indeseable, por excesiva, de un energético escaso. Es un precio que alimenta el desperdicio y que refuerza la adicción al petróleo, a la vez que tira por el caño la misma droga adictiva.

Ese precio "mentiroso" nos está impidiendo aprender a los mexicanos lo que aprendieron los países industrializados con las alzas de los precios del petróleo en 1973-1974 y en 1980-1981, que es la racionalidad en el consumo de los energéticos, lo que a su vez se traduce en una economía menos dependiente de la energía para generar riqueza.

Para eso sirven los precios: Para apreciar o para despreciar las cosas.




En septiembre pasado dieron de gritos porque – dijeron- se nos infligiría un duro golpe si se incrementaba el precio de las gasolinas, pero hoy se visten de aguerridos defensores del mismo bien que entonces pidieron despreciar y desperdiciar.



Hay cosas mucho más valiosas que el petróleo y sus derivados. Por ejemplo, la honestidad intelectual. Pero ésa hace mucho que se les acabó, si acaso alguna vez la tuvieron.

Etiquetas: , , , , , ,

viernes, 16 de mayo de 2008

Los Kirchner y el hambre del mundo (I)

Argentina es probablemente el país más competitivo del mundo produciendo granos y alimentos. ¿Qué hace el gobierno argentino ante esta innegable ventaja competitiva de sus productores agropecuarios? Ponerles un impuesto confiscatorio a las exportaciones, agredirlos, acusarlos de criminales por ser prósperos y productivos.

La cosecha argentina de maíz de 2007-2008 será de unos 21.5 millones de toneladas, el consumo de ese cereal en Argentina es de apenas 6.5 millones de toneladas; la cosecha de trigo en Argentina será de 15.5 millones de toneladas y el consumo interno de trigo en ese país difícilmente llegará a 5.5 millones de toneladas. Son sólo dos ejemplos. Argentina tiene capacidad productiva de sobra para alimentar a cuatro o cinco países más.

Todo mundo sabe que hemos entrado mundialmente en un ciclo largo de encarecimiento de los alimentos, después de otro ciclo largo (de casi 50 años) en el que la productividad abarató sostenidamente los alimentos. No sólo se trata de que los chinos o los indios estén comiendo mejor porque tienen más ingresos – a partir de un trabajo duro y productivo- sino de que el intervencionismo gubernamental (subsidios ruinosos, barreras comerciales, supersticiones antiprogresistas, cultivo político de clientelas electorales y de patrocinadores de campañas partidistas, entre otros males) ha contribuido a un encarecimiento de los alimentos del mundo.

¿Qué ha hecho ante este fenómeno el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien en realidad es una simbólica encargada del despacho que le heredó y encomendó su marido Néstor? Pues desempolvar las teorías fracasadas del economista difunto que más daño causó en América Latina, Raúl Prebisch, e imponer una retención impositiva exorbitante a las exportaciones de granos; algo similar a lo que antes hizo con las exportaciones de carne. Repetir la nefasta receta de Juan Domingo Perón que, impulsado por ese poderoso resorte de la miseria moral que se llama envidia, quiso apropiarse de la renta agropecuaria de Argentina para consentir a una burocracia voraz y a unos industriales ineficientes que claman por subsidios y por protección.

La única motivación que puede haber detrás de este despropósito es la avidez de los políticos por apropiarse de la riqueza de los demás. Un gobierno de "izquierda moderna", anclado en los nefastos mitos de los años 70 del siglo pasado, contribuye con fervor a incrementar el hambre en el mundo. Malvados y, además, estúpidos.

Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, 14 de mayo de 2008

Oficio, legislador; actividad, promover el fracaso

¿Qué hace un político mediocre e incompetente – la lista en el mundo es extensa- ante la prosperidad que es resultado del éxito? Castigarla, si es posible prohibirla, igualar hacia abajo, regodearse en la promoción del fracaso.

Uno supondría que los políticos locales en Massachussets están orgullosos de la concentración de capital intelectual en su estado, en el que tienen su sede varias universidades que ocupan los primeros lugares en el mundo, empezando por Harvard. Error. Al menos varios de esos políticos, legisladores locales, parecen profundamente resentidos por el éxito de esos centros de excelencia educativa y por la prosperidad que se deriva de dicho logro.

Encabezados por el representante Paul Kujawski, del Partido Demócrata, han propuesto al departamento de ingresos del gobierno del estado analizar la viabilidad de gravar con un impuesto de 2.5% anual la porción de las donaciones que reciban las universidades que exceda de los mil millones de dólares. Al menos nueve universidades en Massachussets reciben donaciones que sobrepasan ese monto.

Más que la generación de ingresos adicionales para el estado, cosa que no sucederá porque el impuesto ahuyentaría a los donantes, Kujawski confiesa que el objetivo de su propuesta es disminuir las donaciones "exorbitantes" y que, supone, no están dictadas por fines auténticamente altruistas.

Es, pues, un impuesto contra el éxito dictado por la envidia, algo electoralmente muy vendedor y mercancía habitual de los populistas.

Greg Mankiw, profesor de Harvard y famoso economista, escribió en su bitácora en la red que ante un impuesto así, en caso de darse, Harvard debería fundar de inmediato un nuevo campus en otro estado con clima más benigno, que podría llamarse Harvard Sur, y canalizar a todos los donantes y todas sus donaciones a ese nuevo destino, al tiempo que Harvard Norte – la sede original- emprende una lenta y ventajosa venta de terrenos hasta desaparecer.

¿Eso es lo que quiere lograr Kujawski?

Kujawski – dice la página de este político en la red- estudió un B. A. (licenciatura) en North Adams State College, toda su vida laboral se ha dedicado a la política y ha sido legislador local desde hace 14 años. Pone en su currículum como "Profesión": Legislador. No sabrá hacer otra cosa. Pero habrá que aclararle que ésa no es una profesión, sino un oficio generalmente pernicioso para los demás.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

jueves, 8 de mayo de 2008

Que no se enteren




(http://www.all4humor.com/images/)



El día que los igualitaristas a ultranza se enteren de lo que provoca la educación de calidad, la van a prohibir.

Uno de los fenómenos sociales más perturbadores en el mundo de la primera década del siglo XXI es comprobar cómo se ensancha la brecha de ingresos entre los trabajadores calificados y los no calificados.

Sucede en Estados Unidos, sucede en China, sucede en México. La demanda de trabajadores verdaderamente calificados supera la oferta y la oferta de trabajadores no calificados supera, con mucho, la demanda. La resultante de esta disparidad entre oferta y demanda se traduce, entre otras cosas, en una creciente disparidad de salarios entre el trabajador calificado y el no calificado. Conforme la actividad económica en el mundo se ha especializado, conforme la ciencia y la tecnología han liberado al hombre del mero esfuerzo físico y de las tareas repetitivas y rutinarias, la calificación laboral se ha centrado cada vez más en las capacidades cognitivas y en la aptitud para cifrar y descifrar con acierto y rapidez.

Hay una legión de personas no calificadas en busca de trabajo y, cuando lo obtienen (si lo obtienen) percibiendo salarios que consideran insatisfactorios y un grupo mucho menos numeroso de personas calificadas para desempeñarse en la nueva economía del conocimiento, con muchas más oportunidades de empleos de calidad y con salarios crecientemente satisfactorios.

Esta diferencia es, en el discurso político populista (que es el más común), exacerbada y dibujada como una terrible injusticia. El mensaje de Hillary Clinton, por ejemplo, durante su afanosa carrera en busca de la candidatura demócrata, es la promesa de que sólo ella puede cambiar ese estado de cosas, no invirtiendo en el desarrollo de las capacidades laborales, sino castigando y estigmatizando el bienestar de la minoría de trabajadores altamente calificados. Es el viejísimo recurso político de apelar a la envidia. Otro tanto hace Barak Obama.

Las políticas públicas derivadas de este tipo de discurso solamente agravarán el problema y la sensación de injusticia. Erigir barreras para el ingreso de trabajadores extranjeros calificados a Estados Unidos y seguir abaratando las exigencias de la educación escolar básica y preuniversitaria, provocarán estancamiento económico y pérdida de la productividad.

Un paso más, en ese resbalosa pendiente, y los igualitaristas a ultranza nos prometerán la "feliz" utopía de la ignorancia absoluta. ¿Eso es "progresismo"?

Etiquetas: , , , , , ,

domingo, 27 de abril de 2008

Sí se pudo, ¿qué?

Como espectáculo dejó bastante qué desear. Como estrategia política resultó un fracaso. ¿Qué fue, entonces, lo que “sí se pudo” lograr con el esforzado obstruccionismo de la troupe de López?

La noticia del viernes – según los criterios convencionales – fue que los obstruccionistas del FAP retiraron sus gráciles humanidades de las tribunas de ambas cámaras legislativas, junto con la escenografía y demás parafernalia.

La troupe de Andrés López hizo mutis proclamando que “sí se pudo”. Como esos entrenadores de futbol que, ante la derrota apabullante, declaran sin rubor que el encuentro fue un éxito porque “los muchachos hicieron su mejor esfuerzo” o como esos generales que pierden batallas pero envían partes triunfalistas al Estado Mayor con frases grandilocuentes: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. ¿De gloria o de ridículo, señor general?

La proclama del “sí se pudo” es, paradójicamente, acertada. ¿Qué es lo que sí se pudo tras la mala escenificación?

Uno, sí se pudo legislar pese a los obstruccionistas; hasta los diputados y senadores ajenos a la troupe mostraron, acicateados tal vez por el fastidio, una diligencia inusitada para legislar.

Dos, sí se pudo desdramatizar la alharaca, de forma que la anunciada epopeya nacionalista que se nos había vendido quedó, a lo sumo, en mala comedia.

Tres, sí se pudo mostrar, mediante una habilidosa estratagema de un reportero, el talante auténtico de López, a quien oímos hacer alarde del desprecio que siente por los “tremendos asuntos” que, antes, nos había jurado que le movían el alma y le quitaban el sueño. Por lo oído se deduce que las grandes causas retóricas – que si la soberanía nacional, que si la defensa del petróleo, que si las “fibras sensibles”, que si la exigencia de debatir hasta el cansancio – son, a los ojos de López, vaciladas; mero pretexto para seguir meneando la olla de los brujos. Porque, también merced a la ya célebre grabación de los alegatos del “rayito”, supimos que él, el de la voz, también se siente la encarnación de “el movimiento”. Yo soy, dijo, el movimiento. Yo muevo a los que me siguen, quienes sólo me sirven para que yo mueva el caldero. El gran meneador, pues.

La troupe de López acierta por mera causalidad al decir que “si se pudo”. Sí, muchachos, sí se pudo. ¿Qué? Acallar vuestro estruendo; el de los impotentes.
_________________


Troupe

(Voz fr.).

1. f. Grupo de artistas, especialmente de teatro, de cine o de circo que trabajan juntos, desplazándose de un lugar a otro.

2. f. Grupo de personas que van juntas o que obran de forma similar.

(Diccionario de la Real Academia Española)

Etiquetas: , , , ,

miércoles, 9 de abril de 2008

¿La mano invisible o la pezuña política?

Una de las causas remotas de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos fue la excesiva injerencia del gobierno, queriendo corregirle la plana a los mecanismos de libre mercado.

No deja de ser lamentable, y paradójico, que hoy se diga que la crisis hipotecaria en los Estados Unidos demuestra que los mecanismos de libre mercado merecen ser vigilados y corregidos por el Estado y los gobiernos.

Es lamentable porque es un terrible error de juicio. Desde los remotos tiempos de James Carter (ese bondadoso inepto que tanto daño causó a la economía de Estados Unidos y a quien los venezolanos deben agradecer sus malhadados oficios gracias a los cuales Hugo Chávez sigue en el poder) una cauda de políticos estadounidenses, sea desde el Congreso o desde la Casa Blanca o desde sus escritorios en los gobiernos locales, han promovido la bondadosa idea de que los bancos deben prestarle dinero a quienes no pueden ni podrán pagarlo. Son las cosas maravillosas de los políticos: Pueden idear una regulación llena de buenas intenciones (es lindo que un “sin casa”, por ejemplo, pueda tenerla mediante decreto, ¿o no?) sin afrontar las consecuencias.

Los bancos, ya se sabe, no son entidades altruistas pero sí son lo suficientemente astutos como para ponerle buena cara al mal tiempo de las voluntariosas regulaciones de los políticos, ajustarse a ellas, y hasta sacarles provecho. Resumiendo: Gracias a la ingeniería financiera, así como a la liberalidad de la Reserva Federal en asuntos de dinero (usted sabe, el miedo a la recesión), idearon mecanismos ingeniosos para cumplir con la ordenanza y seguir haciendo negocio. El artilugio es, para simplificar, jugar a que el señor Brown podrá pagar lo que no puede pagar, gracias a que hemos acordado que una casa que a duras penas vale 30 valdrá 100 mediante la generosidad de las calificadoras de valores y trataremos de que Brown haga como que paga facilitándole una segunda hipoteca por 200 dando como garantía la primera. Todos contentos: los bancos, el señor Brown, los bondadosos políticos, los incautos que compraron “vehículos estructurados de inversión” donde quedaron agazapadas las hipotecas defectuosas.

Así empezó todo, con una impertinente intervención de los gobiernos tratando de que los mercados no funcionasen como pueden y saben funcionar.

Al final la burbuja estalla y ¿a quién culpan los políticos? Pues a los mercados que ellos mismos no dejaron funcionar.

Etiquetas: , , , , ,

lunes, 10 de diciembre de 2007

Receta para destrozar un país

Vivimos una época particularmente propicia para que los políticos en los países en desarrollo, como México, cometan errores fatales. Volver a los "precios mentirosos" y cerrar la economía, como lo propone algún iluminado, es la receta perfecta para destrozar a este país.

¿Sabe usted qué se necesita para que México retroceda 25 años a los días aciagos de la crisis de 1982? Mentir, mentirnos y creernos nuestras propias mentiras.

El viernes pasado en un programa de radio un tristemente célebre iluminado expuso en unos cuantas palabras la receta perfecta, infalible, para empobrecer más a los pobres de México, desestabilizar la economía y arrojarnos a los brazos del primer demagogo que prometa falsamente sacarnos de la miseria a cambio de someternos a una dictadura.

No escuché a este singular iluminado, pero me allegué una transcripción de sus palabras. Primer paso: Gastar los recursos fiscales para imponer una política de precios mentirosos en materia energética, empezando por los precios de la gasolina.

Segundo paso: Impedir la apertura comercial en materia de granos básicos e imponer controles de precios que nos mantengan aislados de una realidad inexorable que es la siguiente: Se acabó el largo periodo de abaratamiento de los precios internacionales de los alimentos; la locura de los políticos estadounidenses de subsidiar el uso de maíz para producir combustibles, junto con el fuerte incremento de la demanda por alimentos en China e India no pueden evitarse, pero la demagogia de un iluminado puede desdeñar en el corto plazo esa realidad regresando a los controles de precios, lo que significaría: mayor escasez que afectaría a quienes menos tienen y, por supuesto, más recursos fiscales desperdiciados.

Tercer paso: Sostener, por lo tanto, una política de déficit fiscales crecientes que no sólo disparen la inflación, devalúen la moneda, desplomen los salarios reales y generen desempleo, sino que expriman el poco ahorro interno, tirándolo a la basura.

Cuarto paso: Cuando todo esto estalle y falle, culpar a los empresarios, a Estados Unidos y a "la derecha" para aumentar la dosis de atrocidades, coartar las libertades, destruir los derechos de propiedad y establecer un régimen dictatorial de hecho.

¿Quién es el iluminado que expuso esta receta? Andrés López Obrador entrevistado, obsequiosamente como es habitual, por Carmen Aristegui.

Al menos, ya sabemos qué es lo que NO hay que hacer.

Etiquetas: , , , , , , , ,

martes, 27 de noviembre de 2007

Jorge Alcocer y sus fallidos desvelos

El principal artífice de la reciente reforma electoral recurre a un burdo razonamiento circular para justificar una prohibición que claramente atenta contra la libertad de expresión, no de los medios, ni de los santones del periodismo, sino de los ciudadanos.

Esperaba un razonamiento mejor elaborado por parte de uno de los principales autores de la reciente reforma electoral para defender su criatura. En el asunto de la prohibición a los particulares para contratar tiempos en radio y televisión, con el fin de expresar sus opiniones sobre procesos electorales y candidatos, Jorge Alcocer nos ofrece hoy una justificación tan endeble y tramposa que alarma considerar la eventualidad de que tal personaje llegue a presidir el Instituto Federal Electoral. (Ver artículo de Alcocer "Velos y desvelos" en el periódico "Reforma" de hoy, martes 27 de noviembre).

El “argumento” – las comillas son intencionalmente sarcásticas- es más o menos así: “No estamos limitando la libertad de expresión de los ciudadanos comunes, sino la libertad de expresión de los dueños del dinero; la prohibición nada tiene que ver con los ciudadanos comunes porque los ciudadanos comunes ni tienen dinero, ni tienen interés en expresar sus opiniones”. Alcocer nunca define quiénes son “los dueños de dinero” pero, a ojos vistas, le parecen unos personajes nefandos que no merecen tener libertad de expresión. Después de explicarnos que llegó a sus conclusiones tras preguntar a su empleada doméstica y a su asistente si les interesaría, en caso de tener cientos de miles de pesos, contratar tiempos en televisión para expresar sus opiniones, y recibir de ellos una obvia y previsible respuesta negativa, establece la conclusión: Sólo a los dueños del dinero les interesaría contratar tales tiempos, y sólo ellos podrían hacerlo, por lo tanto esta no es una prohibición que afecte a quienes ni pueden, ni quieren.

Aunque Alcocer no los define, es fácil inferir quiénes son para él “los dueños del dinero”: Cualquiera que pueda, individualmente o en grupo, contratar algún tiempo o espacio en radio o en televisión (nótese que un “spot” de 20 segundos en una estación de radio local puede ser tan barato como $5,000 pesos) pertenece a dicho universo. Es a ellos contra quienes se dirige la prohibición. ¿Por qué? Porque por axioma, en el razonamiento circular de Alcocer, las opiniones de esos personajes son perniciosas. Su libertad de expresión no debe existir. Punto.

Tal prohibición es fascista, en el sentido amplio del término, aquí y en China.

Etiquetas: , , , , , ,

lunes, 26 de noviembre de 2007

Los políticos y los maleteros

¿Cuál es el objetivo de las barreras físicas que impiden a los turistas llevar en un carrito sus maletas por los pasillos del aeropuerto? Proteger a un gremio que se ha vuelto incompetente. ¿Cuál es el objetivo de las recientes “reformas electorales? Proteger contra viento y marea, aun con disposiciones de corte fascista, a un gremio cuya incompetencia es aún más manifiesta y dañina: el de los políticos de profesión.


Un país es competitivo cuando alienta la productividad. Y productividad es todo aquello que hace más fácil la vida a las personas. Sin competencia alentamos la improductividad y, por tanto, la miseria.

México recibe a cualquiera que llega al país a través del aeropuerto de su capital con un mensaje directo en contra de la productividad: Se trata de los barrotes de metal que impiden al viajero llevar sus propias maletas en carritos diseñados precisamente para hacer la vida más fácil. Sí existen tales carritos en el aeropuerto pero, una vez que se ha pasado el trámite de la aduana, los dichosos barrotes impiden su paso. Prestos, aparecen los maleteros – agrupados en una unión sindical- ofreciendo sus servicios. Ese gremio es el objetivo de los barrotes, a despecho del interés de millones de extranjeros y mexicanos que llegan al país por ese aeropuerto. Me imagino que cada vez que se planea una remodelación del aeropuerto o la construcción de una nueva terminal, como la que se acaba de inaugurar, alguien muy poderoso recuerda a los constructores: “No se olviden de los barrotes; ni se les vaya a ocurrir hacerle la vida más fácil a los viajeros porque arde Tenochtitlan”. Y otra vez quedan los barrotes como monumento a la improductividad, sentencia condenatoria a la libérrima voluntad de los viajeros y advertencia de que estamos ingresando no a la región más transparente sino al reino donde los gremios particulares, convenientemente enchufados al Estado, son más importantes que las personas comunes.

El gremio de los políticos de oficio en México ha diseñado una reforma electoral que persigue, a la postre, expulsar a los ciudadanos de los procesos electorales, para hacer de los comicios un negocio exclusivo de esa camarilla. Por ejemplo: Advertir contra los riesgos de políticas irresponsables y populistas propuestas por algún candidato será, para estos señores, un delito. De ese tamaño es su talante fascista.

Etiquetas: , , , , , , ,