jueves, 24 de septiembre de 2009

Que el G-20 sepa reinventarse como lo hizo Pittsburgh

En cierta forma, el título de este comentario es una plegaria: "Que sepan...hacer lo que hizo la ciudad de Pittsburgh".

Hoy comienza una nueva reunión del G-20, diecinueve países más un representante de la Unión Europea, en Pittsburgh, Pensylvania. Los líderes mundiales tendrán como marco una ciudad hermosa que ha experimentado un fecundo proceso de destrucción creativa.

El lema de la ciudad es "P!ttsburgh, imagine what you can do here". (P!ttsburgh, imagina lo que puedes hacer aquí), y refleja ese proceso de re-invención del que sus habitantes están muy orgullosos. Pittsburgh ya no es más la ciudad del acero, sino la sede de la investigación y el desarrollo de vanguardia en medicina, en farmacología, en productos y procesos para mejorar el medio ambiente. Y es, a juicio de The Economist la mejor ciudad para vivir en Estados Unidos y la ciudad número 29 entre las mejores ciudades del mundo para vivir.

Como relata un interesante reporte de la última edición de la misma revista The Economist, cuando la industria del acero entró en declinación acelerada a principios de la década de los años 80, la ciudad y la región que la circunda perdieron más de 120 mil puestos de trabajo, alrededor de la mitad de sus empleos en la industria manufacturera. Pero la comunidad, junto con las autoridades locales, han sabido "reinventarse" alrededor de estupendas universidades, centros de investigación y de la atracción de grandes inversiones dedicadas a la ciencia, a la tecnología y al desarrollo de conocimientos y aplicaciones de vanguardia.

Simbólicamente, el más alto edificio de la ciudad, conocido originalmente como la US Steel Tower, es hoy la sede de UPMC, University Pittsburgh Medical Centre, el principal empleador de la región que da trabajo a 50 mil personas.

¿Sabrán los líderes de los países integrantes del G-20 afrontar con creatividad y entereza el desafío de re-inventar sus naciones y el orden económico mundial, transformarlas, revivir el libre comercio mundial, darle nueva vida a la globalización? Habrá que rezar...y que ponernos a hacer la tarea cada cual en donde pueda y como pueda, porque esperar todo o mucho de los dirigentes mundiales es candoroso, si no estúpido.

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sábado, 31 de mayo de 2008

Petróleo y conocimientos

La industria petrolera, como muchas otras, cada día se vuelve más intensiva en el uso de capital intelectual, escaso en todo el mundo.


Una de las grandes limitantes que padecen todas las compañías petroleras en el mundo es la escasez de personal especializado para enfrentar los desafíos implícitos en la tarea de extraer petróleo de regiones y medios inhóspitos, como las aguas ultraprofundas en el océano o el subsuelo del círculo ártico.

Durante la última década los salarios del personal especializado en la exploración y explotación de hidrocarburos han crecido muy por encima del avance de la economía mundial. Es, otra vez, un asunto de oferta y demanda.

No se crea que al hablar de especialistas en la industria petrolera se habla de una sola disciplina. Se trata de una lista impresionante de especializaciones diversas, muchas de las cuales nos suenan esotéricas a los neófitos.

Por ejemplo: para el desafío de las aguas ultraprofundas se requiere contar – entre otras muchas cosas – con vehículos autónomos submarinos, tripulados a distancia, que permitan la exploración. Y para diseñar y construir esos vehículos se requiere de especialistas en resistencia de materiales, pero también de expertos en procesos de control, ingeniería mecatrónica, trabajando codo a codo con genios de la informática y con especialistas en lógica difusa para formular los algoritmos que doten de "inteligencia artificial" a los vehículos.

Un joven ingeniero que cursará su doctorado en una prestigiada universidad de Estados Unidos, desarrollando investigaciones para el diseño de vehículos autónomos, confiesa que no está interesado en trabajar para la industria petrolera en agua ultraprofundas, a pesar de los elevados salarios: "es un medio inhóspito, sujeto a grandes riesgos físicos y privaciones, prefiero el laboratorio o bien operar vehículos autónomos para rescatar personas en incendios, terremotos u otras catástrofes, ¡en tierra!".

Se trata de especialistas que hace tiempo superaron la etapa en la que basta un salario de muchos ceros para firmar un contrato y que valoran mucho otros bienes más complicados que el dinero, como el reconocimiento de sus pares, que a veces no son más de una docena en todo el mundo.

Los demagogos que aseguran que obtener el capital humano e intelectual que requiere la industria petrolera en México es algo sencillo, ¿en dónde lo esperan encontrar? ¿en la feria del empleo de Iztapalapa?

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domingo, 13 de enero de 2008

Los conocimientos valen más que la tierra

En 1932 hubo en Estados Unidos 33 millones de acres más destinados al cultivo de maíz que los que hubo en 1970; sin embargo, en el mismo país la producción de maíz fue tres veces mayor en 1979 que en 1932. ¿Cómo es que se obtienen más cosechas con menos tierra? ¿Magia? No, productividad a partir del mejoramiento del capital humano: conocimientos, salud, tecnología.


Los datos citados arriba le sirvieron a Theodore W. Schultz, durante su discurso de aceptación del Premio Nobel de Ecomomía, el 8 de diciembre de 1979, para ejemplificar una de sus tesis: El capital humano – las habilidades, los conocimientos, la salud- es más importante para el desarrollo de la agricultura que las extensiones de tierra dedicadas al cultivo. Para Schultz, quien centró su disertación en la economía de la pobreza y, dentro de ella, en la economía agrícola, es en el capital humano donde se encuentra la clave para el desarrollo de los países pobres.

Me pregunto por qué en México nos estorban tanto los conocimientos, los datos y la simple lógica. ¿Será una vocación autodestructiva?

Hoy, por ejemplo, el director de un periódico utilizó su columna semanal para decir, con sensatez, que las discusiones acerca del TLCAN han estado ayunas de datos y plagadas de ideología. A su juicio, tanto los objetores como los defensores de la apertura comercial (debo incluirme entre los segundos) hemos abusado de la ideología cuando los datos, sentenció, indican que el TLCAN ha traído tanto beneficios como perjuicios. Suena salomónico y políticamente correcto, pero…

Ése paladín del “equilibrio” incurrió en lo mismo que critica: Aseguró que la apertura – según “especialistas” a quienes nunca identificó- ha significado “una concentración en el crecimiento de las exportaciones”. Afirmación que confrontada con los datos resulta una monumental mentira. Tan falsa que el propio articulista en el mismo párrafo citó un dato – entre varias decenas que podrían citarse- que lo desmintió sin piedad: El número de empresas exportadoras medianas y pequeñas en México pasó de 20,000 a 34,000 entre los años 1993 y 2000.

¿En qué quedamos, entonces? Pues en que también el presunto “equilibrio” a ultranza entre “derechas” e “izquierdas” – para quienes quieren posar de “objetivos y centrados” - es mera ideología a la que le estorban los datos.

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jueves, 21 de junio de 2007

Nuestra tremenda incultura económica

“Un viejo economista decía que de la ignorancia en economía nacen todas las demagogias”: Enrique Fuentes Quintana (1924-2007).

Uno de los grandes problemas funcionales de las democracias es la tremenda ignorancia económica que florece en la opinión pública y que suele exhibirse entre los opinantes de oficio.

El recién fallecido economista español y ministro de Hacienda durante los años clave de la transición de España a la democracia – artífice en buena parte de los famosos Pactos de la Moncloa- lo decía en 1998 respondiendo a una entrevista que le hizo el periódico “El Mundo”. Cito una parte de esa entrevista:

“La enseñanza del bachillerato debe administrar aquellos elementos de cultura que necesita el ciudadano para moverse en sociedad. Y hoy lo que se exige a los estudiantes es que conozcan la calcopirita y su cristalización. Lo lógico es que nadie se enfrente (para vivir en sociedad) a la calcopirita, y si tiene que hacerlo lo más probable es que lo haga por causas económicas, porque tenga una mina.
“Es más importante que se conozca como funciona una letra de cambio o un crédito. Un viejo economista decía que de la ignorancia en economía nacen todas las demagogias. Yo oí a un ministro de Franco decir en 1956 que una subida de los salarios no repercutiría en los precios, y a continuación subió los salarios un 30 por ciento”.
“Ha mejorado la cultura económica de los españoles, cada vez se informa mejor, lo que no ocurre con las tertulias radiofónicas que opinan de economía y uno siente a veces vergüenza ajena”
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Vergüenza ajena también sentimos por acá. Y no sólo por lo que se oye en el equivalente de las “tertulias radiofónicas” sino por lo que se lee y, por supuesto, por lo que nos llega a través del televisor.

De futbol y de economía todos opinan. El problema con la economía es que no es un saber tan intuitivo como parece – muchos grandes hallazgos económicos parecen ser precisamente contrarios a la intuición o a las consejas populares -, mientras que el futbol –dicen- es la mar de sencillo. Eso sí: los cronistas y los aficionados al futbol hablan una jerga tan arcana como la de los economistas. ¿Alguien me puede explicar qué es eso de “jugar con una línea de tres al frente”?, ¿es bueno, es malo?, ¿es futbol progre, futbol neoclásico o futbol neoliberal?

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miércoles, 30 de mayo de 2007

Otro problema que nos ahorramos

Las mejores universidades del mundo están en Estados Unidos, pero la mayoría de los egresados de doctorado de esas universidades – mayoritariamente asiáticos, no estadounidenses- enfrentan toda clase de obstáculos idiotas para quedarse a trabajar e investigar en Estados Unidos.

Hace una semana Thomas L. Friedman publicó en The New York Times un revelador artículo acerca de la estupidez política, se llama “Laughing and Crying” – riendo y llorando- y cuenta sus agridulces reflexiones tras asistir a una ceremonia de graduación de doctorados en el Rensselaer Polytechnic Institute, una de las mejores escuelas del mundo en ingeniería y ciencias.

Dicho en pocas palabras: Un estadounidense puede sentirse orgulloso de que su país tiene las mejores universidades del mundo, pero debe sentirse preocupado de que la mayoría de los egresados de doctorados en esas universidades NO son estadounidenses, porque el resto del sistema educativo estadounidense está fallando miserablemente en formar buenos candidatos a ser científicos, tecnólogos e investigadores de calidad.

Pero no es ese hecho el que hace llorar a Friedman, sino – más grave aún- el hecho de que la mayoría de esos nuevos doctores – formados por la crema y nata de la ciencia mundial- seguramente NO se quedarán a investigar y trabajar en Estados Unidos ¡gracias a los estúpidos prejuicios contra la migración que se han vuelto a poner de moda en ese país y que los políticos usan para captar votos y electores!

Junto con su título académico Hong Lu, Xu Tie, Tao Yuan, Fu Tang - todos nombres chinos inventados por Friedman- deberían recibir su certificado de residencia definitiva en Estados Unidos (“green card”)…, pero no. Lo más probable es que Lu, Tie, Yuan y Tang reciban toda clase de señales – del gobierno y de muchos estadounidenses- de que no son bienvenidos, ya sea porque se especula que les quitarán empleos a los estadounidenses o, peor todavía, porque políticos y periodistas populistas (e idiotas) siembran la sospecha de que, por ser extranjeros, son criminales o terroristas en potencia.

Es para llorar. Lo bueno, para nosotros los mexicanos, es que no nos tenemos que preocupar por ese tipo de asuntos. Ni en sueños, nuestras universidades, públicas o privadas, están formando a la vanguardia científica del mundo. ¡Qué alivio!, ¿o no?

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Un país de analfabetas funcionales

Una de las claves del éxito de la república MTP para mantenerse en la dorada mediocridad fue la lucha incansable de autoridades, maestros, hombres y mujeres de empresa, medios de comunicación, para evitar que prendiese entre niños y jóvenes la perniciosa costumbre de leer.

Emma echa una ojeada al periódico. A diferencia de otros días algo - ¡por fin!- capta su atención: Según el diario, que por cierto da insuficientes referencias por si acaso alguien quiere profundizar en el asunto, una encuesta entre maestros de educación básica en MTP (“Media Tabla Perpetua”) muestra que cuatro de cada diez profesores no tienen más de 20 libros en su casa y que seis de cada diez profesores confiesan que no leyeron más de dos libros en el último año.

Adiestrada desde pequeña, por sus padres, en las tareas de cifrar y descifrar Emma obtiene dos conclusiones: 1. Dado que en los últimos 20 años, aproximadamente, los gobiernos de MTP han destinado ingentes recursos a la educación y a elevar los salarios de los maestros, las revelaciones de la encuesta – por otra parte previsibles- confirman la impolítica tesis: No sólo no hay una relación causal entre más gasto público y mejoría sino que frecuentemente más gasto gubernamental sólo sirve para empeorar las cosas.

2. Qué pena, pero los datos de la encuesta explican las indudables ventajas competitivas de Emma en el mercado de trabajo. En un país, como MTP, en el que 40% de los maestros tiene una biblioteca en su casa menor al número de libros que Emma lee en un mes y en el que 60% de los maestros leyó en un año menos libros de los que Emma lee en una semana, nadie debe sorprenderse de que Emma a sus 25 años gane un envidiable salario y reciba constantes ofertas de empleo en MTP y fuera del país.

Lo primero que hace Emma al llegar a su oficina es responder afirmativamente, por correo electrónico, a la oferta de trabajo que le hace una corporación del odiado – y envidiado- país del Norte. Mientras lo hace, escucha a una emocionada secretaria encomiar el histórico nivel de audiencia que logró el capitulo final de la telenovela ésa…Sí, ésa de cuyo nombre Emma, ¡pobrecita desmemoriada!, no se acuerda.

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