miércoles, 26 de noviembre de 2008

Obama, elogio de la inteligencia

Con la designación de Paul Volcker y de Austan Goolsbee el presidente electo de los Estados Unidos – Barack Obama- tiene ya a los mejores talentos disponibles para enfrentar la crisis.

Voy a presumir que hace tres semanas, el miércoles 5 de noviembre, hice votos para que Barack Obama recurriese a los consejos y asesoría de Paul Volcker. Los enterados lectores de El Economista y de esta bitácora ya estarán a estas horas al tanto de que Volcker encabezará el flamante consejo de asesores para la recuperación económica, que será el puente directo entre el presidente Obama y voces independientes de la sociedad, de la ciencia y de la academia que llevarán opiniones frescas y sin compromisos partidistas a la Casa Blanca.
Esos lectores tal vez recuerden vagamente que alguien hace unos días, en algún sitio, habló de lo mucho que podría aportar al nuevo gobierno un hombre como Volcker. Bien, lo leyeron aquí y lo dije yo.
Satisfecha la vanidad, pasemos a lo importante. A Volcker le acompañará en este consejo de asesores un joven doctor en economía, profesor en la escuela de gradados en negocios y administración de la Universidad de Chicago (el centro académico y de investigación que más premios Nobel de Economía le ha dado al mundo), que se llama Austan Goolsbee y que, por cierto, fue el principal asesor en economía de Obama durante la larga travesía electoral.
El exbanquero central, de 81 años, (que derrotó la inflación y sentó las bases para la recuperación de la economía de Estados Unidos después de los destrozos causados especialmente por los gobiernos de Nixon y Carter) podría ser el abuelo de Goolsbee, de 39 años, un economista del siglo XXI, autor de trabajos de investigación tan actuales como: “Competencia en la industria de cómputo: on-line contra comercio al detalle”, “En un mundo sin fronteras: El impacto de los impuestos en el comercio vía Internet”, “Competencia de precios on-line: Amazon contra Barnes & Noble”. Pero Volcker y Goolsbee, a pasar de la diferencia de edades, sin duda se entenderán muy bien entre sí y con su jefe Obama. La inteligencia no tiene edad, ni fronteras. Funciona. Y los inteligentes, como Obama, se rodean de colaboradores inteligentes. Con eso ya tienen ganada la mayor parte de la batalla. La inteligencia, en estos tiempos, es una magnífica noticia. ¿No creen?

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sábado, 31 de mayo de 2008

Petróleo y conocimientos

La industria petrolera, como muchas otras, cada día se vuelve más intensiva en el uso de capital intelectual, escaso en todo el mundo.


Una de las grandes limitantes que padecen todas las compañías petroleras en el mundo es la escasez de personal especializado para enfrentar los desafíos implícitos en la tarea de extraer petróleo de regiones y medios inhóspitos, como las aguas ultraprofundas en el océano o el subsuelo del círculo ártico.

Durante la última década los salarios del personal especializado en la exploración y explotación de hidrocarburos han crecido muy por encima del avance de la economía mundial. Es, otra vez, un asunto de oferta y demanda.

No se crea que al hablar de especialistas en la industria petrolera se habla de una sola disciplina. Se trata de una lista impresionante de especializaciones diversas, muchas de las cuales nos suenan esotéricas a los neófitos.

Por ejemplo: para el desafío de las aguas ultraprofundas se requiere contar – entre otras muchas cosas – con vehículos autónomos submarinos, tripulados a distancia, que permitan la exploración. Y para diseñar y construir esos vehículos se requiere de especialistas en resistencia de materiales, pero también de expertos en procesos de control, ingeniería mecatrónica, trabajando codo a codo con genios de la informática y con especialistas en lógica difusa para formular los algoritmos que doten de "inteligencia artificial" a los vehículos.

Un joven ingeniero que cursará su doctorado en una prestigiada universidad de Estados Unidos, desarrollando investigaciones para el diseño de vehículos autónomos, confiesa que no está interesado en trabajar para la industria petrolera en agua ultraprofundas, a pesar de los elevados salarios: "es un medio inhóspito, sujeto a grandes riesgos físicos y privaciones, prefiero el laboratorio o bien operar vehículos autónomos para rescatar personas en incendios, terremotos u otras catástrofes, ¡en tierra!".

Se trata de especialistas que hace tiempo superaron la etapa en la que basta un salario de muchos ceros para firmar un contrato y que valoran mucho otros bienes más complicados que el dinero, como el reconocimiento de sus pares, que a veces no son más de una docena en todo el mundo.

Los demagogos que aseguran que obtener el capital humano e intelectual que requiere la industria petrolera en México es algo sencillo, ¿en dónde lo esperan encontrar? ¿en la feria del empleo de Iztapalapa?

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lunes, 19 de marzo de 2007

Lección uno: De la pancarta al escaño

Con el auxilio del prestigiado método de “Dora, la exploradora”, alguien podría enseñarles a ciertos legisladores las diferencias básicas entre enarbolar una pancarta y legislar. En breve, se trata de una diferencia tan grande como la que hay entre: “manada” e “individuo”; “muchos” y “uno”; “espasmo” y “razonamiento”.

Graduarse de la pancarta callejera al escaño legislativo no es una tarea fácil. Requiere cierto adiestramiento que permita transformar al gritón de marcha y bloqueo en político capaz de argumentar por sí solo, expresarse con cierta articulación sintáctica y sujetarse a reglas propias de lo que se llama “actividad parlamentaria”, como son: aguardar su turno para subir a la tribuna, ordenar su perorata de acuerdo con cierta lógica, sujetarse a un límite máximo de tiempo para su exposición, abstenerse de proferir vocablos soeces y gritos onomatopéyicos…

El probado método didáctico para preescolares de “Dora, la exploradora” (ver en especial “Play to learn with Dora the Explorer”), podría servir para tal objeto. No me anima otro fin que ayudar a los compañeros y compañeras de algunos partidos de izquierda a dejar de ser objeto de burla e irrisión a causa de su patente inadaptabilidad a sus nuevas tareas.

Imaginemos un amiguito de Dora en problemas al que llamaremos Juanito Belicoso. Juanito intuye – sería excesivo decir que “sabe”- que debe oponerse a las iniciativas de ley que provengan de “la derecha” (vaga denominación que engloba todo aquello que venga de otro partido y que no haya sido autorizado por el instructor del rebaño o líder de la bancada), pero es claro que no sabe cómo hacerlo. En su arsenal de recursos sólo encuentra el grito, la pancarta y la toma violenta de la tribuna. ¡Juanito está en problemas y necesita la ayuda de nuestra amiguita Dora y su famosa mochila!

Paso a paso, con abundancia de reiteraciones y con representaciones gráficas y auditivas, puede lograrse la transformación de Juanito Belicoso en un legislador aceptable para los estándares de México. Ejemplo: “Juanito, veamos qué trae en su mochila nuestra amiguita Dora: Constitución, Reglamento de la Cámara, leyes secundarias, bases de datos, diccionarios. Ahora, piensa qué puedes hacer tú con esos objetos para evitar el ridículo”.

Y así sucesivamente. Entiendo que no es una tarea fácil, pero alguien tiene que hacerla. Es una inversión en lo más redituable: Capital intelectual.

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