martes, 24 de noviembre de 2009

¿A quién beneficia una moneda china débil?

En lo inmediato, a mí y a millones de consumidores en todo el mundo, incluidos desde luego los consumidores en Estados Unidos.
¿A quién perjudica? A millones de chinos, cuyos salarios tienen menos poder adquisitivo y para quienes los bienes importados se encarecen.
También perjudica a exportadores estadounidenses que, conjeturan, podrían vender más a China y/o tendrían menos competencia de las mercaderías chinas en Estados Unidos y en otros mercados (ojo, escribí: conjeturan, habría que ver si de veras son competitivos al margen del tipo de cambio).
Estas claras consideraciones, que no suelen hacerse en los análisis al uso que tienden a ser mercantilistas y no partidarios del comercio libre, llevan a Gary Becker (de rodillas, por favor, que es Premio Nóbel, je, je, je) a concluir que Barack Obama y Hu Jintao, cada cual, actúan y hablan no como les correspondería si defendiesen los intereses de los consumidores de sus respectivos países, sino como si Hu Jintao fuese el Presidente de los Estados Unidos y Barack Obama el máximo jerarca del Partido Comunista Chino. Puede leerse el interesante análisis de Becker pinchando AQUí.
Otro caso para recordar la sabiduría de Frederic Bastiat: Lo que se ve y lo que no se ve, ensayo maravilloso que puede leerse pinchando en ESTE OTRO SITIO.

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jueves, 25 de junio de 2009

¿Volver a la "normalidad"? No antes de febrero de 2010

La Reserva Federal acordó con otros 13 bancos centrales (inlcuido el Banco de México) alargar la vigencia del mecanismo recíproco y temporal de intercambio de divisas (conocido como líneas "swap") hasta el primer día de febrero de 2010.

Cronología:
Cuando se estableció el mecanismo de intercambio a finales de octubre de 2008 se acordó que estaría vigente hasta el 30 de abril de 2009.
Pero, a la vista de la incertidumbre persistente en los mercados, el 3 de febrero de 2009 se decidió extender por seis meses más, hasta el 30 de octubre de 2009.
Hoy los bancos centrales y la Reserva Federal se dan un nuevo plazo para ver la vuelta de la "normalidad" en el sistema monetario mundial y prolongan la vigencia del mecanismo hasta febrero de 2010.

Lectura:
Persiste el nerviosismo y la incertidumbre sobre las condiciones de estabilidad del sistema monetario mundial y, específicamente, sobre el riesgo de una falta temporal de dólares, en determinado momento, en uno o más países, lo que ocasionaría una crisis de balanza de pagos y posiblemente estampidas que alterarían más aún a los mercados. Los banqueros centrales, en todo caso, prefieren ser cautelosos.

¿Vuelta a la normalidad? No antes de febrero de 2010...o más tarde. Ya veremos.

Los bancos centrales que acordaron esta extensión de las líneas "swap" con la Reserva Federal de Estados Unidos son: Australia, Brasil, Canadá, Corea, Dinamarca, Inglaterra, México, Noruega, Nueva Zelanda, Singapur (Autoridad Monetaria de Singapur), Suecia, Suiza y Unión Europea (Banco Central Europeo). Japón decidirá si también extiende el plazo de la línea "swap" en su próxima reunión de política monetaria.

La línea de intercambio de divisas con el Banco de México es hasta por 30 mil millones de dólares.

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martes, 24 de marzo de 2009

China, sus motivos y el dólar

Ahora fue el gobernador del banco central de China, Zhou Xiaochuan, el encargado de enviar el mensaje a los Estados Unidos. Bajo el ropaje de un ensayo académico el banquero central chino propone una idea perturbadora e irrealizable en el corto plazo, pero que no deja de tener engañosos atractivos: Que el dólar deje de ser la moneda mundial de reserva (ninguna autoridad mundial ha decretado que el dólar lo sea, pero así es de hecho) y que se establezca una nueva moneda mundial de reserva administrada y emitida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que, por lo tanto, no sea la divisa nacional de nadie.

La propuesta es irrealizable, al menos en el corto plazo, y desaconsejable; a pesar de que podría parecer que una moneda internacional de reserva, digamos los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, obligaría a todos los países, empezando por Estados Unidos, a una mayor responsabilidad fiscal. Desaconsejable, entre otras razones, porque supondría convertir al FMI en un súper-banco central mundial, con un poder inmenso y temible. Muy peligroso. Pero además irrealizable porque la experiencia histórica nos ha mostrado que, más allá de los deseos de los voluntariosos políticos y gobernantes, son los mercados los que acaban eligiendo la moneda que mejor les acomoda como moneda de reserva, que no necesariamente ni en todo momento –¡atención!- es la moneda de mejor calidad, sino la más fácilmente comerciable que, a veces y por la misma razón, puede ser la moneda más mala, que es la que todos preferimos usar para pagar deudas y mercancías, en lugar de atesorarla.


En realidad ése es el grave problema de China en estos momentos: Atesoró en una moneda que podría haber sido la equivocada; y esa, ¡ay!, es la ventaja de Estados Unidos: Se endeudaron a lo bestia en la moneda que ellos mismos emiten.

Ni el gobierno chino, ni el gobernador de su banco central, parecer estar proponiendo en serio esa nueva arquitectura para el sistema financiero del mundo. Expresan su preocupación ante la eventualidad de que el gobierno de Barack Obama intente una depreciación rápida del dólar – mediante el despilfarro fiscal- para amortizar de forma acelerada y tramposa sus deudas (el sueño de todo “barzonista”). Es la natural preocupación del acreedor cuando ve que su deudor es adicto al derroche.

Preocupación legítima, respecto de la cual el gobierno de China no puede hacer mucho más que quejarse. ¿A dónde moverá sus reservas?, ¿al Rand sudafricano?

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jueves, 23 de octubre de 2008

Recobrar la libre flotación, pero ¿cuál?

Tal vez hoy sea el momento oportuno para que la Comisión de Cambios, que preside la Secretaría de Hacienda, reconozca que fue un error intervenir en el mercado mediante las subastas extraordinarias de divisas.

A la distancia de sólo unos cuantos días parece haber sido una mala idea y un mal cálculo la decisión de la Comisión de Cambios de intervenir para frenar una depreciación del peso dictada por condiciones reales de los mercados y de la economía.

Hasta ese día aciago el sistema de libre flotación del peso frente al dólar funcionó sin intervenciones discrecionales de la siguiente manera: Los flujos de divisas – salvo los correspondientes al sector público- llegaban y salían de acuerdo con la oferta y la demanda. Esa oferta y esa demanda marcaban el precio del dólar. El otro flujo de divisas – fundamentalmente, en términos de ingresos, las generadas por exportaciones petroleras- llegaba a otro receptáculo, mucho más grande, donde servía sólo para cubrir las necesidades de divisas del sector público y acumular reservas. Con la característica muy importante de que los precios del dólar en esa balanza separada (la del sector público) los establecía el mercado libre; esto es: el mercado "chico" de divisas (el no gubernamental) marcó también los precios del dólar en el receptáculo "grande" pero exclusivo de la balanza de divisas gubernamentales.

Para evitar una excesiva acumulación de reservas se instrumentó un ingenioso mecanismo de subastas diarias con precios y volúmenes no discrecionales y, en gran medida, con ambas variables – precio y volumen diario a subastar- dictadas por el libre mercado. Hoy ya no es así, y eso es malo.

Dos ideas para meditar: 1. La inexorable declinación de los ingresos por exportaciones petroleras podría ser la señal para permitir, de una vez por todas, que también las divisas petroleras se ofrezcan en el mercado libre y que el sector público compre en dicho mercado libre las divisas que requiera, y 2. El tipo de cambio libre puede ser la variable de ajuste ideal para amortiguar – de acuerdo con la oferta y la demanda- el choque recesivo global.

La otra opción es hacer del dólar moneda de curso legal, conviviendo con el peso, y dejar que la ley de Gresham (la moneda buena desplaza la mala o, en términos de gasto y de pago de deudas, a la inversa: la mala desplaza a la buena) haga su trabajo, es decir: dejar que los mercados decidan.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Atrapados en el dólar

Al parecer no hay otro lugar donde refugiarse, aun cuando la economía de Estados Unidos luzca indicadores desastrosos. Salirse del dólar cada vez es más difícil para todos, no sólo implicaría cuantiosos costos y conflictos cambiar de unidad de cuenta, sino que generaría pérdidas escalofriantes.

¿Y si, empezando por China, diversas economías emergentes cambian de moneda favorita (dólar) para invertir sus cuantiosas reservas soberanas y lo mismo hacen miles de inversionistas internacionales? Por “lógico” que parezca, a la vista de los desastrosos datos fundamentales de la economía estadounidense, eso no sucederá…

El costo de salirse del dólar es inmenso, eso explica a mi juicio porqué se ha convertido - ¡junto con el yen japonés!- en el refugio elegido por los inversionistas asustados.

¿Por qué sería tan caro abandonar el dólar? Por las pérdidas. La mayor parte de las reservas de las economías emergentes invertidas en bonos del Tesoro de Estados Unidos se construyeron con dólares “baratos” (digamos, en el caso de México, con dólares a menos de 11 pesos o, incluso, en mayo o junio de este año, con dólares a menos de diez pesos y cuando el precio de la mezcla mexicana de petróleo estuvo alrededor de los $130 dólares el barril) y en momentos en los que los precios de los “commodities” exportados por esas economías emergentes estaban por las nubes; hoy la situación es la inversa: el dólar está en su mejor nivel de los últimos 18 meses, comparado con una canasta ponderada de divisas, y los precios de los “commodities” han caído espectacularmente; la recesión ha desplomado las cantidades demandadas. ¿Para qué perder deliberadamente el “valor” de las reservas?
Además, el mismo movimiento de capitales huyendo del dólar ¡depreciaría en automático el “valor” de los activos de quienes huyan! Y, pequeño detalle: ¿Salirse del dólar para ir hacia dónde? Inevitablemente, cualquier divisa o cualquier activo sustituto (oro, plata, dinero electrónico, lo que sea) se valuaría ¡en dólares!

La imagen no es muy agradable, pero recuerda a la de esos pobres tipos que, en medio de una soporífera sobremesa con amigos más o menos ebrios, intentan abandonar la tediosa tertulia y de inmediato son reconvenidos: “¡Pero, Fulano, ¿a dónde vas que más valgas?”. Y Fulano se queda, resignado, porque después de todo su “amigo” (mister dólar) parece tener razón: ¿A dónde puede ir que más valga? Triste, pero cierto.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

La locura por los “bilimbiques verdes”

“El billete americano/ es un animal muy cruel/ Se come todo el trabajo/ Y caga puro papel” (paráfrasis de unos versos populares que criticaban, alrededor de 1917-1918, los bilimbiques emitidos por el gobierno de Venustiano Carranza). Los masoquistas del mundo, están apoyando con sus recursos la desastrosa gestión de la crisis que está haciendo el gobierno de Estados Unidos. Allá ellos.

Henry Paulson, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, en lugar de andar haciendo declaraciones abismalmente tontas – como esa de pedir “la cooperación global para estabilizar los mercados financieros”-, debería dirigir un sentido discurso de agradecimiento a todos los masoquistas del mundo – decenas de miles- que están sacrificando sus ingresos reales, su trabajo y su mayor o menor productividad, para financiar el escandaloso déficit de las finanzas públicas de Estados Unidos, comprando dólares y/o bonos del Tesoro. Eso es solidaridad y no payasadas.

Lo más parecido a una persona que vende con pérdidas sus activos en pesos mexicanos (acciones, inversiones en deuda gubernamental, sus ingresos, su trabajo, su talento), para financiar alegremente el escandaloso déficit fiscal de los Estados Unidos es como una persona, enloquecida por el pánico, que se suicida saltando del piso 53 de un edificio en cuyo tercer piso se ha detectado un incendio: Tiene tanto miedo que prefiere una muerte segura que la mera probabilidad, de veras remota, de un posible achicharramiento.

Los mercados se equivocan porque la gente se equivoca, sobre todo cuando actúa por pánico, o siguiendo fielmente los dictados de sus prejuicios o de su ignorancia.

Hoy el Banco de México hizo un gran negocio: Ofreció 2,500 millones de dólares para todo aquél que quisiera donar al Tesoro de Estados Unidos una parte de su patrimonio, en un gesto de solidaridad enloquecida hacia un gobierno que ha hecho todo lo necesario para convertir una burbuja financiera en un desastre histórico para la economía real del planeta.

Por supuesto, no hay (tantos) locos que coman lumbre y el Banco de México sólo pudo colocar, entre los masoquistas, 998 millones de dólares a un precio de 12.0159 pesos por bilimbique verde. A ver mañana cuántos enloquecidos por el pánico o por la ignorancia le entran a la subasta de 400 millones de dólares a un tipo de cambio de 12.495 pesos por dólar. Que Dios los ampare.

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domingo, 28 de septiembre de 2008

Y después del “rescate”, ¿qué?

Tres grandes dudas: 1. ¿Perderá su hegemonía la moneda estadounidense?, ¿el euro será la divisa de reemplazo?, 2. ¿Cuánto durará y qué tan profunda será la recesión?, 3. ¿Terminará el “boom” del petróleo y de los “commodities”?


La mañana de hoy domingo el acuerdo para el multimillonario rescate de los activos financieros “tóxicos” estaba a punto. Un anónimo inversionista español escribió en la edición en línea de un diario financiero: “Espero que el acuerdo se alcance pronto. Tengo metido un kilo en acciones del Santander y si se firma el proyecto seguro que me meteré en el bolsillo al menos 600 euros en plusvalías”.
Pues, ¡suerte, matador!

¿Qué sigue? Ya sabemos que se inicia una sequía severa: Astringencia crediticia – a despecho de lo que digan las tasas de interés de referencia, la llave del crédito se ha cerrado- , caída de la demanda y, por tanto, de la actividad económica, recomposición del sistema financiero a favor de la banca tradicional, una percepción más aguda del riesgo asociado a los productos financieros complejos y opacos, revisión de las regulaciones con énfasis en la incompetencia – involuntaria o deliberada- de las calificadoras para distinguir la paja del trigo, ajustes de cuentas y fabricación de chivos expiatorios.

No deberá extrañarnos que los mercados prosigan dando tumbos, mientras se alcanzan otras definiciones de mayor calado. El próximo gobierno de Estados Unidos empezará con una gigantesca e inmediata tarea a cuestas y del rumbo que marque el próximo Presidente dependerán grandes definiciones para la economía mundial: ¿Se reconstruirá la hegemonía del dólar en los mercados mediante unas políticas fiscal y monetaria ortodoxas o el nuevo gobierno seguirá arrojándole carretadas de dinero devaluado a los problemas?

Del rumbo elegido dependerán asuntos tan importantes como la profundidad y la duración de la sequía (paradoja japonesa: mientras más liquidez inyectes, más durará la recesión), las presiones inflacionarias provenientes de los precios de energéticos y alimentos (la relación inversa entre el dólar y esos precios ha quedado establecida), la apertura o la cerrazón de los mercados al comercio exterior (la peligrosísima tentación proteccionista es más fuerte que nunca entre los políticos del mundo).

Pocas veces en la historia tanto ha dependido de una contienda electoral entre dos candidatos que, ¡ay!, no han dado hasta hoy señales de tener los tamaños para una tarea que requiere más agallas que artilugios electoreros.

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jueves, 24 de abril de 2008

El dólar y los equilibrios inestables

La pregunta no es si es bueno o es malo el dólar barato sino si se trata de un precio que refleja la oferta y la demanda sin interferencias ni manipulaciones. En términos generales así es y por eso incentivará una corrección en la conducta de los agentes económicos hasta llegar a un nuevo equilibrio inestable.

En tono de sorna un amigo economista compartía la siguiente perplejidad: "¿Por qué muchos economistas mexicanos que presumen de ser campeones de la ortodoxia dicen que es bueno hoy para la economía de Estados Unidos un dólar devaluado, pero se horrorizarían si uno propusiera la misma receta para México: un peso devaluado para estimular la economía, vía mayores exportaciones?".

La pregunta es hábil, pero tramposa. ¿Por qué? Porque el dólar barato no es producto de una manipulación deliberada – lo que antes se llamaba pomposamente "política cambiaria"-, sino el resultado de un desequilibrio en el flujo comercial entre Estados Unidos y el mundo que busca un nuevo acomodo, un nuevo equilibrio inestable.

Dicho en forma esquemática: a Estados Unidos le ha tocado jugar el papel, en el tablero de la economía mundial, del gran consumidor, gran deudor y gran receptor de capitales. La relación China-Estados Unidos de los últimos años – a partir de la liberalización sui géneris de China hacia un capitalismo acotado y autoritario- dibuja muy bien este esquema: China produce, Estados Unidos consume; China ahorra (en dólares) y Estados Unidos se endeuda (en dólares). De tiempo en tiempo este equilibrio, inestable por fuerza, se rompe, eso se refleja en el precio del dólar e incentiva un cambio temporal y parcial de papeles: China también debe consumir más – so pena de que los chinos se rebelen – y Estados Unidos también debe ponerse a vender más y consumir un poco menos – so pena de no poder seguir consumiendo por el peso de sus deudas-, por eso la pregunta no es si el dólar barato es bueno o es malo, sino si es un precio que refleja esta dinámica incesante de los equilibrios inestables que caracteriza al desenvolvimiento económico (progreso) en una economía globalizada.

Para eso sirven los precios, para que constantemente la economía de cada cual – persona, empresa, nación- busque nuevos equilibrios inestables.

Es un pequeño ajuste, en el ciclo largo, para que Estados Unidos siga en su papel de gran consumidor, deudor y receptor de ahorro del mundo.

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domingo, 30 de diciembre de 2007

2008 será un buen año para la economía…

Y será un mal año para los que le apuestan al desastre. Conforme se hacen más sombríos los pronósticos de los "especialistas" acerca del futuro de la economía tengo más razones para prever que 2008 será un buen año para la economía de México y del mundo.


Llevo varios días esperando en vano que alguien me explique porqué el PIB de Estados Unidos creció 4.9% anual en el tercer trimestre de 2007. ¿Acaso no estamos, como han dicho multitud de pronosticadores y "especialistas", en el umbral de una severa desaceleración económica en Estados Unidos, tal vez en las vísperas de una recesión?, ¿esa tasa de crecimiento notablemente alta es, acaso, el canto del cisne antes de fallecer?

Por supuesto, el problema de las hipotecas "subprime" es grave para las instituciones financieras cuyos fondos especiales – "hedge funds"- están repletos de esos valores, pero ¿acaso no es buena noticia que los precios de la vivienda en Estados Unidos empiecen a bajar y se desinfle la burbuja de los valores inmobiliarios?

El punto es que no hay evidencias de que la crisis hipotecaria en Estados Unidos esté afectando al sector de las manufacturas, lo cual significa que la locomotora sigue caminando…y seguirá "jalando" a la industria manufacturera mexicana orientada a la exportación. Al mismo tiempo un dólar relativamente barato incidirá favorablemente en la formación de capital fijo en México.

Otro asunto del que echan mano los pesimistas: La apertura comercial total del sector agrícola – maíz, frijol, azúcar, entre otros alimentos- de México a partir de 2008, en el marco del TLCAN, "nos pescará desprevenidos", "acabará por matar al campo mexicano". ¿De veras?, ¿desprevenidos cuando lo sabíamos con 15 años de anticipación?, ¿acabará con el campo cuando vivimos un ciclo alcista en los precios de los alimentos en el mundo?

O el dragón chino matando empresas y empleos en México. ¿No se les ha ocurrido calcular la magnitud de beneficios que recibimos y seguiremos recibiendo los consumidores mexicanos gracias al libre comercio con China? O que la reforma fiscal desalentará la inversión, ¿cuando precisamente el IETU es el más formidable incentivo fiscal para la inversión productiva que hemos tenido en México en los últimos 40 años? ¡Por favor!

Será un buen año, pero hay una receta infalible para no aprovechar las oportunidades: Instalarse en la cómoda prédica del pesimismo.

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martes, 4 de diciembre de 2007

Las paradojas del dólar

Si el dólar es hoy más barato que ayer, significa que los bienes que vende Estados Unidos son hoy más baratos en términos relativos. Significa, por tanto, que la "debilidad" del dólar estimula la economía de Estados Unidos y actúa como una barrera más o menos eficaz contra los amagos recesivos.

Pese a sus bravatas, el mamarracho Hugo Chávez le seguirá vendiendo a Estados Unidos el petróleo venezolano y lo seguirá tasando y cobrando en dólares. Pese a tanta tontería que se dice por ahí, ni China, ni Japón tienen la menor intención de cambiar sus reservas de dólares a euros o a otra moneda.

La moneda cumple tres funciones: 1. Es unidad de cuenta, 2. Es medio de cambio y 3. Es almacén de valor. En términos relativos el dólar se ha debilitado en los últimos años como almacén de valor, pero mantiene su hegemonía indiscutible como unidad de cuenta y como medio de intercambio: El maíz, el jugo de naranja, el petróleo, el cobre, el trigo, el oro, la plata, las deudas de los gobiernos, la riqueza de los individuos, el valor de las empresas globales, los grandes contratos internacionales y muchísimas cosas más se siguen cotizando en dólares, se cuentan en dólares, se intercambian en dólares.

Y así seguirá siendo, al menos en el futuro previsible, porque a nadie le conviene cambiar toda la contabilidad internacional de golpe, con el inmenso riesgo de perder mucho en ese mero "cambio contable".

Es un hecho que el dólar ha perdido mucho terreno como almacén de valor. En sólo dos años, 2 de diciembre de 2007 contra 2 de diciembre de 2005, por ejemplo, el euro se apreció 25 por ciento. No es la primera vez que el dólar sufre una severa y prolongada depreciación: sucedió en 1977-79, 1985-88 y 1993-95, como recuerda la más reciente edición de The Economist, y el dólar siguió siendo, no obstante, la divisa preferida de los bancos centrales para sus reservas.

Para un país cambiar hoy sus reservas de dólares a euros implicaría vender un activo "barato" para comprar un activo "caro". Gana el que vende con los precios al alza, no a la baja. ¿Vender barato para comprar caro? Ese desatroso negocio no lo harán ni China, ni Japón, ni ningún país sensato.

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