martes, 13 de noviembre de 2007

Chávez: ¿Cómo se enfrenta un desastre natural?

Me extraña que tantos críticos no hayan recordado, a raíz de las inundaciones en Tabasco, el caso de la tragedia de Vargas, en Venezuela, en diciembre de 1999, que dejó unos 15,000 muertos…y en la que Hugo Chávez mostró cuáles son las prioridades del socialismo del siglo XXI: Primero que voten mi nueva constitución, después atendemos los llamados de auxilio.

El 15 de diciembre de 1999 Hugo Chávez Frías salía feliz tras depositar su voto en el referéndum al que convocó el propio Chávez para aprobar la nueva Constitución que redactó el mismísimo Chávez…y que más tarde presumiría al mundo como visionaria obra suya. Dijo entonces a los periodistas que le preguntaron qué estaba haciendo su gobierno para atender la tragedia que estaban provocando las lluvias torrenciales – desde diez días antes- en el departamento caribeño de Vargas, lo siguiente:

“Hemos actuado y afortunadamente no tenemos una tragedia nacional. Algunas pequeñas emergencias y hemos demostrado la capacidad de reaccionar” (periódico “El Mundo” 15 de diciembre de 1999, citado por el diplomático y periodista venezolano Edgar C. Otálvora, en su libro digital “El Pez”).

Ese mismo día miles de niños, ancianos, mujeres y hombres morían en el departamento de Vargas, ahogados, arrastrados al mar o aplastados por los derrumbes de las montañas que se desgajaban.

Horas antes, cuando hacía días que las autoridades locales de Vargas ya habían decretado la emergencia, Chávez mostró con toda claridad dónde estaban sus prioridades: No en esas “pequeñas emergencias”, sino en que votaran su nueva Constitución porque “de esos venezolanos que voten hoy dependerán los próximos 200 años”. Los quince mil o más que murieron en Vargas no entraban en los cálculos electorales.

Y para quienes insistían en que aliviar los efectos de las lluvias torrenciales era más importante que el referéndum y que éste debería posponerse, Chávez les ofreció una frase atribuida a Simón Bolívar:

“…y si por obra de la naturaleza mañana amanece lloviendo, no dejar de acordarse de la frase que dijo Bolívar: ‘Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca’” (Hugo Chávez en cadena nacional, la noche del 14 de diciembre llamando a votar al día siguiente).

Así, con frases célebres y emotivas, enfrentan los caudillos del narciso-populismo del siglo XXI los desastres naturales. Por eso nunca callan.

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martes, 6 de noviembre de 2007

Lluvias y “calentamiento global”

La mejor base de datos sobre precipitaciones pluviales disponible en el mundo NO permite inferir que el llamado calentamiento global haya incrementado las lluvias; por lo pronto, se sabe que, de unos años a la fecha, ha llovido un poco más en el océano, pero un poco menos en tierra.

Un periodista “serio” escribió ayer respecto del desastre en Tabasco: “…con el proceso de calentamiento global, las inundaciones y los huracanes se van a hacer más comunes en distintos lugares de nuestro país”.

¿Cómo lo sabe?

Tal vez por ciencia infusa, porque después de muchos e intensos huracanes (2005), hemos tenido dos años consecutivos (2006 y 2007) de muy escasos huracanes en el golfo de México y en el Atlántico Norte, lo cual echa por tierra el vaticinio que hizo Al Gore – en su célebre corto metraje- acerca de la creciente intensificación de los huracanes por el calentamiento global.

Además: La base de datos más completa y confiable sobre variaciones en las precipitaciones pluviales en el mundo – la del Global Precipitation Climatology Project (GPCP) – que abarca 27 años (de 1979 a 2005, inclusive) combinando varias fuentes de información (Sensor Especial de Imágenes de Microondas – SSM/I por sus siglas en inglés-, estimaciones de precipitación pluvial por rayos infrarrojos a partir de satélites en órbita y mediciones en la superficie) revela para los trópicos (25° S- 25° N): 1. Un incremento lineal de la lluvia en los océanos de 5.5% para todo el periodo y un decremento lineal de la lluvia en tierra de 1%, con un cambio cercano a cero en la precipitación global en el planeta y 2. Que los indicios de mayores precipitaciones pluviales en los océanos no son concluyentes, aunque tampoco desmienten “las ideas de una alteración en los ciclos hidrológicos atribuibles a un calentamiento del ambiente”. Ver “Tropical Rainfall Variability on Interannual-to-Interdecadal and Longer Time Scales Derived from the GPCP Monthly Product”, Adler, Robert F; Curtis, Scott; Huffman, George J; Gu, Guojun , agosto 1 de 2007 en “Journal of Climate” . (Este trabajo se puede consultar en la red sólo estando suscrito al motor de búsqueda especializado "Highbeam Research").

Lo cierto es que, aun aceptando la hipótesis del calentamiento global, éste habría disminuido – apenas 1% en 27 años- las precipitaciones pluviales en tierra, NO las habría incrementado.

Para la base de datos ver en este sitio de la NASA.

Nota (por si las dudas, ya ven que Miss Ecuador "cree" que el Everest es el río más caudaloso del mundo): Tabasco está en tierra, no en el océano.

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lunes, 5 de noviembre de 2007

Tabasco y la prevención de riesgos

Monstruoso y totalmente imprevisible sería que en Zacatecas, con una precipitación pluvial anual promedio de 515 mililitros, se acumularan en sólo tres días de lluvia 300 mililitros; que del 28 al 30 de octubre se acumularan 300 mililitros en Tabasco fue extraordinario, pero había sucedido antes y volverá a suceder. Era un evento probable y previsible para un estado en el que la precipitación anual promedio fue de 2,424 mililitros de 1941 al año 2000.

Uno no compra un seguro de gastos médicos mayores pensando en que lo deberá utilizar todos los días o todos los años. Por el contrario, uno compra un seguro de gastos médicos mayores – y renueva la póliza año con año- con la expectativa de que en el largo plazo (diez, veinte o treinta años, por decir algo) algún día podrá necesitarlo…y deseando que eso no suceda.

Sería desaconsejable que el gobierno de Nuevo León gastase parte de su presupuesto en la prevención de sismos, pero es perfectamente lógico que el gobierno de la ciudad de México tome las medidas preventivas para un sismo de 7 grados o más en la escala de Richter. La probabilidad de que un sismo de esa magnitud se verifique esta misma semana en la ciudad de México es bajísima, pero un sismo entra dentro del espectro de riesgos catastróficos a los que está sujeta esa ciudad.

Suena acorde con el fatalismo mexicano decir que la tragedia que hoy vive Tabasco fue totalmente imprevisible: una mala pasada de la traicionera naturaleza o producto de ese novedoso y omnipresente demonio abstracto del "calentamiento global", pero es tan absurdo como si un hombre mayor de 60 años dijese que es un evento inaudito, imprevisible, el hecho de que la próstata le cause problemas.

También suena bien, acorde con la superstición política de que todo se arregla con toneladas de dinero público, decir que Tabasco no recibió suficientes recursos federales para prevenir el desastre; lo que nadie comenta (supongo que se considera de mal gusto) es que Tabasco es el estado de la república que más participaciones federales por habitante ha recibido en los últimos siete años.

Decir que el desastre entraba en el espectro de los eventos probables no es insensibilidad ante la tragedia. Es honestidad intelectual, un bien mucho más escaso que el dinero público.

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sábado, 3 de noviembre de 2007

Tabasco: Extremo, pero no inaudito

Las precipitaciones pluviales de los últimos días de octubre en Tabasco fueron, en apariencia, de las más altas registradas desde 1948, pero no fueron inauditas, monstruosas o fuera de lo que se puede esperar para esa región hidrológica, ni para esa época del año.


Lo importante en estos momentos es atender con diligencia y eficacia las necesidades más urgentes de quienes han sido afectados por las inundaciones en Tabasco. Pero también es importante determinar con la mayor exactitud y objetividad, sin politiquerías, las causas del desastre.

Todo indica que los daños podrían haberse minimizado tanto con medidas de prevención relativamente sencillas y económicas – una verdadera cultura del riesgo entre la población- como con un patrón racional de asentamientos humanos. Al respecto, no tiene desperdicio el análisis crítico de Gabriel Quadri de la Torre publicado el viernes en El Economista : “Diluvio en un territorio huérfano”.

Por desgracia, en lugar de un ejercicio de autocrítica profunda – respecto de nuestro pésimo arreglo jurídico en materia de normatividad del uso del suelo- se ha empezado a echar mano del chivo expiatorio de moda – el calentamiento global- para tranquilizar conciencias y minimizar responsabilidades.

Lo sucedido, sin embargo, desde el punto de vista de las precipitaciones pluviales NO es inaudito o monstruoso o fuera de la norma – regularidad estadística- para la región o para la temporada del año. Los meses más lluviosos en Villahermosa y en toda la región centro de Tabasco son septiembre y octubre. El año más lluvioso en Villahermosa de la serie que va de 1948 a 2003, inclusive, fue 1988. En dicho año, la precipitación pluvial de octubre (641.2 milímetros) fue 67.5% superior a la de septiembre. Todo indica que este año, 2007, se verificó el mismo patrón que entonces.

Lo que debe discutirse seriamente es cómo regular la convivencia armónica entre el aprovechamiento óptimo del gran potencial hidroeléctrico de la cuenca y la presencia de densos asentamientos humanos en las zonas inundables. Del mismo modo, ya no puede desatenderse la necesidad de desazolvar las cuencas, contaminadas por los asentamientos humanos, para permitir que las precipitaciones se derramen hacia el mar.

Lo peor que podemos hacer es diluir las responsabilidades. No sin amargura se dice que así como el perro es el mejor amigo del hombre, el chivo expiatorio es el mejor amigo de los políticos.

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