sábado, 28 de julio de 2007

La otra “consulta verde”

Qué bueno que se haga una “consulta verde” en la ciudad de México.

Once preguntas pertinentes – entre muchas otras- que no aparecerán en los cuestionarios de la oficialista "consulta verde" de mañana domingo:

1. ¿Consideras correcto que para construir los puentes que unen a Tarango con Santa Fe se hayan destruido varias hectáreas de bosque?

2. ¿Fue correcto que el gobierno de la ciudad haya reservado (eufemismo de: “ocultado”) la información sobre las licitaciones, el origen de los recursos, el monto del gasto y las condiciones de esa obra y de otras similares, como los distribuidores viales de San Antonio y de Zaragoza y los llamados “segundos pisos” del Periférico?

3. ¿Esas obras fueron más eficaces para resolver tus problemas de transporte que la construcción de más líneas del Metro?

4. ¿Has usado las “ciclopistas”?, ¿están bien trazadas y construidas?, ¿crees que esas pistas son respetadas por autoridades, patrullas, grúas, automovilistas, camiones, microbuses y vecinos, y se puede circular por ellas en bicicleta con plena seguridad?

5. ¿Te gustaría que el gobierno tapase todas las coladeras y registros abiertos que hay en la ciudad?, ¿te gusta que esos agujeros sean usados como depósitos de basura?

6. ¿Es bueno que el gobierno “ahorre” manteniendo a oscuras la mitad o más de las calles y avenidas?, ¿te gusta que salir de una estación del Metro en la noche sea tan emocionante como entrar a una cueva de lobos?

7. ¿Crees que es bueno que el programa “Hoy no circula” haya provocado que circulen muchos autos viejos y en malas condiciones, que causan accidentes además de contaminar, especialmente los fines de semana?

8. ¿Se te hace buena idea que el encargado de combatir a los taxis piratas sea el hermano de uno de los líderes de los taxistas piratas?

9. ¿Las banquetas por las que caminas están en buenas condiciones y limpias de obstáculos?, ¿te agrada tener que sortear puestos ambulantes para poder caminar por el centro de la ciudad?, ¿no te parece que es como visitar Calcuta?

10. ¿Te ha tocado ver vehículos del gobierno local – patrullas, grúas, camiones de basura, pipas de agua, otros- violar las leyes, contaminar, circular poniendo en riesgo la vida de los demás?

11. ¿Tú crees que las autoridades de la ciudad y del estado de México tendrán las hormonas suficientes para cobrar un impuesto local al consumo de gasolina y destinar los recursos a mejorar el transporte público?

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martes, 5 de junio de 2007

Yo también detesto a Frida

Una víctima que se refocila en su desgracia y destila resentimiento contra todo lo que sea exitoso o fruto del mérito individual.

Luis González de Alba no cosechará muchas felicitaciones de la progresía mexicana por su atinada y valiente invectiva contra el símbolo Frida Kahlo publicada el lunes. Sin embargo algunos – quién sabe si muchos o pocos- nos regocijamos porque alguien finalmente desenmascaró ese mito de “la sufrida Frida” que tanto ha intoxicado a generaciones de mexicanos. (El artículo de González de Alba, "Al carajo con Frida" puede encontrarse aquí).

Frida es una especie de cuento de hadas al revés muy querido por la progresía local. Simboliza a la hija de extranjero que se “enamora” de las “más hondas raíces de lo mexicano” – de ahí los perpetuos trajes de Tehuana- y también a quien idealiza esa idiosincrasia nacional (artificiosa y de pastiche) elevándola a categoría metafísica: Ser mexicano es ser víctima perpetua de una fatalidad, un tranvía que nos dejó baldados. Tragedia que nos alimenta de resentimientos. Vivir es retratarnos hasta la saciedad en pleno sufrimiento resentido contra los otros: los poderosos, los capitalistas, los traidores de clase, aquellos que quieren despojarnos de nuestras “hondas raíces”, todos los que persiguen cualquier tipo de éxito basado en el mérito individual.

La manía de los autorretratos de “la sufrida Frida” conviene con exactitud a la manía de la contemplación del propio ombligo como “idiosincrasia nacional”. Un narcisismo de la derrota y de la perpetua humillación, adolorido, amargado desde la columna vertebral llena de clavos, que parece simbolizar que lo que nos mantiene enhiestos es echarle en cara al mundo nuestra desgracia. Épica de los vencidos y de los defraudados: Somos víctimas de todo tipo de atracos, especialmente de los agravios que nos infligen leyes que, sabemos de antemano – aun cuando ni siquiera las conozcamos-, sólo se diseñaron para hundirnos más en la miseria, porque ése es el fin de los poderosos en el universo: desgraciarnos. Se trata de una creencia “honda y sentida”, de una teología en la que nosotros - ¿quién más?- somos el centro, el principio y el fin.

Me extraña que algún astuto negociante no haya hecho camisetas con el icono de “Frida, la sufrida” y la jaculatoria: “Todos somos Frida”. Se venderían como pan caliente en las marchas del CNTE, en las asambleas del PRD y en todo acto bendecido por la progresía mexicana.

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