jueves, 2 de abril de 2009

Hablando de “voracidad” en el G-20

Barack Obama dice cosas muy chistosas para ser Presidente de los Estados Unidos.

Habla, con frecuencia, como si fuese un predicador puritano que fustiga los dispendios, los excesos y las desmesuras; lo cual podría estar muy bien si Obama no fuese la cabeza de un gobierno que se ha embarcado en el que podría ser el mayor despilfarro fiscal de la historia de la humanidad.

La víspera de la reunión económica global (G-20), en Londres, Obama lanzó una advertencia que, con toda razón, The Washington Post calificó de “inusual”. Cito el párrafo original escrito por Anthony Faiola tal como lo recibí del servicio digital de noticias del Post:

“LONDON, April 1.-On the eve of a global economic summit here, President Obama delivered an unusual warning Wednesday for an American leader: The “voracious” U.S. economy can no longer be the sole engine of global growth”.

Escuchar al Presidente de los Estados Unidos calificar de voraz a la economía de su país debe haber sido como miel para los oídos de algunos de mis viejos profesores jesuitas, quienes parecían más aficionados a leer a Antonio Gramsci que a Tomás de Aquino.

El adjetivo “voraz” tanto en inglés como en español connota una condena moral a la glotonería, a la rapacidad, a la desmesura, a la incontinencia. Así pues mister Obama condena el apetito insaciable de sus compatriotas.

Todo lo cual es bastante discordante con el keynesianismo en boga en el propio gobierno de Obama – que cifra sus esperanzas de recuperación precisamente en estimular la demanda con pantagruélicas cantidades de dinero público-, pero además suena, dirigido al resto del mundo, como un feo regaño a europeos y chinos, entre otros, porque están esperando que el febril consumismo estadounidense los saque del aprieto, mientras que ellos (ojo, Unión Europea) no le dan rienda con la misma alegría que en Obama Country al gasto público y al déficit concomitante. (¿O no tendrán cómo hacerlo?).

Tal vez esa última fuese la intención del discurso de Obama, pero ¡vaya que lastimó a todos sus compatriotas! utilizando un adjetivo impertinente (voraz) para describir el consumo de un pueblo que sí, gasta y se endeuda, a veces mucho, en los tiempos bonancibles, pero que tiene la virtud encomiable de ajustarse de inmediato a la frugalidad y al ahorro en los malos tiempos, como hoy sucede.


Voraz, lo que se llama voraz e insaciable es el apetito de los políticos (incluido Obama) para disponer de los recursos de los contribuyentes.

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jueves, 2 de agosto de 2007

De Salomón a Gore, con un final de Chesterton

Por fin se ha descubierto cuál es el agente maligno que provoca la elevación de temperaturas en el planeta. La respuesta, al final del artículo.

Se atribuye a Salomón (970-931 a. C.), rey de Israel, haber dicho: “No hay nada nuevo bajo el sol”.

Sin embargo, todos los días aparece alguien diciendo que ya descubrió, ahora sí, algo nuevo bajo el sol. Por ejemplo, el calentamiento global.

Si uno escucha a ese predicador, favorito de los compradores de catecismos a la moda, que se llama Al Gore, oirá que este político estadounidense ha encontrado la noticia más estremecedora e importante de la historia de la humanidad. Noticia que sería, más o menos, la siguiente: “El planeta se está calentando con consecuencias catastróficas para la vida, a causa de las emisiones de gases invernadero que provoca el ser humano; en especial, a causa del uso de los derivados de carbono como fuentes de energía”.

Se supone que a Gore le mueve, para revelar esta novedad con ribetes apocalípticos, un encomiable sentido de urgencia moral: Salvar al planeta y a la humanidad de su más o menos inminente destrucción.

Que esta “noticia” del calentamiento global sea considerada falsa por muchos científicos serios (recomiendo, sólo como un ejemplo entre muchos, el artículo que publicó en la edición en inglés de “Newsweek” el experto en cambio climático del MIT Richard S. Lindzen: “Why so gloomy? There is no such thing as a ‘perfect’ temperature” el 16 de abril de 2007), a muchos les parece irrelevante, porque tal vez prefieren las “buenas intenciones” (supuestas) que rendir tributo a la verdad. Como quienes creen que es bueno difundir leyendas negras con tal de que la causa que se defienda sea “justa”: “Contaminar es malo, asustemos a la gente para que no lo haga”.

Ni hablar, la honestidad intelectual no es moneda común. Si los predicadores del calentamiento global, como Gore, fuesen un poco honestos intelectualmente deberían reconocer que la causa fundamental, única, capaz de generar un verdadero calentamiento verdaderamente global del planeta es…

Una estrella de tipo espectral que, se calcula, se formó hace unos 5 mil millones de años y que, se conjetura, podría permanecer en su secuencia principal otros 5 mil millones de años más. Es popularmente conocida como Sol.

No en vano Gilbert K. Chesterton (1874-1936) dijo, corrigiendo a Salomón: “Sí hay algo nuevo bajo el sol: Ver el sol”.

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jueves, 26 de julio de 2007

Sí se regresa en bicicleta, me dicen

Con la novedad de que sí. Lo asegura una lectora que lo vio con sus propios ojos; suyos, de ella.

Ayer recibí en los comentarios del artículo correspondiente (ver 17 de julio) el siguiente mensaje:

“Yo soy miembro fundador y en activo de Bicitekas, A.C. (www.bicitekas.org) y me consta que Marcelo regresa a su casa en bicicleta pues lo hemos acompañado no como lambiscones como usted dice, sino como ciudadanos que llevamos casi diez años trabajando para que la Ciudad de México sea más segura para andar en bicicleta.
”En todos sus traslados nos han acompañado motocicletas del (periódico) Reforma y otros medios pero no publican esa nota, ni comentan el agrado con el que la gente lo reconoce en la calle y lo saluda.
”Creo que un poco de objetividad y menos fobias políticas contra un gobierno de izquierda, serían útiles para hacer críticas constructivas y crear mejoras para la ciudad y sus habitantes, por encima de quienes propongan dichos cambios.”


Todo esto obviamente por aquella pregunta del 17 de julio sobre si MEC, conocido también como “La Ciudad”, se regresa a su casa en bicicleta los mismos días en los que se nos informa profusamente de su recorrido ciclista matinal, hacia su trabajo, pero nunca del recorrido inverso. Así pues, ya hay una testigo de que MEC pedalea también de regreso a casa.

Respondí:

“¡Qué bueno que sí se regrese a su casa en bicicleta!
“A lo mejor los de los medios no nos han avisado de esa hazaña, todavía más meritoria que la de las mañanas de los lunes primeros de cada mes, porque la oscuridad de la ciudad (con minúscula, por favor), les impide obtener buenas fotografías del recorrido.
“Respecto de su párrafo sobre los gobiernos de izquierda y las fobias está buenísimo, pero no entiendo qué tiene que ver con el asunto que comentamos.
“Felicidades por su labor en favor del uso de la bicicleta”
.

Por supuesto, me contestaron de nuevo y yo lo hice también, pero esa historia ya es muy larga y el lector podrá consultarla en los últimos comentarios del envío del 17 de julio: "¿También se regresa en bicicleta?".

Lo que me pregunto ahora es por qué la mayoría de los predicadores – de lo que sea, de la salvación de las ballenas, de los tintes para el pelo o de la corrección política- carecen de sentido del humor.

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