viernes, 24 de julio de 2009

El recorte es "el" mensaje

El recorte al gasto público anunciado ayer es un claro mensaje del gobierno mexicano con tres obvios e importantes destinatarios.

El mensaje dice:
"El gobierno federal ratifica su compromiso de tomar todas las medidas necesarias y utiliza todos los instrumentos a su disposición para mantener la estabilidad de las finanzas públicas…, condición necesaria para que México entre en una senda de crecimiento económico acelerado y sostenido”.

Los destinatarios del mensaje son:
1. Las agencias calificadoras.
2. Los futuros integrantes de la Cámara de Diputados y los dirigentes de los partidos políticos.
3. El público y todos los agentes económicos: inversionistas, negociantes peticionarios de recursos públicos, los consumidores, las empresas y hasta los integrantes del mismo gobierno.

Por lo pronto, las calificadoras deberán reconocer que, con todo y recesión global, las finanzas públicas no son, para el gobierno, cosa de juego y que en México no vamos a jugar a "los aprendices de brujo".

Por lo pronto, también, el gobierno ya hizo su primera movida, muy clara, para marcar la pauta de las negociaciones del presupuesto 2010, a entregarse a más tardar el próximo 8 de septiembre a los flamantes diputados federales: Prácticamente todo es negociable, salvo la salud y la viabilidad de las finanzas públicas a futuro.

Habrá que ver cuál es la "lectura" que hacen los políticos devoradores de presupuestos, pero en el gobierno parecen saber que la responsabilidad fiscal tiene costos y están más que dispuestos a pagarlos. Recuerdo, les dijo ayer el Secretario de Hacienda a un puñado de columnistas financieros, lo que me dijo Paco Gil cuando me llamó a la subsecretaria del ramo en el año 2000: "A la Secretaría de Hacienda no se viene a hacer amigos".

¿Así o más claro?

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domingo, 14 de septiembre de 2008

Sí existen las restricciones presupuestales, (19 de agosto)

Para el presupuesto de egresos de 2009 será una tarea vana que los diputados recurran al viejo expediente de generar recursos en el papel subiéndole tantos más cuantos dólares al precio estimado del petróleo. Lo que le suban al precio voluntariosamente deberán traducirlo en un mayor gasto para subsidiar el consumo de combustibles.



¿Qué sucederá con el subsidio que se está otorgando actualmente en México al consumo de gasolina y diesel, entre otros combustibles? Nadie lo sabe a ciencia cierta, entre otras causas porque su gradual ajuste, su sostenimiento, su remota desaparición súbita y demás escenarios, dependen de lo que suceda con el precio internacional del petróleo.

Por ejemplo, si se cree que en un futuro próximo el subsidio desparecerá "naturalmente" porque los precios de la gasolina en nuestro principal mercado de referencia geográfica (Estados Unidos) disminuirán – por razones de oferta y demanda- hasta igualarse con los precios vigentes en México, se debe presupuestar que el precio del petróleo mexicano en los mercados internacionales promediará algo así como 64 dólares el barril durante 2009, no mucho más.

Pero si, por el contrario, el engolosinamiento con los altos precios del petróleo lleva a los legisladores a generar recursos adicionales, en el papel, mediante el viejo truco de subir el precio estimado (a pesar de los lineamientos de la nueva Ley de Presupuesto hay forma de hacerlo), tendrán que asignar, por elemental congruencia, recursos proporcionales en el gasto para solventar los subsidios a los combustibles…o – asunto que se antoja imposible- tendrán que armarse de valor y recetar en la ley de ingresos un incremento sustancial a los precios de la gasolina, desapareciendo el mecanismo del IEPS negativo, a través del cual se ha venido generando el subsidio. No parece haber un "valiente" que quiera cargar con ese costo político.

Todo esto comprueba que, aun queriendo eludir con mucha "voluntad política" las restricciones presupuestales que impone la realidad de los recursos escasos, no hay forma de hacerlo. Los tozudos mercados se imponen de una u otra forma.

Podríamos bautizar este asunto como "la justicia poética de los mercados en contra del voluntarismo político" o, mejor: "Más temprano que tarde, la realidad de los recursos escasos te pasa la factura".

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martes, 8 de julio de 2008

Adiós, dinero fácil, adiós

La novedad, en la segunda mitad de 2008, es que crece la convicción de que el principal problema con que tiene que lidiar hoy la economía global es la inflación, no los amagos de desaceleración de la actividad económica. Los bancos centrales – especialmente la Reserva Federal- no pueden seguir ignorando que las tasas de interés negativas son combustible puro para los altos precios de energéticos y alimentos.


¿Qué papel jugaron las bajas tasas de interés y la expansión del crédito en las alzas de los precios de los energéticos y de los alimentos? La siguiente gráfica da mucho para pensar. Los datos son los precios promedio anuales (en el caso de 2008, hasta el mes de mayo) del petróleo WTI en el mercado "spot" (expresados en dólares de 2007) y las tasas de interés promedio de referencia de la Reserva Federal, también en promedios anuales.



¿Es buena idea que los bancos centrales desdeñen los volátiles precios de los energéticos y de los alimentos considerando que no forman parte de la "core inflation" o de la inflación subyacente?, ¿no han alimentado las bajas tasas de interés una burbuja especulativa de inversiones en "commodities" que, a su vez, impulsan al alza los precios de energéticos y alimentos?

Durante lo que va del siglo la cota más alta de la tasa de interés (6.24% promedio anual) se verificó en el año 2000, con unos precios nominales del petróleo de $27.39 dólares el barril y reales – en dólares de 2007- de $34.16 dólares. El segmento más dramático de la gráfica es la "reacción espejo" (inversamente proporcional) entre tasas y precios del petróleo a partir de 2007: Las primeras caen en picada, los segundos suben como la espuma…

Vistas así las cosas – y cada vez más gente empieza a verlas así en los gobiernos de los países desarrollados y en varios bancos centrales- la receta parece obvia: Adiós, dinero fácil, adiós.

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lunes, 30 de junio de 2008

Petróleo, precios y restricciones presupuestales

Cuando un país que exporta petróleo entiende los "altos precios" del crudo como una oportunidad para aflojar las restricciones presupuestales está conspirando contra sus propios intereses, al derrochar un recurso clave para su desarrollo.


Una restricción presupuestal blanda es aquella en la que un consumidor, una empresa o un país entienden que un exceso en sus gastos, respecto de sus ingresos, puede permitirse porque hay una instancia externa (gobierno, papás complacientes y adinerados) que solventará dicho exceso.

Venezuela otorga un subsidio desorbitado a la gasolina que se comercializa en su territorio. Desde hace 11 años (1997) no ha aumentado el precio.

¿Cuál es la magnitud del subsidio?

Con lo que hoy, junio de 2008, cuesta un litro de gasolina en Holanda usted puede comprar ¡53 litros de gasolina en Venezuela!

Con lo que hoy, junio de 2008, cuesta un litro de gasolina en Estados Unidos usted puede comprar ¡24 litros de gasolina en Venezuela!

Con lo que hoy, junio de 2008, cuesta un litro de gasolina en México usted puede comprar 15.3 litros de gasolina en Venezuela.


(Los precios de referencia, por si usted desea hacer otras comparaciones, son: 2.38 dólares por litro en Holanda; 1.08 dólares por litro en Estados Unidos; 0.69 dólares por litro en México y 0.045 dólares por litro en Venezuela).

Hugo Chávez, presidente de Venezuela, dijo el viernes que no aumentarán los precios de la gasolina en su país a despecho de lo que digan los precios internacionales y los costos de producción en que incurre el gobierno de Venezuela – a través de su petrolera nacional- para ofrecerla, porque "es un tema de soberanía" y porque "somos un país petrolero".

En este caso los venezolanos disfrutan (¿?) de una restricción presupuestal blanda (vía los subsidios extraídos de la renta petrolera) que sólo puede conducir a la ruina. El ablandamiento de las restricciones presupuestales propicia el desperdicio de recursos e inhibe la innovación, el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías para vivir mejor. La restricción presupuestal dura – expresada por los precios reales del mercado- es el mejor incentivo para progresar.

Nueva formulación del principio de Say: Los subsidios crean su propia demanda galopante que conduce a una economía de escasez (János Kornai).

¿Conclusión? Los holandeses viven y vivirán mejor que los venezolanos.

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