Respuesta a la convocatoria: ¿Las tres M?
Hoy, un puñado de comentaristas, la mayoría de los notables o de quienes aspiran a serlo, responde dando una clara muestra de su magnanimidad (inexistente) y su amplitud de miras (que más bien parece miopía), con las tres M: Mezquindad, mediocridad y miedo.
Veamos:
-La columna editorial estilo chabacano del periódico "Reforma o "Templo mayor"": "El de ayer, sin duda, fue uno de los mejores discursos de Felipe Calderón. Ésa es la buena noticia. La mala es que fue sólo eso: un discurso. Había mucha expectativa sobre lo que propondría el Presidente para los poco más de tres años que le restan a su gobierno. Sin embargo, su decálogo de reformas urgentes dejó a más de uno con un sabor de boca amargo, pues en ningún momento Calderón fue más allá del enunciado del problema".
- La columna de Ciro Gómez Leyva en "Milenio": "Buen discurso. Buena ceremonia, buena convocatoria. Pero que nadie se ilusione de más. Lo dicho aquí el lunes: son una generación no dotada genéticamente para la grandeza."
- Sergio Sarmiento en "Reforma": "El presidente Calderón tomó la decisión en su mensaje de mirar hacia el futuro y no a un desastroso pasado inmediato. Es una decisión acertada. Pero ante la debilidad política de su partido y la crispación del medio político, parece muy difícil llevar a cabo un programa ambicioso de reformas, sobre todo cuando algunas, como la hacendaria, la política y la energética, supuestamente ya se habían hecho."
- La columna anónima "Bajo Reserva" de "El Universal": "El tono del discurso de Calderón, una mezcla entre lo festivo y lo apocalíptico, provocó, más bien, desconcierto."
- La columna de Enrique Quintana en "Opinión Financiera" también de "Reforma": "Hacer que el discurso de Calderón sea más que un discurso va a ser bastante complicado. De nuevo le comento: ojalá me equivoque, pero creo que se quedará en buenos deseos"
- A un lado de Quintana, la columna de Joel Martínez ("En el dinero"): "Si la debilidad del Presidente persiste, sólo justificándose desde su púlpito lleno de retórica y nada más hace una enumeración light de las reformas que se necesitan..."
Y podríamos seguir, salvo las excepciones, tal vez, de Carlos Elizondo Meyer, de Héctor Aguilar Camín, de Carlos Marín...
Las tres M: Mezquindad, mediocridad y miedo.
Lo bueno es que los notables emisores de opiniones cada vez menos representan lo que es este país.
Al menos, el del Presidente fue un "buen discurso", porque los alegatos de pretendido escepticismo de algunos de estos notables ni a buena retórica llegan.
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