jueves, 27 de agosto de 2009

Propuesta Kennedy-Mc Cain: La migración como oportunidad económica

La propuesta final de ley presentada por los senadores Edward M. Kennedy y John Mc Cain se llamó:

"Ley de 2007 sobre Inmigración, Fronteras Seguras y Oportunidad Económica" ("Secure Borders, Economic Opportunity, and Inmigration Reform Act of 2007"), y puede leerse completa pinchando en este lugar.

Además de prestar especial atención a la relación con México, la propuesta contempla un nuevo programa de trabajadores temporales - Título IV- y presenta, me parece que por primera vez en la historia de los Estados Unidos, la entrada de inmigrantes calificados como una oportunidad económica - Título V- y un programa de méritos o "puntos", basado en las ventajas que los inmigrantes calificados pueden dar a la economía de Estados Unidos y hasta a sus deterioradas finanzas públicas.

Ver en detalle, en el mismo Titulo V, sección 502: "Incrementando la competitividad americana a través de un sistema de evaluación para inmigrantes basado en méritos". Este sistema de puntos, de aprobarse, sería semejante a los que existen en Canadá, Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

El sismo de hoy en diez puntos

Bitácora provisional de un desastre.

1. La Casa Blanca NO sabe “planchar” acuerdos con los legisladores de su propio partido.
2. Nos dijeron: “Es el rescate o el caos”. El acuerdo no pasó y hubo una jornada de miedo en los mercados financieros del mundo pero no hay evidencias de que los propios mercados no puedan procesar el fracaso del plan de rescate.
3. Si John Mc Cain suspendió temporalmente su campaña para empujar, con los legisladores de su partido, la aprobación del rescate, su estrategia fue un fracaso. Fueron los republicanos, los correligionarios de Mc Cain, los que mayoritariamente votaron en contra.
4. Han dicho varias veces a lo largo de este año: “Es demasiado grande para dejarlo quebrar”, lo mismo si se trata de Bear and Stearns que de Fannie Mae, Freddie Mac o AIG. Es mentira: En un mercado libre nadie debe ser tan grande como para no pagar sus errores.
5. Las carretadas de dinero – sólo ayer 620 mil millones de dólares inyectados a través de los bancos centrales - NO han llegado a donde tenían llegar o NO han servido para hacer solvente lo que seguirá siendo insolvente. La creencia neokeynesiana de que la liquidez es la panacea fracasó.
6. Después de los sismos de 1985 se dijo que las edificaciones en la ciudad de México eran más seguras que antes de los sismos. En efecto: Lo que se tenía que caer, o se podía caer, ya se había caído…y a raíz de la tragedia surgió una reglamentación mucho más rigurosa para las construcciones.
7. La “jugarreta” de una mayoría de los representantes republicanos, consistente en votar en contra del rescate propuesto, podría (subrayo: podría) haber puesto un “piso” a la debacle, con mayor efectividad, al menos, de la que podría surgir de la aprobación del propio programa de rescate.
8. La misma “jugarreta” puede marcar un “hasta aquí” a las políticas públicas que han alimentado la “pedagogía de la irresponsabilidad” (moral hazard). Con visión de largo plazo, y por elemental congruencia intelectual, ése “hasta aquí” es lo mejor que le puede pasar a la economía mundial.
9. En México habrá que regresar todo el paquete presupuestal de 2009 al escritorio de los diseñadores.
10. En el futuro, ningún libro de historia del siglo XXI podrá omitir una referencia explícita al lunes 29 de septiembre de 2008.

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domingo, 14 de septiembre de 2008

La hora de pagar las cuentas (13 de agosto)

La economía de los Estados Unidos y, con ella y en gran medida, la economía mundial entrarán en la fase de "recoger varas" después de una larga fiesta de fuegos de artificio.



El senador Kent Conrad, demócrata por Dakota del Norte y presidente del comité de presupuesto de la cámara alta del congreso estadounidense, lo expresó con el típico optimismo de los políticos:

"Creo que quien quiera que sea el próximo Presidente (de los Estados Unidos) tendrá una primera semana muy, muy sobria en la oficina ejecutiva".


Más preciso sería hablar no de una semana sino de un par de años "endemoniadamente austeros y duros". Cualquier auspiciosa promesa electoral deberá archivarse – para mejor ocasión- y quien ocupe la oficina ejecutiva tendrá que arremangarse la camisa y proponerle a Estados Unidos una buena temporada de trabajo duro para poner la casa en orden.

El primer gran problema, ineludible, es el gigantesco déficit fiscal. Un déficit de medio millón de millones de dólares para 2009 es intolerable. Las opciones para corregirlo no son muchas y todas son dolorosas en términos políticos: menor gasto y mayor recaudación, cualquier combinación de ambas recetas es costosa y alguna ocurrencias son altamente riesgosas. Por ejemplo, cuando uno escucha al populista Barack Obama hablar de gravar con mayor vigor a los ricos debe recordar que se trata de una fórmula que suena bien en un discurso pero que es totalmente contraproducente en la vida real, porque termina por disminuir la recaudación efectiva.

Lo que vale la pena rescatar de la optimista declaración del senador Conrad es que no importa quién gane la carrera electoral en los Estados Unidos, ni que tan encantadoras hayan sido sus promesas; se encontrará desde el primer día, sobre el escritorio, una gran pila de facturas para pagar en un plazo perentorio.

Para México esto significa que tampoco tendremos las cosas fáciles en los negocios, en las inversiones, en el consumo familiar. De nada valdrán en ese momento las declaraciones ampulosas de los políticos, ni las frases bonitas de las campañas electorales. La receta para recobrar la senda del crecimiento es milenaria y no ha cambiado: Productividad. Hacer más con menos. Hacer las cosas bien a la primera. No gastar lo que no se tiene y no tentarse el corazón para cancelar lo que no funciona.

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martes, 10 de junio de 2008

El mejor negocio que el mundo podría hacer

Considerando el rendimiento por cada dólar invertido, así como la magnitud de seres humanos beneficiados, la mejor inversión que hoy día podría hacer la humanidad es eliminar todas las barreras al comercio, a la migración de personas y al movimiento de capitales.

El 30 de mayo se difundieron los resultados de la reunión anual del Consenso de Copenhague – que reunió a decenas de especialistas, entre ellos cinco premios Nobel – con el objeto de calificar cuál sería el mejor destino para invertir unos hipotéticos 75 mil millones de dólares de gasto público mundial en los próximos cuatro años, en términos de mayor rendimiento por cada dólar invertido.

El panel de expertos valoró más de 40 propuestas encaminadas a producir un mejoramiento para la vida de los habitantes del planeta y concluyó que, en términos del mayor beneficio por cada dólar gastado, el mejor destino de ese dinero sería dar suplementos de vitamina A y de Zinc a niños con serias carencias de nutrición.

El segundo mejor destino para esos fondos sería gastarlos en lograr un exitoso resultado de las conversaciones a favor del libre comercio en la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, para disminuir las barreras comerciales y los subsidios agropecuarios (The Wall Street Journal añade en este punto: "Por favor que alguien le avise a Barack Obama").

En cambio, invertir ese dinero en "mitigar el calentamiento global" ocupó el lugar 30 dentro de las propuestas examinadas (El WSJ vuelve a ironizar: "Que alguien le avise a John Mc Cain").

Los excedentes que obtendrían millones de seres humanos en países pobres y en vías de desarrollo si se liberalizaran el comercio, la migración de personas y el movimiento de capitales en todo el mundo, bastarían y sobrarían para dar suplementos de vitamina A y Zinc a millones de niños mal nutridos (lugar uno), para dar suplementos de hierro y poner yodo en millones de toneladas de sal para consumo humano (lugar tres de las propuestas), para extender la inmunización juvenil contra enfermedades (cuarto lugar) y para bio-fortificar los inventarios de semillas del mundo (quinto lugar).

Destrabar la ronda de Doha no es tan ambicioso, pero es un objetivo realista. ¿Dónde están los líderes mundiales comprometidos con esa causa tan rentable para la humanidad?

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lunes, 14 de abril de 2008

Déficit fiscal: Lecciones de un gran error

La velocidad a la que se deterioró el balance fiscal de los Estados Unidos, y la magnitud del daño, apenas George W. Bush inició su primer periodo, nos recuerdan que ante la afición de los políticos a derrochar el dinero ajeno ningún conservadurismo fiscal es exagerado.

Todos se equivocaron – nos equivocamos- pensando, en los meses finales de la presidencia de Bill Clinton, que los crecientes superávit en el balance fiscal de los Estados Unión habían llegado para quedarse por muchísimos años.

Todos. Los economistas de la Casa Blanca, los del Departamento del Tesoro, los del Congreso, los de la Reserva Federal (empezando por su entonces presidente Alan Greenspan), los economistas de los bancos de inversión, los de las casas de bolsa, los de las calificadoras de valores, los de los organismos multilaterales…

En su reciente libro, The age of turbulence, Alan Greenspan muestra honestidad intelectual al reconocer este histórico error, tanto de juicio político como de confianza indebida en las herramientas de pronóstico econométrico (que, una y otra vez, fallan miserablemente).

(Nota: Si usted no ha leído el libro y desea hacerlo le aconsejo que no lo haga en la muy mala traducción al español, sino en la edición original en inglés).

A toro pasado, Greenspan ofrece algunas explicaciones para el error: subestimación del efecto fiscal negativo que tendría la desaceleración de la economía, subestimación de la caída de ingresos tributarios, consecuente al estallido de la burbuja especulativa en los mercados de valores (millones de estadounidenses habían estado pagando más impuestos por ganancias en bolsa que, de pronto, se esfumaron), además de un abrumador error "técnico" – eufemismo de "inexplicable"- en los pronósticos de ingresos fiscales por casi 200 mil millones de dólares, y, sobre todo, subestimación de la irrefrenable tendencia a gastar sin medida el dinero de los contribuyentes que manifiestan los políticos; en esto, el equipo de Bush gana varios campeonatos, junto con la mayoría de los miembros del Congreso. Por cierto: Uno de los pocos conservadores fiscales a ultranza en ese periodo fue el senador John Mc Cain, opuesto a las rebajas de impuestos promovidas por Bush y a multitud de programas de gasto dispendioso empujados por otros congresistas.

En tierra de políticos electoreros - ¿cuál no lo es?- la salud de las finanzas públicas siempre está en riesgo.

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martes, 9 de octubre de 2007

Hillary: el pragmatismo podría funcionar

La débil esperanza es que, así sea por pragmatismo y por la prudente asesoría de economistas competentes, Hillary como presidenta ayudase a que pierda terreno el populismo ramplón que hoy seduce a muchos estadounidenses y que les lleva a oponerse al libre comercio y a la libre migración.

Si uno revisa el historial de los votos de Hillary Clinton en el Senado en asuntos cruciales como finanzas públicas, libre comercio, libre migración, derechos civiles, seguridad nacional y política exterior la mejor conclusión que obtiene es que la senadora Clinton ha votado siempre a favor de…Hillary Clinton y lo que pueda favorecer su carrera política.

Un día (septiembre de 2006) vota a favor de la construcción de un muro en la frontera con México – porque hacia allá soplan los vientos de las encuestas- y meses después (junio de 2007) vota en contra de la propuesta chauvinista de proclamar al Inglés como la única lengua oficial del gobierno de los Estados Unidos, tal vez porque "eso" – prohibir el uso de otras lenguas en todo el gobierno – ya sería "demasiado".

Lo mismo sucede en asuntos de libre comercio, déficit fiscal y demás. La senadora Clinton no quiere disgustar a ningún grupo relevante de electores y apuesta siempre por lo que se considera "políticamente correcto". No es feminista recalcitrante, sino moderada. No es una campeona del libre comercio, sino tibia defensora del mismo (votó a favor del tratado de libre comercio con Chile en julio de 2003, pero en contra del tratado de libre comercio con América Central en octubre de 2005), no detesta a los inmigrantes y los culpa de todos los males, pero tampoco es una defensora a ultranza de la libre migración.

La única convicción inamovible que se le conoce es que es cien por ciento Pro-Hillary.

Por decepcionante que resulte, este pragmatismo podría resultar relativamente bueno, ante el ominoso renacimiento del proteccionismo comercial (dos tercios de los electores republicanos creen que el libre comercio es dañino para Estados Unidos) y de los prejuicios contra la libre migración que están creciendo en ese país. Una no- fanática en la Presidencia, buscando la reelección, puede atemperar el fanatismo que pulula en el ambiente. Ojalá. Por lo pronto sus asesores económicos son competentes y experimentados.

Yo preferiría mil veces al senador por Arizona, republicano, John McCain…, pero sus probabilidades son pocas.

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