miércoles, 22 de abril de 2009

Déficit fiscal: Conceptos y magnitudes

Barack Obama propone unos cuantos valores fundamentales en torno a los cuales no sólo demócratas y republicanos sino la gran mayoría de los estadounidenses pueden reconstruir “el sueño americano”. Correcto.

Un gobernante debe unir no ahondar las divisiones, aun cuando tales divisiones le reditúen electoralmente en el corto plazo.
Uno de esos valores invocados por Obama es el del ahorro y la frugalidad: El gobierno, al igual que las empresas y las familias, no puede gastar permanentemente por encima de sus ingresos. Por eso el abrumador y creciente déficit fiscal de Estados Unidos resulta una aberración. Otra vez: Correcto.

El problema es cuando pasamos del concepto abstracto a las magnitudes numéricas; cuando pasamos del discurso a las realidades. Una y otra vez, en el discurso, Obama habla de que se deberá corregir el déficit fiscal –enderezar la nave- pero, al analizar sus propuestas de gasto para los próximos años y aceptando sus optimistas proyecciones de ingresos públicos futuros, el resultado es descorazonador.

Obama pidió a su gabinete identificar en los próximos 90 días en qué renglones específicos se debe hacer un “fuerte” recorte al gasto público federal. Suena bien, suena de acuerdo con la propuesta de enderezar el barco, pero estamos hablando de recortar el gasto ¡en 100 millones de dólares! Eso es un grano de arena en la inmensidad del desierto.

Greg Mankiw, excelente profesor de economía en Harvard y algún tiempo asesor de George W. Bush (lo que significa que no es, ni de lejos, un simpatizante de Obama) sacó la calculadora y anunció que 100 millones de dólares son el 0.003 (cero-punto-cero-cero-tres) por ciento de los 3.5 millones de millones (billones en español, “trillions” en inglés “americano”) del déficit fiscal proyectado para 2010 por el mismo gobierno de Obama. Ver: Aquí y aquí también.

Obama es inteligente y ha dado muestras de ser un político respetable y honesto; de los mejores dentro de lo que hay (que no es mucho). Pero estos números lo dejan sólo como otro bien intencionado más. Estos números, este déficit escandaloso (del cual Obama sólo es responsable parcialmente y del cual hay que pedrir cuentas en especial a George W. Bush) es como una lápida sobre el inteligente discurso de Obama.

Obama necesitará mucho más que “gestos políticamente correctos” para enderezar la nave. Debe aprender a “leer” las magnitudes numéricas detrás de los grandes conceptos. A todos nos convendría.

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lunes, 15 de diciembre de 2008

Recortar impuestos para crecer más

No gasten más; quítenle menos a los que gastan mejor
La típica creencia keynesiana señala que para estimular la demanda agregada es más eficaz incrementar el gasto público, por ejemplo en infraestructura, que recortar impuestos.
Por su parte, la inevitable propensión de los políticos a gastar más dinero del público refuerza poderosamente esta creencia. Pero sólo es eso: Una creencia en cuyo auxilio no puede aportase ninguna evidencia empírica contundente.
Por elemental honestidad intelectual sería deseable que los políticos y quienes diseñan las políticas públicas examinasen con más rigor crítico esta creencia keynesiana.
Esto es lo que propone el economista Greg Mankiw de la Universidad de Harvard a Barack Obama y a sus asesores en materia de economía y políticas públicas para hacer frente a la crisis, y eso es lo que propongo yo al gobierno mexicano y a nuestros legisladores: Armarse de humildad y examinar los resultados empíricos para decidir con honestidad cuál de las dos políticas públicas – incrementar el gasto público o reducir impuestos- tiene mayor efecto multiplicador en materia de inversión y crecimiento.
En su popular bitácora en la Internet, Mankiw menciona los resultados de diferentes investigaciones acerca del asunto. En contra de la creencia keynesiana, mientras que el multiplicador del gasto público es de uno (un dólar de gasto público en infraestructura genera un dólar de avance del PIB, según Susan Woodward y Robert Hall) el multiplicador de un recorte de impuestos es de tres a uno (tres dólares de avance en el PIB por cada dólar de recorte de impuestos, según una investigación de Christina D. Romer y David H. Romer de la Universidad de Berkeley en California).
Digan lo que digan los keynesianos este hallazgo tiene toda la lógica del mundo, ya que siempre asignamos con mayor eficiencia nuestro dinero que el dinero ajeno (que es lo que hacen los gobiernos: gastarse el dinero de otros). Y es aún más lógico, si el gasto público es deficitario ya que en tal caso el gasto está inhibiendo activamente la inversión privada. Piénsenlo sin trampas.

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miércoles, 14 de mayo de 2008

Oficio, legislador; actividad, promover el fracaso

¿Qué hace un político mediocre e incompetente – la lista en el mundo es extensa- ante la prosperidad que es resultado del éxito? Castigarla, si es posible prohibirla, igualar hacia abajo, regodearse en la promoción del fracaso.

Uno supondría que los políticos locales en Massachussets están orgullosos de la concentración de capital intelectual en su estado, en el que tienen su sede varias universidades que ocupan los primeros lugares en el mundo, empezando por Harvard. Error. Al menos varios de esos políticos, legisladores locales, parecen profundamente resentidos por el éxito de esos centros de excelencia educativa y por la prosperidad que se deriva de dicho logro.

Encabezados por el representante Paul Kujawski, del Partido Demócrata, han propuesto al departamento de ingresos del gobierno del estado analizar la viabilidad de gravar con un impuesto de 2.5% anual la porción de las donaciones que reciban las universidades que exceda de los mil millones de dólares. Al menos nueve universidades en Massachussets reciben donaciones que sobrepasan ese monto.

Más que la generación de ingresos adicionales para el estado, cosa que no sucederá porque el impuesto ahuyentaría a los donantes, Kujawski confiesa que el objetivo de su propuesta es disminuir las donaciones "exorbitantes" y que, supone, no están dictadas por fines auténticamente altruistas.

Es, pues, un impuesto contra el éxito dictado por la envidia, algo electoralmente muy vendedor y mercancía habitual de los populistas.

Greg Mankiw, profesor de Harvard y famoso economista, escribió en su bitácora en la red que ante un impuesto así, en caso de darse, Harvard debería fundar de inmediato un nuevo campus en otro estado con clima más benigno, que podría llamarse Harvard Sur, y canalizar a todos los donantes y todas sus donaciones a ese nuevo destino, al tiempo que Harvard Norte – la sede original- emprende una lenta y ventajosa venta de terrenos hasta desaparecer.

¿Eso es lo que quiere lograr Kujawski?

Kujawski – dice la página de este político en la red- estudió un B. A. (licenciatura) en North Adams State College, toda su vida laboral se ha dedicado a la política y ha sido legislador local desde hace 14 años. Pone en su currículum como "Profesión": Legislador. No sabrá hacer otra cosa. Pero habrá que aclararle que ésa no es una profesión, sino un oficio generalmente pernicioso para los demás.

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