jueves, 18 de junio de 2009

Dos estampas de humorismo electoral, involuntario

INSTRUCCIONES PATAFÍSICAS PARA VOTAR

A ver, queridos electores de Iztapalapa: No se confundan, vamos a hacer que gane Clara y lograrlo va a ser muy sencillo. Cuando en la boleta vean el nombre de Clara NO voten por ella; fíjense bien, por ningún motivo voten por ella, sino por "Juanito", aquí presente, que en realidad NO se llama "Juanito" sino Rafael, porque a su vez "Juanito", que en realidad se llama Rafael, ya se comprometió, ¿verdad que sí Juanito?, a que una vez que gane va a renunciar de inmediato para que Marcelo le diga a la Asamblea Legislativa que sustituyan a Rafael, a quien todos conocemos por Juanito, por Clara. ¿Y qué pasa si votamos directamente por Clara en las boletas? Pues que el voto no es para Clara, sino para Silvia, que no queremos que gane porque es esposa de René y cuñada de Víctor Hugo, que son hermanos pero se apellidan distinto.

Clarísimo.

Vale la pena divertirse un rato leyendo hoy el artículo de Sergio Sarmiento - ¡felicidades por el 12 aniversario de su programa!- quien limitándose a "explicar" cómo quiere Andrés (Manuel) que voten los habitantes de Iztapalapa construyó una de las piezas más divertidas de la patafísica, que es el arte de proponer soluciones delirantes a problemas imaginarios.


UNA GRILLA HABLANDO DE GRILLETES

Tomen nota de esta conclusión visionaria e inspirada de la "Juana de Arco" de las telecomunicaciones mexicanas (conocida también como Purificación, topo mayor, Carpinteyro) y que hoy se dedica a lo que suelen dedicarse todos los políticos en la banca, que es fingir que son periodistas: México podrá "aspirar a librarse de los grilletes que hoy hacen imposible la verdadera democracia" el día que entremos de lleno a la "nueva era de la TV digital"...

Estudiosos de la ciencia política, dejad de especular...la democracia es un asunto de tener o no tener TV digital. Tan sencillo.

Etiquetas: , , , ,

lunes, 27 de abril de 2009

El reverente terror al ayatolá

El abuelo de Facundo Cabral – cuenta el cantante- era un coronel muy valiente que sólo le tenía miedo a una cosa: A los pelmazos. ¿Por qué? Porque son muchos. Por temprano que te levantes, ya está el mundo lleno de pelmazos – lo que me hace recordar los días aciagos en los que Andrés López nos recetaba sermones píos de madrugada-, y los hay de todo género. Tengo para mí que los más divertidos son los “tontos con balcones a la calle”, como les decía el llorado periodista español Jaime Campmany.

Pero yo, además de a los pelmazos, le temo a otra especie singular: Los ayatolás, que son pocos – se necesita ser inteligente para serlo- pero tan terribles como esos perros bravos que hasta a los de casa muerden. Por extensión, desde luego, les llamo ayatolás a todos aquellos que se proponen ser guardianes intransigentes de alguna fe o de alguna ortodoxia. Andan a la caza de cualquier desviación, por pequeña que sea, de lo que consideran la única verdad (que, por supuesto, sólo ellos poseen) y les encanta andar dispensando excomuniones a todos sus correligionarios que se aparten un ápice del canon que ellos han grabado en piedra.

Los hay en algunos partidos políticos – de derecha y de izquierda- que siempre recelan de la pureza ideológica de sus compañeros. En la izquierda hacían fracciones de las fracciones (jugaban a la aritmética de la división infinita) al grado de que se dice que en una pequeña célula izquierdista – de las del siglo pasado, desde luego- entre sólo cuatro personas podría haber hasta diez fracciones distintas, cada una de las cuales reclamaba para sí la exclusiva pureza ideológica. En la derecha solían exigir a los neófitos pruebas de sangre, pedigrí, árbol genealógico impoluto de cuando menos siete generaciones; tal vez con el fin de evitar que se les colaran intrusos judaizantes.

Digo que los ayatolás no ayudan porque, tan entretenidos están en cuidar como perros lo que consideran la doctrina impoluta, que muerden – con los dientes de la crítica despiadada- a sus propios correligionarios; incluso por nimiedades que se antojan subjetivas.

Por cierto, se dice erróneamente que el nombre de dominicos les venía a los miembros de la orden de los predicadores porque eran los “canes del Señor” – Domini canis- encargados de cuidar la Fe verdadera frente a los embates del protestantismo. Es, creo, una falsa etimología.

Con un pelmazo te puedes reír (de él o, mejor, con él), pero con los ayatolás no hay más remedio que llorar y rechinar los dientes.

Etiquetas: , , , , ,

sábado, 21 de junio de 2008

Calumniar: herencia maldita del 2006

Uno de los saldos más abominables que dejó la fracasada y tramposa campaña electoral de Andrés López en el 2006 fue la consagración del hábito, en el ambiente político, de calumniar con singular denuedo y quedarse tan campantes.

En su muy divertida novela sin ficción "La gota de agua" (1983) Vicente Leñero narra sus peripecias como pasante de ingeniería encargado de la remodelación de unos baños en la Ciudad Universitaria. Enamorado y distraído, el joven Leñero confundió el número de identificación de unos urinarios al seleccionar los muebles en un catálogo y eligió muebles 15 centímetros más altos de lo aconsejable. Una vez instalados los mingitorios, Leñero recibió el reporte del ayudante del plomero respecto de los flamantes urinarios:

"-Funcionan muy bien, ingeniero. Su alimentación perfecta, su descarga normal: todo funciona. Pero hay un problema.
"El ayudante de Saúl Mercado tenía la maldita manía de impacientarme. A veces se comportaba como un lerdo, era lento en sus reflejos; medio tarolas, la verdad.
"Dejó de rascarse la cabeza. Dijo:
-No alcanzo.
-Qué cosa.
-Estuvieron mal nuestras medidas, ingeniero; no alcanzo.
-No alcanzas a qué.
-A miar, ingeniero."


El miércoles, el diputado Cuauhtémoc Velasco – quien había declarado alegremente que la Secretaría de Hacienda planeaba sobornar a un número indeterminado de legisladores nada menos que con $2.5 millones de dólares por cabeza, para propiciar las reformas a Pemex- hizo un último intento para darle una pizca de verosimilitud a su calumnia y contó el típico cuento de que un cuate le dijo que otro cuate le había dicho que había oído que…, y concluyó: ""supuse que mi credibilidad daba para que yo hiciera este señalamiento".

Pues no, su credibilidad (¿cuál?) no dio, no le alcanzó, así como la estatura del ayudante de plomero no le dio para descargar su vejiga en unos urinarios que un incompetente pasante de ingeniero, Leñero, había elegido mal.

Señor discípulo de López: no es que su credibilidad – por lo demás inexistente- no alcance, lo que ya se agotó fue la credulidad. Dos o más años de mentiras impunes ya hicieron escépticos hasta a los más crédulos e ignorantes. Ojalá el episodio protagonizado por este mendaz legislador signifique el ocaso de ese abominable recurso a la calumnia cuando la inteligencia no levanta ni un palmo del suelo.

Etiquetas: , , , , , , ,

martes, 29 de abril de 2008

La moda de ser ridículos

Dice el senador Ricardo Monreal que incurrir en el ridículo es una virtud política porque “retoma la dimensión cualitativamente herética de las democracias contemporáneas”. Traducción: ¡Esto es una vacilada!, como dijo el Rayito.


Hace unos meses escuché a un periodista paisano suyo calificar al senador Ricardo Monreal como uno de los políticos más talentosos y cultos de este país. Podría ser. También se dice que es adinerado – aunque siempre se ha dedicado al “servicio público”, dicho sea sin ironía- y tengo la sospecha de que la honestidad intelectual no es una de sus prendas.

Como se sabe, el senador Monreal tuvo a bien encabezar el asalto a la tribuna de la Cámara de Senadores hace unos días. Ayer, en un alarde de generosidad hacia los lectores de sus colaboraciones semanales en un periódico, Monreal nos ofreció una bonita pieza literaria para justificar su arrebato obstruccionista. No tiene desperdicio.

Empieza el senador citando a Charles Pinot Duclos: “La ridiculez consiste en contrariar la moda y la opinión de moda”. Y prosigue sentenciando, de su caletre, que la opinión de moda hoy es que “las mayorías mandan en una democracia”. Luego entonces, el senador asaltó la tribuna después de unir las dos luminosas sentencias, la de Duclos y la suya propia: Había que contrariar la opinión de moda – ésa de que “las mayorías mandan en una democracia”- y qué mejor manera de hacerlo que incurrir en el ridículo de tomar la tribuna.

A esto – a la moda de ser ridículos – el senador Monreal lo bautiza con otra frase sentenciosa: se trata de retomar “la dimensión cualitativamente herética de las democracias contemporáneas” frente al “redescubrimiento cuantitativo de moda”, el de que las mayorías mandan en una democracia.

No se necesita ser muy perspicaz para percatarse de que Monreal se está burlando de sus lectores y edulcora la ofensa con citas presuntamente cultas y con la palabrería típica – dialéctica, le llaman- del sofista progre. Pero el burlador resulta burlado, porque de nuevo incurre en el ridículo, por más que quiera escapar de la irrisión pública invocando a un novelista francés del siglo XVIII, como lo fue Duclos.

Más directo y convincente, el monarca de los ridículos, el gran meneador, Andrés Primero evangelista del amor, rayito de la esperanza inútil, había confesado: “Es una vacilada”.

Etiquetas: , , , , ,

domingo, 27 de abril de 2008

Sí se pudo, ¿qué?

Como espectáculo dejó bastante qué desear. Como estrategia política resultó un fracaso. ¿Qué fue, entonces, lo que “sí se pudo” lograr con el esforzado obstruccionismo de la troupe de López?

La noticia del viernes – según los criterios convencionales – fue que los obstruccionistas del FAP retiraron sus gráciles humanidades de las tribunas de ambas cámaras legislativas, junto con la escenografía y demás parafernalia.

La troupe de Andrés López hizo mutis proclamando que “sí se pudo”. Como esos entrenadores de futbol que, ante la derrota apabullante, declaran sin rubor que el encuentro fue un éxito porque “los muchachos hicieron su mejor esfuerzo” o como esos generales que pierden batallas pero envían partes triunfalistas al Estado Mayor con frases grandilocuentes: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. ¿De gloria o de ridículo, señor general?

La proclama del “sí se pudo” es, paradójicamente, acertada. ¿Qué es lo que sí se pudo tras la mala escenificación?

Uno, sí se pudo legislar pese a los obstruccionistas; hasta los diputados y senadores ajenos a la troupe mostraron, acicateados tal vez por el fastidio, una diligencia inusitada para legislar.

Dos, sí se pudo desdramatizar la alharaca, de forma que la anunciada epopeya nacionalista que se nos había vendido quedó, a lo sumo, en mala comedia.

Tres, sí se pudo mostrar, mediante una habilidosa estratagema de un reportero, el talante auténtico de López, a quien oímos hacer alarde del desprecio que siente por los “tremendos asuntos” que, antes, nos había jurado que le movían el alma y le quitaban el sueño. Por lo oído se deduce que las grandes causas retóricas – que si la soberanía nacional, que si la defensa del petróleo, que si las “fibras sensibles”, que si la exigencia de debatir hasta el cansancio – son, a los ojos de López, vaciladas; mero pretexto para seguir meneando la olla de los brujos. Porque, también merced a la ya célebre grabación de los alegatos del “rayito”, supimos que él, el de la voz, también se siente la encarnación de “el movimiento”. Yo soy, dijo, el movimiento. Yo muevo a los que me siguen, quienes sólo me sirven para que yo mueva el caldero. El gran meneador, pues.

La troupe de López acierta por mera causalidad al decir que “si se pudo”. Sí, muchachos, sí se pudo. ¿Qué? Acallar vuestro estruendo; el de los impotentes.
_________________


Troupe

(Voz fr.).

1. f. Grupo de artistas, especialmente de teatro, de cine o de circo que trabajan juntos, desplazándose de un lugar a otro.

2. f. Grupo de personas que van juntas o que obran de forma similar.

(Diccionario de la Real Academia Española)

Etiquetas: , , , ,

martes, 22 de abril de 2008

Mi bisabuela Lupita, ¡ésa pesada!

Un cuentito inspirado en otro.

¡Dios!, ¿cuándo entenderán mis padres que estas escasas dos semanas de vacaciones en las que puedo venir a México son para descansar y no para soportar las necedades de mi bisabuela Lupe?

Es grandioso que, gracias a los avances científicos, la gente ahora viva tantos años; lo malo es que todavía no hemos averiguado cómo quitarles lo tonto a algunos.

Si no fuese mi bisabuela le diría algunas cositas. Por ejemplo, lo ridícula que es su presunción de "intelectual"; ¡ella, que fue un modelo de frivolidad e ignorancia que avergüenza a toda la familia! También le explicaría que ningún intelectual de a de veras incurriría en un plagio descarado y después se excusaría diciendo que lo hizo, ¡porque los divertículos intestinales la molestaban! Le tendría que dar unas clasecitas de lógica y de economía política básica para que entendiera que haberse opuesto en 2008 a la tímida reforma que le hicieron a Pemex fue una idiotez; ¿te imaginas el desastre si esos loquitos se hubieran salido con la suya? Hoy, en 2025, México estaría en el más profundo de los hoyos, sin petróleo, sin democracia y sojuzgado por los fascistas herederos de Andrés López, y nosotras, las mujeres, sin otra opción que ser las esforzadas "Adelitas", analfabetas, sometidas a las necedades de algunos "Juanes" fascistas y machines. Ni en sueños estaría hoy terminando mi doctorado en el MIT, ni diseñaría, como lo hago, vehículos autónomos, robotizados, que extraen uranio del fondo del mar y que rescatan vidas en incendios e inundaciones. Por supuesto, ni hablar de las investigaciones acerca de la lógica difusa para mecanismos con inteligencia artificial, ni de la oportunidad de haber sido asistente de investigación de dos premios Nóbel.

Ayer nos soltó, ¡otra vez!, su rollo memorioso: "Tuve el honor de formar parte del comité de intelectuales (de veras, así se autonombraban, no te rías) que apoyaban a López Obrador…Junto con ellos firmé cinco desplegados…" Ahí sí ya no aguanté y a nombre de las tres de sus bisnietas que la escuchábamos aterrorizadas, le dije:

- "¡Ay, bisabuelita!, ni hables de eso, ¿no ves que se nos cae la cara de vergüenza? Mejor sigue viviendo tu melodrama virtual en la red…".

(Cualquier semejanza con algún relato de Guadalupe Loaeza no es casualidad, sino ironía).

Etiquetas: , , , ,

viernes, 18 de abril de 2008

El gran estruendo de los impotentes

Es perfectamente lógico que los traficantes de ruido aumenten el estruendo, en la misma medida que han perdido la capacidad de transformar, (o siquiera incidir en) la realidad.

Por supuesto que es una majadería inaceptable – otra más – que una minoría de legisladores obstruya el funcionamiento del Congreso, pero eso, más que revelar una fragilidad institucional de la democracia, desenmascara la impotencia de los enemigos de la democracia.

Es irritante que adinerados ex gobernadores de estados paupérrimos, como es el caso del zacatecano Ricardo Monreal, hoy devenido en senador de la República, promuevan "tomas de la tribuna" en el clásico estilo de los "porros" reventadores de asambleas estudiantiles y, más tarde, quieran endilgarnos a los ciudadanos pretextos y argumentos tan idiotas que insultan la inteligencia del público.

No sólo eso, también despierta suspicacias el repentino interés de Monreal por cultivar y alentar la faceta más suicida – políticamente hablando- del atribulado Andrés López y de su partido, el PRD, que eso es lisa y llanamente lo que ha hecho al promover la "toma de la tribuna". ¿Apoya Monreal a López o empuja a López al precipicio dándole a la vez estentóreas palmadas en la espalda? Todo puede ser.

Pero por irritantes y repugnantes que sean estos hechos, en la práctica no dejan de ser estruendosas muestras de impotencia: No hay ejemplo más dramático de impotencia legislativa y política que abominar del debate y de la regla democrática de la mayoría. Todo mundo sabe que el PRD no necesita 50, 100 o mil días para decir lo que ya dicho y que se resume en dos letras: "No". Tal vez otros partidos y otros actores requieran discutir, escuchar, dialogar, razonar, rebatir, proponer, porque están a la búsqueda de la verdad o de acuerdos y soluciones viables. Los obcecados del "no" han demostrado sobradamente que no necesitan de debate alguno, que no requieren preguntar, dudar, conjeturar. Tienen "su verdad" de antemano y para siempre, inconmovibles. Y su verdad es simple: No, a todo lo que proponga el otro. Para decir "no" bastan un par de segundos. Pero como es el "no" de los impotentes quieren recubrirlo de estruendos, gritos, sombrerazos, amenazas…, fingen la emoción, el estremecimiento, los temblores, los ojos en blanco, el desenfreno verbal… y quieren que su éxtasis de utilería dure una eternidad. Tal vez tendrían éxito haciendo telenovelas. Quizá por ahí.

Etiquetas: , , , , , ,

jueves, 10 de abril de 2008

Un poquito de solidaridad, por favor

¿No habrá en la izquierda mexicana – antigua o moderna- un alma caritativa que impida que el señor López siga haciendo el ridículo?

No lo entiendo. Se supone que un ingrediente esencial de las "sensibilidades progresistas" – esto es, de la izquierda- es la infatigable voluntad de hacer el bien a los demás, corregir injusticias, deshacer entuertos y levantar a los caídos. ¿Por qué, entonces, los izquierdistas mexicanos permiten que uno de sus personajes emblemáticos, el señor Andrés López, se siga exhibiendo en los medios de comunicación para ser motivo de befa y escarnio de los perversos derechistas?

Detengan esa masacre.

Ya había quedado claro, en una memorable entrevista en un noticiario matutino de la televisión con el joven Loret de Mola, que el señor López no las trae todas consigo – para decirlo suavemente – y que tiende a quedarse desarmado ante cualquier pregunta u observación medianamente aguda. Se supondría que algún inteligente correligionario del señor López, advirtiendo lo dañino que resulta esa exhibición de miseria intelectual para la causa de la progresía, habría intervenido, solidariamente cual debe de ser, para que en el futuro se evitasen tales bochornosos incidentes. Y también para que los cercanos a López le pusiesen a buen recaudo y buscasen ayuda competente para evitar que se siga infligiendo daño. Mucha defensa de la soberanía, de la patria, del petróleo y de las sentidas tradiciones, pero ni una elemental medida de solidaridad hacia el correligionario en apuros (esta fórmula, "en apuros", como descubrió Guillermo Sheridan, es el eufemismo favorito de quienes ponen títulos en español a las películas extranjeras; así, Hamlet es "un príncipe en apuros" y que Shakespeare nos perdone).

El miércoles, por la radio, Sergio Sarmiento entrevistó – por llamarle de alguna manera- al señor López acerca de la reforma propuesta por el Presidente Felipe Calderón para Pemex. Un desastre, para López. Gran diversión para la mayoría del auditorio que escuchó cómo cada pregunta pertinente era respondida con balbuceos sin sentido. Hagan de cuenta que Sarmiento estaba tratando de sacarle agua a las piedras o entrevistando a un señor al que acababan de aplicarle electrochoques masivos.

No entiendo a los paladines de la izquierda (moderna o antigua, lo mismo da en este caso) que no detienen, por solidaridad ya que no por caridad, esta masacre.

Etiquetas: , , , ,

domingo, 30 de marzo de 2008

Lo que cuesta parir un ratoncillo…

¿De veras será inevitable condición de la democracia mexicana la bajísima productividad?, ¿esa desproporción entre los recursos empleados, que parecen vastísimos, y los resultados logrados, los posibles nos dicen, que se antojan miserables?


Félix María Serafín Sánchez de Samaniego. Con ese dilatado nombre, que hoy podría ser de galán de telenovela o, mejor, de eterno aspirante perdedor – rijoso, altanero y desbocado - a gobernar Tabasco o, por poco que lo apuren, el país entero, anduvo por el mundo, allá entre 1745 y 1801, el más popular fabulista español. Tan popular, y tan conspicuo huésped de los textos escolares de la primaria, que hasta algunos políticos verbosos podrían hallar – en sus agujeradas memorias- retazos de alguna de sus versificadas fábulas.

Por ejemplo, la fábula del “parto de los montes” que, hay que reconocerlo, tiene algunos endecasílabos memorables como el del inicio:

“Con varios ademanes horrorosos”

Aquí, el lector contemporáneo, si además ha sido espectador de los desfiguros de la política en México, puede imaginar al predicador tabasqueño -eso sí: “legítimo” predicador (“cuídese de las imitaciones”, “no tenemos sucursales”)-, exhortando a sus femeniles “fascios de combate” y “escuadrones de acción” a defender el petróleo nacional de las asechanzas de los malvados. No faltará, en la escena, a la vera del predicador, el presunto intelectual que manufactura una ocurrencia palabrera – “el petróleo hace patria” – como coartada moral para la fragorosa batalla contra los fantasmas. Pero volvamos a las siguientes líneas de la fábula de Samaniego:

“Los montes de parir dieron señales;
“Consintieron los hombres temerosos
“Ver nacer los abortos más fatales.
“Después que con bramidos espantosos
“Infundieron pavor a los mortales,
“Estos montes que al mundo estremecieron,
“Un ratoncillo fue lo que parieron”.


Tal parece que con “bramidos espantosos”, con “ademanes horrorosos”, con premoniciones de tremendos terremotos y otras descomunales amenazas (o promesas, dependiendo el punto de vista) de grandes transformaciones, al final – si bien nos va- tendremos “un ratoncillo” como reforma de Pemex. Eso sí, a un costo – medido en gritos, sombrerazos, desgaste neuronal y emocional, derroche de palabras vanas- que se antoja inconmensurable.

Me pregunto, como al principio, ¿tiene que ser, inevitablemente, tan baja, miserable, la productividad reformadora en una democracia?

¿Será posible que el traficante de ruido imponga sus condiciones de inflación verbal y desvalorización eidética?, ¿tendremos ratoncillo y no reforma?

Etiquetas: , , , , , , , ,

jueves, 27 de marzo de 2008

Políticos: Instrucciones para no equivocarse

Antes de lanzar vetos y restricciones respecto del futuro de Pemex, muchos políticos mexicanos deberían cerciorarse de no estar metiendo la pata sin remedio.

Pequeña guía práctica, dirigida a políticos, para no meter la pata en el asunto de la reforma que requiere Pemex.

Primer paso: Guarden silencio y lean con cuidado el documento "Las Reservas de Hidrocarburos de México. Evaluación al 1 de enero de 2008" que difundió el martes Pemex Exploración y Producción. Es el décimo año en que se publica ese reporte, que es minucioso y preciso.

Segundo paso: No hacer trampa. Prohibido saltarse la introducción y el capitulo 2 que se llama "Definiciones básicas". Primero hay que entender de qué se está hablando. Así podrán saber qué son reservas posibles, reservas probables, reservas probadas y qué son los recursos prospectivos.

Tercer paso: Gracias a la lectura atenta deberán erradicar de ese arsenal de frases hechas, con el que ustedes – políticos insignes- confeccionan discursos y declaraciones, ésa frasecita tan errónea y nociva que habla de "la renta petrolera".No hay tal cosa. En la industria petrolera de hoy y del futuro se acabaron los días en que bastaba estirar la mano y tomar los frutos: ahora hay que trabajar duro, bien y con inteligencia – respetando el saber y la técnica- para obtener beneficios, y aun así los beneficios podrían ser inciertos. ¡Dejen de soñar en mágicas herencias de señoritos!, ¡el patrimonio hay que construirlo!

Cuarto paso: Una vez que hayan entendido todo lo que México puede perder si no actúan rápido para permitir que Pemex se allegue socios, compañeros, aliados o como quieran llamarles, que le permitan a Pemex aprovechar el potencial de los recursos en materia de gas y petróleo, busquen la asesoría de juristas calificados para ver qué cambios deben hacerse y en dónde (Constitución, leyes, reglamentos, catecismos ideológicos) para evitar que México, ¡otra vez!, pierda oportunidades de crecimiento, perjudicando aún más a los mexicanos más fregados.

Quinto paso: Hagan un cálculo político – esos sí saben hacerlos – de cómo la historia y los electores habrán de juzgarlos en unos pocos años. Podrán calificarlos como personajes valientes que tomaron decisiones para el bien de México, y también para beneficio de sus carreras políticas (se vale), o como ignorantes engreídos que no vieron más allá de sus narices y cancelaron, ¡otra vez!, oportunidades preciosas para su país.

Etiquetas: , , , , , , ,

miércoles, 26 de marzo de 2008

Pemex: Que los políticos se callen

Los políticos de todos los colores y sabores ya definieron su posición: Quieren a Pemex como una empresa del Estado fortalecida. Ahora, sería deseable que callasen y escuchasen a quienes sí tienen los conocimientos para resolver el problema práctico: ¿Cómo hacer de Pemex eso que todos los políticos dicen desear?

Los delirios de omnipotencia de algunos políticos son aterradores. De pronto tenemos a una legión de políticos, convertidos en expertos petroleros instantáneos, profiriendo con absoluta irresponsabilidad necedades voluntariosas acerca de asuntos técnicos (que ni siquiera se han tomado la molestia de estudiar "por encimita") como la magnitud de los recursos prospectivos del país en materia de hidrocarburos, la dinámica de los mercados de energía, la tecnología disponible, los costos de prospección, exploración y explotación de los yacimientos, la viabilidad de fuentes de energía alternativas frente a los combustibles de origen fósil, la disponibilidad de capital intelectual para afrontar los desafíos energéticos del futuro.

Aterra imaginar que un político que confunde los hidrocarburos con los carbohidratos (es el caso, documentado, del señor Pablo Gómez) quiera dictar soluciones técnicas acerca del futuro de la industria petrolera; o que un mentiroso contumaz – que no atinó a responder un cuestionario de cultura básica de nivel de educación secundaria – pontifique acerca del margen de rentabilidad de Pemex o sobre dónde se encuentran acumulaciones de hidrocarburos susceptibles de explotarse y aderece sus profecías voluntariosas con fantasías increíbles acerca de los, según él, cuantiosos recursos fiscales que se obtendrían si se terminasen los "privilegios" de "los altos funcionarios" gubernamentales.

El azar de un meteorito y la buena vista de un pescador - Rudesindo Cantarell – le regalaron a México el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo a sólo 85 kilómetros de la costa y con costos de extracción relativamente bajos. Nos ganamos la lotería y ese yacimiento ha sido explotado desde 1979 a la fecha, pero declina inexorablemente (con fuertes inversiones se ha logrado prolongar su vida activa; su pico productivo lo alcanzó en 2004). Si queremos mantener el ritmo de producción y exportación es estúpido apostar a que otra vez nos sacaremos la lotería o aferrarnos a consignas voluntariosas ("sí podemos solitos, porque lo digo yo"), necesitamos entrar a la discusión racional, informada, con datos veraces, apoyada en la ciencia y la técnica. Necesitamos que los políticos se callen y escuchen.

Etiquetas: , , , , , , , ,

martes, 25 de marzo de 2008

López y sus mentiras difusas

Con el tiempo este demagogo ha perfeccionado sus métodos para el engaño; ahora recurre a la anfibología para engañar sin faltar, en sentido estricto, a la verdad. Unos ejemplos.

El 18 de marzo el señor Andrés López dijo en la plaza de la Constitución de 1812 de la ciudad de México (vulgo: Zócalo) lo siguiente: "Las reservas más grandes de petróleo no están en las aguas profundas, sino en tierra y en aguas someras del Golfo de México". ¿Mintió? Sin duda. ¿Mintió a sabiendas?, es lo más probable. Sin embargo, en estricto sentido, no faltó a la verdad.

¿Por qué? Porque López debe saber que la definición técnica de "reservas" de hidrocarburos aceptada internacionalmente se constriñe a las acumulaciones de hidrocarburos que están disponibles para su explotación comercial o que es altamente probable que lo estén. Es obvio que los inmensos yacimientos de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México que corresponden a México – en un área de 575,000 kilómetros cuadrados – no están disponibles para su explotación comercial y no es previsible que lo estén hasta que se permita que Pemex se asocie con empresas que disponen de la tecnología y del capital de riesgo para convertir ese potencial en realidades.

Con precisión (sin recurrir a trucos baratos de anfibología demagógica), Pemex ha hablado de que en aguas profundas y ultra profundas del Golfo de México está el 55% de los "recursos prospectivos (potenciales)" que tiene México en materia de hidrocarburos. Pemex ha sido preciso, mientras que López ha sido deliberadamente equívoco: Mintió.

También dijo López: "Extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se está vendiendo hoy en 93.55 dólares" . Tal costo podría ser cierto sólo en algunos yacimientos, próximos a agotarse, y si omitimos los costos laborales, los financieros, los de transporte y logística, los fiscales, los de administración, los de prospección y exploración para restituir reservas, y los asociados a la misma venta. Hasta un vendedor de tacos sabe que su ganancia unitaria jamás se calcula restándole al precio de venta más alto que alguna vez alguien cobró, el costo más bajo que alguna vez alguien consiguió por 30 gramos de carne y una tortilla.

Por cierto, al día siguiente, 19 de marzo, la mezcla mexicana de petróleo se cotizó 6.84 dólares por debajo de lo que dijo López.

Etiquetas: , , , ,

miércoles, 12 de marzo de 2008

¿Otro petardo de los “ruido-traficantes”?

¡Qué chistoso! Los acusadores de dedo flamígero, los que agitan en su mano las presuntas “pruebas” de tremendos delitos frente a las cámaras y a los micrófonos, no han atinado a presentar una denuncia ante las autoridades competentes. Y el presunto acusado, en cambio, entrega a la PGR, para que lo investiguen, un buen número de documentos. Me huele a que, ¡otra vez!, el legítimo charlatán y sus huestes nos han tomado el pelo.

El lunes anunciaron con voz tronante que presentarían ante las autoridades competentes, al día siguiente, una denuncia en contra de Juan Camilo Mouriño, el actual secretario de Gobernación, dado que, aseguran, cometió delitos tipificados y punibles conforme a diversas leyes.

El martes algunos medios anuncian que es inminente el arribo de los justicieros populares a la Procuraduría General de la República con el “abultado expediente de pruebas”. Pero nunca llegan. El que sí presenta documentos acerca del caso ante la PGR, para que se determine si se configura algún delito, ¡es el propio acusado!, al que buena parte de la “comentocracia” mexicana ya le ha hecho juicio sumario con sentencia, moraleja (la moraleja, típica del resentimiento social, dice algo así: “Los riquillos siempre son malos, los pobres siempre son buenos”) y sesudo consejo al Presidente, al que cada cual le dice desde su púlpito lo que debe hacer. Todo en un solo paquete.

Es miércoles y me temo que, ¡otra vez!, los traficantes de “ruido” nos han tomado el pelo. Otro petardo estruendoso y sin sustancia, para regocijo de los incompetentes, quienes ven apuntalada su dictadura.

Las democracias que se respetan a sí mismas se fundan en la “doble ele” – ley y libertad, “law and liberty” – y en ellas un principio básico de la vida pública es: “Quien acusa tiene que probar”, lo que incluye, desde luego, probar ante las autoridades competentes y conforme a la ley.

Por estas latitudes, en cambio, el supremo criterio de prueba es un sondeo de opinión – “¿usted cree que para tener más petróleo ligero, Pemex le debería echar agua al chapopote?” – y un solemne opinante de oficio que inicia sus peroratas con un apabullante: “Yocrioque sí debe renunciar porque el árbitro mediático – es decir, yo- ya dictó sentencia inapelable…y sí, también yocriqoue le deben echar agua al chapopote, lo exige la opinión pública”.

Etiquetas: , , , , , , ,

domingo, 2 de marzo de 2008

El mentiroso y sus promotores

El mayor peligro no ha sido la existencia de un mentiroso contumaz en la vida pública, sino la complacencia con que se le han dado micrófonos, escenarios y relevancia a sus mentiras.

No pueden alegar ignorancia. En el pasado, como escribió Jean Francois Revel, la ignorancia fue el mayor enemigo de la civilización. Hoy, en cambio, el mayor enemigo es la mentira, ya sea burda, ya sea elaborada a través de la ideología y de la propaganda.

En la sociedad global del conocimiento - y de la información que no debe ser otra cosa que la diseminación del conocimiento- la mayor tragedia del ser humano no es la incapacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, sino la proclividad a complacerse en la mentira, sea porque la mentira nos resulte útil para conseguir parcelas de poder, sea porque la mentira nos tranquiliza, sea porque la mentira satisface nuestra pereza mental, sea porque la mentira nos divierte y parece un medio fácil de allegarse simpatías.

Demagogos aficionados a mentir siempre han existido, pero en sociedades básicamente sanas, que no han renunciado a regirse por el apego a la verdad, tales demagogos no llegan muy lejos. En cambio, tienen éxito cuando se desenvuelven en un medio que se solaza en la mentira.

Tal ha sido el caso de Andrés López Obrador. El peligro para México no ha sido él, sino la complacencia con la que medios de comunicación, políticos, analistas y negociantes le han dado categoría de información atendible a sus mentiras y han cedido a sus reclamos de “espacios” en el mundo de la información y el análisis.

Para cierto sector del PRI nostálgico, por ejemplo, las mentiras y desplantes de López han sido particularmente útiles. López ha sido su mejor aliado al dejarles todo el espacio de negociación con el gobierno, en la misma medida que ha enajenado el discurso del PRD y de ese amasijo de prejuicios que algunos denominan “izquierda”.

Hoy ha quedado claro el acierto de “El Economista” que se rehusó a seguir el juego de las imposturas cuando el demagogo exigió –usando mentiras tan aberrantes como proclamarse “presidente de México” – que los medios se pusieran a su disposición. Muchos otros, presurosos, le regalaron generosos espacios sólo para decirse sorprendidos, después, porque el mentiroso contumaz aprovechó la oportunidad para seguir mintiendo.

(Antecedente: A la solicitud - ¿exigencia? - de "espacios" que formuló López a diversos medios de comunicación el periódico "El Economista" respondió, desde principios de febrero, lo siguiente: "Andrés Manuel López Obrador envió a la Dirección General de El Economista una carta en la que solicita espacio para discutir la reforma energética en puerta.
"La misiva de AMLO tiene, sin embargo, dos problemas fundamentales: primero, la carta viene con un logo de 'gobierno legítimo de México'; segundo, López Obrador firma como 'presidente legítimo' de México.
"Para El Economista, como para las instituciones del país, sólo hay un gobierno legítimo de México y es el que preside Felipe Calderón Hinojosa.
"El que alguien quiera ostentarse como 'presidente legítimo' de algún país, o creer que es Napoleón Bonaparte o estar seguro de que es la encarnación de un santo es un problema de índole mental que no le concede a nadie, que sea crea lo que no es, amparado en ello, el derecho a pedir espacio en un medio.
"El Economista, como siempre, mantendrá abiertas sus páginas a las opiniones de los ciudadanos sobre los grandes temas nacionales pero, por lógica elemental, se reserva el derecho de usar el material dependiendo el nivel de cordura del remitente.
"En el caso que nos ocupa, creerse 'presidente legítimo' de México y pedir espacio amparado en ello, revela un profundo desorden mental que descalifica para discutir los grandes temas nacionales").

Etiquetas: , , , ,

lunes, 11 de febrero de 2008

¿Una reforma o un psicoanálisis?

Algunos intelectuales “sienten” que no habrá auténtica democracia en México hasta que la izquierda – léase el PRD – gane la Presidencia. Para satisfacer ese “sentimiento”, dicen, se hizo la reforma electoral. ¡Qué enredo!

Escribe uno de los promotores de la reciente reforma electoral (Agustín Basave Benitez) que la transición a la democracia en México está trunca porque en 2006 prevaleció un veto al Partido de la Revolución Democrática (PRD). ¿Cuál es la demostración de esta enormidad? La “demostración” es la siguiente y cito: “Me basta con acreditar la percepción social, que es la medición de la legitimidad y que indica que una tercera parte de los mexicanos creyó y cree que hubo fraude electoral”.

Es decir: La “demostración” no es demostración, sino la creencia-sentimiento del analista de que: 1. La percepción social (¿una encuesta?, ¿un sondeo entre amigos?, ¿una consigna?) es la medición (¿fuente?) de la legitimidad, que se suma a la creencia-sentimiento de que: 2. Un tercio de los mexicanos creyó y tal vez aún cree que hubo fraude electoral, lo cual conduce al terrible sentimiento de trauma que el analista formula con dramatismo: 3. “En otras palabras, que la gente de izquierda o centro-izquierda, creo que es valido llamar de esa manera a quienes votamos por Andrés Manuel López Obrador, se siente excluida” (puse dos comas que faltaban a la confusa sintaxis original).

Se le escapa al analista que su sentido alegato implica reconocer que sólo un tercio de los mexicanos votó por López, ¿no se la ha ocurrido que ese simple dato, equivalente a que dos tercios de los mexicanos NO votamos por López, explica la derrota mejor que cualquier veto fantástico? Pero dejémoslo así. Lo que importa en esta apología sentimental de la reforma es la confesión de que estamos NO ante la mejoría de un diseño institucional, sino ante la sublimación de un sentimiento de agravio: “Siento que merecía ganar; por eso no perdí, me robaron”.

Con los sentimientos no se discute. Si Eloísa le dice a su amante Abelardo: “Siento que ya no me quieres”, Abelardo, con todo su arsenal de lógica, está perdido.

Así estamos. Este país no debe hacer otra cosa en los próximos años que exorcizar el sentimiento de exclusión de estos sentidos muchachos y muchachas… ¿No saldría más barato pagarles una terapia psicoanalítica y mandarles flores?

Etiquetas: , , , , , , , ,

martes, 5 de febrero de 2008

Energéticos y “guerras de religión”

El concepto “revolución mexicana” es un poderosísimo mito integrador que el general Lázaro Cárdenas consolidó con la expropiación petrolera. Conforme al mito, plantear una reforma energética desde el punto de vista de los consumidores provoca excomuniones fulminantes dictadas por los guardianes de la fe revolucionaria, quienes amenazan con desatar una guerra de religión contra los liberales infieles.

Supongo que el valiente y valioso libro de Macario Schettino, “Cien años de confusión” (1), fue recibido con fingida indiferencia por las capillas intelectuales de México – ya no se diga por los amanuenses de las minorías rectoras del país- porque es un libro peor que herético, que derrumba el mito fundacional e integrador (“revolución mexicana”) alrededor del cual se han sustentado la mayor parte de los arreglos de poder y de reparto de rentas en México de 1937 a la fecha.

La tesis fundamental de Schettino es que la revolución mexicana es un concepto construido a posteriori – principalmente por Lázaro Cárdenas del Río- para dar coherencia a las variopintas revueltas de las primeras décadas del siglo pasado y establecer un sistema corporativista y mercantilista de permanencia en el poder. Palabras más o menos, Schettino propone a Cárdenas como el gran creador del concepto nacional-revolucionario y ubica a la expropiación petrolera como el momento fundacional de ese mito integrador.

Con más o menos rigor, el autor aporta numerosos elementos históricos para desmontar el mito. Se podrán encontrar varias imprecisiones y lagunas en la revisión que hace Schettino, pero la tesis de que la revolución mexicana es una construcción posterior a los hechos, diseñada para controlar e integrar a los mexicanos, así como para repartirse más o menos pacíficamente el poder y las rentas entre unas minorías rectoras, tiene un gran poder explicativo. Rechazarla a priori es como rechazar la teoría general de la relatividad porque en su formulación, en 1905, Einstein cometió alguna pifia matemática.

Mito integrador que se ha convertido en religión institucional, con culto, sacramentos, liturgia, sumos sacerdotes, dogmas, escrituras y santoral. El monopolio estatal petrolero – monopolio extendido más tarde a todos los energéticos- está en el núcleo del mito.

Y los guardianes del culto – como Andrés López- desean fervientemente la gloria de encabezar una guerra de religión, sangrienta si es preciso, en contra de los infieles liberales que osen, siquiera, proponer una reforma. ¿Otra guerra de reforma, pues, con López encabezando a los “cangrejos de la reacción”?

(1) Ficha bibliográfica: Cien años de confusión. México en el siglo XX. Schettino, Macario. México 2007, editorial Taurus (Santillana), 526 páginas.

Etiquetas: , , , , , , , ,

viernes, 1 de febrero de 2008

Frase de catálogo

En esta nota periodística (ver aquí) se registra la siguiente frase atribuida al señor Andrés López Obrador:

"O se es mexicano o se es traidor"


No es una metáfora, no es una elipsis, no es ninguna figura retórica. Parece un exabrupto xenófobo, la expresión detestable de un nacionalista ramplón y fanático...pero no. Es lisa y llanamente una frase de colección, para poner en un manual de lógica elemental como ejemplo de estupidez inconmensurable.

¿Por qué? Muy sencillo, por definición para ser traidor (a México) se necesita ser mexicano. Ningún extranjero puede ser traidor a una patria que no le pertenece y a la que no pertenece.

Supongo que todo ser humano es susceptible de convertirse en una máquina incansable que dice y hace estupideces - cada vez mayores, cada vez más atroces e indignas- pero nos detienen, por fortuna, la educación (en un sentido amplio, empezando por las nociones elementales de buen sentido que se adquieren en el hogar) y alguna capacidad, por mínima que sea, de empatía con la realidad y con los demás seres humanos. Quien carece de esa elemental capacidad de empatía padece una grave enfermedad mental; si además nunca tuvo el beneficio de ser educado en el más rudimentario buen sentido...acaba diciendo frases como ésa, de catálogo.

Etiquetas: , ,

martes, 8 de enero de 2008

Otra cacería de brujas

Tenga usted cuidado porque el supremo tribunal de la cofradía de López ya promulgó la existencia de dos nuevos delitos imperdonables: ser pariente de…y trabajar en…

Émulos de J. Edgar Hoover – director del FBI estadounidense de 1924 a 1972- y del senador Joseph McCarthy, una cofradía de “progres” mexicanos ha emprendido una nueva cacería de brujas. En 2006 crucificaron a un empresario dedicado a la informática porque incurrió en el pecado de ser cuñado del candidato del PAN; al año siguiente sentaron en el banquillo al ejército acusándolo de instigar y cometer la imaginaria violación tumultuaria de una “víctima perfecta”: indígena, anciana, mujer y pobre. Este año lo han estrenado con la búsqueda afanosa de los culpables de haber censurado a “la Juana de Arco del periodismo radiofónico” (vulgo: Carmen Aristegui).

La cofradía usa los mismos métodos de siembra de suspicacias, desinformación y atribuciones de culpabilidad por contigüidad o parentesco, que se usaron en la cacería de presuntos comunistas en Estados Unidos durante los años 50.

La teoría de la conspiración en contra de Aristegui apunta al Presidente Felipe Calderón como culpable del supuesto agravio. De acuerdo con uno de los santos más venerados por los cofrades – san Andrés del buen consuelo de los “progres” en desgracia- Calderón encarna la maldad absoluta.

Eduardo Huchim – miembro de la cofradía- aporta como “evidencia” de la conspiración que el cuñado de Calderón, Juan Ignacio Zavala, trabaja en una de las múltiples empresas del grupo español “Prisa”, grupo que también participa en la XEW. Cuando el aludido le aclara públicamente que es un mero empleado en un proyecto comercial del periódico “El País” y que nada tiene que ver con la política editorial de la radiodifusora o del grupo, el cazador de brujas Huchim sentencia: “su presencia en el Grupo Prisa y su parentesco con el presidente Felipe Calderón alimentan sin remedio la convicción, en un gran segmento de la audiencia de “W” (sic), de que la decisión de no renovarle el contrato a la prestigiada periodista es un acto de censura y un agravio a la libertad de expresión”.

O Huchim es muy “humilde” – y atribuye sus enfermizas suspicacias de Otelo a un incognoscible colectivo – o el público de esa estación de radio es de veras exiguo, ya que el conjunto se agota en ese suspicaz cazador de brujas.

Alguna vez se lo dije a Carmen: “Suspicacia, amiga, no es perspicacia”.

Etiquetas: , , , , , , , ,

miércoles, 19 de diciembre de 2007

“Súbanse a la banqueta”

La versión de que el gobierno de la ciudad de México ha creado “espacios públicos” para la convivencia armónica es pura propaganda que difunden los funcionarios del mismo gobierno. Lo que han propiciado son “espacios de promoción” para la candidatura de su jefe.

Hoy el centro de la ciudad de México es menos repulsivo de lo que era hace 15 meses. Andrés López y sus hordas lo habían convertido en una especie de riñón enfermo de una patria enferma, en el cual convergían todo tipo de excrecencias. Ha dejado de ser un tugurio, pero aún no es un verdadero espacio público de convivencia civilizada.

Tomemos el caso del desalojo de los vendedores ambulantes de las calles de Moneda, Correo Mayor y Corregidora efectuado el pasado 12 de octubre. A más de dos meses de distancia, los ambulantes, otrora intocables y protegidos por el gobierno local, no han vuelto y eso es una magnífica noticia; pero todavía no puede hablarse de que la vida en esas calles sea normal. Parecería que ahora las autoridades deberán enseñarle a los habituales de la zona para qué sirven las banquetas. Hace unos días el tripulante de una patrulla policíaca que trataba de avanzar por Correo Mayor hubo de recurrir al odioso altavoz para reconvenir a los despreocupados paseantes que invadían parsimoniosamente la calle: “¡Ya les quitamos a los ambulantes; caminen por las banquetas, no por el arroyo!”.

Más allá de la anécdota, la actitud de estos peatones habituales del centro refleja el escepticismo de que vaya a ser duradero el desalojo de los vendedores, pero también revela un arraigado desprecio hacia las reglas de la convivencia.

Otro ejemplo: La pista de hielo que ocupa gran parte de la plaza central ha impedido que se lleve a cabo la ceremonia diaria durante la cual miembros del ejército arrían (el verbo “arriar” se conjuga como el verbo “enviar”), la bandera nacional; en su lugar ha convocado a decenas de miles de visitantes que, a cambio de intentar patinar sobre el hielo unos 40 minutos, esperan deambulando por la plaza de seis a ocho horas en promedio. Decir que ése es un nuevo espacio de “convivencia armónica”, como si fuese una idílica plaza europea, es pura propaganda, toda vez que el flujo de gente es asfixiante y ha desquiciado la circulación a pie por la misma plaza.

Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¡Que también prohíban los debates!

Supongo que la siguiente reforma electoral incluirá la prohibición de los debates cara a cara entre candidatos porque, aún con el ñoño esquema actual, podrían dar pábulo - ¡horror!- a la confrontación pública de ideas.

Coincido con el periodista sevillano Ignacio Camacho, actual director de ABC, cuando afirma que el principal aporte de la modernidad al juego democrático han sido los debates políticos y electorales en los medios de comunicación, especialmente en la televisión. Representan una de las mejores opciones del ciudadano común para ejercer una doble soberanía: la del voto individual en la papeleta el día de las elecciones – habiendo visto y oído sin cortapisas a cada candidato- y la del mando a distancia o control remoto que permite el ciudadano-televidente votar desde su hogar, cambiando de canal, apagando el aparato o dejándolo estar. El mando a distancia es implacable e inmediato, ante él no hay fuero que valga.

No es poca cosa disponer, al menos, de la oportunidad de ver y escuchar a los candidatos debatir cara a cara. En México, con nuestra perenne afición por lo solemne y nuestros miedos atávicos a la confrontación intelectual, se nos han escamoteado los verdaderos debates. Sobre todo después de la vapuleada que Diego Fernández le puso a Cuauhtémoc Cárdenas y a Ernesto Zedillo, en mayo de 1994, se encendieron todas las alarmas: “¡Peligrosísimo! – se dijeron nuestros políticos- , ¡los debates hay que acotarlos!, ¡hay que regularlos!” Y así tenemos esa versión ñoña, solemne, aburridísima del falso debate entre candidatos “conducido” por una especie de agente de tránsito…Bostezo.

Aún así, alguien podría darse la maña para que aquello sea un debate verosímil o, por lo menos, para dejar en evidencia la estolidez o la cobardía de quienes se niegan a confrontar ideas y se limitan – porque podrán ser muy beatos pero también son muy chabacanos- a lanzar a sus contendientes calumnias o insinuaciones maliciosas (lo que hizo Andrés López en 2006, poniéndose en evidencia).

De acuerdo con el espíritu de los tiempos, los señores y las señoras legisladores aún están a tiempo de prohibir los debates de una vez por todas: Nada de intercambiar ideas, nada de confrontaciones públicas a los ojos de esos pobres idiotas, menores de edad, gente sin juicio, que somos los ciudadanos. ¡Anímense!, ¡pónganle la cereza al pastel de su reforma retrógrada!

Etiquetas: , , , , , ,