La peligrosa cursilería “progresista”
Ojalá mañana lunes, después de las elecciones en Argentina, aún permanezca la página oficial en la red de la candidata Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Es un monumento “kitsch” de mercadotencia política – que de suyo tiene una tendencia irrefrenable a lo “kitsch” como advirtió Milán Kundera- que abreva en los charcos del “progresismo” sentimentaloide de los años 70 del siglo pasado.
La “biografía” de la candidata es una secuencia de fotografías que muestran a Cristina en distintas etapas de su vida, como los videos que algún artista aficionado realiza en honor de la festejada en las celebraciones de quince años. Las imágenes de Cristina se van desgranando – han de perdonar los lectores el verbo; la cursilería es contagiosa- mientras se escucha la voz de Mercedes Sosa, con un bonito acompañamiento de guitarra, cantando “La canción es urgente” de Teresa Parodi: “…quiero darte la hora, con las ganas que tengo, con el nombre de todos los que no se rindieron…que si vamos cantando no podrán detenernos… que es la hora del pueblo, que es la hora del grito, que es la hora del pueblo… que tu voz la levante…y que suene a victoria cuando rompa el silencio…”.
Que eso sea lo más memorable del sitio en Internet de CFK ya es toda una definición. Unos gramos más de emotividad y CFK tendrá que copiar la consigna del Plan de Desarrollo Económico y Social de Hugo Chávez en Venezuela, cuya meta es lograr “la suprema felicidad social”.
¿Cuánto cuesta sostener estas ilusiones? En los últimos cuatro años en Argentina ha costado un incremento de más de 220 por ciento en el gasto público, financiado por los altos precios del trigo, de la soya y del petróleo, entre otros bienes primarios exportables. Ha costado falisificar el índice de precios, prohibir las exportaciones de carne, repudiar gran parte de la deuda, incumplir con el suministro de gas a Chile, truquear las cifras del balance fiscal...(ver "171,000 millones de razones para votar" de José Luis Espert aquí).
¿Cuánto va a durar la ilusión? Nadie lo sabe, pero no es eterna. ¿Si vamos cantando no podrán deternos? ¡Qué lindo!
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