miércoles, 1 de octubre de 2008

El gran fondo de inversiones tóxicas Paulson & Co.

Imaginemos tres escenarios posibles acerca del “rescate” del sistema financiero global, domiciliado formalmente – y por ahora- en Estados Unidos. Sirve al menos para estar preparados.

Escenario uno: Pese a todo y con pequeños ajustes cosmético-políticos, tanto el Senado como la Cámara de Representantes aprueban el rescate de activos tóxicos propuesto por Henry Paulson y su equipo. Se crea un gigantesco fondo de inversión dentro de la mismísima Secretaría del Tesoro y su administrador estrella – el propio Paulson – dispone de miles de millones de dólares para armar un portafolio de papeles tóxicos maquillados. Se alivia un poco y en el muy corto plazo la turbulencia en los mercados. No más. Resultado práctico: se gana tiempo para llegar a las elecciones del 4 de noviembre sin “tantas” turbulencias. ¿Después? Dios – y el próximo presidente de los Estados Unidos- dirán qué sigue…

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Escenario dos: Se le hacen ajustes mayores al plan de rescate y en lugar de usar los recursos de los contribuyentes para comprar activos tóxicos e ilíquidos, se utilizan para capitalizar a las instituciones en problemas y para estimular todas las compras, fusiones y absorciones posibles que mejoren sustancialmente la relación “capital contra activos en riesgo” de la banca estadounidense y global. El rescate sale más barato, y menos “injusto”.

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Escenario tres: Por “culpa” de la politiquería y de las perniciosas opiniones de algunos libertarios – convencidos, como yo, de la supremacía del mercado libre sobre cualquier intervencionismo gubernamental- no se hace nada. Quiebran más instituciones, pierden muchos inversionistas y acreditados más o menos “inocentes” (cabría preguntar: ¿inocentes de cuál crimen?, ¿tener dinero?, ¿necesitarlo?); aumenta la percepción de riesgo, se recobran prácticas bancarias y financieras conservadoras; cae el dólar, el gobierno de Estados Unidos no tiene más remedio que proponer un programa creíble, draconiano, de saneamiento de sus deterioradas finanzas públicas y la Reserva Federal no tiene más remedio que elevar las tasas de interés para detener la estampida de capitales que huyen del dólar y de los devaluados bonos del Tesoro.

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Lo único seguro es la recesión. La Casa Blanca, los candidatos y Wall Street se engañan y nos engañan cuando dicen que con “el gran fondo de inversiones tóxicas Paulson & Co.”, podrán evitarla.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

El sismo de hoy en diez puntos

Bitácora provisional de un desastre.

1. La Casa Blanca NO sabe “planchar” acuerdos con los legisladores de su propio partido.
2. Nos dijeron: “Es el rescate o el caos”. El acuerdo no pasó y hubo una jornada de miedo en los mercados financieros del mundo pero no hay evidencias de que los propios mercados no puedan procesar el fracaso del plan de rescate.
3. Si John Mc Cain suspendió temporalmente su campaña para empujar, con los legisladores de su partido, la aprobación del rescate, su estrategia fue un fracaso. Fueron los republicanos, los correligionarios de Mc Cain, los que mayoritariamente votaron en contra.
4. Han dicho varias veces a lo largo de este año: “Es demasiado grande para dejarlo quebrar”, lo mismo si se trata de Bear and Stearns que de Fannie Mae, Freddie Mac o AIG. Es mentira: En un mercado libre nadie debe ser tan grande como para no pagar sus errores.
5. Las carretadas de dinero – sólo ayer 620 mil millones de dólares inyectados a través de los bancos centrales - NO han llegado a donde tenían llegar o NO han servido para hacer solvente lo que seguirá siendo insolvente. La creencia neokeynesiana de que la liquidez es la panacea fracasó.
6. Después de los sismos de 1985 se dijo que las edificaciones en la ciudad de México eran más seguras que antes de los sismos. En efecto: Lo que se tenía que caer, o se podía caer, ya se había caído…y a raíz de la tragedia surgió una reglamentación mucho más rigurosa para las construcciones.
7. La “jugarreta” de una mayoría de los representantes republicanos, consistente en votar en contra del rescate propuesto, podría (subrayo: podría) haber puesto un “piso” a la debacle, con mayor efectividad, al menos, de la que podría surgir de la aprobación del propio programa de rescate.
8. La misma “jugarreta” puede marcar un “hasta aquí” a las políticas públicas que han alimentado la “pedagogía de la irresponsabilidad” (moral hazard). Con visión de largo plazo, y por elemental congruencia intelectual, ése “hasta aquí” es lo mejor que le puede pasar a la economía mundial.
9. En México habrá que regresar todo el paquete presupuestal de 2009 al escritorio de los diseñadores.
10. En el futuro, ningún libro de historia del siglo XXI podrá omitir una referencia explícita al lunes 29 de septiembre de 2008.

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domingo, 28 de septiembre de 2008

Y después del “rescate”, ¿qué?

Tres grandes dudas: 1. ¿Perderá su hegemonía la moneda estadounidense?, ¿el euro será la divisa de reemplazo?, 2. ¿Cuánto durará y qué tan profunda será la recesión?, 3. ¿Terminará el “boom” del petróleo y de los “commodities”?


La mañana de hoy domingo el acuerdo para el multimillonario rescate de los activos financieros “tóxicos” estaba a punto. Un anónimo inversionista español escribió en la edición en línea de un diario financiero: “Espero que el acuerdo se alcance pronto. Tengo metido un kilo en acciones del Santander y si se firma el proyecto seguro que me meteré en el bolsillo al menos 600 euros en plusvalías”.
Pues, ¡suerte, matador!

¿Qué sigue? Ya sabemos que se inicia una sequía severa: Astringencia crediticia – a despecho de lo que digan las tasas de interés de referencia, la llave del crédito se ha cerrado- , caída de la demanda y, por tanto, de la actividad económica, recomposición del sistema financiero a favor de la banca tradicional, una percepción más aguda del riesgo asociado a los productos financieros complejos y opacos, revisión de las regulaciones con énfasis en la incompetencia – involuntaria o deliberada- de las calificadoras para distinguir la paja del trigo, ajustes de cuentas y fabricación de chivos expiatorios.

No deberá extrañarnos que los mercados prosigan dando tumbos, mientras se alcanzan otras definiciones de mayor calado. El próximo gobierno de Estados Unidos empezará con una gigantesca e inmediata tarea a cuestas y del rumbo que marque el próximo Presidente dependerán grandes definiciones para la economía mundial: ¿Se reconstruirá la hegemonía del dólar en los mercados mediante unas políticas fiscal y monetaria ortodoxas o el nuevo gobierno seguirá arrojándole carretadas de dinero devaluado a los problemas?

Del rumbo elegido dependerán asuntos tan importantes como la profundidad y la duración de la sequía (paradoja japonesa: mientras más liquidez inyectes, más durará la recesión), las presiones inflacionarias provenientes de los precios de energéticos y alimentos (la relación inversa entre el dólar y esos precios ha quedado establecida), la apertura o la cerrazón de los mercados al comercio exterior (la peligrosísima tentación proteccionista es más fuerte que nunca entre los políticos del mundo).

Pocas veces en la historia tanto ha dependido de una contienda electoral entre dos candidatos que, ¡ay!, no han dado hasta hoy señales de tener los tamaños para una tarea que requiere más agallas que artilugios electoreros.

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domingo, 14 de septiembre de 2008

La hora de pagar las cuentas (13 de agosto)

La economía de los Estados Unidos y, con ella y en gran medida, la economía mundial entrarán en la fase de "recoger varas" después de una larga fiesta de fuegos de artificio.



El senador Kent Conrad, demócrata por Dakota del Norte y presidente del comité de presupuesto de la cámara alta del congreso estadounidense, lo expresó con el típico optimismo de los políticos:

"Creo que quien quiera que sea el próximo Presidente (de los Estados Unidos) tendrá una primera semana muy, muy sobria en la oficina ejecutiva".


Más preciso sería hablar no de una semana sino de un par de años "endemoniadamente austeros y duros". Cualquier auspiciosa promesa electoral deberá archivarse – para mejor ocasión- y quien ocupe la oficina ejecutiva tendrá que arremangarse la camisa y proponerle a Estados Unidos una buena temporada de trabajo duro para poner la casa en orden.

El primer gran problema, ineludible, es el gigantesco déficit fiscal. Un déficit de medio millón de millones de dólares para 2009 es intolerable. Las opciones para corregirlo no son muchas y todas son dolorosas en términos políticos: menor gasto y mayor recaudación, cualquier combinación de ambas recetas es costosa y alguna ocurrencias son altamente riesgosas. Por ejemplo, cuando uno escucha al populista Barack Obama hablar de gravar con mayor vigor a los ricos debe recordar que se trata de una fórmula que suena bien en un discurso pero que es totalmente contraproducente en la vida real, porque termina por disminuir la recaudación efectiva.

Lo que vale la pena rescatar de la optimista declaración del senador Conrad es que no importa quién gane la carrera electoral en los Estados Unidos, ni que tan encantadoras hayan sido sus promesas; se encontrará desde el primer día, sobre el escritorio, una gran pila de facturas para pagar en un plazo perentorio.

Para México esto significa que tampoco tendremos las cosas fáciles en los negocios, en las inversiones, en el consumo familiar. De nada valdrán en ese momento las declaraciones ampulosas de los políticos, ni las frases bonitas de las campañas electorales. La receta para recobrar la senda del crecimiento es milenaria y no ha cambiado: Productividad. Hacer más con menos. Hacer las cosas bien a la primera. No gastar lo que no se tiene y no tentarse el corazón para cancelar lo que no funciona.

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miércoles, 16 de julio de 2008

Los balbuceos de la Reserva Federal

Las declaraciones de ayer del presidente de la Reserva Federal podrían traducirse así: "La crisis ya me rebasó, no sé qué hacer y recen para que las cosas no se pongan peor antes de las elecciones".



Ben Bernanke debe estar pidiendo al cielo un milagro inusitado: Que el mundo se paralice por completo desde hoy hasta el miércoles 5 de noviembre. Lo que sea con tal de no afrontar, en plena campaña electoral, la que debería ser la tarea prioritaria de un banco central ante la inflación: Aplicar una política monetaria restrictiva.

Debe ser muy triste para un presidente de la Reserva Federal verse obligado a formular perogrulladas insustanciales como lo hizo Bernanke ayer ante la comisión de bancos del Senado:

"Evaluar exactamente y equilibrar adecuadamente los riesgos al panorama del crecimiento y la inflación es un desafío significativo para los responsables de la política monetaria"

Se antoja preguntar al atribulado banquero central: ¿Y cómo para cuándo, señor Bernanke, terminarán usted y sus colegas de la Fed con ese "significativo desafío" de evaluar y equilibrar riesgos y harán su tarea?

A los dos verbos – evaluar y equilibrar – Bernanke los reprende con dos adverbios "exactamente" y "adecuadamente". Es una antiquísima fórmula para hablar mucho sin decir nada.

El desastre detrás de estos balbuceos tiene su origen en el esquizofrénico mandato que los políticos le endilgaron a la Reserva Federal, ya que el banco central estadounidense se supone que tiene al mismo tiempo que combatir la inflación y propagarla mediante políticas monetarias laxas.

Hace casi 101 años, en 1907, Estados Unidos superó un terrible pánico financiero, con sus secuelas de corridas bancarias y demás, sin intervención alguna de la Reserva Federal, ya que la Reserva Federal no existía. Y la economía cumplió su penitencia: Hubo una caída del crecimiento en 1908, pero la economía se recuperó - más sana y un poquito más sabia- para 1909.

Años después, en 1913, los políticos crearon la Reserva Federal invocando la crisis de 1907. Así es la lógica de los políticos: si el mercado pudo resolver solo sus problemas es el momento de impedírselo, creando una instancia gubernamental que cause problemas.

Hoy, ante los balbuceos de la Fed tal vez algún sarcástico pregunte: Aparte de para complacer a los políticos y generar crisis con la expansión voluntariosa del crédito, ¿para qué sirve la Reserva Federal?

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martes, 4 de marzo de 2008

Hilaria, Obama y el libre comercio

Ambos han dicho, en campaña, muchas tonterías proteccionistas y, (dicen los que saben) eso es obligado para un político del Partido Demócrata que busque ganar unas elecciones primarias en estados como Ohio. Pero, en realidad, ¿cómo sería cada cual en caso de llegar a la presidencia?, ¿quién sería más favorable al libre comercio o menos proteccionista?

“Las credenciales de Obama a favor del libre comercio superan a las de Clinton”, ése es el título de un interesante artículo de opinión del prestigiado economista Jagdish Bhagwati (profesor de la Universidad de Columbia) publicado el lunes en el Financial Times (FT).

Dos son las razones que aduce el profesor Bhagwati para sustentar su afirmación:
1. Los apoyos internos de la señora Clinton en el Partido Demócrata radican en los segmentos más hostiles al libre comercio dentro de esa agrupación, como es la poderosa central sindical AFL-CIO, mientras que el principal apoyo interno de Obama en el partido proviene del sindicato internacional de empleados de servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) y de los aguerridos conductores de tracto-camiones herederos del imperio sindical de Jimmy Hoffa (los “teamsters”), ninguno de los dos grupos tiene una agenda proteccionista (excepto, todo hay que decirlo, en el caso de los “teamsters”, la oposición a que camiones mexicanos de carga circulen en Estados Unidos), y

2. Mientras que uno de los principales asesores de Obama es el competente economista Austan Goolsbee (doctorado en el MIT y profesor en la escuela de graduados en negocios de la Universidad de Chicago, GSB), quien es un claro partidario del libre comercio, a la señora Clinton no se le conoce ningún asesor de reputación favorable al libre comercio, sino una colección de colaboradores pro-sindicalistas, ferozmente proteccionistas y adversarios de la globalización.

Adicionalmente, Bhagwati recuerda que la señora Clinton ha dado a entender, en una entrevista con el FT, que le resulta grato que la ronda de Doha (de liberalización comercial en el marco de la OMC), esté atascada. Obama, en cambio, dice que quiere destrabarla.

Si las cosas son así, sería deseable que Obama derrotase cuanto antes a doña Hilaria de Clinton. ¡Podría ser que ella sí esté hablando en serio cuando amenaza con echar por los suelos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte!

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lunes, 3 de marzo de 2008

Ganar en Ohio

Parece que un subgénero de las mentiras piadosas han de ser las mentiras electoreras, ésas que se dicen para convencer a los electores reacios, difíciles y de no muy amplios horizontes. Para ganar en Ohio, pues.

He oído que ganar en Ohio para un aspirante a la Presidencia de los Estados Unidos es tarea ardua pero crucial.

El periodista Ben Bradlee – director del Washington Post cuando la epopeya de Watergate – cuenta que en 1960 él era de los corresponsales que seguían las peripecias de John F. Kennedy en su carrera en pos de la Presidencia (y mira por dónde: justo contra el tramposo de Richard Nixon), y llegó un momento en que el candidato demócrata parecía estar en los cuernos de la luna tras un discurso muy celebrado acerca de la “nueva frontera” y el cambio (piezas retóricas que a Kennedy le salían entonces muy bien y que al soñador Obama le salen hoy más bien sosas y vacuas), entonces el malicioso Bradlee le preguntó a Kennedy algo así como: “Hasta aquí todo va muy bien, pero ¿cómo piensas ganar en Ohio?”

Ante el dardo, Kennedy abandonó la ensoñación y respondió: “¿En Ohio?... en Ohio pienso ganar por huevos”.

Por lo visto, ese mismo hecho, que Ohio sea un hueso electoralmente duro de roer (al igual que otros estados del medio oeste) habrá llevado tanto al onírico Obama como a Hilaria, mujer lacrimosa, a proponer la tontería de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y con México (cosa que, desde luego, no harán).

Mentiras que no deben tomarse en serio, nos dicen los que saben. Mentirillas electorales que son un subgénero de las “mentiras piadosas” – como las que le debe soltar Hugo Chávez a Fidel Castro cada vez que lo visita: “Comandante, si usted está como un roble y nos va a enterrar a todos”- y que para los políticos en el medio oeste de Estados Unidos, en Ohio pues, parecen inevitables.

Ya no es como antes. En 1960, en Ohio se ganaba “por huevos” – como dijo brutalmente Kennedy, quien por cierto ganó en Ohio-, hoy en Ohio se busca ganar diciendo sandeces que sean miel para los oídos de un elector irritado.
(Pésimo chiste final para hispano hablantes: ¿Y cómo ese elector no va a estar enojado si vive en Ohio?).

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miércoles, 23 de enero de 2008

¿”Mandato dual” o locura política?

¿En qué estaba pensando Ben Bernanke cuando propuso el insólito descenso de tres cuartos de punto en la tasa de interés de referencia? Apuesto que estaba pensando en el próximo 4 de noviembre. No, no es la economía. ¡Son las elecciones!

“Tal vez mis palabras más importantes durante seis años al servicio del gobierno fueron: ‘No hagan nada’ (Do nothing)”, escribió George Pratt Shultz (1).

El actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, parece estar en el polo opuesto al de Shultz, quien, entre otras muchas cosas, fue director de la oficina de presupuesto, secretario del Tesoro y secretario de Estado, durante su paso por el gobierno de Estados Unidos a las órdenes de tres presidentes.
Bernanke, muy al contrario, es de los que creen que hay que hacer muchas cosas, hacerlas rápido y de preferencia en forma espectacular. Ese es el problema.

La revista “The Economist” señaló que la pregunta que se hicieron los mercados, ante el insólito recorte de tasas, fue: ¿Qué otra mala noticia, que nosotros no sabemos, sabe Bernanke?

Bien, lo que parece saber Bernanke es que este año hay elecciones presidenciales en Estados Unidos y que hay una regla no escrita pero inflexible en la Fed: “Jamás apliques una política que parezca restrictiva en un año electoral. Los políticos no te lo perdonarán”.

El 17 de enero, durante su presentación ante el comité de presupuesto de la cámara de Representantes, Bernanke repitió al menos tres veces que la Reserva Federal de Estados Unidos tiene “un mandato dual”: la estabilidad de precios y “promover la máxima tasa de empleo sostenible”. Prometió que cumpliría con ambos.

En realidad, ese “mandato dual” es la expresión de un absurdo compromiso entre keynesianos y ortodoxos (o entre políticos que buscan votos y economistas que aborrecen la inflación…y tienen buenas razones para ello). Es un mandato imposible de cumplir. Los bancos centrales deben tener un solo propósito: la estabilidad de precios; añadir el sostenimiento del empleo es la mejor forma de fracasar en ambos.

Es una tontería decir que los recortes de tasas y las inyecciones de liquidez son “insuficientes”. Es exactamente lo contrario: Son medidas impertinentes, excesivas, desatarán los demonios de la inflación, pospondrán la hora de la verdad – tal vez por semanas o meses, pero difícilmente hasta después de noviembre- y harán mucho más doloroso el ajuste.

(1) Shultz escribió eso ("...perhaps my two most important words during six years of government service were 'Do Nothing'") en el libro "Economic Policy Beyond the Headlines" junto con su colaborador en el gobierno Kenneth W. Dam en 1977; el libro contiene las reflexiones de Schultz y Dam, así como sus conclusiones al volver a la academia, después de seis años trabajando en puestos clave del gobierno federal. Una cita esclarecedora respecto de qué quiere decir Shultz cuando habla de "Do Nothing" es la siguiente: "Contrary to the view of those who believe that legislators and officials are responsible for rising standards of living, the market system itself has been our most resilient and versatile economic tool - a superior problem-solver, both in satisfying private wants and in achieving public goals. Yet too often governmental economic policy tools have been misused, even abused, in attemping to achieve goals for which they are inappropiate, and market solutions have too often been set aside at precisely the time when most needed".

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martes, 9 de octubre de 2007

Hillary: el pragmatismo podría funcionar

La débil esperanza es que, así sea por pragmatismo y por la prudente asesoría de economistas competentes, Hillary como presidenta ayudase a que pierda terreno el populismo ramplón que hoy seduce a muchos estadounidenses y que les lleva a oponerse al libre comercio y a la libre migración.

Si uno revisa el historial de los votos de Hillary Clinton en el Senado en asuntos cruciales como finanzas públicas, libre comercio, libre migración, derechos civiles, seguridad nacional y política exterior la mejor conclusión que obtiene es que la senadora Clinton ha votado siempre a favor de…Hillary Clinton y lo que pueda favorecer su carrera política.

Un día (septiembre de 2006) vota a favor de la construcción de un muro en la frontera con México – porque hacia allá soplan los vientos de las encuestas- y meses después (junio de 2007) vota en contra de la propuesta chauvinista de proclamar al Inglés como la única lengua oficial del gobierno de los Estados Unidos, tal vez porque "eso" – prohibir el uso de otras lenguas en todo el gobierno – ya sería "demasiado".

Lo mismo sucede en asuntos de libre comercio, déficit fiscal y demás. La senadora Clinton no quiere disgustar a ningún grupo relevante de electores y apuesta siempre por lo que se considera "políticamente correcto". No es feminista recalcitrante, sino moderada. No es una campeona del libre comercio, sino tibia defensora del mismo (votó a favor del tratado de libre comercio con Chile en julio de 2003, pero en contra del tratado de libre comercio con América Central en octubre de 2005), no detesta a los inmigrantes y los culpa de todos los males, pero tampoco es una defensora a ultranza de la libre migración.

La única convicción inamovible que se le conoce es que es cien por ciento Pro-Hillary.

Por decepcionante que resulte, este pragmatismo podría resultar relativamente bueno, ante el ominoso renacimiento del proteccionismo comercial (dos tercios de los electores republicanos creen que el libre comercio es dañino para Estados Unidos) y de los prejuicios contra la libre migración que están creciendo en ese país. Una no- fanática en la Presidencia, buscando la reelección, puede atemperar el fanatismo que pulula en el ambiente. Ojalá. Por lo pronto sus asesores económicos son competentes y experimentados.

Yo preferiría mil veces al senador por Arizona, republicano, John McCain…, pero sus probabilidades son pocas.

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lunes, 8 de octubre de 2007

Hillary, ¡prepárense!

Hay muchas razones para detestarla, pero es una profesional de la política y por eso va directo, hasta ahora, a la presidencia de los Estados Unidos. Su principal patrocinador lo es muy a su pesar y se llama George W. Bush. ¿Será bueno para el mundo, será bueno para México que por primera vez una mujer encabece el poder ejecutivo en los Estados Unidos?

Para bien o para mal en la política electoral las percepciones son realidad. Y si hay una percepción firme en la voluble opinión pública en los Estados Unidos es que George W. Bush ha sido la encarnación de la incompetencia. Esto conduce a que uno de los principales valores que buscarán los electores estadounidenses en las elecciones de noviembre de 2008 será que en la Casa Blanca despache alguien que sea, ante todo, un político competente.

Sea cierto o no, la percepción popular es que los más competentes de los políticos en liza por la candidatura a la presidencia se llaman Hillary Rodham Clinton, demócrata, y Rudolph Guliani, republicano.

Guliani tiene en contra ser republicano – gracias a George W. Bush hoy ser republicano es equivalente a ser incompetente, conservador recalcitrante, fundamentalista religioso, chauvinista y enemigo velado del libre comerio y de la libre migración- ser un italiano aficionado a las trucos, ser voluble, ser un divorciado reincidente y haberse colgado al pecho muchas más medallas ajenas de las que el buen sentido aconsejaría.

Por supuesto, Hillary también acumula muchos puntos negativos a los ojos del elector medio: ser mujer, haber despachado con más cálculo que dignidad el escabroso asunto de los devaneos de su marido con Monica Lewinsky, ser demasiado ambiciosa, haber fracasado estrepitosamente en sus desorbitados y dispendiosos planes para reformar la seguridad social. De hecho tiene un 45% de opiniones negativas entre los hombres, contra un 36% de opiniones positivas, y un 45% de opinones positivas contra un 31% de opiniones negativas entre las mujeres.

Pero Hillary se está esforzando, con mayor fortuna que sus competidores, en limar asperezas con el electorado conservador – el sur y el medio oeste- de los Estados Unidos.

Detesto admitirlo, pero Hillary está llevando bien su carrera hacia la Casa Blanca y tiene altas probabilidades de conseguir su propósito. Y eso, pese a todo, no parece ser tan malo. Mañana trataré de explicar por qué.

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