miércoles, 14 de mayo de 2008

Oficio, legislador; actividad, promover el fracaso

¿Qué hace un político mediocre e incompetente – la lista en el mundo es extensa- ante la prosperidad que es resultado del éxito? Castigarla, si es posible prohibirla, igualar hacia abajo, regodearse en la promoción del fracaso.

Uno supondría que los políticos locales en Massachussets están orgullosos de la concentración de capital intelectual en su estado, en el que tienen su sede varias universidades que ocupan los primeros lugares en el mundo, empezando por Harvard. Error. Al menos varios de esos políticos, legisladores locales, parecen profundamente resentidos por el éxito de esos centros de excelencia educativa y por la prosperidad que se deriva de dicho logro.

Encabezados por el representante Paul Kujawski, del Partido Demócrata, han propuesto al departamento de ingresos del gobierno del estado analizar la viabilidad de gravar con un impuesto de 2.5% anual la porción de las donaciones que reciban las universidades que exceda de los mil millones de dólares. Al menos nueve universidades en Massachussets reciben donaciones que sobrepasan ese monto.

Más que la generación de ingresos adicionales para el estado, cosa que no sucederá porque el impuesto ahuyentaría a los donantes, Kujawski confiesa que el objetivo de su propuesta es disminuir las donaciones "exorbitantes" y que, supone, no están dictadas por fines auténticamente altruistas.

Es, pues, un impuesto contra el éxito dictado por la envidia, algo electoralmente muy vendedor y mercancía habitual de los populistas.

Greg Mankiw, profesor de Harvard y famoso economista, escribió en su bitácora en la red que ante un impuesto así, en caso de darse, Harvard debería fundar de inmediato un nuevo campus en otro estado con clima más benigno, que podría llamarse Harvard Sur, y canalizar a todos los donantes y todas sus donaciones a ese nuevo destino, al tiempo que Harvard Norte – la sede original- emprende una lenta y ventajosa venta de terrenos hasta desaparecer.

¿Eso es lo que quiere lograr Kujawski?

Kujawski – dice la página de este político en la red- estudió un B. A. (licenciatura) en North Adams State College, toda su vida laboral se ha dedicado a la política y ha sido legislador local desde hace 14 años. Pone en su currículum como "Profesión": Legislador. No sabrá hacer otra cosa. Pero habrá que aclararle que ésa no es una profesión, sino un oficio generalmente pernicioso para los demás.

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martes, 18 de marzo de 2008

UAM: Una huelga revolucionaria

El doctor Santos Mercado Reyes, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco, ha dirigido una valiente y perspicaz carta a sus "camaradas" líderes del Sindicato Independiente de Trabajadorores de la Universidad Autónoma Metropolitana felicitándolos por mantener, contra viento y marea, contra el interés de alumnos y maestros, la huelga en esa universidad.
Santos advierte que por encima de los intereses de corto plazo de alumnos que se han quedado sin clases por más de 46 días y de maestros y trabajadores que han dejado de percibir los ingresos - muchos o pocos- a los que estaban acostumbrados, se percibe un grandioso objetivo revolucionario detrás de esta huelga. Se trata de resistir hasta que la UAM desaparezca. Esta es la carta de Santos, a quien de veras felicito por su valentía y su agudo sentido crítico:

Carta a los camaradas del Sindicato Independiente de Trabajadores de
la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM).
Lunes, 17 de marzo de 2008 (a 46 días de huelga)

Estimados camaradas

Me dirijo a ustedes para hacerles mi más sincero reconocimiento por haber tomado la valerosa y audaz decisión de haber estallado la huelga definitiva, en uno de los centros de simulación universitaria más corruptos de este país, es decir, en la Universidad AutónomaMetropolitana (UAM).

Por ahora, pocos son los que reconocen en ustedes el gran mérito de haber cerrado sus puertas contra viento y marea, contra los deseos de la comunidad universitaria, y espero nose desanimen para dejarla cerrada por siempre. Con mucha inteligencia plantearon demandas imposibles de cumplir a fin de justificar el paso revolucionario de darle una solución radical a esta institución burocrática.

Otros ya habían advertido sobre la “inviabilidad de las universidades públicas” (Ernesto Zedillo) por ser entidades incapaces de vivir en una economía de mercado, que sólo saben vivir de la ubre del gobierno y repartirse, como ustedes bien señalan, el jugoso botín que les asigna el gobierno a fondo perdido. Pero Zedillo nunca se atrevió a cerrar ni una escuela. Lo mismo se le indicó a Vicente Fox para que acabara con esos centros de simulación donde se forman mafias que controlan los puestos, pero sólo dijo: “¿Y yo por qué?” El presidente Felipe Calderón tampoco se ha atrevido a acabar con ese barril sin fondo y hasta promovió premios e incrementos a sus presupuestos, y sigue dejando la fiesta tranquila a la burocracia educativa.

Pero ustedes, el SITUAM, si tuvieron las agallas de clausurar las puertas de esta universidad que nunca funcionó adecuadamente, ni preparó profesionales capaces de vivir en un mundo abierto y competitivo. El pueblo mexicano y la humanidad entera se los deben reconocer y agradecer.

Esta huelga definitiva va a significar un ahorro de casi 4 mil millones de pesos al erario. Ese dinero se puede ocupar para otorgar créditos (recuperables) a las universidades privadas a fin de que puedan absorber a los 40 mil alumnos que estaban en la UAM, sería la mejor forma de no malgastar los recursos del pueblo.

Asimismo, conforme las universidades privadas absorben a estos alumnos, necesitarán incrementar su plantilla docente y contratarán a los profesores que hemos perdido el trabajo en la UAM. Igualmente, se necesitarán trabajadores y administrativos por lo que todos volveremos a tener las quincenas aseguradas.

Ustedes, el SITUAM, han señalado la “visión patrimonialista” que tenían las autoridades: “se asumían como propietarios de la institución, sin serlo”. Ello significa una impostura jurídica. Pero se me ocurre que podríamos cambiar los papeles de una forma efectiva. Quiero decir que el SITUAM podría proponerle al gobierno la compra de la UAM. Una vez que el SITUAM se transformara en verdadero propietario de la institución, podría poner las reglas del juego y decidir que los rectores, directores de división y jefes de departamento ganaran un poco más o igual que un barrendero. Así podría cumplir el anhelado ideal de la igualdad de clases sociales…bueno es sólo una idea que ya ni caso tiene explorarla…

Ahora sólo les pido y les ruego que resistan hasta que los alumnos se vayan a otras opciones, los profesores se acomoden en otras escuelas y los trabajadores encuentren otra ocupación. Poco a poco todos irán encontrando sus nuevos lugares de trabajo y estudio.

Solo me resta desearles que no se dejen intimidar por ningún gupillo que quiera reabrir la UAM para seguir disfrutando el araíso burocrático. No pierdan el valor de mantener cerrada por siempre a esta institución. Los recursos legales están de su parte, pues poseen la titularidad del contrato y la Constitución Mexicana les da todo el derecho para mantenerla cerrada por el tiempo que decida el sindicato, así sean meses, años o toda la vida. También la Carta Magna les protege y hace respetar la huelga contra todo aquél que se inconforme. No se dejen amedrentar por los profesores que ya vaciaron sus bolsillos, ni por los trabajadores que se han endeudado, ni por las autoridades “que quieren seguir manejando los presupuestos a su antojo”.

Espero que ustedes se transformen en la gran luz que muestra a los demás sindicatos de universidades públicas para que emulen el heroísmo de ustedes. Solo así dejarán de existir esos “centros de corrupción” que tanto dañan al país y que malgastan los recursos del pueblo.

Un caluroso saludo revolucionario.
Dr. Santos Mercado Reyes

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sábado, 10 de noviembre de 2007

La UNAM y un listado muy engañoso

Tanto si salimos bien situados, como si salimos mal calificados en algunos listados internacionales – competitividad, transparencia, educación superior-, lo más inteligente es tomar con una dosis de escepticismo esas calificaciones. La "caída" de la UNAM del sitio 74 al sitio 192 en sólo un año nada tiene que ver con esa universidad, sino con la veleidad metodológica de quienes elaboran ese "hit parade".



Hace un año desaté la temible "ira unamita" porque me atreví a censurar el triunfalismo con el que las autoridades de la UNAM festejaron el hecho de que esa universidad apareciese en el lugar 74 del listado que publica año con año "The Times Higher Education Suplement" de las 200 mejores universidades del mundo. Sospecho que no habrá muchos comentarios de la UNAM ahora que la misma publicación bajó a la "maximísima casotota de estudios" nada menos que al lugar 192.

A reserva de un análisis más detallado del cambio de la metodología, e incluso de algunos indicadores, encuentro menos confiable el listado de este año que el precedente. En todo caso, es un grave error de los editores del suplemento pretender que son comparables los sitios de 2006 con los de 2007 porque no miden lo mismo.

La comparación entre el listado de 2006 y el de 2007 habla mucho más de las veleidades metodológicas de los editores que de los avances o retrocesos de las universidades. Nadie en su sano juicio puede creer que la UNAM o que Washington Univerisity en Saint Louis o la Escuela Normal Superior de Lyon en Francia hayan caído en sólo un año ¡118 sitios!, ¡113 sitios!, y ¡85 sitios!

Tampoco es creíble que prácticamente todas las universidades británicas en el listado (salvo la London School of Economics a la que bajaron del lugar 17 al 59 y alguna otra) hayan avanzado en sólo un año tantos lugares. Por ejemplo: diez sitios la Universidad de Edimburgo, 20 sitios el King College, 27 sitios Bristol, 34 sitios Sheffield, 41 sitios Leeds, 42 sitios Cardiff, 50 sitios York, 54 sitios Leicester, 61 sitios Southampton, 67 sitios Dundee, 68 sitios Surrey.

No me interesa hacerles el trabajo a los numerosos propagandistas de la UNAM, oficiosos y oficiales, pero este listado parece muy poco confiable. Y eso no hace a la UNAM ni mejor ni peor de lo que en realidad es.

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miércoles, 30 de mayo de 2007

Otro problema que nos ahorramos

Las mejores universidades del mundo están en Estados Unidos, pero la mayoría de los egresados de doctorado de esas universidades – mayoritariamente asiáticos, no estadounidenses- enfrentan toda clase de obstáculos idiotas para quedarse a trabajar e investigar en Estados Unidos.

Hace una semana Thomas L. Friedman publicó en The New York Times un revelador artículo acerca de la estupidez política, se llama “Laughing and Crying” – riendo y llorando- y cuenta sus agridulces reflexiones tras asistir a una ceremonia de graduación de doctorados en el Rensselaer Polytechnic Institute, una de las mejores escuelas del mundo en ingeniería y ciencias.

Dicho en pocas palabras: Un estadounidense puede sentirse orgulloso de que su país tiene las mejores universidades del mundo, pero debe sentirse preocupado de que la mayoría de los egresados de doctorados en esas universidades NO son estadounidenses, porque el resto del sistema educativo estadounidense está fallando miserablemente en formar buenos candidatos a ser científicos, tecnólogos e investigadores de calidad.

Pero no es ese hecho el que hace llorar a Friedman, sino – más grave aún- el hecho de que la mayoría de esos nuevos doctores – formados por la crema y nata de la ciencia mundial- seguramente NO se quedarán a investigar y trabajar en Estados Unidos ¡gracias a los estúpidos prejuicios contra la migración que se han vuelto a poner de moda en ese país y que los políticos usan para captar votos y electores!

Junto con su título académico Hong Lu, Xu Tie, Tao Yuan, Fu Tang - todos nombres chinos inventados por Friedman- deberían recibir su certificado de residencia definitiva en Estados Unidos (“green card”)…, pero no. Lo más probable es que Lu, Tie, Yuan y Tang reciban toda clase de señales – del gobierno y de muchos estadounidenses- de que no son bienvenidos, ya sea porque se especula que les quitarán empleos a los estadounidenses o, peor todavía, porque políticos y periodistas populistas (e idiotas) siembran la sospecha de que, por ser extranjeros, son criminales o terroristas en potencia.

Es para llorar. Lo bueno, para nosotros los mexicanos, es que no nos tenemos que preocupar por ese tipo de asuntos. Ni en sueños, nuestras universidades, públicas o privadas, están formando a la vanguardia científica del mundo. ¡Qué alivio!, ¿o no?

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