domingo, 24 de enero de 2010

De Chile a Massachusetts y las "viejas etiquetas"

En Massachusetts - concluí gracias a una interesante conversación telefónica con M.- no ganó el Partido Republicano (GOP, the Great Old Party), sino que perdieron las obsoletas etiquetas y, con ellas, Barack Obama y también esa manía, tan socorrida por los medios de comunicación y por los periodistas, del maniqueísmo que divide en hemisferios ideológicos irreconciliables a países enteros: "izquierda contra derecha".

El triunfador, que ahora ocupará en el senado federal el escaño que por décadas fue de Edward Kennedy, es Scott Brown, un poco conocido senador estatal en quien los votantes, al parecer, vieron el candidato idóneo para expresar varias cosas: 1. Que están decepcionados de Barack Obama, de quien esperaban más resultados y no sólo hermosa retórica, 2. Que no están de acuerdo con la estrategia monocorde de Obama que ha centrado todo en su reforma al sistema de salud, 3. Que no les simpatiza la polarización vocinglera y populista que alimentan políticos como la "speaker" de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, 4. Que están dispuestos a "probar caballos nuevos", pragmáticos, como Scott Brown en lugar de los viejos políticos de siempre.

Inevitablemente, trazamos cierto paralelismo entre este resultado electoral en Massachusetts con el resultado electoral en Chile: "Los nostálgicos de la dictadura de Pinochet se equivocan al festejar el triunfo de Sebastían Piñera en Chile de la misma forma que los republicanos más conservadores, fundamentalistas en la medida que desearían imponer valores religiosos desde el gobierno, se equivocan al pensar que los votantes de Massachusetts votarían por una Sarah Palin o por un regreso del errático y fallido gobierno de George W. Bush", concluimos, palabras más o menos, M. y yo.

Acerca del caso chileno escribí en mi otra bitácora "Semana Inglesa" y en el diario "Excélsior" el sábado pasado, un comentario que puede leerse pinchando AQUí.

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martes, 9 de octubre de 2007

Hillary: el pragmatismo podría funcionar

La débil esperanza es que, así sea por pragmatismo y por la prudente asesoría de economistas competentes, Hillary como presidenta ayudase a que pierda terreno el populismo ramplón que hoy seduce a muchos estadounidenses y que les lleva a oponerse al libre comercio y a la libre migración.

Si uno revisa el historial de los votos de Hillary Clinton en el Senado en asuntos cruciales como finanzas públicas, libre comercio, libre migración, derechos civiles, seguridad nacional y política exterior la mejor conclusión que obtiene es que la senadora Clinton ha votado siempre a favor de…Hillary Clinton y lo que pueda favorecer su carrera política.

Un día (septiembre de 2006) vota a favor de la construcción de un muro en la frontera con México – porque hacia allá soplan los vientos de las encuestas- y meses después (junio de 2007) vota en contra de la propuesta chauvinista de proclamar al Inglés como la única lengua oficial del gobierno de los Estados Unidos, tal vez porque "eso" – prohibir el uso de otras lenguas en todo el gobierno – ya sería "demasiado".

Lo mismo sucede en asuntos de libre comercio, déficit fiscal y demás. La senadora Clinton no quiere disgustar a ningún grupo relevante de electores y apuesta siempre por lo que se considera "políticamente correcto". No es feminista recalcitrante, sino moderada. No es una campeona del libre comercio, sino tibia defensora del mismo (votó a favor del tratado de libre comercio con Chile en julio de 2003, pero en contra del tratado de libre comercio con América Central en octubre de 2005), no detesta a los inmigrantes y los culpa de todos los males, pero tampoco es una defensora a ultranza de la libre migración.

La única convicción inamovible que se le conoce es que es cien por ciento Pro-Hillary.

Por decepcionante que resulte, este pragmatismo podría resultar relativamente bueno, ante el ominoso renacimiento del proteccionismo comercial (dos tercios de los electores republicanos creen que el libre comercio es dañino para Estados Unidos) y de los prejuicios contra la libre migración que están creciendo en ese país. Una no- fanática en la Presidencia, buscando la reelección, puede atemperar el fanatismo que pulula en el ambiente. Ojalá. Por lo pronto sus asesores económicos son competentes y experimentados.

Yo preferiría mil veces al senador por Arizona, republicano, John McCain…, pero sus probabilidades son pocas.

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