sábado, 19 de septiembre de 2009

Las preposiciones indecorosas (divertimento sabatino)

Una preposición, en español, es esa pequeña dicción que antecede al término o complemento de la oración.

Una preposición indecorosa, que no proposición, sería aquella que lastima la inteligibilidad de una oración porque está mal empleada.

Así, indecorosa y abusiva con el lenguaje, acaba siendo cada cual de las preposiciones en las siguientes dos frases: “Salí con prisa porque ya era tarde” o “respecto a lo que te dije ayer”.

Lo correcto, lo decoroso, es decir: “Salí a toda prisa porque ya era tarde” o “respecto de lo que te dije ayer”.

Las preposiciones anuncian el porvenir de…¿De qué? Pues el porvenir de una frase, nos avisan a dónde irá a parar lo que empezamos a decir o a escribir. Tal vez con más precisión deba decirse que la preposición “prepara el terreno” para que la oración tenga sentido y conclusión.

Siendo las preposiciones anunciadoras del porvenir de una oración, nada más desconcertante, enloquecedor para quien escucha o lee, que quien habla o escribe deje inconcluso el significado de una frase terminándola en una preposición que avisa del inminente arribo de una conclusión que nunca llega.

Tal sucede con… Aunque en realidad ello es debido a … Lo cierto es que estoy hasta… Ya se ve cómo ese recurso – finalizar una oración con una preposición – es particularmente desquiciador, aun cuando haya quien lo use para exacerbar la incertidumbre o el famoso “final abierto”, en una narración.

Al anunciar, la preposición acota el significado pero no lo determina de forma definitiva; eso es lo que hace el complemento hasta llegar al punto. Si digo “fueron” es probable que a ese verbo – “ir” en tercera persona del plural, tiempo pretérito, modo indicativo- le siga la preposición “a”, como en la frase “fueron a dormir”. Pero también podría ser que a “fueron” le siguiesen otras preposiciones, cada una de las cuales le dará otro sentido a la acción pretérita de “ir”.

(Paréntesis sobre un equívoco verbal: Porque es de ese verbo, “ir”, del que hablo y no del verbo “ser”, aun cuando en español exista la caprichosa irregularidad de que el pretérito de indicativo de ambos verbos se escriba y se diga exactamente igual, significando cosas muy distintas; si no es lo mismo “ir confiado” que “ser confiado” no se ve porque tenga que ser lo mismo “haber ido” que “haber sido”. Juguemos más con este equívoco aparente: “Los exploradores fueron engañados por unos lugareños y por eso fueron al sitio equivocado”. Fueron y fueron, correcto, pero no es lo mismo ser engañado que ir engañado).

Vuelvo a las preposiciones y su maravillosa ductilidad. Véase si no.

Los exploradores fueron:
- a la búsqueda de ese fabuloso manantial,
- de tropiezo en tropiezo por el camino,
- por veredas que las cotidianas lluvias habían desdibujado,
- con el precario auxilio de un mapa mal pergeñado,
- ante todo, obligados por su promesa, no porque les agradara,
- bajo una tormenta torrencial,
- desde la última cabaña de la aldea,
- entre piedras, hoyancos, lodo, hierbas,
- contra todo lo cual hubieron de luchar,
- hasta que cayeron exhaustos,
- en un claro de la selva, al que llegaron
- sin brújula; extraviados,
- para darse por vencidos,
- tras comprobar que aquélla había sido una expedición mal concebida,
- según admitió, rendido, incluso el capitán que la encabezara.

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miércoles, 22 de abril de 2009

Barack Obama sí sabe escribir

Estoy muy lejos de compartir el entusiasmo que manifiesta Barack Obama por asuntos tales como el combate al calentamiento global, el uso de los impuestos como herramienta para redistribuir el ingreso o la intervención del gobierno en la fijación de los salarios de los ejecutivos de empresas privadas, por mencionar sólo tres tópicos de la agenda del presidente de Estados Unidos que me parecen profundamente equivocados.

Obama escribe que sus puntos de vista sobre la mayoría de los temas están más de acuerdo con los editoriales que publica The New York Times que con los editoriales de The Wall Street Journal. A mí me sucede exactamente lo contrario.

Sin embargo, me parece uno de los presidentes más brillantes, inteligentes y decentes de los Estados Unidos en los últimos cien años. Su influencia benéfica en el futuro de Estados Unidos y del mundo podría ser igual o mayor a la que generó Ronald Reagan en su momento. Es, a mi juicio, mucho más coherente y claro que F.D. Roosevelt y más honesto intelectualmente de lo que fue J. F. Kennedy.

¿Por qué lo digo? Porque he leído lo que ha escrito y lo encuentro muy bien escrito. Eso, saber escribir bien o incluso ser lo suficientemente inteligente para encontrar quién le escriba bien a uno lo que uno quiere escribir, es una cualidad escasa en este mundo, no sólo entre los políticos sino en todas partes, incluido el mundo editorial. Se aprecia tan poco la capacidad de “cifrar” porque también son muy pocos los que saben “descifrar” y distinguir lo valioso de lo deleznable.

Pero no me crean; lean los dos libros de Obama – “Los sueños de mi padre” y “La audacia de la esperanza”-, relean su vibrante discurso inaugural como presidente. Comprobarán que Obama es una persona brillante, con una clara visión de cómo se ha deteriorado la política en Estados Unidos a causa de las posturas maniqueas y partidistas (maniqueísmo que con frecuencia alentamos y promovemos los medios de comunicación en todo el mundo); una persona comprometida con los mejores valores que han hecho de Estados Unidos un país de libertades, de trabajo honesto, de sólidas virtudes cívicas y de grandes realizaciones.

Por cierto: sólo un majadero como Hugo Chávez pudo tener el pésimo gusto de regalar a un buen escritor y lector, como Obama, ese viejo panfleto vomitivo, plagado de falsedades: “Las venas abiertas de América Latina”, del uruguayo Eduardo Galeano.

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martes, 10 de marzo de 2009

El tipo de cambio y “saber leer”

En ninguna parte de la comunicación de la Comisión de Cambios - realizada a primera hora del jueves 5 de marzo-, se habló de “defender” la cotización del peso frente al dólar, de inducir una apreciación del peso o de fijar el tipo de cambio.
Sin embargo, al menos dos diarios “leyeron” que la Comisión de Cambios buscaba “defender” el peso o detener su depreciación. Así “informaron” (o desinformaron) el viernes 6 en sus encabezados; otro tanto hicieron algunos analistas. Los mismos que “leyeron” mal el jueves 5 se sintieron frustrados ayer lunes 9, y lamentaron, por ejemplo, hoy martes 10: “los argumentos del Banxico y de la Secretaría de Hacienda no han convencido a los inversionistas. Y por ello, el dólar sigue escalando nuevos máximos” (Enrique Quintana en “Reforma”).

En contraste, el viernes 6 Pedro Alonso en “Excélsior” escribió acerca del comunicado de la Comisión de Cambios:
“…me refiero a un párrafo que me parece importante: ‘Dado que es del interés de la Comisión de Cambios promover condiciones ordenadas en el mercado cambiario, se considera oportuno establecer un mecanismo para garantizar que una parte significativa de la acumulación proyectada de reservas internacionales se venda en el mercado cambiario’. (…) dice dos cosas que muchos parecen no entender, (aunque) son capaces de hablar sobre el tipo de cambio como si supieran. Como se dice, el interés de la Comisión es mantener ordenadas las condiciones de operación. No dice que su interés sea ‘defender’ el tipo de cambio, entendiendo esto como lo que muchos esperarían (…) Estos son los que no han entendido que el tipo de cambio es el precio de una mercancía, no un símbolo patrio.”

La otra cosa importante del comunicado, según Alonso, fue: habrá oferta suficiente de dólares. En efecto: El déficit en cuenta corriente que hubiere será ampliamente financiado con los ingresos que tendrá el gobierno en la cuenta de capitales e incluso unos 19 mil millones de dólares serán ofrecidos en el mercado a lo largo del año.

Por eso, algunos prevemos que el peso en algún momento deberá apreciarse; eso, a menos que la gestión de la crisis por el gobierno de Barack Obama siga siendo tan errática como hasta ahora. En tal caso será el precio del dólar el que reflejará el pesimismo, pero la balanza de pagos no tendrá problemas porque el déficit en cuenta corriente disminuirá más o incluso se volverá superávit, dado el precio más alto del dólar.

Moraleja: Hay que leer a quienes sí “saben leer”.

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miércoles, 11 de febrero de 2009

La muerte de un poeta

El domingo falleció el poeta mexicano Marco Antonio Montes de Oca. A mi entender la muerte de un poeta de verdad es una de las noticias más relevantes, por grave, que puedan difundirse. El mundo pierde con tal muerte a un descifrador y cifrador privilegiado.

Descifrar y cifrar el mundo es la tarea más elevada – casi divina – a la que podemos aspirar. Los poetas, los grandes poetas, tal vez los filósofos, son los mejores para ello. ("El filósofo y el poeta tienen en común que ambos tienen que habérselas con lo maravilloso" escribió Tomás de Aquino). Nos revelan parcelas de una realidad que cotidianamente esquivamos, ocupados como estamos en pequeñeces (las alharacas electorales, el bombardeo de "estimulantes" inciertos mediante millones de millones de gasto público), a las que catalogamos de "cosas importantes" aun cuando sólo sean zumbidos ensordecedores.

Los poetas hacen más habitable el mundo. Gracias.

Conozco poco la poesía de Montes de Oca. Alguna tarde fue más luminosa tras leer alguna poesía suya en "Vuelta" – la revista predecesora de "Letras Libres" y sucesora de "Plural"- o alguna mañana fue menos farragosa gracias al hallazgo de una metáfora estremecedora de Montes de Oca en una de las miles de publicaciones que, con calidad y pertinencia variables, arroja la Universidad Nacional Autónoma de México año tras año.

Leí el lunes una pequeña noticia – aderezada de uno de esos sinónimos anacrónicos, domingueros, que nos encantan a los periodistas: "vate" en lugar de "poeta" – que daba cuenta de la muerte de Montes de Oca. Traté de recuperar algo de esas tardes y de esas mañanas rescatadas de lo anodino gracias a la esmerada disposición de las palabras con las que Montes de Oca me reveló un remanso nunca antes imaginado. Y leí, entonces, esta octava final de "Cargamento":

"Vuelve a la carga mi batallón de flores.
En la hostia una pequeña fractura denuncia la sangre divina.
El cielo y la tierra se juntan hasta que sólo los separa
Un álamo que agita su follaje como un pandero.
Ya me vence mi muerte, los fantasmas atan mi cuerpo

En profundos esqueletos de coral.
Doy vueltas a la noria, conozco mi deber de esclavo
Pero no conozco a mi dueño, ni sé por qué estoy aquí."

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sábado, 31 de mayo de 2008

Petróleo y conocimientos

La industria petrolera, como muchas otras, cada día se vuelve más intensiva en el uso de capital intelectual, escaso en todo el mundo.


Una de las grandes limitantes que padecen todas las compañías petroleras en el mundo es la escasez de personal especializado para enfrentar los desafíos implícitos en la tarea de extraer petróleo de regiones y medios inhóspitos, como las aguas ultraprofundas en el océano o el subsuelo del círculo ártico.

Durante la última década los salarios del personal especializado en la exploración y explotación de hidrocarburos han crecido muy por encima del avance de la economía mundial. Es, otra vez, un asunto de oferta y demanda.

No se crea que al hablar de especialistas en la industria petrolera se habla de una sola disciplina. Se trata de una lista impresionante de especializaciones diversas, muchas de las cuales nos suenan esotéricas a los neófitos.

Por ejemplo: para el desafío de las aguas ultraprofundas se requiere contar – entre otras muchas cosas – con vehículos autónomos submarinos, tripulados a distancia, que permitan la exploración. Y para diseñar y construir esos vehículos se requiere de especialistas en resistencia de materiales, pero también de expertos en procesos de control, ingeniería mecatrónica, trabajando codo a codo con genios de la informática y con especialistas en lógica difusa para formular los algoritmos que doten de "inteligencia artificial" a los vehículos.

Un joven ingeniero que cursará su doctorado en una prestigiada universidad de Estados Unidos, desarrollando investigaciones para el diseño de vehículos autónomos, confiesa que no está interesado en trabajar para la industria petrolera en agua ultraprofundas, a pesar de los elevados salarios: "es un medio inhóspito, sujeto a grandes riesgos físicos y privaciones, prefiero el laboratorio o bien operar vehículos autónomos para rescatar personas en incendios, terremotos u otras catástrofes, ¡en tierra!".

Se trata de especialistas que hace tiempo superaron la etapa en la que basta un salario de muchos ceros para firmar un contrato y que valoran mucho otros bienes más complicados que el dinero, como el reconocimiento de sus pares, que a veces no son más de una docena en todo el mundo.

Los demagogos que aseguran que obtener el capital humano e intelectual que requiere la industria petrolera en México es algo sencillo, ¿en dónde lo esperan encontrar? ¿en la feria del empleo de Iztapalapa?

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miércoles, 26 de diciembre de 2007

¿Y si nos vamos a Gliese 581 c?

Está cerca – a sólo 20.5 años luz-, es el planeta más semejante a la Tierra, fuera del sistema solar, que se ha localizado, orbita alrededor de un “sol” de mayor duración y de menor intensidad que el nuestro – una estrella roja enana-, su temperatura promedio estaría en un rango muy aceptable – de menos 3 grados a 40 grados centígrados- y allá los años pasan volando, sólo duran lo que 13 de nuestros días.

Aníbal Basurto Corcuera, el Gordo, escribió en 1982 un pequeño relato acerca de un hombre que buscaba afanosamente un sitio pacífico – lejos del mundanal ruido, para citar a un clásico citado hasta el hartazgo- en el cual vivir entregado a la contemplación y creyó encontrarlo en unas remotas islas del hemisferio austral. Tras grandes trabajos, ese hombre logra por fin instalarse en las dichosas islas y se dispone a disfrutar de su particular utopía sólo para encontrarse en medio de la demencial “guerra de las Malvinas” provocada por los dictadores militares de Argentina que, en su afán de mantenerse en el poder, buscaron “recuperar” las islas del dominio británico, y así amalgamar a los descontentos y oprimidos argentinos en torno a una causa “patriótica”.

El cuento era una metáfora de la búsqueda incesante del paraíso terrenal perdido, siempre frustrada por alguna de las múltiples manifestaciones de la estupidez humana…Como suele hacer con todas sus obras, una vez que nos la leyó a un puñado de amigos, el Gordo Basurto le prendió fuego al manuscrito. Así es él.

Recordé aquél cuento inédito del Gordo con motivo de uno de los descubrimientos científicos de este año: El hallazgo del planeta “Gliese 581 c” difundido en abril por la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Sur (conocida como ESO) y que se logró gracias al poderosísimo telescopio de ESO ubicado en La Silla, Chile, el cual está dotado del más preciso espectrógrafo del mundo, llamado HARPS: High Accuracy Radial Velocity for Planetary Searcher.

Los curiosos pueden obtener más datos a través de la Internet en el sitio de ESO o en Wikipedia. Es un hallazgo que invita a soñar cuentos como aquél del Gordo Basurto. Por lo pronto yo ya anoté en la agenda, junto a los teléfonos de emergencia, el nombre del planeta, por si se me ocurre un día huir del mundanal ruido

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domingo, 9 de diciembre de 2007

¿Una educación para salir del paso?

Un hallazgo preocupante: Los estudiantes mexicanos de 15 años de edad, niñas y niños, parecen tener un gran aprecio por la ciencia, mayor que el promedio internacional, e incluso pueden identificar bastante bien los "temas" científicos, pero NO dominan los rudimentos del método científico, NO saben identificar ni aplicar una evidencia científica y les resulta muy difícil analizar datos y experimentos científicos.


La evaluación PISA 2006 que realizó la OCDE se centró, en esta ocasión, en las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años de edad respecto de la ciencia, del método científico y de su aplicación para resolver problemas de la vida cotidiana.

Como todos los años la evaluación también incluyó las áreas de matemáticas y de comprensión de lo que se lee, pero el énfasis se puso en el desempeño de los estudiantes en el terreno de las ciencias.

Los estudiantes mexicanos tienen una "actitud" sorprendentemente positiva hacia la ciencia, muy por encima del promedio de los resultados globales de la evaluación, y también resultaron bien calificados relativamente en la identificación de "temas" (issues) científicos; más todavía, una proporción notable de los mexicanos evaluados – 35 por ciento – dice que espera en su vida adulta, a los 30 años, estar desarrollando una carrera relacionada con la ciencia.

¿Maravilloso?, no tanto, porque esos mismos niños y niñas encuentran sumamente difícil resolver problemas relacionados con la ciencia, muestran severas limitaciones al tratar de entender una tabla de datos o para explicar los hallazgos de un experimento y, en general, parecen tener muy escasas nociones acerca de qué es el método científico y muy poco aprecio por el rigor lógico indispensable en las ciencias.

Parecería, entonces, que estamos formando legiones de aceptables conversadores de "cocktail" que cuando oigan hablar de mecánica cuántica sabrán vagamente que eso es "científico" y seguramente digno de admiración, pero no mucho más. Tal vez eso sea suficiente para ser locutor en un programa de televisión en el cual una hermosa y sonriente conductora hace una apresurada entrevista de un minuto a un "científico" acerca del cambio climático, con las generalidades y lugares comunes habituales, pero nada más.

Tal vez esa supersticiosa veneración por la etiqueta "científico" sea suficiente para salir del paso en una conversación de sobremesa y no quedar como un perfecto idiota, o para ser senador o diputado, pero…

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jueves, 31 de mayo de 2007

Para un glosario de la cursilería política

Convendría plasmar en un libro de autoayuda un glosario de la cursilería política. Lo cursi se dice, en este caso, de aquellas frases que en vano tratan de mostrar refinamiento expresivo.

¿A cuál desarrollo se refieren los políticos y los opinantes de oficio cuando hablan de desarrollo sustentable?, ¿al desarrollo “que se puede defender con argumentos” o al desarrollo “que, cubriendo las necesidades del presente, preserva la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas”? Sustentable es el primero; sostenible es el segundo.
¿Por qué nos empeñamos en decir desarrollo sustentable cuando en realidad estamos hablando de (y deseando) un desarrollo que tenga la característica de sostenerse a lo largo del tiempo?
Primero, porque es más barato creer que saber. Muchos “creen” que sostenible es una palabra que no existe y, en cambio, han escuchado el adjetivo sustentable a todas horas de labios de “expertos”, “conocedores” y “especialistas”. ¿Para qué usar el diccionario si tenemos el noticiario de radio o televisión?
Segundo, porque nos parece más refinado lo que suena más abstruso o recóndito.
En un futuro glosario de la cursilería política no debería faltar ese equívoco del desarrollo sustentable, ya que cumple la primera regla: No diga en forma unívoca y sencilla lo que puede decirse en forma rebuscada y equívoca. Un desgaste adicional de neuronas y vamos a decir: “Desarrollo con sostén”.
Otros casos de cursilería política: Decir que la política fiscal se refiere tan sólo a los impuestos y que, en cambio, el inexistente adjetivo “hacendario” comprende la totalidad de lo que atañe a los recursos públicos: ingresos, gastos, deuda, atribuciones y facultades de distintos órdenes de gobierno. Error: El adjetivo fiscal comprende todo ello. Y si lo que se desea es referirse a la Hacienda Pública el adjetivo correcto – que se usa en todo el mundo de habla hispana, excepto en México- es hacendístico.
Más ejemplos: No diga “espacio” sino “espectro radio-eléctrico”; no diga “tecnología de vanguardia” incurra en la cursilería de hablar de “tecnología de punta”. No diga “descomponer en sus partes” sino “desagregar”. No diga “en tal caso” o “en tal materia” sino “a nivel de”. Y si además de político desea ser locutor, de los que aprendieron a hablar en algún cuartel de policía, jamás diga “área”, “zona” o “región”, siempre engole la voz y pronuncie “perímetro”. No falla.

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jueves, 17 de mayo de 2007

Las ventajas del catecismo

En muchas materias sale mucho más barato creer que saber. Y esa parece ser la norma secular de nuestro sistema educativo, reforzada todos los días por los medios de comunicación, donde circulan más dogmas que verdades verificables.

Parecería que hay un momento decisivo en los primeros años de vida del mexicano promedio en el que opta por algún catecismo en lugar de arriesgarse por el largo camino del conocimiento.

Eso explica, me parece, por qué tenemos una multitud de sabios de horno de microondas en los medios de comunicación. El lunes son canonistas eclesiásticos, el martes pontifican sobre impuestos, el miércoles despachan como médicos forenses, el jueves corrigen la plana a exitosos financieros y rematan la semana en el magisterio de las estrategias militares.

¿Cómo lo hacen? La vida no alcanza para saber tanto de tanto, ni siquiera para saber tan poquito de todo. Tras vueltas y revueltas – caminando de los hechos sensibles a los juicios racionales y de regreso- me atrevo a proponer una explicación al misterio de tanta sabiduría derrochada… y desechada tan rápido como se gestó: Los catecismos.

Hablando sobre un evento específico Sergio Sarmiento publica hoy: “Muchos políticos y comentaristas en nuestro país siguen manteniendo la posición de que ciertos casos judiciales deben resolverse por dogma político”. Así es, por fortuna para esos políticos y comentaristas, que de esa forma se ahorran el fatigoso expediente de conocer y verificar – que, además, no promete resultados definitivos- y se van por el atajo sencillo y seguro del catecismo: “estos son los malos, estos son los buenos”. Con el catecismo en la mano se puede clasificar cualquier cosa al instante, no sólo “casos judiciales”.

Sospecho que esta querencia por los atajos del pensamiento se aprende en México junto con las primeras letras, o tal vez en lugar de ellas.

Llegas al jardín de niños o a la primaria y hay una encrucijada en la que optas por este u otro catecismo (ejemplo: “los pobres son buenos; los ricos son malos”) y de ahí en adelante todo es dar vueltas en círculo alrededor de esa opción dogmática en la que nos catequizamos
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Por eso hay doctores en economía que no saben calcular un interés compuesto o doctores en ciencia política que nunca han oído del cálculo del consenso. Esas cosas no vienen en su catecismo.

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jueves, 29 de marzo de 2007

¡Ay, Dios!, ¡cuánto teólogo!

Aunque “creer” es más barato que “saber” no necesariamente es un buen negocio, sobre todo cuando los datos – frías cifras, tercos hechos – que nos permitirían saber – y no disfrazar nuestra ignorancia con el ropaje del dogma- están a la mano, disponibles para quien tenga tiempo de buscarlos.

No había caído en la cuenta. El artículo de ayer de Bruno Donatello en El Economista me ha abierto los ojos: Gran parte del problema de nuestros desgarradores desencuentros públicos radica en que hay demasiados teólogos – o émulos de teólogos, para ser exactos- profiriendo dogmas acerca de materias humanas, que no requieren una teología dogmática para ser creídas, sino de un examen, objetivo e informado, para ser sabidas.
La Santísima Trinidad es un dogma de la Fe católica que, por su contenido, excede la capacidad de cualquier ser humano para ser descifrado, pero es absurdo que pulule tanto dogma de fe en materias tan pedestres como a cuánto asciende el pasivo laboral del ISSSTE o qué se hizo con los excedentes presupuestales – petroleros o no- en el pasado inmediato.
En ambos casos – el de las pensiones y el de los excedentes- no estamos ante materias de fe (lo que se cree por autoridad divina dado que no se puede descifrar) sino ante datos fríos, hechos tercos, información documentada y, por fortuna, pública. Sin embargo, gran parte de lo que se dice sobre estos asuntos se nos ofrece en envoltura de teología dogmática, decretando de antemano que “o se cree o no se cree, punto”.
Me sorprende que de nueva cuenta se propale el dogma de que “no se sabe” en qué se gastaron los excedentes fiscales – petroleros y no petroleros- generados en el pasado inmediato, cuando tal información, minuciosa, ha sido difundida profusamente. Sin ir más lejos, e incurriendo en la vanidad, sugiero a esos teólogos dogmáticos leer mi artículo del pasado 14 de marzo: Mitos acerca del gasto público en 2006 (parte III). Mejor todavía, pueden consultar todo lo que querían saber – pero temían preguntar- en el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública del cuarto trimestre de 2006 difundido por la Secretaría de Hacienda (en la página 29, por ejemplo, hay un didáctico cuadro sobre el origen y aplicación de tales recursos, muy útil para teólogos apresurados).

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jueves, 1 de marzo de 2007

El aberrante permiso para calumniar

Despenalizar la calumnia no es ningún avance democrático y no abona un ápice a favor de la libertad de expresión.

Con gran tino Carlos Marín calificó ayer de “dictamen aberrante” el que aprobó el miércoles, ¡por unanimidad!, la Cámara de Senadores para despenalizar la calumnia, que ahora sólo sería una infracción dirimible en los juzgados civiles.

No faltará el ingenuo que calcule que esta decisión es fruto de la transición hacia la democracia. Error. Se trata de un terrible retroceso.

Tampoco faltará quien conjeture que, con esta despenalización de una conducta miserable y socialmente corrosiva, se benefician los periodistas que denuncian con valentía las tropelías y los yerros de poderosos “intocables”. Tal conjetura es insostenible. Nadie necesita mentir, lastimando la honra ajena, para revelar la verdad.

En realidad los destinatarios de esta insólita propuesta – minimizar socialmente la calumnia, al grado de dejarla impune- son otros. Pocos pero poderosos.

Haré una analogía extrema. En el sistema carcelario de la Unión Soviética – Gulag- había una estrategia de supervivencia muy socorrida por los presos comunes y en la que cayeron también algunos presos políticos: La colaboración con el carcelero – en último término, con Stalin- a cambio de aliviar en algo las frecuentemente mortales condiciones de vida y trabajo en los campos de reclusión. A esto se le llama en ruso: “Pridurki”.

Alejandro Solzhenitizin condena duramente la conducta de los “pridurki” y admite con pena que, en algún momento en sus años de reclusión, él fue cooptado por sus carceleros. En cambio, otro ex prisionero político, Lev Razgon, argumenta que ese colaboracionismo en ocasiones estuvo moralmente justificado, no sólo por razones de estricta supervivencia, sino porque permitió, a veces, aliviar algunos sufrimientos.

Allá cada cual y su conciencia.

En México hoy habrá tal vez medio centenar de destacados colegas periodistas – en especial, entre quienes escriben columnas diarias- que como parte de la lucha por la vida - ¿supervivencia?- suman a sus escritos cotidianos intervenciones en la radio y la televisión. No es ningún secreto que con frecuencia los dueños de esos medios electrónicos – o sus personeros- les instruyen acerca de qué personajes merecen ser perseguidos por la jauría mediática – lo que incluye, con harta frecuencia, la calumnia- por interferir con los intereses de esos dueños.
La decisión de los senadores constituye una herramienta valiosa para el trabajo de los “pridurki”. Así de sencillo. Así de miserable.

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Un país de analfabetas funcionales

Una de las claves del éxito de la república MTP para mantenerse en la dorada mediocridad fue la lucha incansable de autoridades, maestros, hombres y mujeres de empresa, medios de comunicación, para evitar que prendiese entre niños y jóvenes la perniciosa costumbre de leer.

Emma echa una ojeada al periódico. A diferencia de otros días algo - ¡por fin!- capta su atención: Según el diario, que por cierto da insuficientes referencias por si acaso alguien quiere profundizar en el asunto, una encuesta entre maestros de educación básica en MTP (“Media Tabla Perpetua”) muestra que cuatro de cada diez profesores no tienen más de 20 libros en su casa y que seis de cada diez profesores confiesan que no leyeron más de dos libros en el último año.

Adiestrada desde pequeña, por sus padres, en las tareas de cifrar y descifrar Emma obtiene dos conclusiones: 1. Dado que en los últimos 20 años, aproximadamente, los gobiernos de MTP han destinado ingentes recursos a la educación y a elevar los salarios de los maestros, las revelaciones de la encuesta – por otra parte previsibles- confirman la impolítica tesis: No sólo no hay una relación causal entre más gasto público y mejoría sino que frecuentemente más gasto gubernamental sólo sirve para empeorar las cosas.

2. Qué pena, pero los datos de la encuesta explican las indudables ventajas competitivas de Emma en el mercado de trabajo. En un país, como MTP, en el que 40% de los maestros tiene una biblioteca en su casa menor al número de libros que Emma lee en un mes y en el que 60% de los maestros leyó en un año menos libros de los que Emma lee en una semana, nadie debe sorprenderse de que Emma a sus 25 años gane un envidiable salario y reciba constantes ofertas de empleo en MTP y fuera del país.

Lo primero que hace Emma al llegar a su oficina es responder afirmativamente, por correo electrónico, a la oferta de trabajo que le hace una corporación del odiado – y envidiado- país del Norte. Mientras lo hace, escucha a una emocionada secretaria encomiar el histórico nivel de audiencia que logró el capitulo final de la telenovela ésa…Sí, ésa de cuyo nombre Emma, ¡pobrecita desmemoriada!, no se acuerda.

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