martes, 11 de agosto de 2009

¿Nos queremos ver en el espejo de Argentina?

Alguna vez Néstor Kirchner cuando era presidente oficial de Argentina (hoy, dicen, lo es extraoficialmente por interpósita persona, que es su esposa Cristina) dijo, de visita en China, que Argentina aspiraba a ser, bajo su iluminda conducción, "un país en serio". Y aunque los corresponsales en Pekín no reportaron que los altos jerarcas del Partido Comunista Chino se desternillaran de la risa ante la humorada involuntaria de Kirchner, como hubiera correspondido, es un hecho que algunos caricaturistas argentinos le sacaron jugo al disparate del "Pingüino". Argentina, ¿un país en serio? Lo que hay que oir.

Hoy en México el Secretario de Hacienda habló como el Secretario de Hacienda de un "país en serio" y temo que pocos entendieron la gravedad del asunto.

El Secretario acudió de buena gana a una convocatoria del Senado a unas audiencias públicas acerca de la política fiscal anta la crisis económica que nos aqueja (el nombre de la audiencia es mucho más ampuloso pero en esencia se trata de eso: Cómo les ha pegado a las finanzas públicas de México la crisis global). El asunto es crucial y dentro de menos de un mes corresponderá a una flamante Cámara de Diputados abordar justamente el asunto, cuando reciba, como cámara de origen, todo el paquete económico para el año próximo y como cámara que tiene la facultad exclusiva de analizar, discutir y aprobar - en su caso- la propuesta de prespuesto de egresos de la Federación para 2010.

El caso es que Agustín Carstens estuvo ahí, con los senadores, y habló muy en serio, sin adornos ni afeites, acerca de lo mal que se ven las cosas para las finanzas públicas de México, porque no hicimos la tarea a tiempo o porque equivocadamente conjeturamos que habría tiempo más tarde para ocuparse de las cosas importantes y no de los desplantes histriónicos para ver quién clava mejor las banderillas o da los mejores muletazos al astado. "El futuro ya nos alcanzó" dijo.

De alguna manera el mensaje del Secretario de Hacienda fue que aun cuando ya hay indicios ciertos de que el mundo y México están saliendo de lo peor de la recesión, las consecuencias de este episodio seguirán presentes en México, bajo la forma muy real de una amenaza grave para las finanzas públicas. A menos que el Congreso se ponga a trabajar en serio, el país enfrentará gravísimos dilemas fiscales, con consecuencias para toda la economía y para la economía de todos, mientras buena parte del resto del mundo, mal que bien, empezará a disfrutar algo de los retoños de la recuperación.

La crisis, como dice un buen amigo, encueró nuestros problemas estructurales. Problemas que todos conocíamos, problemas que todos sabíamos que tenían que enfrentarse, pero problemas que pospusimos gracias, entre otras cosas, a que los altos precios del petróleo embriagaron a los políticos y sirvieron - todo hay que decirlo- para que el primer gobierno no priísta en décadas, el de Vicente Fox, comprara el apaciguamiento y la gobernabilidad a un abigarrado ejército de gobernadores del PRI, dispuestos a bailar más o menos en paz a cambio de crecientes participaciones y aportaciones de dinero federal. El feuderalismo fiscal mexicano en todo su esplendor.

Por fin sucedió lo que tenía que suceder: Se nos está acabando inexorablemente el petróleo y ahora hay que ponernos a trabajar en serio. Tenemos que convertirnos en un país en serio, en el que la gente paga de veras impuestos, en el que los gobiernos, no sólo el gobierno federal, sino también los estatales y municipales, rinden cuentas, se someten al escrutinio público inteligente (aunque sea del puñado de personas que en México quieren y pueden hacer escrutinios inteligentes), en el que los gobiernos locales afrontan la responsabilidad y el costo político de cobrar los impuestos locales que correspondan (en lugar de esperar todo de la recaudación federal) y en el que los farsantes de la política - que tratan de resolver todo con desplantes ingeniosos y gracejadas más o menos groseras de conductor de microbús envalentonado e impune- no caben.

Hay tres herramientas para hacer frente al grave problema en el que están, ya desde ahora, inmersas las finanzas públicas de México: 1. Aumentar los ingresos fiscales no petroleros, 2. Reducir en serio el gasto público improductivo en los tres niveles de gobierno, en los tres poderes y en varios de los organismos autónomos, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que gastan con singular desparapajo, y 3. Recurrir al expediente, peligrosísimo, veneno de alta toxicidad, de incrementar el déficit fiscal.

El Secretario de Hacienda anticipó que habrán de usarse, en la combinación adecuada, las tres herramientas, pero también adviritió que el aumento de ingresos fiscales no petroleros debe ser permanente (reforma tributaria de a de veras) y también debe ser permanente la reforma al ejercicio del gasto público para reducirlo a montos de eficiencia y productividad. En cambio, mucho ojo, el recurso al déficit debe ser temporal, medido hasta el escrúpulo, más que cauteloso.

Esto es: Si uno no tiene más remedio que entrar al antro de mala muerte, más le vale no perder de vista tres cosas: 1. El reloj (para salirse en el momento preciso, ni un minuto más tarde), 2. La cartera (para que no se la sutraigan) y 3. La puerta de salida más próxima y expedita.

Lo cual signiifca que, junto con un déficit fiscal deliberado deberá pactarse (poner candados legales muy claros) la salida del mismo déficit en un plazo perentorio.

Eso es lo que hace un "país en serio"...¿Será "en serio" nuestra clase política o nos ponemos a rezar por un doble milagro: Ganar el campeonato mundial de futbol y volver a sacarnos la malhadada lotería del petróleo para seguir en la farsa y los deplantes histriónicos?

El llamado "riesgo país" refleja, aproximadamente, esto de la "seriedad" que merecen los países:

México: 175 puntos base.
Argentina: 860 puntos base. (Datos al 7 de agosto de 2009).

¿Nos queremos ver en el espejo de Argentina?

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martes, 9 de junio de 2009

México y la fuerte contracción del comercio exterior

De las cifras revisadas de la balanza comercial al mes de abril que acaba de difundir el INEGI, destacan los siguientes datos, que confirman la magnitud del empequeñecimiento del comercio mundial, qué tan fuerte ha pegado en México y en qué sectores:

TODO CAE O LA PELEA A DIEZ CAÍDAS SIN LÍMITE DE TIEMPO:

I. Balance final de abril 2009: superávit de 210 millones de dólares (contra déficit de 1,088 millones de dólares en abril de 2008).

II. Exportaciones totales (abr/abr): (-35.6%)

III. Importaciones totales (abr/abr): (-38.8%)

IV. Exportaciones petroleras (abr/abr): (-59.6%)

V. Exportaciones no petroleras (abr/abr): (-30.4%)

VI. Importaciones de bienes de capital (abr/abr): (-32.3%)

VII. Importaciones de bienes intermedios (abr/abr): (-38.9%)

VIII. Imp. de bienes de consumo (abr/abr): (- 43.7%)

IX. Importaciones petroleras (abr/abr): (-57.9%)


X. Importaciones no-petroleras (abr/abr): (-36.2%).

Llama la atención que durante abril se agudizó la caída de las exportaciones de la industria automotriz. Estas son las variaciones anuales (2009/2008) mes a mes:

ENERO: (-26.3%)
FEBRERO: (- 24.1%)
MARZO: (- 15.7%)
ABRIL: (- 30.4%)

Estas caídas han sido ligeramente mayores en el caso de las exportaciones automotrices a Estados Unidos.

NOTA IMPORTANTE: La caída de abril se ve agudizada, en términos de variaciones anuales, por factores estacionales, ya que la Semana Santa en 2009 cayó en abril, mientras que en 2008 fue en marzo.

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domingo, 14 de septiembre de 2008

El 2009, plagado de riesgos

Lo peor de la crisis económica global no ha pasado. El próximo será un año de débil actividad económica en Estados Unidos y Europa, de presiones inflacionarias tal vez contenidas pero persistentes y de agotamiento de los expedientes monetario y fiscal para estimular el crecimiento.



Una lección que debemos aprender de la estrategia de la Reserva Federal de Estados Unidos durante lo que va de 2008 es que cuando el sistema financiero está en problemas, bajar las tasas de interés de referencia NO se traduce en un estímulo al crecimiento de la actividad económica, sino en un paliativo para posponer o atemperar los quebrantos en el sistema financiero.

En efecto, las bajas tasas de interés del banco central estadounidense no se han traducido en mejores condiciones de crédito para consumidores y productores; por el contrario, dado que el sistema financiero enfrenta aún el proceso de purga de activos crediticios tóxicos, la llave del financiamiento para el común de los mortales se ha cerrado. Las tasas bajas sólo sirven para que el sistema financiero pueda limpiarse gradualmente y, con suerte, para disminuir el monto y la extensión de los quebrantos.

La reciente caída en los precios de los bienes genéricos (commodities) obedece a una disminución de la cantidad demandada, como respuesta del consumidor a los altos precios; en la que nada ha tenido que ver la política monetaria.

Esto significa que el escenario para 2009 combina varios riesgos: 1. Una actividad económica débil; 2. Presiones inflacionarias latentes en energéticos y alimentos, que no se han transmitido de lleno a otros precios, en gran medida por la débil actividad económica; 3. La ineficacia de una política monetaria relajada para estimular la actividad económica (como ha venido sucediendo en Japón durante varios años) y 4. El muy estrecho margen de maniobra para otorgar nuevos estímulos fiscales, que tienen – además- sólo un efecto efímero.

El escenario en Europa no es muy diferente. Hoy en México tal parece que estamos en una precaria "zona de confort" (indicadores macroeconómicos relativamente buenos) que en cualquier momento podría desaparecer.

Ya se presentó, el 8 de septiembre, el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2009, ¿será realista esperar lo deseable, esto es: que los 500 diputados federales le den más peso, en sus discusiones y decisiones respecto del gasto, a los riesgos latentes que a los cálculos electorales?

Me temo que no.

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Reinventarnos como país NO petrolero (3 de septiembre)

El martes 2 de septiembre la mezcla mexicana de petróleo cerró en $100.88 dólares por barril, un precio 30 dólares por debajo del de hace dos meses. Ante esta tendencia, que parece duradera, sigo sosteniendo que sería una temeridad presupuestar los ingresos federales de 2009 con la previsión de un precio del petróleo mexicano arriba de los $75 dólares.



En diarios de circulación global, como Financial Times, la legendaria General Motors está anunciando en planas a color que ahora sí de veras le están apostando a los vehículos eléctricos, específicamente a construir el "Chevy Volt". Anticipan que el 16 de septiembre de 2008 empieza, para ellos, su segunda centuria y también definen: "Nuestro desafío: Nada menos que reinventar el automóvil".

Es propaganda, desde luego, y debe tomarse con escepticismo, pero también es otra de las múltiples señales de que 2008, con sus altos precios del petróleo, pasará a la historia como un punto de inflexión mundial en materia energética.

Tres puntos a tomar en cuenta para poner en perspectiva este cambio de tendencia: 1. Sí hay fundamentos reales que explican el episodio de los altos precios del petróleo; es un hecho que ya no existe aquél margen o amortiguador de unos 5 o más millones de barriles de petróleo excedentes en el mercado global que, otrora, ayudaba a sortear los golpes circunstanciales de oferta (un huracán, una huelga, una tensión bélica) y es un hecho que en el corto y mediano plazos no se ve forma de reconstruir ese margen; pero también es cierto que…

2. Los precios funcionan con singular flexibilidad en una economía global. La caída de la demanda de gasolina en Estados Unidos (así como de millas recorridas y hasta de accidentes fatales en autopistas y caminos) es un ejemplo de libro de texto de cómo funciona la pendiente negativa de la curva de la demanda; suben los precios, cae la cantidad demandada; esto para países como México significa que…

3. Así como GM se plantea, parece que ahora sí en serio, "reinventar el automóvil", países petroleros cuyas reservas declinan inexorablemente (con o sin reformas) deben reinventarse lo antes posible como países no petroleros, mediante reformas fiscales radicales y un achicamiento significativo del sector público, dictado por criterios de eficacia y de racionalidad económica, no ideológicos.

El presupuesto de 2009 debiera ser el primer intento para esa reinvención fiscal; dejemos de apostarle a la renta petrolera.

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Petróleo, el fin de una era (26 de agosto)

Con o sin reforma de PEMEX parece un hecho que en unos años México dejará de ser un exportador neto de hidrocarburos. Se requerirá entonces no sólo una reforma tributaria sino un rediseño radical del sector público para hacerlo más pequeño y más eficiente.



Es apenas una línea en el comunicado del lunes 25 de agosto del Banco de México, acerca de la balanza de pagos del país al segundo trimestre de 2008: En ese periodo (abril a junio, inclusive) las importaciones de gasolina fueron equivalentes al 29% de las exportaciones petroleras.

Más amplio, el informe de los resultados operativos de PEMEX de enero a julio indica que en esos siete meses se importó un promedio diario de 342,500 barriles de gasolina, un crecimiento anual de 17.6 por ciento. La mayor parte del crecimiento se explica por la menor oferta de petróleo nacional que, a su vez, ocasiona una menor oferta de gasolinas provenientes de refinerías ubicadas en México, ya que la venta de gasolinas automotrices creció anualmente sólo 5.4 por ciento. Esto significaría que hasta ahora los menores precios de las gasolinas en México (subsidiados a través del IEPS negativo) no se han traducido en una demanda exorbitante, pero contrasta con las significativas disminuciones en el consumo de gasolina registradas en Estados Unidos. Además, el consumo de combustibles está creciendo más que la economía, que en el mejor de los casos avanzó 2.3% a tasa anual, eso significa una mala asignación de recursos fiscales, vía un subsidio generalizado que agrava la escasez.

México no se puede dar ese tipo de "lujos" fiscales. Mucho menos cuando hemos entrado en una acelerada etapa de rendimientos decrecientes de los yacimientos petroleros. Otro dato de la balanza de pagos: En el segundo trimestre de 2007 las exportaciones petroleras promediaron un volumen de 1.725 millones de barriles diarios; en el segundo trimestre de 2008 el promedio cayó a sólo 1.410 millones de barriles diarios.

En el mediano plazo, México deberá hacer no sólo una reforma tributaria profunda – el IVA generalizado se antoja inevitable, entre otras cosas-, sino también, y tal vez mucho más importante, un rediseño radical del tamaño y de las atribuciones del sector público que debe achicarse y hacerse mucho más eficiente. Qué tan turbulento o doloroso será ese proceso depende del sentido de responsabilidad de los políticos mexicanos. Ésa es, tal vez, la peor noticia.

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