lunes, 20 de julio de 2009

Hugo Chávez y el modelo de PEMEX

Para que no digan que México no exporta "tecnología de punta", aun cuando esa tecnología tenga ya más de 60 años.

El gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela, parece empeñado en hacer de PDVSA, la petrolera venezolana estatal, una copia fiel de lo que ha sido PEMEX durante décadas, es decir desde los viejos buenos tiempos cuando el PRI gobernaba.

En los últimos siete años la plantilla laboral de PDVSA creció más de 266 por ciento. Pasó de 30 mil a 80 mil trabajadores.

Y esto nadie, en el gobierno de Chávez, lo ve como un desastre, en medio de la caída de los actuales precios del petróleo respecto de las altísimas cotizaciones que se registraron hasta el verano de 2008, sino como un timbre de orgullo, un motivo para presumir, como lo hizo el pasado 17 de julio el presidente de la empresa y ministro de Energía en Venezuela, Rafael Ramírez.

Cito el cable de Prensa Latina ("of all the media"):

"La política de la revolución es incluir a los trabajadores para ampararlos socialmente en todos sus derechos y, además, corresponder a lo que ha sido su esfuerzo para construir el país que queremos y seguir profundizando nuestra revolución', destacó ayer desde Puerto La Cruz, estado de Anzoátegui, al este de esta capital.

"PDVSA y sus trabajadores están con la Revolución Bolivariana y con Chávez", expresó Ramírez durante la ceremonia de ingreso a más de siete mil asalariados a la estatal petrolera desde Puerto La Cruz.

El martes último Ramírez convocó a convertir PDVSA en una empresa de producción socialista y terminar con los vicios del capitalismo.

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miércoles, 4 de junio de 2008

¿Cuál es el misterio de los excedentes?

Es muy simple. El "misterio" del porqué algunos políticos, incluso legisladores de renombre, no "creen" que no hubo excedentes petroleros en el primer trimestre, se resume en una palabra: Ignorancia. De los propios políticos y de sus asesores, si los tienen.

No es bonito decir que legisladores renombrados o que políticos de prosapia, como el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, no saben de lo que hablan. Pero así es, al menos en el caso de los excedentes petroleros.

Vamos a ver. Hay tres leyes y un decreto, aprobadas por el Congreso en su conjunto las tres primeras y aprobado por la Cámara de Diputados el último, que explican con toda claridad lo que debe hacerse con los excedentes de ingresos petroleros, en caso de que los haya, y cómo se determinan los tales excedentes.

Las leyes son la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (dicho sea de paso, la Real Academia de la Lengua Española debería aprobar ya el uso del horrendo adjetivo "hacendario" como premio a la necedad de los políticos mexicanos que le siguen llamando así a lo que en buen español se llama "hacendístico"), la de Ingresos de la Federación para 2008 y la del Impuesto Especial para Producción y Servicios (LIEPS). El decreto es el del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2008.

Una buena explicación, que en general – salvo El Economista y algún otro medio de comunicación- fue desdeñada por los medios, se puede encontrar en el Informe Semanal del Vocero de la Secretaría de Hacienda del domingo pasado, búsquenla en la red y entérense. Otra manera de verlo es tomar el lápiz y hacer las cuentas con sentido común y buena aritmética (el jefe de gobierno del Distrito Federal está exento en esta materia por incapacidad manifiesta), y considerar que sí, es muy bonito que los precios del petróleo anden por las nubes, pero que ya no es tan bonito que a los ingresos haya que restarles los gastos de importar la gasolina y venderla mucho más barata de lo que nos costó.

Así se hacen las cuentas. A lo que entró se le resta lo que salió y se obtiene un saldo neto. No quiero ser malévolo y decir que eso se aprende en "Palitos Uno" de preescolar, pero digamos que es contabilidad básica.

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martes, 27 de mayo de 2008

Petrobras: Lo mejor de dos mundos

No cabe duda que Brasil está jugando muy bien sus cartas en materia de petróleo.

Los monopolios petroleros nacionales en el mundo tienen la propiedad del subsuelo donde están hoy los hidrocarburos en potencia, pero la mayoría no puede o no quiere explotar esos prospectos; por su parte, las petroleras privadas, muy disminuidas respecto de lo que fueron hace décadas, buscan hacerse de más crudo para aprovechar los altos precios, pero casi no tienen acceso a nuevos yacimientos.

Salvo excepciones, ni unos (los monopolios nacionales) ni otras (las petroleras privadas) están muy contentos viendo los altos precios del petróleo porque esta vez los precios no son producto de una estrategia de un cartel de productores (la OPEP), sino que son resultado de que se esfumó el colchón de inventarios – unos 10 millones de barriles diarios – que en años pasados servía para estabilizar los precios frente a choques temporales de oferta.

Esfumado ese colchón y casi agotados en el mundo los yacimientos “fáciles” de explotar, una demanda que ante cualquier evento imprevisto (digamos, un huracán) fácilmente rebasa la oferta presente o la previsible en el futuro próximo es la que manda, no un cártel de productores, no un cártel de consumidores, ni siquiera un puñado de especuladores en los mercados de futuros. Lo explica brillantemente Alan Greenspan en el capítulo 24 en “The Age of Turbulence”.

Lo lógico sería que los monopolios nacionales manejados por los gobiernos invirtieran frenéticamente en hacer viables sus recursos prospectivos, pero tal parece que no pueden o no quieren hacerlo. La mayoría de esos países ni siquiera aprovecha eficazmente los ingresos petroleros de hoy para buscar fuentes alternativas de energía para mañana.

Una excepción notable es la petrolera estatal brasileña, Petrobras, que ha aprendido a funcionar con lógica de mercado y no de “mascarón de proa nacionalista” - para lo cual le ayuda mucho haber colocado parte de su capital en los mercados bursátiles –, y que sí está explorando aceleradamente su mar patrimonial para acrecentar sus reservas y explotarlas, al mismo tiempo que actúa en todo el mundo con la flexibilidad de una petrolera privada y sin complejos.

Esta estrategia ganadora, para Brasil, acabará por beneficiar a los consumidores de todo el mundo, ya que tarde o temprano una mayor oferta de petróleo ayudará a disminuir los precios y estabilizarlos.

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lunes, 7 de abril de 2008

Pemex: Transparencia y mercados financieros

Hoy sabemos más sobre Pemex que hace 15 años, gracias a que Pemex emite deuda en los mercados internacionales. Si Pemex emitiera acciones valdría más, tendría más reservas, el financiamiento le costaría menos y sabríamos más de sus entrañas.

Alejandro Hope, de GEA y colaborador editorial en El Economista, me hizo notar la mayor joya de "sabiduría infusa" contenida en el artículo de Sergio Aguayo Quesada comentado hace unos días. Aguayo escribió lo siguiente:

"El gobierno de Fox recibió excedentes petroleros por 700 mil millones de pesos, la mitad de los cuales se fue a pagar los salarios y compensaciones de una alta burocracia que, con pocas excepciones, no desquitó lo cobrado."

Comenta Alejandro:

"La alta burocracia (de director general hasta Presidente de la República) está conformada por aproximadamente 4,000 funcionarios públicos. Si las cifras de Aguayo son correctas, significaría que la compensación anual promedio de cada uno de ellos fue de 14.6 millones de pesos (350 mil millones/4000/6). Asumiendo, claro está, que no recibiesen un centavo del presupuesto ordinario. Dicho de otra manera, Aguayo supone que en promedio, cada alto burócrata gana siete veces más que el Presidente de la República. O tal vez considera que los maestros, las enfermeras y el personal de línea forman parte de la 'alta burocracia'. Pero, bueno, cuando se cuenta con sabiduría infusa, la aritmética simple y el sentido común pueden obviarse."

Tiene razón Alejandro. En realidad, del 2000 a la fecha, como he reiterado en varias ocasiones, se han invertido en Pemex, no en sueldos de la burocracia, alrededor de 70 mil millones de dólares. Aguayo dice mentiras; no adivina, porque esa información está disponible para cualquiera.

Lo más chistoso es que Aguayo, que es un paladín de la transparencia, no se ha percatado de que gracias a que hace unos diez años Pemex recurrió a la colocación de deuda en los mercados internacionales, dio también un salto gigante en materia de transparencia.

Una odiosa entidad extranjera, la SEC (comisión de valores de los Estados Unidos), establece parámetros estrictos de información pública para autorizar la emisión de deuda. Gracias a eso, Pemex mide hoy con mayor precisión sus reservas e informa de ellas y publica el contrato colectivo de trabajo que tiene con el sindicato petrolero, entre otras cosas que obviamente Aguayo no necesita consultar. Ventajas de la sabiduría infusa.

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lunes, 31 de marzo de 2008

Pemex: El indicador clave

¿Cómo incrementar la tasa anual de reposición de reservas de hidrocarburos en Pemex? Esa es la pregunta más importante que, por supuesto, eluden la mayoría de los políticos en sus peroratas ideológicas.

¿Qué sucede cuando una empresa petrolera, cuyo activo imprescindible son los yacimientos de hidrocarburos que puede explotar, tiene una tasa de reposición de reservas probadas inferior a 100 por ciento? Sucede que tiene que aumentar sus inversiones en exploración, así como en desarrollo de sus reservas probables para transformarlas en probadas y en sus reservas probadas pero no desarrolladas, para desarrollarlas. Esto le pasa hoy día a casi todas las empresas petroleras porque la demanda supera al surgimiento de nuevas reservas probadas.

La tasa de reposición resulta de dividir las reservas entre la producción de un año e indica, entonces, el número de años que podría sostenerse la producción actual de no haber nuevos descubrimientos.

Tras siete años consecutivos de cuantiosas inversiones, Pemex ha logrado, al cierre de 2007, alcanzar una tasa de reposición de reservas 3P (que es la suma de reservas probadas más reservas probables más reservas posibles) de 65.7%, que se compara favorablemente con una tasa de 56.9% en 2004, pero que, obviamente, está lejos todavía de la tasa deseable de 100% (esto es: que las reservas adicionadas en un año sean equivalentes a la producción anual). Y eso se refiere a la más benévola – por llamarle así – de las mediciones de las reservas; no hay una garantía de que las reservas posibles y las reservas probables se podrán explotar comercialmente, lo que a su vez depende de las condiciones del mercado (precios que justifiquen el costo de la explotación), de que se disponga de los recursos para invertir en el desarrollo de esos yacimientos y de la tecnología apropiada para explotarlos comercialmente.

En términos de reservas probadas (reservas 1P) la tasa de reposición al cierre de 2007 para Pemex es de sólo 11.4% - expresado como el cociente de la reserva descubierta en ese periodo- y en términos de reservas 2P (probadas más probables) es de 42.1 por ciento.

Algún senador irresponsable, sin dar absolutamente ninguna fuente como referencia, ha sentenciado que estos datos, difundidos por Pemex la semana pasada, son falsos y buscan causar alarma. Más alarmante es que de ese tipo de personajes, auténticos traficantes de ruido, dependa la reforma de Pemex.

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miércoles, 26 de marzo de 2008

Pemex: Que los políticos se callen

Los políticos de todos los colores y sabores ya definieron su posición: Quieren a Pemex como una empresa del Estado fortalecida. Ahora, sería deseable que callasen y escuchasen a quienes sí tienen los conocimientos para resolver el problema práctico: ¿Cómo hacer de Pemex eso que todos los políticos dicen desear?

Los delirios de omnipotencia de algunos políticos son aterradores. De pronto tenemos a una legión de políticos, convertidos en expertos petroleros instantáneos, profiriendo con absoluta irresponsabilidad necedades voluntariosas acerca de asuntos técnicos (que ni siquiera se han tomado la molestia de estudiar "por encimita") como la magnitud de los recursos prospectivos del país en materia de hidrocarburos, la dinámica de los mercados de energía, la tecnología disponible, los costos de prospección, exploración y explotación de los yacimientos, la viabilidad de fuentes de energía alternativas frente a los combustibles de origen fósil, la disponibilidad de capital intelectual para afrontar los desafíos energéticos del futuro.

Aterra imaginar que un político que confunde los hidrocarburos con los carbohidratos (es el caso, documentado, del señor Pablo Gómez) quiera dictar soluciones técnicas acerca del futuro de la industria petrolera; o que un mentiroso contumaz – que no atinó a responder un cuestionario de cultura básica de nivel de educación secundaria – pontifique acerca del margen de rentabilidad de Pemex o sobre dónde se encuentran acumulaciones de hidrocarburos susceptibles de explotarse y aderece sus profecías voluntariosas con fantasías increíbles acerca de los, según él, cuantiosos recursos fiscales que se obtendrían si se terminasen los "privilegios" de "los altos funcionarios" gubernamentales.

El azar de un meteorito y la buena vista de un pescador - Rudesindo Cantarell – le regalaron a México el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo a sólo 85 kilómetros de la costa y con costos de extracción relativamente bajos. Nos ganamos la lotería y ese yacimiento ha sido explotado desde 1979 a la fecha, pero declina inexorablemente (con fuertes inversiones se ha logrado prolongar su vida activa; su pico productivo lo alcanzó en 2004). Si queremos mantener el ritmo de producción y exportación es estúpido apostar a que otra vez nos sacaremos la lotería o aferrarnos a consignas voluntariosas ("sí podemos solitos, porque lo digo yo"), necesitamos entrar a la discusión racional, informada, con datos veraces, apoyada en la ciencia y la técnica. Necesitamos que los políticos se callen y escuchen.

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martes, 25 de marzo de 2008

López y sus mentiras difusas

Con el tiempo este demagogo ha perfeccionado sus métodos para el engaño; ahora recurre a la anfibología para engañar sin faltar, en sentido estricto, a la verdad. Unos ejemplos.

El 18 de marzo el señor Andrés López dijo en la plaza de la Constitución de 1812 de la ciudad de México (vulgo: Zócalo) lo siguiente: "Las reservas más grandes de petróleo no están en las aguas profundas, sino en tierra y en aguas someras del Golfo de México". ¿Mintió? Sin duda. ¿Mintió a sabiendas?, es lo más probable. Sin embargo, en estricto sentido, no faltó a la verdad.

¿Por qué? Porque López debe saber que la definición técnica de "reservas" de hidrocarburos aceptada internacionalmente se constriñe a las acumulaciones de hidrocarburos que están disponibles para su explotación comercial o que es altamente probable que lo estén. Es obvio que los inmensos yacimientos de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México que corresponden a México – en un área de 575,000 kilómetros cuadrados – no están disponibles para su explotación comercial y no es previsible que lo estén hasta que se permita que Pemex se asocie con empresas que disponen de la tecnología y del capital de riesgo para convertir ese potencial en realidades.

Con precisión (sin recurrir a trucos baratos de anfibología demagógica), Pemex ha hablado de que en aguas profundas y ultra profundas del Golfo de México está el 55% de los "recursos prospectivos (potenciales)" que tiene México en materia de hidrocarburos. Pemex ha sido preciso, mientras que López ha sido deliberadamente equívoco: Mintió.

También dijo López: "Extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se está vendiendo hoy en 93.55 dólares" . Tal costo podría ser cierto sólo en algunos yacimientos, próximos a agotarse, y si omitimos los costos laborales, los financieros, los de transporte y logística, los fiscales, los de administración, los de prospección y exploración para restituir reservas, y los asociados a la misma venta. Hasta un vendedor de tacos sabe que su ganancia unitaria jamás se calcula restándole al precio de venta más alto que alguna vez alguien cobró, el costo más bajo que alguna vez alguien consiguió por 30 gramos de carne y una tortilla.

Por cierto, al día siguiente, 19 de marzo, la mezcla mexicana de petróleo se cotizó 6.84 dólares por debajo de lo que dijo López.

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lunes, 24 de marzo de 2008

¿Qué queremos que sea Pemex?

Una empresa pública, controlada por el Estado, cuyas acciones se coticen en los mercados de capitales, y que se ajuste a los mejores estándares de gobierno corporativo y rendición de cuentas.

El miércoles pasado la brasileña Petrobras anunció que obtuvo la adjudicación de 22 bloques en el Golfo de México para la exploración y eventual explotación de yacimientos petroleros en aguas profundas y ultraprofundas (más de 1,600 metros). Petrobras fue una de las 85 compañías de crudo y gas que participaron en la subasta realizada por el gobierno de Estados Unidos a través del Mineral Management Service (MMS).

En once de los 22 bloques Petrobras va asociada al 50% con la estadounidense Devon Energy.

Petrobras ganó esa adjudicación con una inversión de 178.9 millones de dólares e invertirá de 2008 a 2012 en yacimientos petroleros de Estados Unidos en aguas del Golfo de México unos 4,900 millones de dólares.

Petrobras dista de ser el gran ganador de la subasta en términos de áreas concesionadas o de inversión. Lo interesante es que se trata de una empresa petrolera cuyas acciones de control son propiedad del Estado brasileño, en lugar de ser una empresa de propiedad privada, como la mayoría de sus competidores en la subasta (lo que se conoce como una NOC, National Oil Company, a diferencia de las IOC, Internacional Oil Company).

Petrobras, como Pemex, como PDVSA de Venezuela o como la Saudi Aramco – la más grande del mundo en reservas-, está clasificada como una NOC, su objetivo final es beneficiar al conjunto de los brasileños y es, de hecho y de derecho, una empresa estatal.

¿Por qué Petrobras – clasificada mundialmente como la petrolera con mayor sostenibilidad - sí puede hacer lo que Pemex no puede hacer, por ejemplo participar en estas subastas y asociarse con quien mejor le convenga?

Porque Petrobras es una empresa pública, que ha colocado parte de su capital entre el gran público inversionista a través de los mercados de capitales de Brasil y del mundo. Esa “pequeña” diferencia – ser una NOC cuyas acciones son comerciadas en los mercados de capitales – le da acceso a recursos de numerosísimos inversionistas en el mundo y le obliga a tener los más altos estándares de gobierno corporativo. Una “pequeña” diferencia que es todo un mundo de diferencia.

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sábado, 22 de marzo de 2008

Dos grandes mentiras sobre Pemex

La magnitud de las mentiras que se han dicho – y se seguirán diciendo – acerca de Pemex es pasmosa e indignante, especialmente por parte de quienes se oponen a cualquier transformación estructural de esa “empresa”. Dos ejemplos.


Primera mentira: Durante los últimos años no se ha invertido en Pemex y los recursos excedentes, derivados de mayores de precios del petróleo, se han desperdiciado.

La realidad: De 2000 a 2007 se han invertido en Pemex más de 70 mil millones de dólares. Gracias a las cuantiosas inversiones realizadas en Pemex de 2000 a la fecha la “empresa” ha aumentado sustancialmente la producción de gas natural en la cuenca de Burgos, disminuyendo las importaciones de ese energético; en 1997 se producían cada día 420 millones de píes cúbicos de gas en dicha cuenca; hoy se producen diariamente 1,450 millones de píes cúbicos de gas, un crecimiento de 245% en diez años. También gracias a dichas inversiones Pemex ha localizado prometedores mantos en aguas profundas en el Golfo de México.

Lo que sí es cierto es que la inversión en Pemex durante el último gobierno del PRI – Ernesto Zedillo- fue magra: sólo 29 mil millones de dólares en todo el sexenio 1994-2000.

Segunda mentira: El fisco – la Secretaría de Hacienda – ha exprimido a Pemex; otras petroleras nacionales, como Petrobras en Brasil, no pagan tantos impuestos.

La realidad: Todas las compañías petroleras del mundo pagan altos impuestos a los gobiernos por la extracción de energéticos. Específicamente, Petrobras en 2007 pagó “impuestos de producción” por 60.3% del valor de cada barril de petróleo o equivalente al gobierno brasileño (ver informe anual de Petrobras: El costo promedio de “lifting” sin impuestos en 2007 fue de 7.70 dólares; con “impuestos de producción” fue de 19.39 dólares).

La principal diferencia entre Pemex y Petrobras – que también es controlada por el Estado- es que la brasileña sí es una empresa pública cuyas acciones se cotizan en los mercados internacionales, con ejemplares prácticas de gobierno corporativo, que no tiene restricciones para asociarse con otras petroleras y empresas de servicios para explorar y explotar yacimientos en Brasil y en todo el mundo. Pemex ni siquiera es jurídicamente una empresa sino un organismo público descentralizado que está sujeto a inflexibles y absurdas restricciones para establecer asociaciones – por ejemplo, contratos de riesgo – con empresas privadas nacionales o extranjeras.

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