domingo, 1 de junio de 2008

Ocurrencia deshonesta y estúpida

La ocurrencia de promover una "consulta popular" acerca de la reforma de Pemex es típica de Marcelo Ebrard y de la troupe de López: Es deshonesta y es estúpida.


¿Es pertinente una consulta popular acera de las reformas que requiere, o no requiere, Petróleos Mexicanos?

¿Qué van a preguntarnos?, ¿cómo manejar una empresa petrolera?, ¿si compartimos el irracional mito del becerro de chapapote?, ¿nos preguntarán qué quisieron decir los redactores originales de la Constitución y qué quisieron decir los enmendadores de la Constitución al hablar de Nación, contratos, concesiones, subsuelo y recursos?, ¿nos van a consultar, acaso, si es buena idea echarle agua al pesado petróleo Maya para convertirlo en crudo ligero y así venderlo más caro?

Para los asuntos técnicos de todo tipo relativos a Pemex – de ingeniería, de sistemas, de finanzas, de mercado, jurídicos, de administración- las respuestas se conocen y no son materia de opinión popular, como no es materia de opinión popular el hecho de que la tierra que cuenta con sistemas de riego es cuando menos tres veces más productiva que la tierra de temporal.

Desde la deliberada confusión entre el universo de las verdades incontrovertibles de carácter técnico y científico y el universo de las opiniones, los mitos y los prejuicios, Marcelo Ebrard y la troupe de López muestran su arraigada deshonestidad intelectual. La ciencia y los conocimientos técnicos no requieren, para serlo, de consulta popular; es perverso y estúpido pretender que la muchedumbre o el gobierno de la chusma defina lo que es la verdad. Si así fuese, seguiríamos creyendo que el sol gira alrededor de la tierra.

Y las opiniones – "doxa"- son irrelevantes en este asunto. ¿Qué vamos a opinar?, ¿si es bonito o feo el logotipo de Pemex?

Queda una última opción: Preguntar asuntos obvios, como si estamos de acuerdo con que se combata la corrupción en Pemex o reforzar ignorancias míticas: "¿Usted cree, como debe hacerlo todo buen mexicano, que Pemex es parte de nuestra esencia nacional?"

La ocurrencia de la consulta – como lo sabe cualquier persona medianamente inteligente y honesta - es una tomadura de pelo, una estratagema tramposa que sólo dañará al país elevando - ¡más todavía! – el ruido sin sentido que provocan los renegados de la racionalidad y de la modernidad.

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martes, 11 de marzo de 2008

Las FARC, sus amigos y Orwell

Asistimos a una corrupción del lenguaje – para retorcer más allá de cualquier límite el signficado de las palabras- que recuerda inevitablemente la pesadilla totalitaria descrita por Orwell: "La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza".

Si las consecuencias de esta degradación del lenguaje – encaminada a terminar defintivamente con la posibilidad de distinguir entre verdad y mentira – no fuesen tan atroces, uno debería admirar la habilidad y el descaro con la que muchos la practican.

El lunes pasado, por ejemplo, un editorialista (Roberto Zamarripa en el periódico "Reforma") calificó como "académica" a la joven mexicana que resultó herida durante el bombardeo que el Ejército de Colombia hizo en contra de un campamento de las FARC ubicado en Ecuador (las FARC no son, por cierto, una pacífica ONG, sino un grupo terrorista dedicado al secuestro, la extorsión y el asesinato, asociado al narcotráfico y patrocinador de movimientos subversivos en distintas regiones de América Latina), cuando debe ser imposible encontrar, en el vasto mundo de la producción académica publicada, una sola investigación realizada por dicha joven. Es similar a la versión, dicha con todo aplomo como si no se tratase de un embuste, de que el "Segundo Congreso Continental Bolivariano" fue "un evento académico".

Lo sorprendente – habilidad admirable, repito, si no fuese atroz – es que en el mismo editorial, la mujer que en un párrafo es llamada "académica" en el siguiente se transforma en "joven con inquietudes sociales" que muestra afinidades con los métodos de las revoluciones violentas, simpatías de las cuales, sugiere el editorialista, ella no es responsable por supuesto ¡sino el gobierno de México, empezando por el Presidente de la República que no atiende eficazmente ese descontento juvenil!

Escribió George Orwell: "Si el líder dice que tal evento no ocurrió, ¡pues no ocurrió! Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos con cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas".

No es extraño, empero, que los simpatizantes de las FARC y los simpatizantes de los simpatizantes de las FARC torturen de tal forma el lenguaje. Basta recordar que para esa banda criminal la extorsión que sigue al secuestro de una persona ("sólo la libero si liberas a tales o cuales delincuentes o si me das territorio de la nación") no se llama chantaje sino "intercambio humanitario".

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domingo, 2 de marzo de 2008

El mentiroso y sus promotores

El mayor peligro no ha sido la existencia de un mentiroso contumaz en la vida pública, sino la complacencia con que se le han dado micrófonos, escenarios y relevancia a sus mentiras.

No pueden alegar ignorancia. En el pasado, como escribió Jean Francois Revel, la ignorancia fue el mayor enemigo de la civilización. Hoy, en cambio, el mayor enemigo es la mentira, ya sea burda, ya sea elaborada a través de la ideología y de la propaganda.

En la sociedad global del conocimiento - y de la información que no debe ser otra cosa que la diseminación del conocimiento- la mayor tragedia del ser humano no es la incapacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, sino la proclividad a complacerse en la mentira, sea porque la mentira nos resulte útil para conseguir parcelas de poder, sea porque la mentira nos tranquiliza, sea porque la mentira satisface nuestra pereza mental, sea porque la mentira nos divierte y parece un medio fácil de allegarse simpatías.

Demagogos aficionados a mentir siempre han existido, pero en sociedades básicamente sanas, que no han renunciado a regirse por el apego a la verdad, tales demagogos no llegan muy lejos. En cambio, tienen éxito cuando se desenvuelven en un medio que se solaza en la mentira.

Tal ha sido el caso de Andrés López Obrador. El peligro para México no ha sido él, sino la complacencia con la que medios de comunicación, políticos, analistas y negociantes le han dado categoría de información atendible a sus mentiras y han cedido a sus reclamos de “espacios” en el mundo de la información y el análisis.

Para cierto sector del PRI nostálgico, por ejemplo, las mentiras y desplantes de López han sido particularmente útiles. López ha sido su mejor aliado al dejarles todo el espacio de negociación con el gobierno, en la misma medida que ha enajenado el discurso del PRD y de ese amasijo de prejuicios que algunos denominan “izquierda”.

Hoy ha quedado claro el acierto de “El Economista” que se rehusó a seguir el juego de las imposturas cuando el demagogo exigió –usando mentiras tan aberrantes como proclamarse “presidente de México” – que los medios se pusieran a su disposición. Muchos otros, presurosos, le regalaron generosos espacios sólo para decirse sorprendidos, después, porque el mentiroso contumaz aprovechó la oportunidad para seguir mintiendo.

(Antecedente: A la solicitud - ¿exigencia? - de "espacios" que formuló López a diversos medios de comunicación el periódico "El Economista" respondió, desde principios de febrero, lo siguiente: "Andrés Manuel López Obrador envió a la Dirección General de El Economista una carta en la que solicita espacio para discutir la reforma energética en puerta.
"La misiva de AMLO tiene, sin embargo, dos problemas fundamentales: primero, la carta viene con un logo de 'gobierno legítimo de México'; segundo, López Obrador firma como 'presidente legítimo' de México.
"Para El Economista, como para las instituciones del país, sólo hay un gobierno legítimo de México y es el que preside Felipe Calderón Hinojosa.
"El que alguien quiera ostentarse como 'presidente legítimo' de algún país, o creer que es Napoleón Bonaparte o estar seguro de que es la encarnación de un santo es un problema de índole mental que no le concede a nadie, que sea crea lo que no es, amparado en ello, el derecho a pedir espacio en un medio.
"El Economista, como siempre, mantendrá abiertas sus páginas a las opiniones de los ciudadanos sobre los grandes temas nacionales pero, por lógica elemental, se reserva el derecho de usar el material dependiendo el nivel de cordura del remitente.
"En el caso que nos ocupa, creerse 'presidente legítimo' de México y pedir espacio amparado en ello, revela un profundo desorden mental que descalifica para discutir los grandes temas nacionales").

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domingo, 10 de febrero de 2008

Horóscopos, ideología y "análisis político"

La ideologización ha logrado el milagro: algunos "análisis políticos" son ya menos confiables que los horóscopos.

La semana pasada un periódico se burló de la "profundidad" de la siguiente frase de Brooke Shields: "El fumar mata y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida". El periódico se mofaba, en una "foto galería" en su edición en la internet, de las tonterías, supuestas o reales, que dicen guapas artistas, modelos y cantantes. Muy gracioso.

Un día después en su principal columna política – firmada por un misterioso F. Bartolomé- el mismo periódico pontificaba que Andrés López quiere "aprovechar el sentimiento nacionalista que invade a muchos mexicanos cada vez que se celebra el aniversario de la expropiación petrolera". Comparadas con esta sentencia las criticadas frases de Brooke Shields y de otras bonitas famosas parecen brillantes.

¿De veras quien escribió esa tontería está convencido de que conforme se acerca la primavera, y con ella el 18 de marzo, "muchos mexicanos" (¿cuántos?, ¿diez?, ¿catorce?, ¿23.7 millones?) son "invadidos" por un sentimiento nacionalista?, ¿cómo es ese sentimiento?, ¿es un cosquilleo, un mareo, una punzada, un zumbido en los oídos?, ¿cuáles son sus consecuencias?, ¿esos mexicanos dejan de tomar coca-cola y la sustituyen por una "nacionalista" agua de jamaica?, ¿disminuye el consumo de hamburguesas y aumenta el de garnachas? ¿De veras hay quién cree que la gente se siente "más mexicana" o "más nacionalista" porque se acerca el 18 de marzo?, ¿y se siente "menos mexicana" conforme esa fecha se aleja?

Jean Francois Revel escribió en "El conocimiento inútil" que la mentira en su vertiente de ideología goza de tres dispensas: una dispensa intelectual (la verdad no importa), una dispensa práctica (los fracasos de la ideología no cuentan) y una dispensa moral (los actores ideológicos están por encima de las nociones de bien y de mal, y la ideología justifica cualquier atrocidad). Esas mismas tres dispensas imperan en los "análisis políticos" que se ofrecen en muchos medios de comunicación.

Las patrañas de los horóscopos están mejor estructuradas. "Piscis (cito el horóscopo para enero): Necesitan más ingresos para la familia y para sentirse mejor consigo mismos, tratarán de escalar posiciones pero no siempre serán exitosos". Más o menos lo mismo que nos estuvieron anticipando en los medios, en materia de inflación, los expertos instantáneos.

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miércoles, 9 de enero de 2008

Francia y Alemania: ¿Educar para el fracaso?

Parecería que la receta educativa, aplicada por décadas en México mediante algunos textos escolares, para formar adultos fracasados, resentidos socialmente y atiborrados de mentiras ideológicas, está popularizándose en Francia y Alemania.

La siguiente frase (en “negritas” para que no pase desapercibida) pertenece a un libro de texto sobre la historia del siglo XX, en tres volúmenes, que tienen que memorizar los jóvenes para su examen de ingreso en algunas prestigiosas universidades de Francia:

“El crecimiento económico impone un modo de vida febril, produce exceso de trabajo, estrés, depresión nerviosa, enfermedades cardiovasculares y, de acuerdo con algunos, incluso puede provocar cáncer”.

Dice un libro de trabajo sobre la globalización que se utiliza en las escuelas alemanas:

“El llamado mundial a una mayor desregulación en realidad significa despojar de su vitalidad material a la moderna nación- Estado”.

Y pregunta un libro de matemáticas para 4° grado utilizado en Berlín:

“En 2004 un paquete de pan costó 40 centavos. Por el trigo que contenía el paquete de pan el agricultor recibió menos de 2 centavos, ¿qué piensas al respecto?”

Mientras que otro texto de bachillerato utilizado en Francia “enseña” lo siguiente:

“La globalización significa ‘la subyugación del mundo al mercado’, lo cual representa un verdadero peligro cultural”.

En Alemania, en un texto de décimo grado para ciencias sociales se dan consejos para combatir el desempleo, pero no vaya a creerse que se habla ahí de productividad, sino de cómo pueden organizarse los desempleados para hacer marchas y protestas “conforme con la tradición de Alemania del Este de los lunes de manifestaciones”.

¿Qué pasa en esos dos países europeos?, ¿se están preparando para ingresar al Tercer Mundo?, ¿habrá en el futuro legiones de vendedores ambulantes y de choferes de microbús, locutores de radio y hasta periodistas, eso sí con título universitario, deambulando por Francia y Alemania?, ¿habrá una competencia descarnada entre decenas de miles de políticos disputándose el poder a punta de diatribas ideológicas y fanáticas, mientras que esos países languidecen, porque ya nadie sabrá ni querrá generar riqueza, sino sólo pelearse las migajas de lo que hubo alguna vez?

Si usted, estimado lector, se ha quedado tan estupefacto como yo, le recomiendo el perturbador informe de Stefan Theil, editor de economía de Newsweek en Europa, publicado en Foreign Policy: “Europe’s Philosophy of Failure”

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lunes, 18 de junio de 2007

Las leyes de pacotilla en el Distrito Federal

Las leyes liberales limitan los poderes del gobierno, las leyes propias de las dictaduras y de las camarillas sectarias le dan poderes omnímodos al gobernante. Son leyes de pacotilla para complacer a reyezuelos.


Habrá quien diga que las leyes y el gobierno del Distrito Federal son "liberales" en materia de manifestaciones públicas. Falso: el gobierno y las leyes locales en las que dice ampararse son profundamente autoritarios. La pésima manufactura de las leyes – específicamente de la Ley de Cultura Cívica- otorga una total discrecionalidad a las autoridades. A mayor poder discrecional menor libertad para los ciudadanos.

Véase la fracción II del artículo 25 que, aparentemente, prohíbe la obstrucción de la vía pública: Dice que es una "infracción contra la seguridad ciudadana…impedir o estorbar de cualquier forma el uso de la vía pública, la libertad de tránsito o de acción de las personas", pero inmediatamente después aclara: "siempre que no exista permiso, ni causa justificada para ello". La ley no define quién expide los "permisos" para obstruir la vía pública ni con qué criterios, pero eso no es lo peor sino lo que sigue: "Para estos efectos, se entenderá que existe causa justificada siempre que la obstrucción (…) sea inevitable y necesaria y no constituya en sí misma un fin sino un medio razonable de manifestación de las ideas, de asociación o de reunión pacífica".

¿Quién define que la obstrucción es "inevitable y necesaria"?, ¿quién decide que la obstrucción no es en sí misma el fin que persiguen los manifestantes sino un "medio razonable"?, ¿qué es "razonable" y quién determina lo que es y lo que no es "razonable"? El Jefe de Gobierno y nadie más.

Queda claro que los redactores de la ley gastaron muchas palabras para decir algo que cabe en una frase: "Lo que diga el Jefe de Gobierno que se puede hacer se permitirá y lo que diga el Jefe de Gobierno que no se puede hacer no se permitirá".

Esa ley de pacotilla se trata del típico decreto dictatorial que le otorga poderes omnímodos – ¡hasta el de conocer las inescrutables intenciones de las personas!- al jefe máximo. Los asambleístas la llenaron de palabrería, tal vez para justificar sus sueldos. En mayo de 2004 se la entregaron en charola de plata al jefe supremo de entonces, un tal Andrés López Obrador.

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jueves, 17 de mayo de 2007

Las ventajas del catecismo

En muchas materias sale mucho más barato creer que saber. Y esa parece ser la norma secular de nuestro sistema educativo, reforzada todos los días por los medios de comunicación, donde circulan más dogmas que verdades verificables.

Parecería que hay un momento decisivo en los primeros años de vida del mexicano promedio en el que opta por algún catecismo en lugar de arriesgarse por el largo camino del conocimiento.

Eso explica, me parece, por qué tenemos una multitud de sabios de horno de microondas en los medios de comunicación. El lunes son canonistas eclesiásticos, el martes pontifican sobre impuestos, el miércoles despachan como médicos forenses, el jueves corrigen la plana a exitosos financieros y rematan la semana en el magisterio de las estrategias militares.

¿Cómo lo hacen? La vida no alcanza para saber tanto de tanto, ni siquiera para saber tan poquito de todo. Tras vueltas y revueltas – caminando de los hechos sensibles a los juicios racionales y de regreso- me atrevo a proponer una explicación al misterio de tanta sabiduría derrochada… y desechada tan rápido como se gestó: Los catecismos.

Hablando sobre un evento específico Sergio Sarmiento publica hoy: “Muchos políticos y comentaristas en nuestro país siguen manteniendo la posición de que ciertos casos judiciales deben resolverse por dogma político”. Así es, por fortuna para esos políticos y comentaristas, que de esa forma se ahorran el fatigoso expediente de conocer y verificar – que, además, no promete resultados definitivos- y se van por el atajo sencillo y seguro del catecismo: “estos son los malos, estos son los buenos”. Con el catecismo en la mano se puede clasificar cualquier cosa al instante, no sólo “casos judiciales”.

Sospecho que esta querencia por los atajos del pensamiento se aprende en México junto con las primeras letras, o tal vez en lugar de ellas.

Llegas al jardín de niños o a la primaria y hay una encrucijada en la que optas por este u otro catecismo (ejemplo: “los pobres son buenos; los ricos son malos”) y de ahí en adelante todo es dar vueltas en círculo alrededor de esa opción dogmática en la que nos catequizamos
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Por eso hay doctores en economía que no saben calcular un interés compuesto o doctores en ciencia política que nunca han oído del cálculo del consenso. Esas cosas no vienen en su catecismo.

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