martes, 24 de noviembre de 2009

¿A quién beneficia una moneda china débil?

En lo inmediato, a mí y a millones de consumidores en todo el mundo, incluidos desde luego los consumidores en Estados Unidos.
¿A quién perjudica? A millones de chinos, cuyos salarios tienen menos poder adquisitivo y para quienes los bienes importados se encarecen.
También perjudica a exportadores estadounidenses que, conjeturan, podrían vender más a China y/o tendrían menos competencia de las mercaderías chinas en Estados Unidos y en otros mercados (ojo, escribí: conjeturan, habría que ver si de veras son competitivos al margen del tipo de cambio).
Estas claras consideraciones, que no suelen hacerse en los análisis al uso que tienden a ser mercantilistas y no partidarios del comercio libre, llevan a Gary Becker (de rodillas, por favor, que es Premio Nóbel, je, je, je) a concluir que Barack Obama y Hu Jintao, cada cual, actúan y hablan no como les correspondería si defendiesen los intereses de los consumidores de sus respectivos países, sino como si Hu Jintao fuese el Presidente de los Estados Unidos y Barack Obama el máximo jerarca del Partido Comunista Chino. Puede leerse el interesante análisis de Becker pinchando AQUí.
Otro caso para recordar la sabiduría de Frederic Bastiat: Lo que se ve y lo que no se ve, ensayo maravilloso que puede leerse pinchando en ESTE OTRO SITIO.

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miércoles, 8 de julio de 2009

El G-8 se pone más cauto

Reunidos en L'Aquila, Italia, justo donde un fuerte terremoto dejó en abril pasado una estela de destrucción y muerte, (pinchar aquí para ver fotos de The Boston Globe) los líderes del G-8 se mostraron especialmente cautos acerca de la futura salida de la calamidad global (vulgo: recesión).

Ángela Merkel, la primer ministro de Alemania, describió bien este tono de cauteloso optimismo: "Todos compartimos la visión de que la salida de la crisis será un largo camino. Con suerte, podemos decir que ya tocamos el fondo".

El G-8 son, digamos, las siete economías más industralizadas de Occidente más Rusia.

Por cierto, la brutal represión de musulmanes en la región de Xianjiang, China, frustró la negociación prevista para convencer a los gobiernos de China e India de colaborar más activamente en el combate al cambio climático, ya que Hu Jintao, el presidente chino, salió volando de regreso - literalmente- para atender la crisis doméstica y, también con suerte, calmar las aguas después de la matanza.

Como suele suceder el asunto de los excesos represivos del gobierno chino NO se trató oficialmente en la cumbre del G-8.

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viernes, 20 de marzo de 2009

La solución de la crisis, ¿está en chino?

Con su proverbial perspicacia el semanario británico The Economist (en su edición más reciente, que empezó a circular ayer) pone a China como pieza decisiva sobre el tablero de juego de esta crisis global.

En su articulo de portada se pregunta si estamos entrando a una nueva era bipolar con Estados Unidos y China como protagonistas y si la inminente reunión del grupo de los 20 (G-20) en Londres no debería llamarse mas bien reunión del G-2.
El propio semanario descarta, líneas después, esta inquietante hipótesis recordando que, a pesar de todo, China sigue siendo un país extremadamente pobre…, aunque clave para encontrarle una solución de largo plazo a esta calamidad global.

En noviembre pasado se cumplieron 30 años del gran viraje chino hacia una versión de economía de mercado, aunque sin mecanismos democráticos de gobierno y de deliberación de los asuntos públicos. Como escribí en enero de 2008 el camino hacia la economía de mercado en China ha sido sinuoso y ha avanzado mediante el método de ensayo y error. Los resultados han sido exitosos, lo que demuestra otra vez la superioridad de los mecanismos de libre mercado sobre los modelos intervencionistas; una lección que algunos pretenden borrar contando una historia mentirosa de la crisis actual.

Hoy día estamos presenciando, en el antiquísimo debate entre liberalismo económico e intervencionismo estatal, episodios insólitos: Hu Jintao hace el elogio de Adam Smith en la reunión anual de Davos Suiza o Wen Jiabao pide a los Estados Unidos un poco más de responsabilidad monetaria y fiscal.

Más que la crisis en sí lo que parece perturbar gravemente a los integrantes del gobierno chino son las extrañas respuestas de los gobiernos de las grandes potencias occidentales (digamos, Estados Unidos) ante este episodio recesivo. Se ve que los chinos estudiaron concienzudamente el liberalismo económico y lo aceptaron en lo esencial; ahora no comprenden – y tienen toda la razón – el temperamento veleidoso de los políticos de Occidente quienes, ante la crisis, se apresuran a olvidar esos principios o, peor aun, culpan al libre mercado de un desastre que, bien visto, tiene su origen en el abandono del liberalismo económico.

Tal vez sea un espejismo hablar de un nuevo mundo bipolar con Estados Unidos y China como protagonistas. Pero China tiene un peso mayúsculo en este tablero de juego y mucho ayudaría para superar esta crisis (y mucho lo agradecería el gobierno chino) que en Occidente nos mostrásemos un poco más coherentes con los principios liberales.

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lunes, 17 de noviembre de 2008

Hu Jintao y el futuro de la economía mundial

No hay que perder de vista a China en medio de esta crisis financiera global. Su estrategia es inteligente y sin aspavientos. Hu Jintao, el Presidente chino, sabe que el mundo necesita de ellos.

Esta crisis es una magnífica oportunidad para estudiar chino. En serio.

Uno de los personajes más relevantes en la reunión del G-20 en Washington estaba unas horas después en La Habana visitando a Raúl Castro. Se llama Hu Jintao, es el presidente de China, es líder del partido comunista, tiene 66 años, es ingeniero y es un “caballero” en el sentido que los chinos suelen dar al término: de trato suave y de bajo perfil.

Pero tratándose de decisiones cruciales para salvaguardar al partido comunista chino Hu Jintao es inflexible y no hace concesiones. Pregunten en el Tíbet, si no.

“Las economías emergentes y en desarrollo deben tener una mayor voz y representación en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial” fue una de las tantas conclusiones de la reunión del G-20, pero para China no fue una declaración retórica. Aportará dos millones de millones (“trillions” en inglés) de dólares para fortalecer el fondo de estabilización del FMI; no lo hará a cambio de nada, sino de un mayor protagonismo en el rediseño del sistema financiero global.

Días antes, y como preámbulo a la reunión en Washington, el gobierno chino anunció un impresionante paquete de estímulos fiscales de 586 mil millones de dólares para la construcción de infraestructura en China, con el fin de mantener elevado el crecimiento económico, disminuir desigualdades regionales y sostener la demanda global por maquinaria, y “commodities”. Sin empacho, el primer ministro chino, Wen Jiabao, calificó el paquete como “la mayor contribución china al mundo” en el umbral de una recesión severa y prolongada.

De alguna forma, la estrategia china marcó la pauta del mensaje conjunto de los países en desarrollo durante la reunión en Washington: En las economías emergentes está la clave para mantener la demanda global con aliento, no cometamos el error de incurrir en el proteccionismo durante esta crisis, fomentemos el comercio global, rediseñemos las instituciones financieras multilaterales dándoles más atribuciones y recursos, pero también dándole a las economías en desarrollo una mayor presencia efectiva.

Tal vez Barack Obama debe empezar a tomar clases de chino. Podrá ser una instrucción muy útil para su próximo trabajo.

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