China: Háblenle suavecito
Por supuesto Hilaria tiene que ser comedida. Una de las pocas cosas claras en este crisis es que a China hay que hablarle suavecito. De la paciencia del gobierno chino y de su persistencia como principal comprador de los bonos del Tesoro de Estados Unidos – mecanismo mediante el cual se financiará el déficit fiscal de 1.75 billones (millones de millones) de dólares, anunciado ayer por Barack Obama- depende que el barco de la economía mundial no se hunda de golpe y porrazo.
Por supuesto, los chinos están muy concientes de que estos no son tiempos para propinarle un buen susto a Estados Unidos, como sería la ocurrencia de liquidar buena parte de sus cuantiosas tenencias en bonos del Tesoro y en otros activos estadounidenses (según algunos cálculos más de 1,700 miles de millones de dólares) e invertirlas domésticamente, en China, en gasto social y en gasto destinado a la infraestructura (algo por lo que claman millones de chinos). No, no lo harán (por ahora), pero ganas no les faltan.
Por eso, porque a China hoy más que nunca hay que hablarle suavecito y de buen modo, causó tanta consternación en los mercados que en su primera aparición ante el Congreso el flamante Secretario del Tesoro, Tim – Timoteo- Geithner, criticase la política cambiaria del gobierno chino y lo acusase de manipular su moneda para dominar como potencia exportadora. ¡Chitón, Timoteo!, ¡así no se le habla a tu principal prestamista individual!
En lugar de criticar a China, Estados Unidos debe hacer todo lo que pueda para que China siga siendo potencia exportadora; y en esa medida, el gran prestamista de Estados Unidos y aval del dólar.
El próximo abril, en la reunión del G-20, mister Obama tendrá que sacudirse los reflejos aldeanos y mostrar un liderazgo efectivo a favor de la expansión del comercio mundial. El gobierno chino lo estará escuchando y sería estúpido creer que la paciencia y la prudencia de los chinos son inagotables.
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