domingo, 14 de septiembre de 2008

Desde la "cumbre", ¿ven mejor? (15 de agosto)

Mary O' Grady, de The Wall Street Journal (WSJ), me dijo ayer que le parece incomprensible el hecho de que los habitantes de la ciudad de México o los de Tijuana sigan votando por los mismos políticos que les han dado tan pésimos resultados en materia de seguridad. Le tuve que confesar que es algo que yo tampoco entiendo.



De pronto alguien te pregunta, desde afuera, el qué, el cómo y el porqué de la creciente sensación de inseguridad respecto de nuestra integridad física; sensación que -se dice- estamos viviendo los mexicanos de la capital del país o de Tijuana o de Ciudad Juárez, o de Acapulco, o de Sinaloa, y te quedas perplejo.

Te das cuenta (fue mi caso cuando Mary O'Grady del WSJ me sometió ayer a un incisivo interrogatorio, supongo que recopilando material para su columna), de que tienes una mezcla confusa de sentimientos: indignación, hartazgo, miedo, confusión y hartazgo del hartazgo ("ya basta de decir: ya basta; hay que hacer algo, pero ¿qué?").

Si difícilmente puedes describir, sin cargar las tintas o sin trivializar, lo sucedido en las últimas semanas (el asesinato del adolescente Fernando Martí fue el último golpe de una sucesión horrenda y rompió el muro que contenía el torrente), explicar causas e indicar soluciones parece imposible.

Sin duda estamos ante un problema de precariedad institucional. Los arreglos que deberían permitir la convivencia armónica y civilizada hacen agua por todos lados. Peor aún: La misma noción de institucionalidad, derecho, ley…se nos ha vuelto una entelequia. Puro aire.

La impunidad – ese gigantesco incentivo, premio, para el crimen- está a la vista de todos, día tras día. La vemos, niños, jóvenes y adultos, a veces hasta con una sonrisa irónica o un encogimiento de hombros.

Las encuestas parecen decirnos que a la vista de un hecho atroz ponemos en el primer lugar de las exigencias que los gobiernos nos garanticen la seguridad. Pero la memoria es débil y al poco tiempo ocupa el primer lugar la situación económica en sus diferentes variantes.

Sería el colmo que, al final, los políticos se reúnan "en la cumbre" (¡faltaba más!) sólo para ver mejor, desde la cúspide, el espectáculo de cómo los simples mortales nos agobiamos hoy por la vida, mañana por la bolsa, pasado mañana por ambas.

Etiquetas: , ,

sábado, 9 de agosto de 2008

A río revuelto, ganancia de criminales

Cuando un gobierno falla en lo básico, que es garantizar la seguridad física de las personas frente a las agresiones del crimen, es un gobierno que ha fracasado en toda la línea. Ese es el caso del gobierno de la capital del país.


Tiene razón el Presidente. Lo menos que se debe exigir a las autoridades del Distrito Federal es que cooperen en serio con el gobierno federal en la tarea básica de cualquier gobierno: Garantizar la seguridad de las personas.

Es más que probable que los resultados del gobierno federal en esta materia disten de ser satisfactorios, pero los del gobierno capitalino son desastrosos y están manchados irremediablemente por la mezquindad de un lucro político descarnado y descarado.

Es un secreto a voces que en el Distrito Federal los ánimos electoreros del jefe de gobierno han desatado una temporada de cacería de recursos cuya expresión inmediata y palpable para el ciudadano es la del policía extorsionando a quien se deje.

Se diría que alguien, desde la posición más encumbrada, hubiese levantado cualquier veda. La tragedia de las 12 personas muertas, siete menores de edad, en el tristemente célebre "News Divine" se explica puntualmente por que cada jovencito y cada jovencita "apañado" significaba $1,000 pesos; algo así como medio millón de pesos a repartir. Los policías saben muy bien que la temporada de caza ha empezado cuando se orienta todo el aparato de gobierno a la tarea de apuntalar la carrera electorera del jefe.

Y en el río revuelto de las ambiciones políticas los criminales están a sus anchas.

El crimen es muy democrático: No hace distinciones entre pobres y ricos, a todos tiene algo que extraerles, la vida si es preciso y cada vez superando la marca anterior en materia de crueldad y atrocidad, y lo único que cambia es el monto a pagar por el rescate: "Según el sapo – calculan – es la pedrada". Ha sido un verano atroz para los jóvenes en la ciudad de México.

Mucho me temo que los destinatarios del mensaje del Presidente – las autoridades de la ciudad de México – tienen la peor de las sorderas, la de la ambición desmedida e inescrupulosa: "Voy derecho (al 2012) y no me quito; si me pegan me desquito".

Etiquetas: , , , ,

lunes, 7 de julio de 2008

Ah, sordito como una tapia

No tiene remedio. Sordera total e incurable. Ese es el feo diagnóstico que corresponde hacer sobre Marcelo Ebrard. El jefe de gobierno, a más de dos semanas de la tragedia, insiste en que todo es asunto de endurecer el otorgamiento de permisos a los llamados "antros".



A izquierda y derecha se ha comentado que detrás de la tragedia que le costó la vida a 12 personas en una torpísima operación de policías, tan esforzados como ineptos, están actitudes inadmisibles de la autoridad: criminalizar la diversión de los jóvenes, intimidar y vejar a menores de edad, moralismo de baja estofa y, en general, una confusión entre fines y procedimientos, tan atroz que los fines de los cuerpos de seguridad pública se han esfumado ante la dictadura de unos procedimientos diseñados para la propaganda política y la espectacularidad.

Y nada. Don Marcelo sigue montado en su macho. Su más reciente ocurrencia ha sido anunciar que se endurecerán los requisitos y los trámites para otorgar permisos de funcionamiento a los bares, restaurantes, discotecas o antros. Ni una palabra sobre la estulticia de los procedimientos policiales que no sólo no sirven en absoluto para alejar a los jóvenes de conductas que pueden ser nocivas para su salud, sino que provocan tragedias como la que sucedió la tarde del viernes 20 de junio.

Los procedimientos no los idearon los gendarmes que empujaban para impedir que los jóvenes salieran de la trampa, ni tampoco fueron invento de los jefes de esos gendarmes ataviados como si fueran a perseguir terroristas en Afganistán, son procedimientos que surgieron como ocurrencia en las oficinas de los jefes de los jefes de la policía: en las oficinas de la autoridad de la ciudad de México.

¿Cuáles son esos procedimientos? 1. Utilizar a los jóvenes clientes de esos tugurios como "prueba" de que se viola la ley, 2. Tratar a esos jóvenes como delincuentes, so pretexto de que son "testigos", trasladándolos en contra de su voluntad a instalaciones policiales para ser interrogados cual sospechosos de terribles crímenes.

Son procedimientos estúpidos e ilegales ordenados por el gobierno de la ciudad. La responsabilidad en el diseño y puesta en marcha de esas operaciones policiales recae directamente en quien preside el gobierno de la ciudad. ¿Será por eso que al señor Ebrard le aqueja esa terrible y total sordera?

Etiquetas: , , ,

martes, 24 de junio de 2008

Marcelo y las lágrimas de cocodrilo

Dijo Marcelo Ebrard que nadie – escúchese bien: nadie- está más indignado que él por la tragedia que "sus" estúpidas fuerzas policíacas causaron la tarde del viernes pasado. Tan indignado que se le olvidó ofrecer disculpas, darle el pésame a los verdaderos deudos y acompañarlos en su dolor.


El jefe de gobierno declaró el sábado que la ciudad está de luto por la muerte sin sentido – atroz- de doce personas, incluidos siete menores de edad, la tarde anterior. Se puso corbata negra. Reconoció que hubo "errores graves" en el dichoso "operativo" (pero no dijo cuáles eran esos errores ni quién era el responsable) y prometió que el asunto sería esclarecido; más tarde se entrevistó con el presidente de la Comisión de Derechos Humanos quien, según se informa, también exigió el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los responsables.

La rapidez de Marcelo Ebrard para hacer un control de los posibles daños políticos y de imagen derivados de la tragedia lo llevó a decir una barrabasada: "El más indignado de todos es el Jefe de Gobierno" aseguró hablando de sí mismo en tercera persona. ¿Cómo sabe Ebrard que él es el más indignado por la tragedia?, ¿le preguntó a primera hora a su espejo?: "Espejito, espejito, ¿quién es el más indignadito?".

En el profuso y vistoso sitio de Internet del gobierno del Distrito Federal no apareció, ni el sábado, ni el domingo (hasta el mediodía, al menos) la más pequeña muestra de luto o dolor. La vida siguió igual. Los boletines de prensa del GDF el sábado presumieron que el gobierno despidió a una delegación de clavadistas que partió hacia los juegos olímpicos, reseñaron la entrega de un módulo de seguridad ciudadana en Coyoacán, alardearon del "prestigio" del programa de educación a distancia, anunciaron un "rally energético" en el Centro Histórico e invitaron a pasear en patines o en bicicleta el domingo…De la tragedia, ni una palabra. Del dolor, ni una señal.

Típico de la mentalidad policíaca prevaleciente en México, un "mando" policíaco criticó, en forma anónima desde luego, el "operativo", diciendo que "para controlar a una multitud de 500 jóvenes se habría necesitado el doble o el triple de agentes". Claro, como eran 500 delincuentes de altísima peligrosidad, gran pericia y larga experiencia…Imbéciles.

Lágrimas de cocodrilo, dice el diccionario, son aquellas que alguien vierte aparentando un dolor que no siente.

Etiquetas: , , , , , ,

sábado, 21 de junio de 2008

Calumniar: herencia maldita del 2006

Uno de los saldos más abominables que dejó la fracasada y tramposa campaña electoral de Andrés López en el 2006 fue la consagración del hábito, en el ambiente político, de calumniar con singular denuedo y quedarse tan campantes.

En su muy divertida novela sin ficción "La gota de agua" (1983) Vicente Leñero narra sus peripecias como pasante de ingeniería encargado de la remodelación de unos baños en la Ciudad Universitaria. Enamorado y distraído, el joven Leñero confundió el número de identificación de unos urinarios al seleccionar los muebles en un catálogo y eligió muebles 15 centímetros más altos de lo aconsejable. Una vez instalados los mingitorios, Leñero recibió el reporte del ayudante del plomero respecto de los flamantes urinarios:

"-Funcionan muy bien, ingeniero. Su alimentación perfecta, su descarga normal: todo funciona. Pero hay un problema.
"El ayudante de Saúl Mercado tenía la maldita manía de impacientarme. A veces se comportaba como un lerdo, era lento en sus reflejos; medio tarolas, la verdad.
"Dejó de rascarse la cabeza. Dijo:
-No alcanzo.
-Qué cosa.
-Estuvieron mal nuestras medidas, ingeniero; no alcanzo.
-No alcanzas a qué.
-A miar, ingeniero."


El miércoles, el diputado Cuauhtémoc Velasco – quien había declarado alegremente que la Secretaría de Hacienda planeaba sobornar a un número indeterminado de legisladores nada menos que con $2.5 millones de dólares por cabeza, para propiciar las reformas a Pemex- hizo un último intento para darle una pizca de verosimilitud a su calumnia y contó el típico cuento de que un cuate le dijo que otro cuate le había dicho que había oído que…, y concluyó: ""supuse que mi credibilidad daba para que yo hiciera este señalamiento".

Pues no, su credibilidad (¿cuál?) no dio, no le alcanzó, así como la estatura del ayudante de plomero no le dio para descargar su vejiga en unos urinarios que un incompetente pasante de ingeniero, Leñero, había elegido mal.

Señor discípulo de López: no es que su credibilidad – por lo demás inexistente- no alcance, lo que ya se agotó fue la credulidad. Dos o más años de mentiras impunes ya hicieron escépticos hasta a los más crédulos e ignorantes. Ojalá el episodio protagonizado por este mendaz legislador signifique el ocaso de ese abominable recurso a la calumnia cuando la inteligencia no levanta ni un palmo del suelo.

Etiquetas: , , , , , , ,

sábado, 5 de mayo de 2007

Francia: Motivos para celebrar

...Y sentimientos encontrados.

Por favor, no se pierdan el genial comentario de Johan Noberg, el paladin sueco de la globalización, que pueden leer AQUÍ.

Mi versión del mismo asunto: Celebremos que se acabó, por fin, la era de Monsieur Chirac, el campeón del proteccionismo, el antiliberalismo, la hipocresía chauvinista y la corrupción.

En las anteriores elecciones lo salvó nada menos que la amenaza de Le Pen. Era preferible votar por el idiota (Chirac) que por el abiertamente fascista (Le Pen) y no en balde cuentan las malas lenguas que el verdadero lema de campaña de Chirac fue:
"Voten por mí o si no iré a la cárcel".

Chirac se va protegido con una coraza de impunidad. Igualito que en otras latitudes. Igualito que algunos políticos en activo en México.

Por otro lado, Norberg tiene razón: Quien quiera que gane mañana en Francia - y todo indica que ganará Sarozky- los franceses tendrán un Presidente intervencionista que los "protegerá" de la temible "globalización". En dos palabras: Estarán fritos.

Etiquetas: , , , , , ,