jueves, 30 de julio de 2009

Microsoft y Yahoo: ¿Desencanto o jugada maquiavélica?

No despertó gran entusiasmo la alianza entre Microsoft y Yahoo. La razón del desencanto es que, al no haber ningún ingrediente de innovación tecnológica detrás, la operación parece un juego de suma cero.

Microsoft está comprando una mayor participación de mercado. Yahoo está recibiendo una inyección de dinero, pero menos de lo que muchos esperaban, de ahí que sus acciones hayan descendido ayer 12 por ciento tras el anuncio del acuerdo. Con ese dinero, se supone, Yahoo deberá investigar cómo ganarle porciones de mercado al súper líder en motores de búsqueda y en publicidad en línea, que es Google. Pero no se ve cómo pueda comerle mercado a Google, que sigue creciendo y creciendo, mientras sus dos competidores inmediatos siguen estancados kilómetros atrás, juntos o separados es igual.

Juntos, Yahoo y Microsoft, tendrán el 28 por ciento del mercado mientras que Google sigue con el 65 por ciento del mercado. Nada para que Google se preocupe, en apariencia.


Y SIN EMBARGO...

Pero en el fondo del acuerdo podría haber una jugada maquiavélica, que nada tiene que ver con asuntos de innovación tecnológica, sino con la dura e implacable lógica de los negocios. No faltan maliciosos que conjeturan que Microsoft y Yahoo podrían estar buscando un efecto colateral con su alianza: Que Google luzca aún más desagradable a los ojos de las autoridades antimonopolios en ambos lados del Atlántico.

Porque tener ahora un duopolio (curiosamente con porcentajes muy similares a los del duopolio de la televisión abierta en México: 65 por ciento y 28 por ciento) en el mercado de las búsquedas y de la publicidad en línea hace lucir aún más perturbadora la presencia de Google como una amenaza grave a la libre competencia. ¿Será por ahí?

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domingo, 29 de marzo de 2009

Políticos alérgicos a la globalización

Bien vistas las cosas, los políticos de este mundo tienen grandes incentivos para remar en contra de la globalización.

La gran red global interconectada de los mercados financieros y de otros bienes, junto con la gran red que es la Internet (esa “telaraña del tamaño del mundo”) sólo pueden restarle control y poder a los políticos, para dárselo (regresárselo) a las personas comunes.

Esta crisis nos ha mostrado que los canales de transmisión que van de los mercados financieros a la llamada economía real son más amplios, eficientes y eficaces – lo mismo para dispersar las buenas noticias que para contagiar las malas -, que los canales convencionales a los que recurren los políticos.

Los políticos aman las fronteras porque toda esa parafernalia asociada de controles de migración y aduanas, aranceles, normas de etiquetado, policías y esclusas que se cierran y se abren a discreción, da control y poder.

Por su parte, los mercados financieros globales y las redes de comercio internacional (que hacen posible, digamos, que en un pequeño restaurante de El Salvador la mantequilla fresca provenga de Nueva Zelanda) aborrecen las fronteras y la insidiosa costumbre política de andarle poniendo puertas al campo.

Las clientelas de los políticos – esos grupos relativamente pequeños organizados para obtener rentas del Estado, como sindicatos, gremios, empresas con aficiones monopolísticas y demás- se cultivan localmente, hacia dentro. Su condición de existencia y rentabilidad es que exista una autoridad que cierre las puertas y las ventanas a los que se califiquen de intrusos.

También por eso los políticos tienen debilidad por los rollos nacionalistas, aun cuando se trate de tópicos irracionales o imposibles de defender con argumentos. ¿Qué relevancia puede tener la nacionalidad de los accionistas de un banco? Ninguna. Lo relevante es la regulación a la que está sujeto el banco, la probidad de su administración, los contrapesos y candados efectivos que impidan que acreedores o deudores del banco sean estafados. Pero, como lo hemos presenciado en los últimos días, eso del nacionalismo y la soberanía vende bien en el bazar político. Al grado de que hasta algunos analistas serios confiesan con candor: “Sería bonito que el banco tal fuese de compatriotas”. ¿Por qué?, nadie lo sabe. Son como los que creen que un taco de carnitas sólo es “bueno” si el maíz fue cultivado en México.

Los políticos tendrán que ceder poder y control a las personas, dado el empuje de la globalización que es la gran aliada de la libertad personal. Este siglo será de las personas, no de las naciones. Ya verán.

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

“Por razones que guardo en mi real pecho”

¿Por qué las razones detrás de la decisión de cancelar o al menos postergar indefinidamente la consolidación de 70 áreas de telefonía local no deben ventilarse en la prensa?, ¿se considera que no somos capaces de entenderlas?

El 25 de junio de 1767 por órdenes del rey Carlos III los jesuitas fueron expulsados de España y de sus colonias al tiempo que fueron despojados de sus bienes. ¿Por qué? Según se lee en el decreto secreto de la Orden de Extrañamiento General dictada por el monarca, éste tomó la drástica decisión “por razones que guardo en mi real pecho”.

Los súbditos, por supuesto, deberían “creer” que el monarca, en su infinita sabiduría, había tomado tal decisión sorpresiva y sorprendente con fundamentadas razones que, empero, esos mismos súbditos no deberían conocer.

El lunes pasado apareció en varios diarios de México un desplegado de la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec) acusando a la Subsecretaría de Comunicaciones, cuya flamante titular es Purificación Carpinteyro Calderón, de haber actuado “con negligencia e irresponsabilidad” al haber dejado transcurrir inexplicablemente el término de ley para responder a unos recursos de revisión interpuestos por Telmex y Telcel en contra de la consolidación de 70 nuevas áreas de telefonía local. Al omitirse la respuesta a los recursos se aplicó el principio de “afirmativa ficta” y dicha consolidación, prevista para entrar en vigor el primer día de noviembre, no se realizó.

No me voy a meter a discutir si esa actitud de la subsecretaria – una decisión, porque omitir significa, también, decidir- tiene o no fundamentos. Es más, se me niega el derecho a saberlo porque ese mismo día, la funcionaria, entrevistada por El Economista, simplemente aseguró que la decisión “tiene fundamento”, pero que “esto es algo que no debemos pelearlo en la prensa”.

Insistió en que “las resoluciones siempre tienen fundamentos” pero no hizo explícitos cuáles son (las razones) en este caso concreto. ¿Por qué? Porque, apunta la nota publicada ayer en la página 30 de este diario, el tema de la consolidación de Áreas de Servicio Local (ASL) en telefonía no es un tema que, a juicio de la funcionaria, deba dirimirse en los medios de comunicación.

¿Es injusto trazar algún paralelismo entre esta postura y la de Carlos III respecto de la expulsión de los jesuitas?

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domingo, 14 de septiembre de 2008

Necesitamos más lucro y menos "benefactores"

Los bancos debieran ser los primeros interesados en promover la educación y la cultura financieras, pero no por fingido altruismo sino porque un mercado financiero educado e informado es lo mejor para su negocio.



Hace días tuve la fortuna de participar, como expositor, en un seminario de educación económica y financiera. Fue una experiencia aleccionadora porque a un grupo de tres comunicadores irreverentes nos tocó discutir justo después de que el auditorio había escuchado a tres insospechados "filántropos" a sueldo de dos bancos privados y de un organismo gubernamental.

Mi primera sorpresa es que los funcionarios bancarios hablaron como misioneros entregados a la tarea de llevar desinteresadamente la luz de la educación financiera a las masas. No me sorprendió tanto que el funcionario gubernamental adoptase el mismo tono porque ya se sabe que la mayoría de los políticos y funcionarios de gobierno suelen hablar en público como apóstoles consumidos por el celo de servir a los demás.

Entiendo que un banco comercial esté sumamente interesado, en un país como México, en promover la educación y la cultura financieras porque una sociedad que conozca mejor los entresijos de la economía y los beneficios de la intermediación financiera será una sociedad que recurrirá con mayor frecuencia e intensidad a los servicios bancarios.

¿Por qué no decirlo así?, ¿por qué el tono de las exposiciones de estas personas nunca fue el de quien está proponiendo a su auditorio un negocio en el que ambas partes ganarán?

La razón es porque en México el lucro tiene una pésima prensa y, en cambio, los redentores reciben aplausos, premios y hasta candidaturas a la Presidencia.

Pero un punto de partida crucial, para cualquier educación económica que valga la pena, es reconocer que los seres humanos nos movemos por incentivos y que en la mayoría de los casos tales incentivos son egoístas. Ni el banco está para regalarme nada, ni yo estoy para regalarle nada al banco. Los bancos son útiles y necesarios porque son un negocio; en la medida que actúan en un entorno de libre competencia y ajustándose a reglas sencillas (al cumplimiento estricto de los contratos, por ejemplo) obtienen beneficios para sus accionistas y benefician también a sus clientes, quienes no acudimos al banco para ver en qué les podemos servir a los banqueros, sino en qué nos pueden servir ellos a nosotros. Y viceversa.

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