lunes, 28 de enero de 2008

Reforma energética, ¿para quién?

Desde el punto de vista de millones de consumidores y contribuyentes mexicanos – que no es, desde luego, el punto de vista que les interesa a los políticos- la reforma energética ideal es muy sencilla: Que en el mercado nacional de energéticos exista plena competencia, en condiciones de libre oferta y demanda, entre el mayor número posible de oferentes.

Resulta chocante que las minorías rectoras de este país centren la discusión energética en cuál va a ser el futuro de PEMEX.

Uno pensaría que lo más importante en una reforma energética debería ser el interés de más de cien millones de consumidores de energéticos en México, varios millones de los cuales somos también contribuyentes a quienes nos afecta, para bien o para mal, que el monopolio petrolero del gobierno aporte una tercera parte de los recursos fiscales.

Lo que debería definirse es qué hacer para que en México los consumidores dispongamos de un abasto oportuno y suficiente de energéticos con precios competitivos – iguales a los del mercado global de los energéticos en nuestra zona geográfica-, sin que en el mercado energético mexicano se generen “ruidos” fiscales (subsidios o sobre precios). Además: Definir cómo y cuánto gravará el gobierno las externalidades negativas derivadas del consumo de tal o cual energético.

Eso se llama “mercado con un gran número de oferentes en competencia al que concurren millones de consumidores a elegir libremente la oferta energética que más les convenga”.

¿Sobrevivirían a esa competencia las empresas gubernamentales dedicadas a suministrar energéticos: PEMEX, CFE y Compañía de Luz? Tal vez sí, si consideramos que para hacer esa reforma no hay que tocar el asunto “sagrado” de la propiedad de los recursos en el subsuelo. O tal vez no, pero ése no es el problema de los consumidores ni de los contribuyentes.

Hace mucho dejé de creer en esa superstición de que PEMEX es una empresa que me pertenece por el hecho de que soy mexicano. Por eso, porque no soy accionista de PEMEX, para mí lo más importante es qué va a pasar con los consumidores ¿Algún día podremos elegir entre muchas ofertas en competencia?, ¿algún día pagaremos por los energéticos los precios que dicte el encuentro de oferta y demanda en un mercado competido o seguirán siendo precios “administrados”, a veces por arriba y a veces por debajo de los precios en el mercado global?

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domingo, 26 de agosto de 2007

Ecología, impuestos y hormonas

¿Qué les falta a los políticos a la hora de llevar a la práctica, con medidas eficaces, su declarado amor por los ecosistemas?, ¿será un problema de hormonas?

No en vano ecología y economía tienen la misma raíz que nos remite al cuidado de la casa. En el funcionamiento de los sistemas naturales se detectan maravillosos mecanismos de asignación eficaz de los recursos. Así sucede en la ecología del crecimiento y de la reproducción del ser humano: Mediante complejas interacciones en el sistema endocrino – y gracias a una información oportuna y precisa de datos clave, como edad, talla, peso y otras condiciones del organismo- se dispara o se inhibe – según sea el caso- la capacidad reproductiva de la mujer. Siempre prevalece la función de supervivencia y por ello, por ejemplo, una mujer anoréxica pierde automáticamente la capacidad de ser fértil mientras prevalece la precariedad nutrimental.

Todo ello automáticamente, en forma natural. Sin que la persona sea conciente de lo que sucede el sistema resuelve con gran acierto el dilema y gana siempre la opción de la vida. Eso es ecología y es también economía: Asignación óptima de los recursos escasos.

Incontables políticos han encontrado una veta muy rentable en los asuntos ecológicos o “verdes”, aunque por desgracia suele tratarse en muchos casos de mera estratagema histriónica. El viernes pasado en estas páginas Gabriel Quadri denunció los graves peligros que para el ambiente representa la reciente moda política de los bio-combustibles. Es otro ejemplo de la pasmosa superficialidad – e hipocresía- detrás de muchas declaraciones de amor “verde” que nos endilgan los políticos.

Otro ejemplo dramático, y cercano, de tal hipocresía lo vemos cuando los mismos políticos que hacen encendidas exhibiciones de fe ecologista – montando en bicicleta o posando con Al Gore- huyen despavoridos apenas alguien plantea la opción eficaz de utilizar potestades locales para cobrar impuestos – locales, valga la redundancia, porque los daños al ambiente son localizados- al consumo de gasolinas y así desalentar el uso del automóvil y, sobre todo, recaudar recursos que se deberían destinar a mejorar los sistemas públicos de transporte. Apenas alguien menciona ese mecanismo para compensar externalidades negativas, a esos políticos se les acaba lo verde…y les aparece la vertiente de especuladores bursátiles: ¿Para qué cobrar impuestos locales si podemos colocar más deuda?

¿Qué será?, ¿una falla endocrina?, ¿carencia de hormonas?

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sábado, 28 de julio de 2007

La otra “consulta verde”

Qué bueno que se haga una “consulta verde” en la ciudad de México.

Once preguntas pertinentes – entre muchas otras- que no aparecerán en los cuestionarios de la oficialista "consulta verde" de mañana domingo:

1. ¿Consideras correcto que para construir los puentes que unen a Tarango con Santa Fe se hayan destruido varias hectáreas de bosque?

2. ¿Fue correcto que el gobierno de la ciudad haya reservado (eufemismo de: “ocultado”) la información sobre las licitaciones, el origen de los recursos, el monto del gasto y las condiciones de esa obra y de otras similares, como los distribuidores viales de San Antonio y de Zaragoza y los llamados “segundos pisos” del Periférico?

3. ¿Esas obras fueron más eficaces para resolver tus problemas de transporte que la construcción de más líneas del Metro?

4. ¿Has usado las “ciclopistas”?, ¿están bien trazadas y construidas?, ¿crees que esas pistas son respetadas por autoridades, patrullas, grúas, automovilistas, camiones, microbuses y vecinos, y se puede circular por ellas en bicicleta con plena seguridad?

5. ¿Te gustaría que el gobierno tapase todas las coladeras y registros abiertos que hay en la ciudad?, ¿te gusta que esos agujeros sean usados como depósitos de basura?

6. ¿Es bueno que el gobierno “ahorre” manteniendo a oscuras la mitad o más de las calles y avenidas?, ¿te gusta que salir de una estación del Metro en la noche sea tan emocionante como entrar a una cueva de lobos?

7. ¿Crees que es bueno que el programa “Hoy no circula” haya provocado que circulen muchos autos viejos y en malas condiciones, que causan accidentes además de contaminar, especialmente los fines de semana?

8. ¿Se te hace buena idea que el encargado de combatir a los taxis piratas sea el hermano de uno de los líderes de los taxistas piratas?

9. ¿Las banquetas por las que caminas están en buenas condiciones y limpias de obstáculos?, ¿te agrada tener que sortear puestos ambulantes para poder caminar por el centro de la ciudad?, ¿no te parece que es como visitar Calcuta?

10. ¿Te ha tocado ver vehículos del gobierno local – patrullas, grúas, camiones de basura, pipas de agua, otros- violar las leyes, contaminar, circular poniendo en riesgo la vida de los demás?

11. ¿Tú crees que las autoridades de la ciudad y del estado de México tendrán las hormonas suficientes para cobrar un impuesto local al consumo de gasolina y destinar los recursos a mejorar el transporte público?

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