viernes, 16 de octubre de 2009

La empresa que le quitaron al señor Esparza

¿De quién era Luz y Fuerza del Centro hasta que fue liquidada por un decreto presidencial?

De un grupo de negociantes, agrupados en un holding que se llama SME, o Sindicato Mexicano de Electricistas.

Dicho holding, o grupo de control accionario, o consorcio de propietarios, es presidido por el señor Martín Esparza, quien la noche de ayer reclamó airado al gobierno expropiador: “Nos tienen que devolver la empresa”.

Cito textual el párrafo de la nota del periódico “Reforma” donde se recogen las exigencias del presidente del holding o controladora SME, el señor Esparza:

Esparza exigió que el Gobierno le regrese la compañía liquidada al sindicato. "Nos tienen que regresar la empresa, nos tienen que regresar nuestro trabajo y sobre todo la dignidad del sindicato electricista", espetó.


Queda claro que, para el señor Esparza, Luz y Fuerza del Centro nunca fue una empresa pública, mucho menos estatal, sino un negocio privado, sin cuenta pública alguna, del holding SME y que lo que hizo el Presidente de la República al decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro fue extinguir un negocio privado; negocio quebrado pero negocio privado al fin y al cabo.

Si así fuese, tienen razón el señor Esparza y sus amigos en estar enojados: Han sido despojados de su propiedad por un gobierno arbitrario que imita al de Hugo Chávez en sus ataques a los negocios privados.

Pero me surgen varias perplejidades: ¿Será que el Presidente Calderón también quiere construir aquí en México “el socialismo del siglo XXI” a golpe de expropiaciones de empresas privadas?, ¿por qué los organismos empresariales de México no se han solidarizado con este negociante en desgracia y con sus socios capitalistas?, y aún más extraño: ¿por qué la “izquierda dura” e intransigente de México defiende a este capitalista y a los otros dueños de la holding SME, en lugar de ponerse del lado de los verdaderos trabajadores, a quienes se hostiliza y critica por querer cobrar su indemnización laboral?

Y esta otra: ¿Será que el holding SME exprimió hasta el último centavo de la filial Luz y Fuerza del Centro y eso es lo que explica que esa empresa haya estado quebrada desde hace años, mientras que los directivos y dueños de SME, el holding, nadaban en la abundancia?

Y esto de nadar en la abundancia no es una metáfora: me lo dijo hace unos días un profesionista que fue contratista en la más reciente construcción del holding SME, su edificio corporativo en la ciudad de México, con lujoso gimnasio incluido. Me dijo: “El (holding) SME es de esos clientes que todo constructor anhela tener: Jamás pusieron restricciones a los gastos para sus lujosas instalaciones, pagaban semanalmente en efectivo millones de pesos y sin engorrosos trámites de recibos o facturas. Una chulada de clientes”.

Anécdotas comprobables aparte (tan indignantes que parecen sarcasmos), la extinción de Luz y Fuerza del Centro ha hecho que este grupo de negociantes –los dueños del holding SME– se quiten la máscara de “trabajadores” y se presenten como lo que siempre han sido: Capitalistas tan salvajes que se apropiaron a la fuerza –como si estuviesen en la conquista de territorios sin dueño– de una compañía eléctrica y que ahora se dicen despojados de su propiedad. Pero, ¿dónde están sus títulos de propiedad?, ¿dónde está el registro público que acredite que Luz y Fuerza era del holding SME porque ese holding pagó tanto más cuanto a los anteriores dueños en tal fecha y ante tal notario público?

El pequeño problema, señor Esparza, es que el holding SME que usted preside nunca fue el dueño legal de Luz y Fuerza del Centro, sino que lo era el Estado mexicano, que cuando menos pagó una indemnización a los anteriores dueños de la "Light and Power" y les compró sus acciones. El holding SME era, sí, como lo hemos podido comprobar millones de usuarios, el dueño de hecho, pero nunca lo fue de derecho.

Dueños espurios, pues.

El pequeño problema, señor Esparza, es que usted es un negociante mentiroso y ladrón que nos quiere ver la cara de idiotas con declaraciones como la siguiente: “El trabajo del (holding) SME en la zona centro genera el 35 por ciento del Producto Interno Bruto”.

¿De veras, señor Esparza, es usted tan bruto como para creer eso?, si usted y su holding SME son tan productivos (¡generan el 35 por ciento del PIB de todo México!, ¡increíble!), busquen entornos más amables para sus negocios y hagan fortuna en otros países, digamos Cuba. Hagan global su productividad. Desparrámenla por todo el mundo. ¿Para qué pelean por una filial “rabona” del holding cuando salta a la vista que esa filial "rabona" no les pertenecía y estaba quebrada desde hace años?

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domingo, 11 de octubre de 2009

Gran triunfo

México ganó ayer.

Por años, miles de millones de pesos fueron destinados a mantener con vida una de las peores empresas públicas del mundo: Ineficiente, abusiva, nido de extorsionadores. Se acabó Luz y Fuerza del Centro. En buena hora.

Según parece liquidar generosamente a toda la plantilla de la extinguida Luz y Fuerza del Centro costará 16 mil millones de pesos, para hacer "más tersa" la operación el gobierno parece dispuesto a mejorar aún más esa liquidación generosa, siempre y cuando los ex-trabajadores de la empresa extinguida se avengan al procedimiento en el lapso de un mes, en tal eventualidad el costo fiscal de terminar con esa pesadilla será de 20 mil millones de pesos. Ver nota aquí.

Por increíble que parezca sale barato, eso es menos de la mitad del subsidio anual - a fondo perdido -que se ha venido otorgando a la extinguida empresa desde hace años: más de 45 mil millones de pesos.

Unas cifras de César Hernández, investigador del CIDAC, para documentar la legendaria improductividad de Luz y Fuerza del Centro:

Endesa, de España, con 12,666 trabajadores produce 17.36 gigawatts hora por trabajador.
ENEL, de Italia, con 21,300 trabajadores produce 7.50 gigawatts hora por trabajador.
Comisión Federal de Electricidad, con 81,269 trabajadores produce 1.7 gigawatts hora por trabajador.
Luz y Fuerza del Centro, con 41,049 trabajadores produce 0.72 gigawatts hora por trabajador.

CFE, que es una empresa diez veces menos productiva que la española Endesa, luce como una empresa de excelencia comparada con la extinta Luz y Fuerza. De esa magnitud era la sangría fiscal.

En 2007, en estas Ideas al vuelo, hable de tres modelos de producción y distribución de energía en el mundo: el europeo, con libre competencia; el argentino, con empresas privadas que sin embargo son ahorcadas por tarifas oficiales e irreales impuestas por el gobierno, y el peor de todos: el modelo mexicano de monopolio gubernamental, para leer el artículo basta hacer clic AQUÍ.

A principios de 2006 escribí sobre un padecimiento que conoce muy bien cualquier habitante del valle de México: Estar tres horas en penumbra, sin poder trabajar. "añorando el progreso". Puede leerse el comentario EN ESTE OTRO VÍNCULO.

Ese artículo de 2006 ocasionó una atenta carta del encargado de las relaciones públicas de la hoy extinta compañía (carta de disculpa que NO reciben los usuarios normales, sino sólo aquellos que se pueden quejar en un medio de comunicación, dicho sea de paso), que transcribo a continuación:

Ricardo Medina. Como de costumbre leí tu columna “Ideas al Vuelo”, encontrándome, en esta ocasión, con tu molestia por una interrupción de energía eléctrica que se prolongó por dos horas. Sobre el particular me pongo a tus órdenes vía este correo o al teléfono 5140 0459, para poder atenderte en estos casos.
Sin tratar de justificar, te comento que en estas épocas del año las interrupciones del fluído eléctrico son más frecuentes por el incremento en la demanda de energía debido a las ferias, tianguis, vendedores ambulantes y el uso doméstico acostumbrado en las fiestas navideñas. Duplicamos el número de nuestras cuadrillas para atender las quejas por este motivo, pero desafortunadamente hay casos en que el daño obliga a una reparación que lleva más tiempo de lo deseado. Te ofrezco una disculpa y me pongo a tus órdenes.

Miguel Tirado Rasso
Jefe de la Unidad de Relaciones Institucionales y Comunicación Social


A lo cual, respondí de esta forma:

Estimado Lic. Miguel Tirado Rasso:

Le agradezco su atención y tomo nota del teléfono para una futura eventualidad que, esperemos, no se presente.
Entiendo que el problema de fondo no es administrativo, ni mucho menos de la dirección de esa empresa pública, sino estructural. La frustrada reforma energética en nuestro país (que, querramos o no debe permitir la competencia entre distintos oferentes del servicio para que de veras funcione) sería la verdadera solución.

Gracias de nuevo por las atenciones,



Sigo pensando exactamente lo mismo, la verdadera solución se dará cuando se permita la competencia entre diferentes oferentes del servicio. Por eso, que ahora la CFE se haga cargo del suministro en el Valle de México es una buena noticia fiscal (supongo que el erario - nosotros, los contribuyentes- nos ahorraremos varios miles de millones de pesos al año, antes de que les hinquen el diente los partidos políticos de la consigna "ni un peso menos", que son el PRI y el PRD), pero sigue estando muy lejos de ser la verdadera solución para la libertad de elección de los consumidores y para la productividad del país.

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miércoles, 8 de agosto de 2007

Electricidad: ¿Están locos en Europa?

Tres modelos: Libre competencia, monopolios privados regulados políticamente por el gobierno o monopolio gubernamental secuestrado por un sindicato. Berlín, Buenos Aires, ciudad de México.

En la Unión Europea la autoridad comunitaria presiona para que los precios – ojo: precios, no tarifas- que ofrecen las empresas a los usuarios de electricidad reflejen una auténtica competencia. Hay una guerra de precios y los consumidores con gran facilidad se cambian de proveedor según les convenga.

En Argentina el gobierno regula severamente las tarifas – no son precios- que cobran las empresas privadas a los consumidores, quienes sólo pueden “disfrutar” los servicios del monopolio privado que les tocó en suerte. Subsiste el mito de que la industria eléctrica es un “monopolio natural” y que la competencia es antieconómica. Dado que el gobierno no ha permitido la actualización de las tarifas (inflación reprimida por decreto), las empresas carecen de incentivos para mejorar el servicio. Algunas empresas “ya no quieren queso, sino salir de la ratonera”.

En México el consumidor padece, según donde viva, a un monopolio gubernamental malo y deficiente o a un monopolio gubernamental – de hecho secuestrado por un sindicato- pésimo. El segundo, Luz y Fuerza del Centro, es tan nefasto que hace lucir al primero, Comisión Federal de Electricidad, como si fuese un dechado de eficiencia y productividad; que no lo es. Las tarifas, jamás precios, son fijadas por el gobierno, son más altas que en otros países y aún así se requieren cuantiosos subsidios para mantenerlas a raya. El servicio es proverbialmente malo y si el consumidor corre con suerte recibirá un amplio catálogo de pretextos para justificar las frecuentes fallas: “Nos tienen asfixiados con el presupuesto” (pretexto sindical), “hemos mejorado mucho en la atención de quejas” (pretexto de la empresa).

Por eso es tan absurdo el espantajo de la privatización de la industria eléctrica que esgrime el Sindicato Mexicano de Electricistas para sus grillas estridentes, un día sí y otro también. Para empezar, ni quien quiera comprar ese monstruo cargado de pasivos laborales; monumento a la improductividad.

Mejor que las cosas se queden como están. Así le ahorramos chamba a la Comisión Federal de Competencia…

Y que ningún berlinés le venga a presumir que allá sí hay competencia. Usted sabe, esos europeos están locos; ya no saben qué inventar.

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lunes, 30 de julio de 2007

¿Por qué emigran los mejores?

Tal vez porque ellos sí tienen las agallas – que a muchos les faltan- para no aceptar cosas intolerables, por ejemplo que la Compañía de Luz y Fuerza en México no sea capaz de darle el servicio de energía eléctrica a una nueva empresa, porque todos los recursos se van en consentir a un sindicato cuyo mejor argumento es: “Si me tocas con el pétalo de una reformita, te incendio el país”.

Es tautológico decir que un inmigrante mexicano ilegal en Estados Unidos violó la ley de ese país. Lo que se suele pasar por alto es que en la inmensa mayoría de los casos ese mexicano NO tiene ninguna vocación delictiva irrefrenable: Para violar la ley no necesita emigrar, en México tenemos todos los días cientos de oportunidades de violar las leyes y permanecer impunes o hasta recibir aplausos y elogios por hacerlo. No emigró, pues, para violar la ley, sino para ganar con un trabajo productivo lo que no puede ganar en este país…a menos que le entre al juego del abuso tolerado con pretextos políticamente correctos.

Sin rubor todos los días alguien dice que el Seguro Social o que la Compañía de Luz están al borde de la quiebra y que por eso necesitan más recursos públicos. Se ve bien, políticamente, exigir más dinero público para esas entidades gubernamentales. No importa que, como en el caso de la Compañía de Luz, la empresa sea incapaz de satisfacer la demanda de nuevos usuarios en la Ciudad de México, porque los recursos que recibe se van en su mayoría a satisfacer los privilegios de una casta sindical a la que los gobiernos – del signo que sean- le tienen pavor.

No se puede tocar el contrato colectivo de PEMEX, y todos parecen ver como “normal” que haya miles de trabajadores en esa empresa que “no tienen materia de trabajo”; el problema no es de ellos, ni de PEMEX, sino de los demás: Les tenemos que encontrar qué hacer (y para eso hay que darle más dinero a PEMEX), porque ni pensar en que dejan de cobrar. Eso sería provocar el motín auspiciado por una legión de políticos voraces.

Son mejores los que emigran porque, de alguna manera, perciben que no quieren ser parásitos, ni mantener a parásitos “intocables”.

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