miércoles, 29 de julio de 2009

Pronostica Banxico que el PIB caerá entre 6.5% y 7.5% durante 2009

Junto con su informe trimestral sobre inflación el Banco de México actualizó sus pronósticos macroeconómicos para 2009 y 2010:

PIB 2009: Entre -6.5% y -7.5%
PIB 2010: Entre 2.5% y 3.5%

Variación anual empleos formales 2009: Entre 635 mil y 735 mil asegurados menos en el IMSS.
Variación anual empleos formales 2010: Entre 200 mil y 300 mil empleos formales (recuperación respecto de 2009).

Déficit de cuenta corriente al cierre de 2009: 1.5 por ciento del PIB.
Déficit de cuenta corriente al cierre de 2010: 1.7 por ciento del PIB.

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miércoles, 22 de julio de 2009

Disminuyen el desempleo y la subocupación

Durante el mes pasado, junio, el desempleo abierto en México fue de 5.17 por ciento de la población económicamente activa (contra 5.31 por ciento en mayo), mientras que el porcentaje de población subocupada, respecto del total de la población empleada, fue de 8.87 por ciento (contra 13.17 por ciento en el mes de mayo).

Son los resultados, para el mes de junio, de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) dados a conocer hace unos minutos por el INEGI.

(Hacer clic en la gráfica para ampliarla)



Ah, y le guardamos este "vaticinio" a Enrique Quintana para las cifras de empleo de julio, si tiene razón se lo reconoceremos, pero si no le vamos a recordar sus palabras en su columna de hoy en "Reforma" que fueron:

"Algunos lectores nos han criticado por no festejar las buenas noticias que el gobierno ha dado últimamente, como el incremento del empleo formal en junio. En este espacio, hemos tratado de mantener la ecuanimidad y claramente se percibe que ese aumento no es signo de un cambio de tendencia, sino un fenómeno estacional, como se va a constatar cuando se den las cifras de julio."

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martes, 14 de julio de 2009

Los dos mitos de Casar

Hoy en "Reforma" María Amparo Casar (ver su ficha biográfica) comunica a sus lectores el descubrimiento de dos "mitos" acerca de las consecuencias que tendrán los resultados de las recientes elecciones.

El primer "mito mayor" - dice- es la creencia de que la población percibirá al PRI como responsable del curso que siga el país, dado que ahora tendrá la mayoría en la Cámara de Diputados. No será así, dice la socióloga, porque México es un "país presidencialista" y "el buen o mal desempeño se le carga siempre al Presidente". Traducción: Los mexicanos son tan ignorantes y crédulos que si mañana hay un terremoto culparán al Presidente o que si pasado mañana la Cámara de Diputados aprueba un presupuesto notoriamente irresponsable y carente de funcionalidad, culpará de ello al Presidente.

El segundo mito - prosigue Casar- es que los políticos del PRI actuarán racionalmente. No será así, ¿por qué? Porque lo dice María Amparo basada en ejemplos (actuación de los legisladores del PAN en 1997 y actuación de los legisladores del PRI desde el año 2000) de Cámaras de Diputados en las que ningún partido tenía mayoría simple..., es decir: basada en escenarios sustancialmente distintos al que tendremos a partir del primer día de septiembre próximo.

¿Mi opinión? Le faltó al sesudo "análisis" de Casar citar un tercer mito: Los "expertos" saben por conocimiento infuso lo que nos depara el porvenir.

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jueves, 25 de junio de 2009

Indicadores no concluyentes y reivindicación de la escuela austriaca

Todos los días, ya sea que se trate de la economía de Estados Unidos, ya sea que se trate de la economía mexicana o de la economía mundial, recibimos una mezcla de señales que lo mismo sirven para alimentar el pesimismo más sombrío que para alentar las expectativas de una pronta recuperación.

Tomemos el día de hoy el caso de los indicadores más recientes acerca de la actividad económica en Estados Unidos. Hoy, muy temprano, el Departamento de Comercio difundió las cifras revisadas para el PIB del primer trimestre en ese país: una contracción de 5.5 por ciento, que es "mejor" que la estimación previa, también del Departamento de Comercio, que era de una contracción de 5.7 por ciento y "mejor" que la estrepitosa caída de 6.3 por ciento del último trimestre de 2008 - la peor desde 1982.

Pero queda claro, aun cuando haya sido ligeramente "menos mala" que lo previsto, que estamos ante una cifra desalentadora. Y además estamos viendo las cosas con el espejo retrovisor: Esta contracción de 5.5 por ciento NO está sucediendo ahora, ¡fue lo que pasó en los tres primeros meses del año, y ya estamos por empezar, casi, la segunda mitad de 2009! En el entorno actual este dato "fresco" ya es viejo.

Las cosas no son más concluyentes, empero, si nos referimos a cifras más "nuevas", como las solicitudes de seguro de desempleo. En la última semana fueron, según el Departamento del Trabajo, 15 mil solicitudes más que una semana antes, para llegar a 627 mil. Un dato para abonar el terreno de los pesimistas.

Sin embargo, también hay cifras recientes para sostener las esperanzas en el campo de los optimistas, por ejemplo: el sorpresivo incremento de las órdenes de compra de bienes de consumo duradero durante mayo, por no hablar de los signos de estabilización de los precios, aquí y allá, en el mercado de la vivienda.

Los indicadores, en resumen, no son concluyentes. Cuidado, pues, con las previsiones instantáneas que todos nos vemos tentados, impelidos diría yo, a hacer.

Lo poco que sí podemos saber: 1. La recuperación será lenta, gradual, y no estará exenta de titubeos y contramarchas. 2. La recuperación será desigual en términos de países y de sectores de actividad, 3. En el horizonte ya se ven otros nubarrones preocupantes que no tienen su origen en la recesión, sino en los desesperados esfuerzos para combatirla mediante la expansión monetaria y la expansión fiscal.

En mi opinión, este último punto - un futuro de tremendas presiones inflacionarias en el mundo - es el más atemorizante y el punto acerca del cual podemos tener mayor certeza. El miedo a la recesión - una constante de la actuación de políticos y gobiernos - nos está costando, otra vez, muy caro.

Al final estamos viviendo, de forma trágica, la reivindicación de Hayek, y de la escuela austriaca en general, por encima de Keynes, por supuesto, y hasta de Friedman y los monetaristas. Pero eso merece otro comentario en el futuro próximo.

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jueves, 28 de mayo de 2009

Indicadores "mixtos" en la economía de Estados Unidos

1. Las solicitudes para obtener beneficios por desempleo del último mes dadas a conocer hoy fueron 623 mil. El mercado y los expertos esperaban 635 mil y el resultado previo había sido de 636 mil. Pinta muy bien...

2. Las ventas de casas nuevas durante abril fueron 352 mil. El mercado y los expertos pronosticaban que serían 360 mil. Aunque en abril se vendieron mil casas nuevas más que en marzo (351 mil), el resultado se quedó corto. Faltan, al parecer, nuevos ajustes de precios a la baja en el mercado de vivienda para que los potenciales compradores de remates y gangas se animen. Todavía, pues, no llegamos al piso definitivo en los precios.

3. En cambio, luce muy alentador el crecimiento del índice de pedidos de bienes duraderos durante abril - dado a conocer hoy- que fue de 1.9 por ciento, tanto frente al mal resultado del mes previo (menos 2.1 por ciento), como frente al pronóstico que era de un crecimiento de sólo 0.4 por ciento.

4. Como ya se dijo desde ayer, alrededor del 75% de los economistas profesionales que encuesta en Estados Unidos la NABE pronostican que la contracción de la demanda terminará en el tercer trimestre de este año (casi "a la vuelta de la esquina") y nadie de los especialistas consultados ubica la recesión más allá del primer trimestre de 2010.

Perspectiva para México: I. Los pronósticos oficiales de la SHCP parecen pues en línea con lo que está detectándose en Estados Unidos. Me parece que muchas de las "quejas" y "criticas" al gobierno de México que aparecen en los medios están fuertemente sesgadas por el interés de obtener más "apoyos" gubernamentales ("rueda que chilla, le ponen aceite") y por la malhadada politización electoral de los partidos políticos que TODO, desde las gripas hasta las detenciones de presuntos cómplices del crimen organizado, lo contaminan.

II. En los negocios y en la vida, lo importante es llegar a tiempo. Los que más rápido podrán beneficiarse de la recuperación - que no será espectacular, pero sí firme- son los que ya están trabajando pensando en las oportunidades que vienen, en lugar de sentarse a llorar por una crisis que los tomó desprevenidos por estar mal informados y distraídos en minucias...

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miércoles, 27 de mayo de 2009

¿Cómo empezó esto? (VI)

El 29 de diciembre de 2007 un muy buen amigo y excelente economista corrigió con gran cordialidad y por escrito el optimismo que yo había manifestado apenas el día anterior (¡día de los santos inocentes!). Estas fueron sus palabras, para el registro de esta crisis:

“Creo que puedes pecar de optimista. Nadie tiene la bola de cristal, pero me temo que la que intentamos usar en esta ocasión está más empañada que nunca. No hemos podido apreciar aún la magnitud y duración de esta crisis pero mi impresión es que se va a agudizar y a extender geográficamente, particularmente hacia nuestro país.
“Es cierto que la depreciación del dólar nos ayuda y que la economía de Estados Unidos ha mostrado una fortaleza sorprendente. Eso nos hace desear y pensar que esta ocasión puede ser distinta la influencia de una crisis hipotecaria-financiera.
“También ayuda el exceso de recursos en manos de los países exportadores de petróleo. Sin embargo, una contracción mundial del crédito no es algo que podamos descartar. Si esto sucede sus efectos pueden ser devastadores.
“Parte del problema para evaluar apropiadamente la magnitud del problema que vivimos es que nadie conoce la magnitud de la debilidad financiera de las instituciones bancarias ni del colapso relacionado que se vendrá en la situación de los deudores. El problema de la solvencia de las aseguradoras de crédito por ejemplo, el verdadero nivel de riesgo de créditos mal calificados, etc.
“Cada día nos trae una sorpresa desagradable de enorme magnitud y el alud de malas noticias parece imparable.
“Sin embargo, estoy de acuerdo contigo en que México podría salir airoso de este trance. Para eso sin embargo hacen falta reformas que aumenten la productividad. Y ese renglón todavía no se ha tocado, o, más bien, hemos dado unos pasos hacia atrás en aspectos críticos relacionados con una mayor productividad.”


A toro pasado, sabemos que se cumplió el peor escenario previsto por mi amigo. Mañana desglosaré cada elemento de su atinado pronóstico. Desde luego, en esos días, ¡diciembre de 2007!, esos asuntos ni siquiera merecían la atención de los “perspicaces” – es ironía – editores en la mayoría de los medios de comunicación. Con todo hay que admitir que, desde entonces, el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Hacienda, introdujo un fuerte componente contra-cíclico en el proyecto de Presupuesto de Egresos para mitigar lo que podría venir.

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martes, 19 de mayo de 2009

Los doctorcitos, otra vez atrasados

Los mismos personajes sabelotodo que en julio de 2008 profetizaban que para el fin de ese año veríamos precios de $200 dólares el barril de petróleo, hoy se empiezan a enterar de que hay una fuerte contracción de la demanda en el mundo – recesión- y profetizan que, para el caso de México, esta caída será peor que la debacle de 1995.

Estos doctorcitos – que lo mismo opinan sobre derecho canónico que acerca de la genética del manatí – tienen la costumbre de llegar tarde.

La crisis recesiva global (a ver si se ya se enteran) adquirió su peor cariz a partir del 15 de septiembre de 2008, no ayer. Y la misma crisis tuvo un claro punto de inflexión, para bien, a mediados de marzo de 2009 cuando por fin se vio claro cómo podría funcionar el plan de subasta de activos tóxicos de las instituciones financieras.

El retraso noticioso de los profetas locales en los medios viene a ser de unos seis meses… en el mejor de los casos.

En realidad es tranquilizador que los doctorcitos hagan hoy vaticinios tan sombríos. Dado su pobrísimo porcentaje de aciertos lo más probable, entonces, es que lo peor de la crisis global ya haya pasado o esté a punto de pasar.

Por supuesto, todavía veremos cifras muy malas, porque, amén del episodio de la influenza que frenó temporalmente el cambio de tendencia a nivel local, las cifras que conocemos hoy – digamos las de la producción industrial del primer trimestre de 2009- se refieren a lo que ya pasó; no a lo que va a suceder. Son resultados, doctorcitos, no pronósticos.

También se cosechan algunas cifras positivas justo ahí donde se originó la crisis: el sector de la vivienda en los Estados Unidos. El índice de “sentimiento de confianza” de los constructores de vivienda mejoró y llegó a su registro más alto de los últimos ocho meses. Los mercados bursátiles tomaron nota y subieron. Aun así, el índice está aún muy lejos de su pico más alto alcanzado en junio de 2005. Lo que se consigna es el cambio de tendencia, no el fin de la crisis.

En 1929 se decía que si el encargado del ascensor te recomendaba comprar acciones era señal para vender de inmediato.

Lo que no sucedía en aquellos tiempos es que los encargados del ascensor fuesen también doctorcitos de opinión en los periódicos, en radio y en televisión. ¿Subimos o bajamos?

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jueves, 14 de mayo de 2009

El enigma de la recuperación

La econometría es una herramienta más en la lucha de los economistas por entender la realidad de la que se ocupan – que no es otra que discernir cuáles asignaciones de recursos resultan más o menos eficientes, entre varias opciones, para enfrentar la escasez- e incluso, para algunos optimistas incorregibles, la econometría podría ser útil para elaborar pronósticos acertados.

Esto último es mero abuso de la econometría. Es ponerle numeritos a los horóscopos. Una variante del “wishful thinking”, ensoñación que el diccionario Webster describe así: the attribution of reality to what one wishes to be true or the tenuous justification of what one wants to believe

Hay indicios de que los mercados mundiales creen que lo peor del golpe recesivo ya pasó. Los mercados – que no son otra cosa que personas de carne y hueso arriesgando recursos propios- suelen ser más acertados que los econometristas de laboratorio y mucho más certeros que los profetas interesados en que la realidad se ajuste a sus cartabones ideológicos.

La economía, comparada con otras ciencias, tiene pocas certezas que ofrecer. En el terreno de las disciplinas que estudian la conducta humana, con el auxilio de herramientas matemáticas y a través de métodos más o menos experimentales, terreno al que pertenece la economía, el principio de incertidumbre del físico Werner Heisenberger (enunciado en 1927) se vuelve algo así como el principio de lo incognoscible.

Sabemos que habrá recuperación, sospechamos, gracias a los mercados y a un puñado de indicadores – digamos la venta de nuevas casas en Estados Unidos –, que ya se “tocó piso” o casi, pero no sabemos mucho más. Ponerle numeritos a esas u otras conjeturas podrá ser, en todo caso, un juego divertido o una estratagema para defender o atacar a tal o cual gobierno, a tal o cual ideología, a tal o cual creencia, pero nada tiene que ver con la ciencia.

Mucho menos hemos logrado, en economía, dilucidar con exactitud la cadena de causas y efectos detrás de las recuperaciones.

Cuando se verifique el repunte de la actividad económica en Estados Unidos no sabremos a ciencia cierta si fue por las carretadas de dinero público o porque alguien atinó a las palabras que hicieron recobrar la confianza o simplemente porque millones de personas siguieron trabajando, se ajustaron el cinturón, aceptaron pérdidas y se levantaron…

Es la “ciencia” de muchos enigmas no resueltos. Por lo pronto, hay indicios de recuperación y la mayor parte de las carretadas de dinero público aún no se ejercen…Tal vez lo más honesto sería ahorrarle todo ese dinero a los sufridos contribuyentes.

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martes, 8 de julio de 2008

¿Se desinflará la burbuja petrolera?

Después de los juegos olímpicos, 25 de agosto, China disminuiría fuerte su demanda de petróleo, mientras que después de las elecciones, 5 de noviembre, la Reserva Federal iniciaría una serie de alzas a las tasas de interés. ¿Veremos antes del fin de año los precios del petróleo debajo de los $100 dólares el barril?

La bola de cristal podría estarse desempañando.

Si usted tuviese hoy que pronosticar el precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación para 2009, ¿lo pondría arriba de $75 dólares? Yo no lo haría. Tal vez el jueves pasado, cuando la mezcla mexicana alcanzó un precio de $131 dólares por barril, vimos el "pico" histórico del actual "rally" de precios.

Indicios:

1. Aun ante la inminencia de los juegos olímpicos China disminuyó los subsidios a la gasolina lo que se tradujo en un aumento de 18% en el precio a los consumidores. Lo más probable es que el gobierno chino, una vez concluidos los juegos, el 25 de agosto, tome más medidas para disminuir la demanda china por petróleo.

2. Arabia Saudita, el principal productor en el mundo, no está cómodo con los altos precios de hoy – teme que el ajuste a la baja no sólo sea brusco, sino que marque una tendencia definitiva – y puede seguir incrementando su oferta de crudo.

3. La Reserva Federal ya no disminuirá más las tasas de interés; la inflación está pesando más que el miedo a la recesión. Después de las elecciones – el martes 4 de noviembre – la Reserva Federal deberá seguir los pasos del Banco Central Europeo y subir las tasas.

China consume anualmente un barril de petróleo por persona (hablamos de una población de 1,300 millones de personas), Estados Unidos consume 25 barriles de petróleo al año por persona (hablamos de una población de 300 millones). Una caída de 10% en la demanda de China y Estados Unidos se traduciría en un excedente de 2.5 millones de barriles diarios, y si además Estados Unidos pone en el mercado una porción de su reserva estratégica, mientras Arabia Saudita incrementa su producción e Irak hace lo propio, se alinea todo para configurar una baja fuerte en los precios del crudo.

En todo caso, un factor clave será lo que suceda con las tasas de interés después del 4 de noviembre.

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lunes, 14 de abril de 2008

Déficit fiscal: Lecciones de un gran error

La velocidad a la que se deterioró el balance fiscal de los Estados Unidos, y la magnitud del daño, apenas George W. Bush inició su primer periodo, nos recuerdan que ante la afición de los políticos a derrochar el dinero ajeno ningún conservadurismo fiscal es exagerado.

Todos se equivocaron – nos equivocamos- pensando, en los meses finales de la presidencia de Bill Clinton, que los crecientes superávit en el balance fiscal de los Estados Unión habían llegado para quedarse por muchísimos años.

Todos. Los economistas de la Casa Blanca, los del Departamento del Tesoro, los del Congreso, los de la Reserva Federal (empezando por su entonces presidente Alan Greenspan), los economistas de los bancos de inversión, los de las casas de bolsa, los de las calificadoras de valores, los de los organismos multilaterales…

En su reciente libro, The age of turbulence, Alan Greenspan muestra honestidad intelectual al reconocer este histórico error, tanto de juicio político como de confianza indebida en las herramientas de pronóstico econométrico (que, una y otra vez, fallan miserablemente).

(Nota: Si usted no ha leído el libro y desea hacerlo le aconsejo que no lo haga en la muy mala traducción al español, sino en la edición original en inglés).

A toro pasado, Greenspan ofrece algunas explicaciones para el error: subestimación del efecto fiscal negativo que tendría la desaceleración de la economía, subestimación de la caída de ingresos tributarios, consecuente al estallido de la burbuja especulativa en los mercados de valores (millones de estadounidenses habían estado pagando más impuestos por ganancias en bolsa que, de pronto, se esfumaron), además de un abrumador error "técnico" – eufemismo de "inexplicable"- en los pronósticos de ingresos fiscales por casi 200 mil millones de dólares, y, sobre todo, subestimación de la irrefrenable tendencia a gastar sin medida el dinero de los contribuyentes que manifiestan los políticos; en esto, el equipo de Bush gana varios campeonatos, junto con la mayoría de los miembros del Congreso. Por cierto: Uno de los pocos conservadores fiscales a ultranza en ese periodo fue el senador John Mc Cain, opuesto a las rebajas de impuestos promovidas por Bush y a multitud de programas de gasto dispendioso empujados por otros congresistas.

En tierra de políticos electoreros - ¿cuál no lo es?- la salud de las finanzas públicas siempre está en riesgo.

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martes, 4 de diciembre de 2007

Las paradojas del dólar

Si el dólar es hoy más barato que ayer, significa que los bienes que vende Estados Unidos son hoy más baratos en términos relativos. Significa, por tanto, que la "debilidad" del dólar estimula la economía de Estados Unidos y actúa como una barrera más o menos eficaz contra los amagos recesivos.

Pese a sus bravatas, el mamarracho Hugo Chávez le seguirá vendiendo a Estados Unidos el petróleo venezolano y lo seguirá tasando y cobrando en dólares. Pese a tanta tontería que se dice por ahí, ni China, ni Japón tienen la menor intención de cambiar sus reservas de dólares a euros o a otra moneda.

La moneda cumple tres funciones: 1. Es unidad de cuenta, 2. Es medio de cambio y 3. Es almacén de valor. En términos relativos el dólar se ha debilitado en los últimos años como almacén de valor, pero mantiene su hegemonía indiscutible como unidad de cuenta y como medio de intercambio: El maíz, el jugo de naranja, el petróleo, el cobre, el trigo, el oro, la plata, las deudas de los gobiernos, la riqueza de los individuos, el valor de las empresas globales, los grandes contratos internacionales y muchísimas cosas más se siguen cotizando en dólares, se cuentan en dólares, se intercambian en dólares.

Y así seguirá siendo, al menos en el futuro previsible, porque a nadie le conviene cambiar toda la contabilidad internacional de golpe, con el inmenso riesgo de perder mucho en ese mero "cambio contable".

Es un hecho que el dólar ha perdido mucho terreno como almacén de valor. En sólo dos años, 2 de diciembre de 2007 contra 2 de diciembre de 2005, por ejemplo, el euro se apreció 25 por ciento. No es la primera vez que el dólar sufre una severa y prolongada depreciación: sucedió en 1977-79, 1985-88 y 1993-95, como recuerda la más reciente edición de The Economist, y el dólar siguió siendo, no obstante, la divisa preferida de los bancos centrales para sus reservas.

Para un país cambiar hoy sus reservas de dólares a euros implicaría vender un activo "barato" para comprar un activo "caro". Gana el que vende con los precios al alza, no a la baja. ¿Vender barato para comprar caro? Ese desatroso negocio no lo harán ni China, ni Japón, ni ningún país sensato.

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lunes, 6 de agosto de 2007

¿Un “apretoncito” en los mercados?

A diferencia de muchos comentaristas, aficionados o profesionales, el semanario británico “The Economist” considera bastante saludable lo que está sucediendo en los mercados financieros: Se trata, consideran los editores, de un oportuno “apretoncito” después de una temporada de crédito excesivamente barato.

Pocas cosas tan fáciles como equivocarse al hacer pronósticos respecto de los mercados financieros mundiales. Además de las dificultades inherentes a la tarea de predecir el comportamiento de cientos de miles de inversionistas – que, a su vez, observan obsesivamente cualquier indicio sobre las percepciones y el comportamiento de millones de consumidores, libres y sujetos a la influencia de miles de variables, la mayoría de las cuales no conocemos-, no solemos tener suficientemente fría la cabeza como para no sucumbir a los deseos disfrazados de intuiciones.

Así, si estamos metidos hasta el cuello en inversiones arriesgadas pero tentadoras queremos creer que no pasa nada; por el contrario si abrigamos alguna secreta fascinación por los desastres y las crisis – especialmente si esos desastres se ceban, por ejemplo, sobre la arrogante economía estadounidense- tenderemos a los pronósticos sombríos.

Ayer, por ejemplo, alguien señalaba que el factor último detrás de las turbulencias en los mercados es la fragilidad estructural de la economía estadounidense y pronosticaba – tal vez confundiendo los deseos con las percepciones- que esto podría terminar con la hegemonía del dólar en el planeta. El problema con esta hipótesis no son tanto sus premisas acerca del sobreendeudamiento de Estados Unidos y de los estadounidenses, que son acertadas, sino la presunción de que alguien – un país, un grupo de países o un poderosísimo inversionista- tendrá los arrestos suficientes como para matar a la gallina de los huevos de oro matándose a sí mismo. No le encuentro la lógica a que, por ejemplo, un país o un inversionista, que inevitablemente poseen la mayoría de sus activos financieros en instrumentos atados al dólar, esté dispuesto a patrocinar una corrida en contra de esa divisa, para darle un calambre simbólico al gigante, al mismo tiempo que se arruina a sí mismo irremisiblemente.

Más sensata me suena la opinión de los editores de “The Economist” quienes desmenuzan objetivamente los factores de un posible riesgo sistémico y encuentran, al final, que esto podría ser tan sólo un saludable ajuste, para recordarle al mercado que todo tiene un precio, también el crédito.

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