martes, 4 de marzo de 2008

Hilaria, Obama y el libre comercio

Ambos han dicho, en campaña, muchas tonterías proteccionistas y, (dicen los que saben) eso es obligado para un político del Partido Demócrata que busque ganar unas elecciones primarias en estados como Ohio. Pero, en realidad, ¿cómo sería cada cual en caso de llegar a la presidencia?, ¿quién sería más favorable al libre comercio o menos proteccionista?

“Las credenciales de Obama a favor del libre comercio superan a las de Clinton”, ése es el título de un interesante artículo de opinión del prestigiado economista Jagdish Bhagwati (profesor de la Universidad de Columbia) publicado el lunes en el Financial Times (FT).

Dos son las razones que aduce el profesor Bhagwati para sustentar su afirmación:
1. Los apoyos internos de la señora Clinton en el Partido Demócrata radican en los segmentos más hostiles al libre comercio dentro de esa agrupación, como es la poderosa central sindical AFL-CIO, mientras que el principal apoyo interno de Obama en el partido proviene del sindicato internacional de empleados de servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) y de los aguerridos conductores de tracto-camiones herederos del imperio sindical de Jimmy Hoffa (los “teamsters”), ninguno de los dos grupos tiene una agenda proteccionista (excepto, todo hay que decirlo, en el caso de los “teamsters”, la oposición a que camiones mexicanos de carga circulen en Estados Unidos), y

2. Mientras que uno de los principales asesores de Obama es el competente economista Austan Goolsbee (doctorado en el MIT y profesor en la escuela de graduados en negocios de la Universidad de Chicago, GSB), quien es un claro partidario del libre comercio, a la señora Clinton no se le conoce ningún asesor de reputación favorable al libre comercio, sino una colección de colaboradores pro-sindicalistas, ferozmente proteccionistas y adversarios de la globalización.

Adicionalmente, Bhagwati recuerda que la señora Clinton ha dado a entender, en una entrevista con el FT, que le resulta grato que la ronda de Doha (de liberalización comercial en el marco de la OMC), esté atascada. Obama, en cambio, dice que quiere destrabarla.

Si las cosas son así, sería deseable que Obama derrotase cuanto antes a doña Hilaria de Clinton. ¡Podría ser que ella sí esté hablando en serio cuando amenaza con echar por los suelos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte!

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

jueves, 14 de febrero de 2008

¿Los consumidores? ¡Al final de la fila!

Sólo dos ejemplos recientes del desprecio que manifiesta el pensamiento políticamente correcto hacia los consumidores. La consecuencia es que nuestro marco institucional obstruye la productividad y el crecimiento.

Primer ejemplo: En todo lo que se ha dicho y escrito acerca de una reforma energética en México prácticamente nadie menciona el interés de los consumidores. Aun los más “liberales” aceptan la petición de principio de que tal reforma debe hacerse para “salvar a Pemex”. Es decir: El interés del monopolio está por encima del interés de millones de consumidores de energéticos.

Que la discusión parta de ese prejuicio – del tamaño de la pirámide del Sol- ha provocado que el supuesto debate se convierta en un pleito entre los idólatras del becerro de chapopote. ¿Por qué es impensable plantear la reforma desde el punto de vista de los consumidores? Simplemente porque eso no es rentable, ni para la clase política, ni para el gobierno, ni para los negociantes, ni mucho menos para los sumos sacerdotes del trópico y de los pantanos.

¿A los consumidores mexicanos les conviene que persista el monopolio energético? ¡Chitón, niño, esas preguntas no se hacen!

Segundo ejemplo: Incluso algunos defensores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) incurren en el despropósito de mostrar el superávit mexicano en la balanza comercial México-Estados Unidos como ejemplo de los beneficios del tratado. Es síntoma del típico desprecio mercantilista por los consumidores, como si el bienestar económico consistiese en vender, no en consumir. ¡El mayor beneficio del TLCAN está en que ha mejorado el nivel de vida de los consumidores mexicanos y que la competencia ha obligado a muchos que eran cazadores de rentas a volverse productivos!

En estos días, este complejo mercantilista (“las exportaciones son buenas, las importaciones son malas”) se ha agudizado con una discusión absurda sobre el crecimiento de las importaciones de maíz, leche y frijol (productos cuyas importaciones se desgravaron, ¡por fin!) como si tal crecimiento – de la magnitud que sea- fuese por sí mismo algo alarmante y perjudicial. Nos dicen, con todas sus letras, que les parece nefasto que los consumidores mexicanos podamos adquirir maíz, leche o frijol a precios más baratos.

No deberíamos asombrarnos de que la productividad promedio de la economía mexicana sea tan baja, ¡es el resultado directo de desdeñar sistemáticamente el interés del consumidor!

Etiquetas: , , , , , ,

sábado, 2 de febrero de 2008

La tasa de rendimiento por tractor quemado

¿Cuál es la tasa de retorno que se espera obtener del negocio de quemar en la calle un tractor que vale en el mercado, conservadoramente, unos 200 mil pesos?, ¿una ganancia de diez veces respecto de la “inversión original”?, ¿digamos un subsidio a fondo perdido para el dueño del tractor de dos millones de pesos? No está mal el negocio.


La manifestación de los rentistas agropecuarios en la ciudad de México el jueves pasado nos regaló, en los noticiarios de la televisión, una imagen inusual: Vimos a supuestos productores agrícolas quemar en la calle uno de los bienes de capital más eficaces para incrementar la productividad en el campo: Un tractor.

Si uno se traga el cuento de que se trataba de verdaderos productores el hecho parece inexplicable: ¿Para qué destruir sus medios de producción? Sin embargo, el hecho es perfectamente lógico, porque la manifestación no era de productores agrícolas, sino de un gremio con un oficio diferente: el gremio de los rentistas del campo mexicano.

Hace muchos años un secretario de Agricultura del nefasto gobierno de Luis Echeverría se hizo célebre por acuñar una frase demoledora: “El campo mexicano está organizado para votar, no para producir”. Unos 35 años más tarde, y después de avances formidables en el mundo en materia de productividad agrícola, debemos modificar la frase: “Una parte del campo mexicano, la más ruidosa políticamente y la más improductiva, no está organizada para producir sino para obtener subsidios crecientes”.

Esa parte de los campesinos y agricultores mexicanos, generalmente asociada en el papel con las cosechas de granos básicos, obtiene sus ganancias de un modo diferente del que practican quienes se dedican, por ejemplo, a cosechar frutas, verduras y hortalizas. Mientras estos últimos están en el negocio de la producción – y su mejor arma ha sido la productividad-, los primeros están en el negocio de la caza de rentas y su mejor arma, para obtener crecientes rentas de dinero público, es alborotar y chantajear.

Así, cuando se obtiene un rendimiento (subsidios) por tractor quemado de diez o hasta cien veces el valor del tractor (un tractor usado, modelo 1991, se consigue por unos 200 mil pesos), es perfectamente racional quemar tractores en la calle. A los rentistas del campo mexicano no les interesa el rendimiento por hectárea, sino el rendimiento por tractor quemado.

Etiquetas: , , , , , , ,

domingo, 13 de enero de 2008

Los conocimientos valen más que la tierra

En 1932 hubo en Estados Unidos 33 millones de acres más destinados al cultivo de maíz que los que hubo en 1970; sin embargo, en el mismo país la producción de maíz fue tres veces mayor en 1979 que en 1932. ¿Cómo es que se obtienen más cosechas con menos tierra? ¿Magia? No, productividad a partir del mejoramiento del capital humano: conocimientos, salud, tecnología.


Los datos citados arriba le sirvieron a Theodore W. Schultz, durante su discurso de aceptación del Premio Nobel de Ecomomía, el 8 de diciembre de 1979, para ejemplificar una de sus tesis: El capital humano – las habilidades, los conocimientos, la salud- es más importante para el desarrollo de la agricultura que las extensiones de tierra dedicadas al cultivo. Para Schultz, quien centró su disertación en la economía de la pobreza y, dentro de ella, en la economía agrícola, es en el capital humano donde se encuentra la clave para el desarrollo de los países pobres.

Me pregunto por qué en México nos estorban tanto los conocimientos, los datos y la simple lógica. ¿Será una vocación autodestructiva?

Hoy, por ejemplo, el director de un periódico utilizó su columna semanal para decir, con sensatez, que las discusiones acerca del TLCAN han estado ayunas de datos y plagadas de ideología. A su juicio, tanto los objetores como los defensores de la apertura comercial (debo incluirme entre los segundos) hemos abusado de la ideología cuando los datos, sentenció, indican que el TLCAN ha traído tanto beneficios como perjuicios. Suena salomónico y políticamente correcto, pero…

Ése paladín del “equilibrio” incurrió en lo mismo que critica: Aseguró que la apertura – según “especialistas” a quienes nunca identificó- ha significado “una concentración en el crecimiento de las exportaciones”. Afirmación que confrontada con los datos resulta una monumental mentira. Tan falsa que el propio articulista en el mismo párrafo citó un dato – entre varias decenas que podrían citarse- que lo desmintió sin piedad: El número de empresas exportadoras medianas y pequeñas en México pasó de 20,000 a 34,000 entre los años 1993 y 2000.

¿En qué quedamos, entonces? Pues en que también el presunto “equilibrio” a ultranza entre “derechas” e “izquierdas” – para quienes quieren posar de “objetivos y centrados” - es mera ideología a la que le estorban los datos.

Etiquetas: , , , , , , ,

jueves, 10 de enero de 2008

La agricultura y la estulticia quejumbrosa

Que los eternos quejumbrosos le den gracias a Dios de que Australia y Nueva Zelanda NO son nuestros socios en el TLCAN.

No he tratado el asunto del capítulo agrícola en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. ¿La razón? Me provoca una flojera casi infinita, porque significa repetir los mismos datos (“duros”, desde luego; los datos “blandos”, si los hubiese, serían sólo prejuicios) y los mismos argumentos que un puñado de personas hemos divulgado, una y otra vez, desde que se estaba negociando el TLCAN. Y también porque, en términos de impacto sobre los productores y los consumidores mexicanos, la apertura en maíz, frijol, azúcar y leche en polvo es irrelevante: los cambios respecto de 2007 son mínimos, especialmente para los productores más pobres – de autoconsumo- para quienes los desaparecidos aranceles significan lo mismo que las lágrimas de cocodrilo de doña Hilaria de Clinton: Nada.

Pero ya que ése es el “tema” me atrevo a hacer una recomendación a los señores de la CNC, al otrora “diputado prepucio” (don Jesús Ortega, quien en una ocasión memorable defendió públicamente a “san Andrés del buen consuelo de la progresía” diciendo que sus adversarios, los del santo Andrés, le estaban recetando obuses en el prepucio – sic- cuando en realidad quiso decir occipucio), y a dos o tres caricaturistas atrapados en la explotación fastidiosa de lugares tan comunes como mentirosos: Lean por favor algo de Theodore W. Schultz – premio Nobel de Economía 1979 y renovador de los principios de la economía agrícola- para entender dos cosas.

A saber: 1. Si hay alguna actividad en la que se conoce con certeza cómo aumentar la productividad y en la que más claramente se obtienen incrementos cuando se aplican los insumos adecuados – que NO son los subsidios sino los conocimientos- es la actividad agrícola; así pues, no nos vengan con que necesitan más tiempo, y 2. Si hay alguna actividad económica en la que los sucesivos gobiernos de Estados Unidos han desperdiciado el dinero de los contribuyentes es en la actividad agrícola; no estamos compitiendo frente a los líderes de la productividad agrícola, sino con una agricultura casi tan ineficiente, por subsidiada, como la de nuestros productores más pobres.

Agradezcan a Dios que NO están compitiendo de frente con los agricultores australianos y neozelandeses, que son de los más productivos del mundo ¡y sin subsidios!
Lean a Schultz, “por favorcito”.

Etiquetas: , , , , ,

domingo, 30 de diciembre de 2007

2008 será un buen año para la economía…

Y será un mal año para los que le apuestan al desastre. Conforme se hacen más sombríos los pronósticos de los "especialistas" acerca del futuro de la economía tengo más razones para prever que 2008 será un buen año para la economía de México y del mundo.


Llevo varios días esperando en vano que alguien me explique porqué el PIB de Estados Unidos creció 4.9% anual en el tercer trimestre de 2007. ¿Acaso no estamos, como han dicho multitud de pronosticadores y "especialistas", en el umbral de una severa desaceleración económica en Estados Unidos, tal vez en las vísperas de una recesión?, ¿esa tasa de crecimiento notablemente alta es, acaso, el canto del cisne antes de fallecer?

Por supuesto, el problema de las hipotecas "subprime" es grave para las instituciones financieras cuyos fondos especiales – "hedge funds"- están repletos de esos valores, pero ¿acaso no es buena noticia que los precios de la vivienda en Estados Unidos empiecen a bajar y se desinfle la burbuja de los valores inmobiliarios?

El punto es que no hay evidencias de que la crisis hipotecaria en Estados Unidos esté afectando al sector de las manufacturas, lo cual significa que la locomotora sigue caminando…y seguirá "jalando" a la industria manufacturera mexicana orientada a la exportación. Al mismo tiempo un dólar relativamente barato incidirá favorablemente en la formación de capital fijo en México.

Otro asunto del que echan mano los pesimistas: La apertura comercial total del sector agrícola – maíz, frijol, azúcar, entre otros alimentos- de México a partir de 2008, en el marco del TLCAN, "nos pescará desprevenidos", "acabará por matar al campo mexicano". ¿De veras?, ¿desprevenidos cuando lo sabíamos con 15 años de anticipación?, ¿acabará con el campo cuando vivimos un ciclo alcista en los precios de los alimentos en el mundo?

O el dragón chino matando empresas y empleos en México. ¿No se les ha ocurrido calcular la magnitud de beneficios que recibimos y seguiremos recibiendo los consumidores mexicanos gracias al libre comercio con China? O que la reforma fiscal desalentará la inversión, ¿cuando precisamente el IETU es el más formidable incentivo fiscal para la inversión productiva que hemos tenido en México en los últimos 40 años? ¡Por favor!

Será un buen año, pero hay una receta infalible para no aprovechar las oportunidades: Instalarse en la cómoda prédica del pesimismo.

Etiquetas: , , , , , , ,