viernes, 6 de noviembre de 2009

Ocurrencias atroces que fracasaron

Ayer, jueves 5 de noviembre, fueron sepultadas en el Senado dos ocurrencias atroces que, en la madrugada del sábado 31 de octubre, habían ideado un grupo de senadores del PRD y algunos más del PRI y que, sorpresivamente, se habían aprobado.
La primera ocurrencia, fabricada al parecer por el senador Ricardo Monreal, de Zacatecas, consistía en terminar con el secreto bancario y fiscal, ya que se obligaría a las autoridades fiscales y financieras (entre otras a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores) a otorgar a diputados y senadores información individual hasta ahora protegida - ¡con toda razón!- por el sigilo.
Por fortuna, la Cámara de Diputados rechazó la ocurrencia y regresó la minuta correspondiente - cancelando el disparate- a la Cámara de Senadores.
Ésta última cámara, revisora en este asunto, podía allanarse a la corrección hecha por los diputados o empeñarse en la ocurrencia. Si se empeñaba en la ocurrencia, ésta quedaría en suspenso - como materia no definida - hasta el siguiente periodo ordinario de sesiones. Privó la razón y el Senado se allanó a lo señalado por los diputados. Por supuesto, Monreal subió ayer a la tribuna para insistir en su disparate y para escucharse a sí mismo; allá cada cual con sus adicciones a la verborrea.
Es fácil imaginar las consecuencias que habría tenido desaparecer, para todo efecto práctico, el secreto bancario y fiscal que protege la vida personal de los contribuyentes y de los clientes de las instituciones bancarias. Cito los comentarios que me envió por escrito un buen amigo que estaba alarmado por esa ocurrencia fraguada por el oportunista Monreal:
"Son graves las implicaciones de la legislación que quiere Monreal relacionada con eliminar el secreto fiscal para los miembros del Congreso.
"Primero. En el momento que la información fiscal esté disponible para miembros del Congreso habrá perdido su confidencialidad porque se colará para todo mundo.
"Segundo. La amplia difusión de datos personales y de empresas se prestará para secuestros y también para ataques periodísticos con fines políticos. (Alguien estará ganando mucho dinero o poco en relación con su nivel de vida).
"Tercero. Va a provocar que muchos que confían sus ahorros a nuestro sistema financiero decidan colocarlos fuera del país. Cuando durante el gobierno anterior se llevó a cabo la acumulación de ingresos financieros el escollo más grande fue la reticencia de los banqueros para confiar en la bondad de los mecanismos del gobierno mexicano para encriptar y salvaguardar la información. Es fácil imaginar la reacción de los ahorradores y del tipo de consejos que les darán los administradores de patrimonio.
"Cuarto. Se difundirá más la práctica de algunas empresas extranjeras de depositar fuera del país parte del sueldo de sus funcionarios.
"Quinto. La inversión extranjera. ¿Cómo va a reaccionar cuando se quebrante el secreto fiscal? Parte del motivo del secreto es respetar posiciones competitivas, salvaguardar información que las empresas no desean que conozcan sus competidores. ¿Cómo van a reaccionar los fiscos extranjeros cuando se difunda información de sus empresas que en sus países se conserva bajo sigilo?
"Sexto. ¿Qué respuesta van a tener las solicitudes del gobierno mexicano de intercambio de información cuando se den cuenta los fiscos del extranjero que la secrecía que deseaban ser respetada es quebrantada?"


Debe recordarse la reacción airada - y la amenaza de terminar con los mecanismos de intercambio de información entre México y Estados Unidos en materia fiscal - que ocasionó en el gobierno de Estados Unidos, en 2006, la violación del sigilo fiscal que cometió Andrés Manuel López Obrador al difundir un expediente con información confidencial que el Tesoro de Estados Unidos envió al gobierno de México, y que López Obrador, siendo aún jefe de gobierno de la ciudad, hizo público parcialmente, para efectos de propaganda sectaria.

La segunda ocurrencia atroz - aprobada como una especie de revancha del PRI y del PRD contra el Presidente- consistía en pasar al Congreso la facultad de fijar, suprimir, elevar, disminuir ¡fracciones arancelarias de comercio exterior! Un auténtico disparate que dejaría el comercio exterior de México a subasta en los pasillos del Congreso. No sólo los legisladores y el Congreso carecen de los conocimientos y de la capacidad técnica y administrativa que requiere el manejo de más de 15 mil fracciones arancelarias, sino que se trata de decisiones estrictamente acotadas por tratados internacionales de comercio y por la OMC, a la que pertenece México. La ocurrencia fracasó además porque inopinadamente la quisieron meter "con calzador" ¡en la ley de ingresos!, sin siquiera hacer los cambios correspondientes en otras leyes como la de Comercio Exterior y hasta la Orgánica de la Administración Pública. Una estupidez, para decirlo en una palabra.
Por fortuna, los diputados también en esto le enmendaron la plana a los senadores y éstos tuvieron que allanarse. Otra ocurrencia atroz que apenas esquivamos gracias a que existe un contrapeso efectivo entre ambas cámaras. Por supuesto, Monreal subió a la tribuna -no desperdicia oportunidad- para insistir en el disparate. Arguyó que no le importaba promover ese mazacote jurìdico porque él no es "ortodoxo" en esa materia (la jurídica)..., como si un delincuente argumentase que él no es tal (delincuente) sino sólo un poquito "heterodoxo" en materia de leyes y por eso las viola con singular alegría.

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martes, 5 de mayo de 2009

Corbatas patógenas

Esto se va a poner bueno. Si alguien, que debería saber lo que dice, ha desaconsejado el uso de la corbata por considerarlo peligroso para la salud pública, resultará que ahora el uso de la corbata será señal de transgresión al orden establecido, desafío a la autoridad, descortesía hacia el prójimo que vive aterrorizado por invisibles microorganismos nocivos, conducta rayana en lo criminal.

En emergencias de salud pública una recomendación de este jaez adquiere visos de ley o decreto. Es así porque un buen porcentaje de la población tiene propensión a la beatería: Disfruta juzgando si el prójimo – recordemos que hoy todo prójimo debe estar a 2.25 metros de distancia, mínimo – cumple con la letra de la ley, y disfruta aún más si de ese juicio puede derivar una condena o un reproche despiadado.

Quien use corbata mientras dure este episodio (es decir, mientras no haya un valiente, al que le hagan caso, que diga que la recomendación-orden es una tontería) corre el riesgo de recibir una andanada de insultos (“incivil”, “desconsiderado”, “subversivo”, “rebelde”, “delincuente”, “patógeno”) y de que, además, lo corran de su empleo.

Entre otras instrucciones a sus empleados, ante la inminente reanudación de sus labores normales, una institución oficial indica: “No usar corbata porque ésta actúa como reservorio de microorganismos”. En biología se le llama reservorio a una “población de seres vivos que aloja de forma crónica el germen de una enfermedad, la cual puede propagarse como epidemia”. Ignoro si el autor de la ocurrencia tomó la precaución de consultar un diccionario antes de decir lo que dijo, pero si así fue me parece que el siguiente paso es clausurar las corbaterías y promover una sanitaria y edificante quema de corbatas en alguna plaza pública.

Si cualquier corbata alberga de forma crónica microorganismos nocivos, ¿qué guardan los tapabocas?, ¿microorganismos beneficiosos?

Habrán querido decir que incidentalmente la corbata podría ser receptora de minúsculos, o no tan minúsculos, residuos nocivos (y asquerosos) provenientes de estornudos o toses. Pero, ¿cuántas personas acostumbran usar la corbata como pañuelo o cuántas personas tienen el extraño hábito de llevarse a la boca, a la nariz o al rostro su propia corbata o las corbatas del prójimo?

Esta tácita prohibición de las corbatas es fácil de cumplir y hasta suena “kosher”, como no mezclar lácteos con carne. Parece totalmente irrelevante en términos de salud pública pero, eso sí, no deja de ser divertida.

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domingo, 10 de febrero de 2008

Horóscopos, ideología y "análisis político"

La ideologización ha logrado el milagro: algunos "análisis políticos" son ya menos confiables que los horóscopos.

La semana pasada un periódico se burló de la "profundidad" de la siguiente frase de Brooke Shields: "El fumar mata y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida". El periódico se mofaba, en una "foto galería" en su edición en la internet, de las tonterías, supuestas o reales, que dicen guapas artistas, modelos y cantantes. Muy gracioso.

Un día después en su principal columna política – firmada por un misterioso F. Bartolomé- el mismo periódico pontificaba que Andrés López quiere "aprovechar el sentimiento nacionalista que invade a muchos mexicanos cada vez que se celebra el aniversario de la expropiación petrolera". Comparadas con esta sentencia las criticadas frases de Brooke Shields y de otras bonitas famosas parecen brillantes.

¿De veras quien escribió esa tontería está convencido de que conforme se acerca la primavera, y con ella el 18 de marzo, "muchos mexicanos" (¿cuántos?, ¿diez?, ¿catorce?, ¿23.7 millones?) son "invadidos" por un sentimiento nacionalista?, ¿cómo es ese sentimiento?, ¿es un cosquilleo, un mareo, una punzada, un zumbido en los oídos?, ¿cuáles son sus consecuencias?, ¿esos mexicanos dejan de tomar coca-cola y la sustituyen por una "nacionalista" agua de jamaica?, ¿disminuye el consumo de hamburguesas y aumenta el de garnachas? ¿De veras hay quién cree que la gente se siente "más mexicana" o "más nacionalista" porque se acerca el 18 de marzo?, ¿y se siente "menos mexicana" conforme esa fecha se aleja?

Jean Francois Revel escribió en "El conocimiento inútil" que la mentira en su vertiente de ideología goza de tres dispensas: una dispensa intelectual (la verdad no importa), una dispensa práctica (los fracasos de la ideología no cuentan) y una dispensa moral (los actores ideológicos están por encima de las nociones de bien y de mal, y la ideología justifica cualquier atrocidad). Esas mismas tres dispensas imperan en los "análisis políticos" que se ofrecen en muchos medios de comunicación.

Las patrañas de los horóscopos están mejor estructuradas. "Piscis (cito el horóscopo para enero): Necesitan más ingresos para la familia y para sentirse mejor consigo mismos, tratarán de escalar posiciones pero no siempre serán exitosos". Más o menos lo mismo que nos estuvieron anticipando en los medios, en materia de inflación, los expertos instantáneos.

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lunes, 15 de octubre de 2007

La apertura disminuyó la desigualdad

De 1996 a 2006 los ingresos del 20% de los mexicanos más ricos crecieron 16.6%, mientras que los ingresos del 20% más pobre de la población crecieron 33.3%. ¿Se cerró la brecha entre ricos y pobres? Sí, pero esa realidad terca NO puede contra la terquedad de las creencias ideológicas.

Muchas veces, a diario, los periódicos dicen mentiras. Involuntarias o deliberadas, pero mentiras. Lo raro es cuando un periódico dice una mentira y nos ofrece todos los elementos para percatarnos de que están diciendo una mentira del tamaño de una catedral. Eso hizo el diario "Excelsior" el miércoles 10 de octubre.

Ese día en su titular principal anunciaba: "La apertura comercial sí afectó": FMI. La nota, firmada por la reportera Nancy Díaz, hablaba de un reporte del Fondo Monetario Internacional en el que se dice que se ha registrado un descenso en la desigualdad en Brasil, México y Rusia, mientras que la desigualdad ha crecido en China y en casi todas las economías desarrolladas, excepto en Francia.

La reportera Díaz leyó al revés: Que la desigualdad se ha incrementado en México. No contenta con eso consignó las cifras del estudio, sobre distribución del ingreso, como demostración palmaria de su creencia, ¡aunque las cifras dicen exactamente lo contrario!

Alejandro Hope, "politólogo de profesión y economista por ósmosis", detectó este monumental embuste y lo reseñó en su bitácora en la Internet "México Libertad", donde explica: "A ver, vamos a hacer una operación sencilla: según la nota, en 1996, el ingreso anual promedio del quintil más rico era de 18,000 dólares, mientras que el del quintil más pobre era de apenas 1,500 dólares. Ello implica (18,000 / 1,500) que el ingreso promedio del 20% más rico era 12 veces mayor al del 20% más pobre. En 2006, siguiendo con la información proporcionada, los "ricos" tenían un ingreso promedio anual de 21,000 dólares y los pobres recibían 2,000 dólares; en consecuencia (21,000/2,000), los "ricos" tenían 10.5 veces más ingreso que los pobres. ¿De donde saca entonces la señorita Nancy Díaz que aumentó la desigualdad? De dónde yo vengo, 10.5 es un número menor a 12".

Por supuesto ni los dueños, ni los directores del diario, ni mucho menos la sagaz reportera ofrecerán a los lectores una disculpa por publicar embustes monumentales. ¿Para qué?

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sábado, 13 de octubre de 2007

Perímetros y otras barbaridades

¿Qué hacen estos personajes cuando comen?, ¿depositan los alimentos en el perímetro de sus boquitas?, ¿disfrutan el perímetro de una tortilla? ¿Duermen en el perímetro de sus habitaciones?, ¿se suenan las narices con el perímetro de sus pañuelos?

Me cuentan, no pude verlo, que el viernes fue una maravilla en varias calles del centro de la ciudad de México, como Correo Mayor, Corregidora, Moneda. Hasta antes de este desalojo rodear a pie el Palacio Nacional – por esas tres calles- tomaba 45 minutos de arriesgada aventura entre empujones, sudores, mentadas de madre e insistentes reclamos mercantiles. Si el milagro del tránsito libre aún persiste el 15 de febrero, el señor Marcelo Ebrard merecerá un sobrio elogio.

Alrededor de esta noticia (en su perímetro) locutores, periodistas y redactores se regocijaron repitiendo un arraigado barbarismo: Anunciaron que del perímetro del centro histórico de la ciudad habían sido desalojados los vendedores ambulantes; los más sesudos nos ofrecieron más señas: el desalojo fue en el perímetro A. No tienen remedio, su desprecio por el lenguaje es abrumador; su incultura es omnímoda; su desparpajo para repetir disparates, inconmovible. Con decir que hasta un colega que antaño fue redactor de enciclopedias escribió, él también, ese despropósito que significaría nada menos que el centro de la ciudad no es tal, sino puro perímetro ¿rodeando qué?, ¿la punta del asta bandera en la plaza principal?

El colmo fue este titular secundario en una nota de la edición en línea del periódico “Reforma” – viernes 12 de octubre, 16:30 horas- que proclamaba:
“El Gobierno del DF señaló que vigilará la periferia del perímetro A del Centro, para evitar que se dé el llamado ‘efecto cucaracha’”

¿Cómo es el contorno de un contorno?, ¿el límite de un límite?, ¿los alrededores de un alrededor?, ¿las orillas de una orilla?, ¿la periferia de un perímetro? Sospecho que los vigilantes pasarán muchos apuros para cumplir su misión…

Bueno, tal vez todo esto sólo sea otra manifestación de que “México es diferente”. Aquí, por razones que se resisten a ser razonables, todo es perímetro, alrededor, periferia, orillas, límite.

Tal vez por eso México es un país extasiado en la contemplación del propio ombligo: Un centro inexistente, un punto que es puro perímetro rodeado de periferia, un centro ignoto, pero imaginado, donde se acumulan excrecencias en las que nos extasiamos

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Marcelo Ebrard y los mercados petroleros

Para ser algo así como el alcalde de una de las ciudades más importantes del continente americano Marcelo Ebrard debería estar mejor informado...y no hacer el ridículo.

Marcelo Ebrard sentenció hoy miércoles 5 de septiembre: "Entonces los mexicanos estaríamos pagando cada vez más cara la gasolina cuando está bajando el petróleo a nivel mundial (énfasis mío, las declaraciones fueron tomadas de la versión en línea del periódico “El Universal”). Y Ebrard dicho esto se quedó tan campante.

Por supuesto, también los mercados petroleros mundiales se quedaron tan campantes y el precio del petróleo siguió presionado al alza. Para los mercados las desmesuras verbales de políticos aldeanos y mal informados son cien por ciento irrelevantes.

No me referiré al asunto de que sería una estupenda política pública en la ciudad y en el estado de México encarecer el consumo de gasolina, y que las respectivas haciendas locales captasen, con ello, recursos para mejorar el desastroso sistema de transporte público. No, ya se sabe que los intereses de quienes gobiernan esas entidades son otros.

El problema adicional y al que hoy me refiero es la irrefrenable manía que tienen algunos políticos de abrir la boca para decir mentiras o disparates.

El mismo día que Ebrard jugaba a profeta fallido de los mercados petroleros decenas de miles de medios en el mundo difundían notas como ésta, de la agencia alemana DPA:

Singapur.-
El precio del petróleo estadounidense del tipo ligero WTI para entrega en octubre subió hoy en el comercio asiático a 75,20 dólares el barril (159 litros), 12 centavos más que el martes. .El precio del petróleo ya había registrado un notable aumento el martes, lo que los expertos atribuyeron a las afirmaciones del ministro de Energía de Qatar, Abdullah al Atiya, quien consideró improbable que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decida aumentar las cuotas de extracción en su próxima reunión ordinaria, que se realizará el 11 de septiembre.


Tal vez Ebrard confundió las fechas. Que alguien le avise que estamos en 2007, no en 1986. La próxima vez que mejor hable de las cotizaciones de los tacos de lengua. A ver si a ésas sí les atina.

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viernes, 17 de agosto de 2007

“Mi caudillo es el sol azteca y López mi copiloto”

Urge elevar la calidad histriónica de nuestros políticos. Anhelan, sin duda, facturar frases para inmortalizarse en bronce y acaban, lastimosamente, profiriendo babosadas retóricas.

De que les gusta el tono melodramático, les gusta. Lo malo es que carecen de neuronas, destrezas o conocimientos para desarrollar con decoro, sin incurrir en el ridículo, esa vocación histriónica. Necesitarían leer más a Cicerón o a Séneca o, cuando menos, al moderno Cioran que siempre es muy citable ante coros de intelectuales.

El otro día, el senador Manlio Fabio Beltrones intentó un juego retórico con la gasolina, la pobreza y la reforma fiscal. Lástima, la pólvora lingüística le salió mojada y aquello no encendió imaginación alguna, ni siquiera la de los locutores radiofónicos que tienen la rara virtud de entusiasmarse hasta con la más gastada de las frases hechas.

Dos o tres días después superó la marca el siempre dicharachero Andrés López Obrador cuando sentenció: “El PRD sólo puede tener como caudillo al PRD”. Se llevó “la de ocho” como se dice en la jerga de los periódicos: Es una frase corta, suena definitoria y definitiva. El problema – para quienes todavía creemos que las palabras tienen significado y las oraciones sentido- es que la frasecita es un disparate, algo así como decir: “¡Al diablo con las instituciones!, atentamente: el diablo”.

Hasta ahora, sin embargo, mi favorita entre las babosadas retóricas, por su complejidad y porque revela en forma magistral cómo un intento voluntarioso de fabricar una frase ingeniosa puede terminar en un estruendoso ridículo, fue escrita por un anónimo redactor de noticias de espectáculos que dio a luz este ayuntamiento imposible de metáforas desgastadas: “Fulanito llevó agua a sus molinos de viento”. El pobre autor de este disparate jamás cayó en la cuenta de que hay molinos que mueve el viento y hay molinos que mueven las corrientes de agua, y que del incesto de dos metáforas fatigadas por el uso, y con sentidos diversos, sólo puede surgir un engendrito ininteligible.

Tan mala es esa combinación de molinos metafóricos que podría usarse para describir a estos aspirantes fallidos al melodrama: Quieren mover las aspas de un molino de viento a salivazos…o las paletas de un molino de río a soplidos.
Eso sí: “No hay más caudillo que el sol azteca, ni más copiloto que López, nuestro Señor”. ¿O era al revés?

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martes, 24 de abril de 2007

Futbolistas sin editor y nubes en forma de anillo

En la lucha contra la vacuidad no sólo proliferan las etiquetas – que se vuelven insignificantes de tanto usarse- sino divertidos disparates lingüísticos.

Un lector amigo me hace notar que los llamados reporteros viales – en los programas radiofónicos de ¿noticias? – han sobrepasado a los cronistas de encuentros deportivos en la fabricación de disparates lingüísticos. Por ejemplo, algún insigne locutor con etiqueta de periodista se “enlaza” – sin anfibologías, por favor- con el reportero vial y éste nos ¿informa?: “Sigue lloviendo en el perímetro del centro histórico”. Lo cual, de ser cierto, debe ser una más de las atrocidades del terrorífico cambio climático: Ahora las nubes tendrían una configuración anular y provocan lluvias no en tales o cuáles áreas sino en sus respectivos perímetros.

Ante esto empalidece el divertido disparate de los “expertos” que narran encuentros de futbol y que nos ilustran así: “El delantero Godínez sigue inédito en esta temporada”: Se supone que eso quiere decir que no ha anotado goles, pero significa, en español y en realidad, que algunas obras literarias, didácticas, periodísticas, musicales, tal vez cinematográficas o dramáticas del tal Godínez – que nadie sospechaba que existiesen- aún siguen en busca de un editor que las divulgue.

Pero estos disparates son asuntos menores, y hasta divertidos, una consecuencia del “horror vacui” (horror al vacío) que las señoras y los señores de los micrófonos parecen compartir con los artistas del barroco: No hay que dejar espacios vacíos, no hay que permitir el reconfortante silencio.

O tal vez sean sólo los síntomas menos alarmantes de una enfermedad progresiva que padecen muchos medios de comunicación tradicionales en casi todo el mundo. Una enfermedad que, me temo, en pocos años podría llevarlos a la extinción. Es el virus de la irrelevancia. Sus síntomas de veras graves empiezan por el tedio del público y concluyen con el abandono, silencioso pero multitudinario, de los otrora lectores así como de los otrora videntes y oyentes de “noticias”.
La causa es la impostura para disfrazar lo anodino. Intermediarios entre el numeroso pero anónimo público y los poderosos anunciantes, muchos medios acaban engañando, a la postre, a unos y a otros. Hasta que el embuste se vuelve un secreto a voces, y unos y otros – primero lo ha hecho el público, más tarde lo harán los patrocinadores- abandonan el barco sigilosamente. ¿Será una enfermedad curable?

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