martes, 9 de junio de 2009

Vía libre a la venta de Chrysler a Fiat

La Suprema Corte desechó atender el alegato en contra del acuerdo de bancarrota de Chrysler que habían presentado tres fondos de pensiones de Indiana. Con esto queda la vía libre para le venta de Chrysler a la italiana Fiat.

También de esta forma se levantó la suspensión que ayer lunes había decretado la juez Ruth Bader Ginsberg.

De cualquier forma, coincido con la opinión de varios críticos, dentro y fuera de Estados Unidos, de que este proceso de bancarrota y el de General Motors, al otorgar un trato preferente a unos acreedores (el fondo de pensiones del sindicato de la industria, la UAW) sobre los demás ha sentado un mal precedente para futuras colocaciones de bonos de deuda de empresas estadounidenses entre muchos inversionistas.

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miércoles, 27 de mayo de 2009

Que quiebren las líneas aéreas que deban quebrar...

Totalmente de acuerdo con Julio Serrano hoy en "Milenio". Si los políticos quieren salvar empresas privadas que lo hagan con su dinero no con el de los contribuyentes...

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martes, 31 de marzo de 2009

GM y el milagro que desea Obama

Son muchas las probabilidades de que General Motors termine acogiéndose a un proceso de quiebra en tribunales, conforme al famoso capítulo once de la ley respectiva en Estados Unidos.

El problema es que desde noviembre pasado ése era el camino a seguir y los políticos - en la Casa Blanca y en el Congreso - se empeñaron en evitarlo. Lo mismo que los directivos de GM a quienes ahora se acusa de haber cuidado más su puesto que la compañía.

Lo cual es cierto: Rick Wagoner – el despedido CEO de GM – vio por su puesto antes que por el bien de GM. Lo mismo que Barack Obama, el Congreso y la inmensa mayoría de los políticos han visto en este asunto por sus intereses, no por los de esa empresa o, más importante, por el bien de los contribuyentes. Exactamente igual que lo ha hecho el poderoso sindicato de la industria automotriz. Así es la naturaleza humana.

Evitar la quiebra le convenía a Wagoner, al sindicato y a Obama y al Congreso. A nadie más. Postergar lo inevitable ha empeorado la situación de la empresa, les ha costado mucho dinero a los contribuyentes y ha ocasionado descalabros innecesarios en los mercados de valores, como el sufrido el lunes pasado.

El martes 18 de noviembre de 2008 Martin Feldstein publicó un contundente artículo en The Washington Post argumentando porqué las tres grandes armadoras de automóviles estadounidenses (Ford, sorprendentemente, ya quedó fuera del paquete porque NO requiere de rescates públicos) tenían que irse a la quiebra, en lugar de mendigar dinero de los contribuyentes:

“Los tres grandes fabricantes de autos de Estados Unidos necesitan más que una inyección de 25 mil millones de dólares del gobierno federal. Porque dadas sus pérdidas actuales en menos de un año quemarán ese dinero y volverán por más".

Por lo pronto, GM volvió por más y Obama le dijo que no...por ahora. Que sí habrá dinero público, si dejan que los burócratas de la Casa Blanca evalúen el plan de negocios.

Si desde entonces GM se hubiese acogido al equivalente a lo que en México es un concurso mercantil (el famoso "chapter eleven")habría seguido produciendo automóviles, habría seguido siendo fuente de empleo directo o indirecto para millones de personas – dentro y fuera de los Estados Unidos- y, lo más importante, se habría empezado a reorganizar a fondo, para volverse competitiva frente sus competidores asiáticos.

Una reorganización a fondo de GM, supervisada por un tribunal de bancarrotas NO por un equipo de burócratas encabezado por el presidente Obama, habría obligado a que los sindicatos aceptasen nuevas condiciones laborales, sin prestaciones exorbitantes ni privilegios absurdos.

Obama cree poder lograr el milagro: Sanear GM sin tocar los sacrosantos intereses sindicales. ¿Cuánto dinero tendrá que perderse antes de que admita que no habrá tal milagro?

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jueves, 9 de octubre de 2008

Un pelícano intoxicado

No es lo mismo que alguien se intoxique, en un accidente fatal, por una fuga de gas; a que alguien se intoxique a conciencia con bebidas alcohólicas durante una fiesta que, se pensó, sería interminable.


La crisis financiera global está causando las primeras bajas fuertes en México y en la economía real, y en el selecto grupo de las grandes corporaciones que cotizan en la bolsa, como quedó demostrado hoy con la solicitud de concurso mercantil que debió hacer Controladora Comercial Mexicana, S.A.B. de C.V. Pero esta baja – y las que podrían surgir más adelante- no obedece tanto a la virulencia de la crisis global, sino a la temeridad de los afectados.

El mercado de los derivados financieros, de los futuros, de las coberturas de márgenes de riesgo es tan difícil de entender como fascinante una vez que alguien lo domina. Encontrar una "veta" de apuestas ganadoras (por ejemplo, la utilidad derivada de apuestas aparentemente seguras aprovechando el diferencial de tasas de interés entre pesos y dólares, en un entorno de gran estabilidad del peso) seguramente debe provocar adicción. Una variedad de la ludopatía que los psiquiatras deben estudiar.

Cuando tal ludopatía se instala nada menos que en la tesorería de una gran corporación muy eficiente en su ramo, competitiva, sus efectos a mediano o largo plazo pueden ser devastadores. La afición apostadora puede hacer añicos años de esfuerzo y de trabajo esmerado de miles de personas, algo similar a los efectos destructivos que un adicto al juego puede causar en una familia de personas normalmente trabajadoras, inteligentes, dedicadas.

Esta historia trágica, que lo mismo puede escribirse como una emocionante novela que como un tedioso expediente en un juzgado o como un capítulo en un libro de texto acerca de la eficacia o ineficacia de la regulación, apenas la estamos conociendo.

Esta historia trágica es, en realidad, tan antigua como la naturaleza humana. No es ninguna advertencia acerca del próximo fin del capitalismo, es otra versión de la vieja historia del ser humano usando irresponsablemente los mismos grandes instrumentos y medios que su inteligencia le ayudó a dominar, como la energía atómica…, o los derivados.

Alguien me lo dijo hace rato con una cruda metáfora: "El Pelícano se intoxicó, cierto; pero sabía muy bien lo que se estaba metiendo entre pecho y espalda".

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