miércoles, 16 de diciembre de 2009

Si esto no es una burbuja...¿qué es?

Precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación hace un año, diciembre de 2008: 33.27 dólares por barril.
Precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación ayer, 15 de diciembre de 2009: 66.37 dólares por barril.
Diferencia: ¡99.5 por ciento!

Precio del WTI del 15 de diciembre de 2008: 44.51 dólares el barril.
Precio del WTI del 15 de diciembre de 2009: 70.69 dólares el barril.
Diferencia: ¡58.9 por ciento!

¿Se ha recuperado la actividad productiva en el mundo en esas proporciones en el mismo periodo? No.
¿Se ha caído la oferta mundial de petróleo en esas proporciones? No.

O, desde la perspectiva de los precios al mayoreo donde los precios de los energéticos pesan significativamente, dice un reporte de The Washington Post de hace unos minutos:

"The markets were surprised by yesterday's spike in November wholesale inflation.Forecasters predicted wholesale inflation would rise 0.8 percent in November; instead, it shot up 1.8 percent, depressing the markets at opening and keeping them in the red through closing."

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Urge poner un "hasta aquí" a los rescates

Wolfang Münchau se pregunta si Grecia será el próximo Dubai. El artículo se puede leer en el FT en inglés y en este otro sitio - Expansión - en español. De inmediato, el analista advierte que la pregunta es incorrecta, si queremos hablar con propiedad, porque en el caso de Dubai no estamos hablando del incumplimiento de un Estado soberano con sus acreedores, sino de una corporación privada imbricada profundamente con el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (justo esa imbricación o enredada vinculación con el gobierno habría hecho pensar, erróneamente, a parte de los acreedores que la deuda de Dubai World podría juzgarse como deuda soberana; no es así).
Pero lo importante del comentario de Münchau no son las comparaciones, sino la nueva llamada de atención sobre el desastroso estado de las finanzas públicas de Grecia, con un déficit fiscal cercano al 13% del PIB y con un gobierno que desoye los llamados de su propio banco central a corregir ese desastre. El gobierno griego no quiere, por ningún motivo, iniciar un programa de austeridad en el gasto, ni aumentar impuestos. Falazmente asegura que reducirá unos puntos del déficit en 2010 (a "sólo" 9.1 por ciento del PIB) recurriendo al combate a la evasión fiscal; como lapidariamente concluye Münchau: "El fraude fiscal siempre ocupa el primer puesto de la lista de los gobiernos desesperados".
Si en unas semanas se confirma el presupuesto propuesto por el gobierno (sin austeridad, sin reformas estructurales, sin aumentos de impuestos) Grecia se encaminará directo al incumplimiento con sus acreedores (dos tercios de su deuda pública está en manos de extranjeros) a menos que la Unión Europea entre al rescate.
Y aquí es donde está lo más interesante: Münchau descarta, con buenas razones, que la UE pretenda rescatar a Grecia; por el contrario, prevé que Grecia será el primero de los países de la zona en ser sancionado por incumplir el pacto fiscal (casi todos están en incumplimiento, de una u otra forma, pero el peor es Grecia), lo que agravará la situación fiscal de Grecia, dado que la sanción sería una multa millonaria. Tampoco es probable que el gobierno griego tenga vocación suicida y se salga de la Unión Europea, perdiendo todos sus beneficios y convirtiéndose en un Estado paria, más o menos como Argentina, para todo efecto práctico. ¿Qué pasaría, entonces? Que el Fondo Monetario Internacional tendría que intervenir e imponer a Grecia desde fuera la austeridad fiscal que internamente se resisten a aceptar.
¿Terrible? No, en mi opinión. Terrible sería que el mundo siguiese por el camino equivocado de eludir los costos mediante el expediente de los rescates, consecutivas fugas hacia delante. Si le ponen a Grecia un "hasta aquí" se empezará a restablecer el orden perdido en la economía mundial.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Por qué es tan importante el asunto Dubai?

El incumplimiento de World Dubai con sus acreedores reúne, como en su momento lo hizo el estallido de la hipotecas de baja calidad en los Estados Unidos, todos los elementos para generar una reacción en cadena de estallidos de diferentes burbujas especulativas, con todas las consecuencias que ya conocemos.
Por una parte, el hecho de que miles de millones de dólares petroleros de Abu Dabi estén invertidos en los fastuosos conjuntos inmobiliarios de Dubai remite a otra burbuja (activos con precios inflados) próxima a estallar: La de los precios del petróleo. En esta bitácora escribí el pasado 1 de septiembre (ver "¿A dónde va el petróleo?"). Hoy el FT recoge la opinión de Alexander Redman, estratega de Credit Suisse: "Un precio de $80 dólares por barril de petróleo es inconsistente con la dinámica de la oferta y la demanda de crudo, con el nivel de los inventarios y con el actual entorno macroeconómico mundial" (ver aquí).
Y junto con la burbuja de los precios del petróleo pueden estallar, en secuencia, otras tantas burbujas especulativas: el precio del oro, los precios en los mercados de capitales (bolsas de valores), precios de bienes raíces, así como los precios de otras materias primas, como el cobre o el maíz.
Esto, de una manera decepcionante, nos regresa a los agitados días del último trimestre de 2008. Y esto significa que no hemos salido de la crisis, que los ajustes más o menos brutales no han terminado. Dicho de otra forma: Significa que la receta neokeynesiana para hacerle frente a la recesión, concomitante a la crisis financiera de las hipotecas de baja calidad, fracasó. Lo cual, de ser cierto, pone en serios aprietos a los principales gobiernos del mundo.
Ayer mencioné, como de pasada, la relatividad intrínseca de los mercados de divisas: Decimos que el yen está en su nivel más alto respecto del dólar desde 1995, pero no es tan fácil dilucidar si este "fortalecimiento" del yen es tan sólo un "debilitamiento" del dólar. Lo mismo, en términos de relatividad, pasa con la valuación que le damos a otros activos: ¿Es que el petróleo está incongruentemente caro a $80 dólares el barril o es que el dólar se ha debilitado a tal grado que ese precio nos está avisando que, a despecho de los arbitrajes en los mercados de cambios, el dólar no vale lo que decimos que vale?
Ahora bien, sí hay un referente más o menos estable, o absoluto, para la vertiginosa relatividad del valor del dinero: El valor del trabajo.
A muchos sorprende que la incipiente recuperación de la actividad económica se dé en un entorno de desempleo creciente, como está sucediendo en los Estados Unidos, sin embargo, y por triste que parezca, esas cifras de desempleo son sólo el reflejo del costo del ajuste que tenemos que hacer en el mundo del dinero. Son el costo a pagar, como habría dicho Friedrich A. Hayek, para que las aguas vuelvan a su cauce y se acaben de desinflar las burbujas especulativas.
Veamos: El dinero (o cualquier activo con poder liberatorio como lo tiene el dinero: oro, plata, bonos de deuda, hipotecas, acciones) ¿qué compra? Compra trabajo ajeno. Trabajo ya realizado (traducido en un producto o en un servicio) o trabajo por realizar. Si "inflamos" el valor de esos activos (sus precios) estamos, de una u otra forma, "inflando" el valor añadido por el trabajo (ya realizado, actual o futuro). Estamos falsificando un indicador de la productividad. (Dicho sea de paso, buena parte de las ganancias especulativas en una crisis provienen de aprovechar oportunamente los desfases entre la productividad real y los valores que los mercados le están asignando a dicha productividad, de ahí la interesantísima veta de análisis en debates como el de Gary Becker y Richard Posner acerca del desfase entre crecimiento de la productividad y caída del empleo en los Estados Unidos, que comenté el pasado 9 de noviembre aquí).
Y esto nos lleva de Dubai a la India, y de la India a México y a esas ansiadas e inasibles reformas estructurales. Hoy, en el WSJ se publica un revelador reporte acerca de los crecientes conflictos laborales en la India (puede leerse aquí), del cual extraigo una declaración directa y demoledora de Jayan Davar, quien es el presidente de los fabricantes de componentes y partes automotrices en la India, y dice:
"No podemos ser un país capitalista con una legislación laboral socialista"

¿Esto nos suena conocido a los mexicanos?
Veamos algunos de los problemas laborales comunes en la India (cito los párrafos originales del articulo del WSJ en inglés):
Manufacturers have long complained that it can take years to dismiss their permanent employees, leading to bloated work forces and hampering companies' ability to respond quickly to changing business conditions. Executives and industry groups say relaxing the labor laws would allow companies to hire more workers and would attract more manufacturers to India, ultimately underpinning a rise in wages.
"Some of the hardships faced by labor will be lessened if there is greater demand for workers, as would happen in a more flexible market," says Cornell University economics professor Kaushik Basu, who was recently appointed chief economist for India's Ministry of Finance. There are no current efforts to change the laws, officials say.

Conclusiones:
1. Insisto en que vivimos un ajuste profundo en toda la economía mundial. Una recesión prolongada y espasmódica.
2. La salida final de la crisis sólo se dará incrementando la productividad global o ajustando el valor de los activos monetarios al verdadero valor del trabajo.
3. La reticencia de los consumidores a gastar y a endeudarse es fundamentalmente sana (ya no queremos comprar ilusiones, ya no queremos ilusionarnos con la promesa de "comidas gratis" que no existen), y esto significa que hasta que los precios inflados no se ajusten al valor añadido por la productividad real, seguiremos dando tumbos y experimentando sobresaltos.
4. Las recetas neokeynesianas fracasaron.
5. Para países como la India o como México, con legislaciones laborales rígidas que no permiten la adaptación a las cambiantes condiciones de los mercados, son urgentes e indispensables reformas laborales de fondo. Eludirlas, invocando los costos políticos y sociales, es condenarnos, en el mejor de los escenarios, a crecimientos mediocres y a perder - ¡otra vez!- la oportunidad de salir del subdesarrollo.

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jueves, 26 de noviembre de 2009

Dubai, ¿estalla otra burbuja?

Hoy es el día de acción de gracias (thanksgiving day) en los Estados Unidos y sus mercados financieros están cerrados. Pero está muy lejos de ser un día tranquilo para los inversionistas, para las finanzas internacionales y para la economía mundial. Hay una oleada de ventas nerviosas en los mercados electrónicos, en los mercados de Asia y en los de Europa.
Por una parte, un dólar que el miércoles cotizó inusitadamente débil frente al yen, frente al euro, frente al oro, ¡frente al peso mexicano! (ilusión óptica de la relatividad de los tipos de cambio, no hay absolutos: todo se cotiza respecto de otro valor que es igualmente relativo; por ejemplo, el FT señala en su edición de hoy que el yen alcanzó su cotización más alta frente al dólar ¡en 14 años!, pero todo depende del cristal a través del cual se miren las cosas: lo mismo podría decirse que el dólar está en su nivel más bajo de los últimos 14 años frente al yen). El problema es que, a falta de una referencia absoluta (no dependiente) el dólar sigue siendo el referente dominante, por llamarle de alguna forma, en el que cotizamos el petróleo, el oro, las materias primas, las deudas de países y corporaciones multinacionales, los bienes raíces... No podemos quedar impunes cuando la moneda de referencia cae, cae y sigue cayendo...Se multiplican las ilusiones: ganancias ilusorias, avances ilusorios, pérdidas ilusorias, ¿recuperaciones ilusorias?
Por otra parte, en Dubai se han encendido todas las alarmas. El fantasma de un incumplimiento de pagos a tenedores de bonos de Dubai World, la empresa insignia de ese emirato árabe, conmociona porque podría ser la señal de salida para el estallido de otra burbuja especulativa en los mercados internacionales, con efectos en cadena. Dubai es, en términos económicos, el más débil de los emiratos árabes y tiene relativamente poco petróleo, menos del 6 por ciento de sus ingresos provienen de los hidrocarburos, pero es uno de los destinos favoritos de las inversiones de Abu Dabi, el emirato árabe más rico, que posee el 9 por ciento de todo el petróleo del mundo y satisface más del 5 por ciento del consumo mundial de gas natural. Abu Dabi ha tratado de diversificar su petrolizada economía invirtiendo cuantiosos excedentes (fruto de la burbuja de los altos precios del petróleo) en los espectaculares y fastuosos desarrollos turísticos e inmobiliarios de Dubai, que a su vez es el punto de enlace financiero entre el mercado de Londres y el de Singapur, es decir: Una de las principales puertas financieras que unen a Europa con Asia.
El amago de la firma Nakheel, filial de Dubai World, de posponer hasta mayo de 2010 el pago de más de cuatro mil millones de dólares que se vencen en unos días, en diciembre, ha hecho que de nueva cuenta se desplome el apetito de los inversionistas por el riesgo (una forma un tanto equivoca para decir que de pronto se han acordado de que las burbujas estallan violentamente; no es que se hayan vuelto más cautos de súbito, es que de súbito han visto riesgos reales que tenían olvidados), lo que ya le pegó hoy al precio del oro, del petróleo y de otros "refugios" que hace unas horas se consideraban más o menos "seguros". Al decir del FT la huida se está dado hacia los bonos alemanes.
John Gapper, comentarista del FT, comenta en su blog (ver aquí) que el círculo de la crisis (que iría del estallido de la burbuja inmobiliaria en Florida, hace un par de años, al estallido de la burbuja del fastuoso Dubai) se cierra..., con una peligrosa diferencia: En Florida, o en Arizona o en California, hubo un gobierno que respaldó, mal que bien, a los inversionistas atrapados. En Dubai lo más probable es que no lo haya. El propio Gapper recuerda y cita textual la advertencia de Moodys a los inversionistas: "La deuda de Nakheel no es calificada por Moodys...Una reestructuración de sus obligaciones podría indicar que el gobierno (de Dubai) está dispuesto a permitir que esta compañía - relacionada con el propio gobierno- incurra en un incumplimiento de sus obligaciones" con sus acreedores o inversionistas.
Conclusiones: 1. Todo está relacionado pero armar el rompecabezas, con tantas y tan disímiles piezas, dista de ser sencillo. 2. No ha terminado la crisis financiera, crece la percepción de que estamos, como dije hace unos días, ante una crisis de largo aliento, espasmódica, con alzas y bajas, con ilusiones y desilusiones. 3. La debilidad del dólar, que no es más que reflejo de la debilidad de los fundamentos fiscales de la economía estadounidense, hace incómodo el papel del dólar como referencia dominante en la economía mundial y distorsiona las percepciones; la relatividad se vuelve norma, 4. Cuidado con los espejismos, y 5. Si alguien sigue creyendo que esta crisis mundial se resolverá aumentando estímulos fiscales y monetarios, le recomiendo volver a pensarlo.

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martes, 3 de marzo de 2009

La crisis en pantuflas (2)

¿Por qué los políticos en los Estados Unidos tampoco quieren que los bancos se pongan a rematar casas de deudores incumplidos?

1. Porque una epidemia de ejecuciones de hipotecas de mala calidad no sólo le añadiría un sombrío dramatismo a la crisis (pésima propaganda política para la menguante Obama-manía), sino que también sería la demostración de que el conjunto de la clase política estadounidense – republicanos y demócratas a la par- engañó durante la última década a millones de ciudadanos predicando que cualquiera, sin importar si tenía o no ingresos estables, podía adquirir una casa a crédito.

2. Porque tal epidemia desplomaría aún más los precios de la vivienda y, con ellos, los hoy dudosos valores de mercado de miles de activos financieros, lo que orillaría a la quiebra a más bancos y similares (que sería imposible rescatar), y lo que provocaría un mayor desplome en la construcción de nuevas viviendas, aumentando el desempleo y agravando la depresión.

3. Porque junto con los precios de la vivienda caería en picada la capacidad de consumo (vía crédito) de millones de estadounidenses, perjudicando además a todos los países (de China a México) que les venden mercancías.

4. Porque significaría dejar sin trabajo a decenas de miles de burócratas, hoy empleados federales, enquistados en Fannie Mae y Freddie Mac, los dos monstruos para-estatales rescatados, que son ya bastiones irrenunciables para la clase política.

5. Porque nadie parece tener los tamaños para aventarse el “tiro” de decirle a centenares de miles de inversionistas en el mundo (incluidos algunos gobiernos de países emergentes que han invertido sus reservas en Bonos del Tesoro), que el asunto es como una “pirámide” o “esquema Ponzi” que deja a Bernie Madoff como un aprendiz.

La burbuja es tan grande que nadie se atreve a reventarla. Sigamos, pues, inflándola a billetazos…

Vistas así las cosas, en pantuflas, la discusión sobre la “nacionalización” de los grandes bancos parece bizantina. De nada servirá que el gobierno de Estados Unidos sea dueño del 36% de Citi, si nadie se atreve a reconocer que gran parte de los papelitos guardados en el cajón del banco (los activos en riesgo) sólo valen el papel en el que están registrados.

¿Quién será el valiente, entre los políticos, que se anime a proclamar que el rey se pasea en cueros?

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jueves, 18 de septiembre de 2008

La tormenta perfecta, 101 años después (I)

Si se quiere establecer un paralelo histórico de la actual crisis financiera global la fecha NO es 1929, sino 1907.

"El pánico de 1907" fue una de las grandes novedades editoriales del año pasado para los estudiosos de los mercados financieros ("The panic of 1907", Robert F. Bruner, Sean D. Carr, editado por John Wiley and sons., 2007), ya que disecciona, con el apoyo una gran investigación documental, lo que son los ingredientes que configuran una "tormenta perfecta" en los mercados financieros.

Ambos investigadores de la Universidad de Virginia resumen las siete fuerzas que contribuyen a la formación de la famosa "tormenta perfecta". También esas siete fuerzas han estado presentes en la crisis de 2008:

1. Una compleja y variada arquitectura de relaciones entre las instituciones: bancos tradicionales, casas de bolsa, bancos de inversión, aseguradoras, administradoras de fondos; gran parte de las relaciones se dan a través de los mismos activos-pasivos, deudas y depósitos; todo, con una gran conectividad.
2. Un crecimiento exuberante en los precios de determinados activos que es precursor de la inestabilidad. En mi opinión, el motor de dicho crecimiento fue una política monetaria laxa.
3. Inadecuados amortiguadores para resistir choques en el ciclo de expansión-contracción del crédito.
4. Un liderazgo político adverso y/o débil. Va desde la retórica en contra del mercado y la globalización hasta las reacciones tardías, contradictorias o insuficientes de algunos líderes políticos, como George W. Bush o el presidente de la Reserva Federal.
5. Un choque económico real. Basta considerar el aumento en la demanda de hidrocarburos y de otros "commodities" (ante una oferta insuficiente), explicable por el acelerado crecimiento global y, en especial, de países como China.
6. Miedo, codicia desmedida y otras conductas colectivas aberrantes. Este ingrediente psicológico está presente en todas las crisis que siguen a una "manía" especulativa.
7. Fallas en los mecanismos de acción colectiva. El mejor ejemplo fue el drama de equívocos del pasado fin de semana durante el fracasado intento de rescate de Lehman.

Diferencias: A) En 1907 no existía un banco central en Estados Unidos como prestamista de última instancia, (ese papel lo jugaron, entonces y en partes, el legendario J. Pierpont Morgan y el Tesoro), y B) En 1907, aun habiendo conectividad institucional, se estaba muy lejos de la conectividad instantánea de hoy día.

Mañana: ¿Y después de la tormenta qué sigue?

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