martes, 17 de noviembre de 2009

¿Recuperación o nueva burbuja?

Es cierto que la tendencia de la economía mundial ha empezado a mejorar. Pero usando con propiedad el lenguaje no deberíamos hablar de recuperación porque los niveles de producción, demanda y, no se diga, de empleo aún están muy lejos de los previos a la crisis.
Hay, entonces, un cambio de tendencia frágil y fácilmente reversible.
Incluso, no hay que descartar que los fundamentos detrás de esta inflexión en la curva (cambio de tendencia) sean efímeros porque pudieran responder exclusivamente al inusitado cúmulo de estímulos fiscales y monetarios. Si es así, más que en la antesala de la recuperación estaríamos en medio de otra burbuja que podrá estallar en cualquier momento (véanse, en este sentido, los precios del oro, inusitados; la recuperación de los precios del petróleo, que no se conduele con un crecimiento proporcional de la demanda ni con una caída proporcional de la oferta petrolera; las alzas en los mercados de valores y en los precios de varias materias primas, verbigracia, el cobre).
Al respecto, no tienen desperdicio los 11 puntos que menciona Jorge Parada, en su blog "El Operador Inteligente" (sigue el mercado de valores de Estados Unidos) para explicar el porqué, desde la perspectiva del análisis fundamental, NO ve un futuro prometedor. Va un resumen de lo que él dice y que, salvo alguna diferencia poco relevante, también refleja mi punto de vista:
#1 Estamos saliendo del estallido de la burbuja crediticia "más grande en la historia, muy poca gente entiende esto, no es la típica recesión donde inyectando más dinero y más crédito reactivabas la economía, no, aquí sólo el tiempo y la contracción del crédito van a curar esto, los políticos simplemente no lo entienden y siguen tirando dinero en un profundo hoyo negro".
#2 "El consumidor que representa el 70% del PIB de los Estados Unidos, no tiene de donde echar mano por más dinero, y simplemente no tendrá"
#3 "El precio de las casas que es de donde los consumidores estadounidenses obtenían más dinero como si las casas fueran un cajero automático ATM, ha bajado mucho". Esto significa que "la gran mayoría debe más de lo que vale su casa y no puede ya sacarle dinero como lo hacía antes, y teniendo un récord histórico de casas en inventario y cada vez más desempleados, simplemente es imposible que esto cambie, los precios de las casas seguirán cayendo, 7 millones de casas irán a foreclosure o suspensión de pagos en los siguientes 12 a 18 meses, aunado a la caída en los mercados".
#4 Las altas cifras de desempleo y subempleo en los Estados Unidos indican que tampoco hay dinero nuevo, producto del trabajo, que se sume a la demanda.
#5 "El consumidor está simplemente asustado de gastar". Estamos ante un cambio de estilo de vida - consumo y ahorro - generacional (un cambio en la "cuenta larga" de la historia como habría dicho Octavio Paz refiriéndose a transformaciones de paradigmas), que en cierta forma nos regresa a la década de los años 30: Quienes vivieron esa larga recesión espasmódica, que llamamos Gran Depresión, así como las terribles consecuencias y secuelas de la II Gran Guerra, sobre todo en Europa, aprendieron que cada centavo cuesta mucho ganarlo y debe cuidarse con escrúpulo. Se acabó, de veras, la fiesta.
#6 "Más de 4 trillones serán retirados de líneas de crédito este 2009, y queda mucho más por contraer, de hecho todo el crecimiento que tuvimos de 1997 a el 2008 fue financiado por crédito de casas y tarjetas de crédito"; a esto se aúna la debilidad estructural de los grandes bancos e instituciones de crédito; por ejemplo, Fannie Mae y Freddie Mac siguen perdiendo dinero a raudales.
#7" Exceso de capacidad en todo, tenemos un exceso en casas, almacenes, productos, fábricas, en TODO prácticamente, y no se pueden curar estos inventarios o excesos por lo que señalo arriba, como ven todo está conectado".
#8 "Los negocios no están gastando, están recortando para subsistir y también tardarán muchísimo tiempo en llegar a un nivel óptimo donde primero se nivelen y luego puedan empezar a crecer".
#9 "El gobierno ya no nos puede financiar más, está hasta el cuello en deuda y no puede como antes recortar impuestos y aumentar más el gasto público, de hecho se le fue la mano y ahora todo el gasto lo tendrá que recuperar por medio de aumento en impuestos, y eso sólo frenará más la economía y los negocios estarán en una posición mucho más difícil para contratar y el desempleo todavía aumentará un poco más".
#10" La FED tampoco puede ya hacer nada, normalmente bajando las tasas de interés reactivaba la economía, pero las tasas tienen ya rato en 0% prácticamente y metió más de un trillón en la economía, mismo que fue a parar a las hojas de balance de los bancos reemplazando las pérdidas que tuvieron que tomar" y,
#11 "Por último veamos la valuación por medio del PE en el mercado, donde estamos en un histórico aproximado de 140, cuando el “típico” de un fondo histórico está en alrededor de un 10 a 15, así que si nos guiáramos por esto tendríamos para caer alrededor de un 90% en los mercados, tal y como dice Robert Prechter del Elliot Wave que caeremos (luego le dedicaré una columna ya que es muy interesante), como pasó en la época de la Gran Depresión, definitivamente…… un “Futuro no muy Prometedor”...

(Las frases entrecomilladas son textuales del blog de Parada; las no entrecomilladas son mías: RMM).

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miércoles, 2 de septiembre de 2009

La crisis como negocio político

Un dato para la reflexión: Ni por asomo, como ha demostrado con toda sencillez el profesor Allan Meltzer, la actual recesión puede equipararse con la Gran Depresión 1929-1932, ni con su segunda parte de 1937-1938.

Los datos son elocuentes y reproduzco lo esencial del cuadro elaborado por Meltzer y publicado el lunes en The Wall Street Journal:

Gran Depresión (parte dos) 1937-1938: Duró sólo 13 meses pero la caída real del PIB fue de 18.2 por ciento, el desempleo alcanzó una tasa de 20 por ciento de la población económicamente activa y la producción industrial se desplomó 32.4 por ciento. ESO ES UNA DEPRESIÓN ECONÓMICA.

Recesión 2007-2009: Ha durado aproximadamente 18 meses, la caída real del PIB ha sido de 3.8 por ciento, el desempleo ha llegado a una tasa de 9.5 por ciento de la población económicamente activa y la declinación de la producción industrial ha sido de 16.9 por ciento. ESO NO ES UNA DEPRESIÓN ECONÓMICA, es una recesión más o menos severa.

Como también fueron recesiones severas la de 1973-1975 y la de 1981-1982; la primera de las cuales le parece al profesor Meltzer muy similar a la actual, en profundidad y duración, así como en expectativas de recuperación lenta, gradual y no exenta de retrocesos.

Después del dato, las reflexiones.

Primera reflexión: ¿Por qué, entonces, tantos economistas, medios de comunicación, negociantes y políticos insisten en hacer la analogía con la Gran Depresión?

Meltzer explora varias razones posibles para explicar esta falsificación (que consiste en algo así como "vender una catástrofe"), que tienen que ver con la conveniencia política, los negocios vinculados a los recursos fiscales y la ideología.

Resumo a mi modo, y bajo mi exclusiva responsabilidad, las conjeturas de Allan Meltzer en esas tres vertientes que se me ocurren (pongo desde luego mucho de mi cosecha, pero ruego a los lectores que lean el artículo original del profesor Meltzer que explica cien veces mejor las cosas y que pueden encontrar en este vínculo).

1. Conveniencia política: Al gobierno de Barack Obama le conviene dramatizar la crisis porque en esa medida podrá venderse como el gran gobierno que nos rescató de la catástrofe; adicionalmente, una lectura escandalosa de la crisis es útil para justificar una mayor intervención del gobierno en la economía - lo que forma parte de la agenda política de los "progres" estadounidenses, para quienes Obama es un símbolo heroico, una reencarnación de F. D. Roosevelt- y para apuntalar a los grupos que tradicionalmente han sostenido al Partido Demócrata, como los sindicatos de la industria automotriz y los sindicatos de maestros, entre otros.

2. Negocios vinculados a los recursos fiscales: Los paquetes multimillonarios de estímulos no suelen llegar a los consumidores comunes y corrientes sino a los negociantes bien enchufados con el Congreso y con la Casa Blanca, o con los gobiernos locales. Los esfuerzos titánicos para levantar a la industria de los automotores tradicional- que no para reformarla para que se haga más productiva- han derramado miles de millones de dólares para las empresas y para los intermediarios. Y atención: Estos "exitosos" programas, como el de bonificar con dinero público la entrega de autos chatarra como enganche para adquirir vehículos nuevos, se está haciendo a cambio de sacrificar las ventas que la propia regeneración del mercado (sin necesidad de la mano interventora del gobierno) provocaría en el futuro una vez recuperado el ritmo de crecimiento.

3.Ideología. Los Paul Krugman de este mundo que claman por más estímulos fiscales ven en esta crisis la oportunidad de reivindicar el keynesianismo más trasnochado. No entienden, dice Meltzer, que históricamente los estímulos fiscales han fracasado en su intento de reactivar la demanda de un modo permanente. El mercado puede más, el mercado sabe más y el mercado lo hace mucho mejor (el mercado, por si alguien lo ignora, somos las personas libres tomando decisiones, como ahorrar, comprar, vender, producir, invertir o esperar; no es una oscura fuerza maligna que conspira por las noches). Los medios, infestados literalmente de keynesiansmo ramplón (incluidos los medios supuestamente especializados en economía y finanzas), se hacen eco de esta presunta y anhelante victoria del Estado sobre el mercado.

Segunda reflexión: La recuperación ya empezó como parte de un proceso de destrucción creativa y regeneración que invariable y cíclicamente hacen los mercados para corregir excesos. La recuperación ha empezado incluso antes de que los multimillonarios recursos fiscales lleguen a dar resultados e incluso antes de que se hayan ejercido en su totalidad.

El problema será cuando la relajación fiscal y monetaria - en Estados Unidos y en el Reino Unido, principalmente- pase su factura. La recuperación se frustrará o, al menos, se hará más penosa por los serios obstáculos que deberá sortear.

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martes, 1 de septiembre de 2009

¿A dónde va el petróleo?

Las petroleras chinas están invirtiendo en serio - según esta nota del Financial Times- en la explotación de las arenas bituminosas de la provincia de Alberta, en Canadá. Al decir de algunas estimaciones el potencial petrolero de las arenas bituminosas de Canadá sería el mayor del mundo después de los yacimientos de Arabia Saudita, pero requiere de cuantiosas inversiones para explotarse a plenitud.

Para que sea rentable y competitivo el negocio petrolero de las arenas bituminosas de Canadá se requiere de un precio mínimo del petróleo de $60 dólares, actuales, por barril. Obviamente, los chinos están seguros de que los precios estarán por encima de ese nivel durante una larga temporada. El lunes, por ejemplo, el precio promediaba $69 dólares el barril.

Por su parte, Inazio "Lula" Da Silva, el presidente de Brasil, está moviendo todas las piezas para que el gobierno brasileño participe mayoritariamente en la explotación de los ricos yacimientos en aguas profundas que corresponden a ese país. Sus declaraciones en el sentido de que la riqueza petrolera ("Dios le ha dado a Brasil una segunda oportunidad" habría dicho) será el motor de un promisorio desarrollo de Brasil suenan a José López Portillo, en México, a fines de la década de los años 70, proclamando que había llegado la hora de "administrar la abundancia".

Por eso la pregunta del encabezado: ¿A dónde va el petróleo?

Veamos algunos datos acerca de la oferta y la demanda mundial de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía (IEA en inglés):
En 2006, un mercado bastante presionado por la demanda:
OFERTA MUNDIAL: 85.6 millones de barriles diarios
DEMANDA MUNDIAL: 85.2 millones de barriles diarios

En 2007, un mercado rebasado por la demanda (se recurre a inventarios y, obviamente, los precios van al alza con rapidez)
OFERTA MUNDIAL: 85.7 millones de barriles diarios
DEMANDA MUNDIAL: 86.5 millones de barriles diarios

A principios de 2008, y a pesar del repunte de la oferta, todo parecía indicar que los precios del petróleo no tenían límite al alza ante una demanda voraz, pero todo cambió de golpe a partir de agosto.

En el primer trimestre de 2008, la OFERTA MUNDIAL fue de 87.1 millones de barriles pero la DEMANDA MUNDIAL fue superior: 87.5 millones de barriles diarios. En el segundo trimestre de 2008, la demanda empezó a dar señales de debilidad, ya que la OFERTA MUNDIAL fue de 86.8 millones de barriles, ligeramente superior a la DEMANDA MUNDIAL que fue de 86.3 millones de barriles (no obstante, fue en ese segundo trimestre, en junio, cuando los precios alcanzaron su punto máximo, alrededor de 126.33 dólares por barril). Para el tercer trimestre de 2008, el vuelco en la tendencia fue claro: OFERTA MUNDIAL de 86.3 millones de barriles diarios frente a una disminuida demanda de 85.9 millones de barriles diarios y en el cuarto trimestre de 2008 la oferta seguía ajustándose a la baja sin alcanzar, no obstante, a la demanda declinante: OFERTA MUNDIAL de 86 millones de barriles diarios aún bastante por encima de una DEMANDA MUNDIAL de 85.4 millones de barriles diarios.

En 2009, primer trimestre: OFERTA MUNDIAL de 84.6 millones de barriles diarios, DEMANDA MUNDIAL de 84.5 millones de barriles diarios. En el segundo trimestre: OFERTA MUNDIAL: 84.5 millones de barriles diarios, DEMANDA MUNDIAL de 83.7 millones de barriles diarios.

Atención: En doce meses - segundo trimestre de 2009 frente a segundo trimestre de 2008- la oferta se ha ajustado a la baja disminuyendo 2.3 millones de barriles diarios pero la demanda ha disminuido más: 2.6 millones de barriles diarios.


¿Por qué, entonces, los precios del petróleo se han recuperado desde su punto más bajo, en febrero de este año, de sólo 31.04 dólares el barril a los 69 dólares el barril del lunes pasado?, ¿están los precios del petróleo adelantando una recuperación más o menos vigorosa de la economía mundial o estamos ante otra burbuja especulativa creada por las políticas monetarias ultra relajadas de Gran Bretaña y Estados Unidos?

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jueves, 20 de agosto de 2009

Catástrofes aburridas y antiguas

Haga usted la prueba. Tome el teléfono y ofrezca a sus mejores amigos la noticia de la catástrofe: "¿Ya sabes la última? !El PIB cayó 10.3% en el segundo trimestre!". ¿A cuántos les resultará novedosa esta catástrofe? Dudo que sean muchos.

Pero nuestros medios de comunicación, al menos en la red, parecen convencidos de que con ese dato, que a veces ni siquiera entienden, están conmoviendo al mundo.

El Financiero: "Se desploma la economía mexicana"

El Economista: "Cae economía mexicana 10.3% en segundo trimestre"

Reforma: "Tiene PIB su mayor caída en la historia"

EL Universal: "PIB se desploma 10.3% en 2do. trimestre"

La Jornada: "Se desploma 10.3% la economía en el segundo trimestre del año: Inegi"

Milenio: "Se contrae PIB 10.3% en el segundo trimestre: INEGI"

Excélsior: "Registra PIB mayor caída de su historia"

La Crónica de Hoy: "Registra PIB su mayor caída en la historia"

El Sol de México: "Cae PIB 10.3% segundo trimestre, peor tropiezo en 30 años"

La Razón: "Se desploma el PIB 10.3 por ciento"

CNN-Expansión: "La economía mexicana cae 10.3%"

El Semanario: "Registra PIB México su peor caída en la historia, -10.3%"

EsMas: "INEGI: Cae economía 10.3% en el segundo trimestre"

Hechos TV.com: "Registra PIB caída de 10.3% en segundo trimestre"


¿Cae o cayó?, ¿se desploma o se desplomó?, ¿registra o registró?, ¿es o fue?

Veamos: La caída es anual, segundo trimestre de 2009 contra segundo trimestre de 2008, y es dramática porque es de las más altas de las que se tenga registro en la estadística económica de México. Pero es una catástrofe antigua: ¡Estamos a 20 de agosto y ya han pasado 51 largos días del tercer trimestre del año, esto es: ya transcurrió más del 55 por ciento del siguiente trimestre al que se está reportando!, si eso no es estar obsesionado con el espejo retrovisor...

Bien. La caída trimestral del PIB, respecto del trimestre inmediato anterior, y no respecto del mismo trimestre del año pasado, fue de 1.2 por ciento sin efectos estacionales, como la Semana Santa. Por cierto, en Estados Unidos y en otros países esa medición, la de las variaciones de un trimestre a otro sin efectos estacionales, son las que suelen difundirse y utilizarse.

La cifra es espantosa, pero ya lo sabíamos y si se quiere uno poner puntilloso la noticia debería ser acaso que la media de los pronósticos, que hablaba de una caída de 10.6 por ciento anual en el segundo trimestre, fue 0.3 puntos porcentuales más "pesimista" que la realidad. Nada tampoco para conmover al mundo.

Cuando uno tiene que tomar decisiones los datos más frescos se agradecen; lo que ya perdimos hace más de 50 días debe quedar registrado (y si alguien acaso tuviese un seguro contra caídas del PIB ya sabrá cuánto puede reclamar de indemnización por el pasado trimestre), pero no es muy útil el dato para saber dónde estamos parados hoy y hacia dónde vamos.

En ese sentido, el IGAE, también difundido hoy por el INEGI, ofrece mejores pistas: Caída anual en junio de 8.1 por ciento. Caída mensual (junio contra mayo) de 0.2 por ciento (en mayo fue de 0.8 por ciento contra abril). En promedio durante los cinco primeros meses del año las caídas mensuales del IGAE habían sido de uno por ciento mensual, así que la cifra de junio (que, también, ya es historia pasada) no se ve tan mal.

Pero hay otros indicadores más oportunos y frescos, a mi juicio más útiles para tomar decisiones:

* Ventas anuales totales de ANTAD a julio de 2009: crecimiento de 1.3 por ciento.
* Ventas anuales totales de Wal-Mart a julio de 2009: ¡crecimiento de 5.9 por ciento!
* Crecimiento mensual de la producción de automóviles en julio: ¡35 por ciento! (el "truco" es que en julio GM y Chrysler volvieron a producir después de su proceso de bancarrota; ahora, habrá que calcular cómo se verá la huelga de VW en las cifras del mes de agosto, pero eso lo leeremos en los periódicos ¿de noviembre o de diciembre?).
* Crecimiento mensual del empleo: 19 mil empleos más en junio respecto de mayo y 15 mil empleos más en julio respecto de junio.

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viernes, 14 de agosto de 2009

Empleo: Se recuperó, un poco, en el segundo trimestre



Durante el segundo trimestre - abril a junio de 2009- el número de personas ocupadas en México regresó a sus niveles del cuarto trimestre de 2008, esto es: 43.3 millones de personas, después de la caída a 42.9 millones de ocupados en el primer trimestre de este año.

El segundo trimestre de 2009 aún está por debajo del mismo trimestre de 2008, estamos hablando de unas 600 mil personas menos con ocupación este año.

Es otro "retoñito".

Por cierto, en unos días, cuando se den a conocer las cifras a julio vamos a ver si Enrique Quintana de "Reforma" tuvo razón al decir, hace casi un mes, que el repunte del empleo durante junio había sido un espejismo.

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lunes, 10 de agosto de 2009

Cuarto aviso: La recuperación ya empezó

Las cifras revisadas de comercio exterior a junio que dio a conocer el INEGI hace unos minutos confirman lo que ya se había dicho hasta en tres ocasiones anteriores en estas IDEAS AL VUELO:

1. Durante junio las exportaciones no petroleras tuvieron una notable recuperación respecto de mayo.

2. También las importaciones se recuperaron respecto de los meses anteriores y se verificó de nuevo un déficit comercial mensual, lo cual es bueno porque habla de recuperación del poder de compra y del deseo de comprar. Ahí vamos.

Lo dije desde el 23 de julio pasado, a raíz de las cifras preliminares de comercio exterior a junio, las cifras revisadas de hoy no muestran diferencias significativas respecto de aquellas. Y lo repetí el 2 de agosto.

Las referencias: "Algunos retoños, que sí valen, en gráficas"
"También se recuperó el consumo interno", y...
"En junio las exportaciones crecieron 10.8% respecto de mayo".

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miércoles, 5 de agosto de 2009

Confianza de los consumidores, también para arriba

Hasta los más escépticos - bueno, excluyendo a los necios por contrato o por fanatismo- empiezan a reconocer que las percepciones acerca de la economía mejoran y muestran una tendencia al alza. Ahora la tocó al Indice de Confianza del Consumidor, indicador que levantan y elaboran conjuntamente el Banco de México y el INEGI.

(Al hablar de "hasta los más escépticos" me refiero a varios periódicos que, por fin, están atendiendo las variaciones mensuales desestacionalizadas y no sólo la variación anual).

Nótese que aún estamos lejos del "pico" más alto que ha registrado este indicador desde enero de 2007, que fue un índice de 108 puntos en agosto de 2007 (curiosamente cuando ya habían "tronado" en Estados Unidos los primeros fondos grandes repletos de hipotecas "subprime", algo que "ni en cuenta" en México, como se dice coloquialmente) y podemos anticipar que pasarán muchos meses antes de que volvamos a ver esos niveles de confianza de los consumidores. Esto puede verse claramente en la siguiente gráfica:


Pero si queremos tomar como referencia el punto de inflexión de la crisis - octubre de 2008, cuando se desplomó la confianza-, el índice de julio de 2009, dado a conocer hoy, se ve notablemente bien: Verde, retoño verde.., como en esta otra gráfica:

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lunes, 3 de agosto de 2009

Encuesta industrial de julio: Más señales de recuperación

"Verde que te quiero verde". Como anticipé, la encuesta mensual de opinión manufacturera (o indicadores de opinión industrial) de México levantada al mes de julio también trajo más noticias de retoños o "brotes verdes".

Equivalente al IMP de Estados Unidos, la encuesta mexicana, dada a conocer por el INEGI, arrojó crecimientos mensuales significativos en sus tres indicadores: El Indicador Agregado de Tenedencia (IAT), el Indicador de Pedidos Manufactureros (IPM) y el Índice de Confianza de los Productores (ICP).

Por cierto, el INEGI realizó modificaciones al alza, en la revisión de las cifras, para los índices de mayo y de junio pasados.

El IAT registró en julio 48 puntos contra 47.4 puntos de junio. Un avance de 0.6 puntos. Tres meses consecutivos al alza.

Los pedidos manufactureros (IPM) crecieron en julio, respecto del mes anterior, en 0.5 puntos porcentuales y el indicador se situó en 48.7 puntos en julio.

Finalmente, el Índice de Confianza de los Productores (ICP) registró en julio 37.5 puntos, lo que es 1.6 puntos más que en junio y es el más alto registrado desde octubre de 2008, inclusive.

Van, primero, las gráficas de los índices mensuales de octubre de 2008 a julio de 2009 y, después, las gráficas, de línea, de las variaciones mensuales de cada índice (en ellas la línea negra es una línea de tenedencia de acuerdo con los promedios móviles de dos meses).









Este repunte es coherente con el avance del comercio exterior que comentamos ayer. De hecho, si se observan las gráficas de las variaciones mensuales de importaciones totales y de exportaciones manufactureras, se verá que las variaciones de los índices de opinión industrial dadas a conocer aquí siguen una tendencia similar.

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Sube 4.1 puntos mensuales el PMI en Estados Unidos

En línea con la recuperación gradual del dinamismo económico, el índice nacional de los gerentes de compras (PMI) llegó en julio a 48.9 puntos, 4.1 puntos más que en junio, según el reporte dado a conocer hoy, 3 de agosto, por el ISM de Estados Unidos (puede consultarse aquí).

Por su parte, el índice de nuevos pedidos (new orders) alcanzó los 55.3 puntos en julio contra 49.2 de junio.

La cota de 48.9 puntos es la más alta alcanzada desde agosto de 2008, cuando fue de 49.3 puntos (el promedio de los últimos doce meses ha sido de 40.4 puntos). El punto más alto fue en agosto (49.3) y el más bajo en diciembre (32.9).

La relación histórica entre el PMI y el Producto Interno Bruto indicaría que el promedio del PMI de enero a julio (40.6 por ciento) corresponde a una contracción de 0.2 por ciento del PIB en el mismo periodo, sin embargo el PMI de julio (48.9 por ciento) corresponde a un avance anual del PIB de 2.4 por ciento.

A las 14:30 horas de hoy el INEGI difundirá en México los índices equivalentes también para el mes de julio. Serán buenas noticias y confirmarán que el surgimiento de los "brotes verdes" de los que hemos venido hablando es una realidad.

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domingo, 2 de agosto de 2009

Algunos retoños, que sí valen, en gráficas

La sabiduría convencional en los medios de comunicación y en las declaraciones de los políticos en México ha dictaminado que NO hay signos de recuperación de la actividad económica y que, por razones misteriosas que sólo pueden atribuirse a la torpeza e incompetencia irremediables del gobierno federal -en lo general- y del gabinete económico en particular, la recesión en México sólo puede agravarse en los próximos meses y, a despecho de la aparición de signos ciertos de recuperación del dinamismo económico en los Estados Unidos, México sólo puede seguirse hundiendo en una depresión económica.

Dicho en otras palabras y de forma cruda: La crisis debe agravarse hasta que lleguen los "redentores" del PRI en el 2012, mientras tanto lo que resta del periodo sexenal de gobierno debe darse por perdido (opinión estridente a la que, con gran torpeza intelectual, se suman incluso comentaristas con cierta reputación de lucidez, como Jaime Sánchez Susarrey).

Sin embargo, la realidad es muy distinta.

Hay signos claros de recuperación en la economía mexicana. Retoños que sí cuentan y que sí valen.

Un ejemplo son los datos más recientes de la balanza comercial, a junio. Ya hemos comentado, el 23 de julio, el repunte mensual de las exportaciones, especialmente de las exportaciones manufactureras, que representan más de un tercio del PIB de México (si al peso de la industria manufacturera de exportación en el PIB le sumamos el peso del comercio exterior), así como del notable repunte de las importaciones totales (al grado de que hemos pasado, de mayo a junio, de una situación de superávit a una de déficit en la balanza comercial) que sólo puede "leerse" como una recuperación indudable de la demanda interna.

Al respecto, vale la pena recordar que para una economía como la mexicana, notablemente integrada a la dinámica industrial de su principal socio comercial, que son los Estados Unidos, y para la cual el aporte del ahorro externo es decisivo (dicho aporte se mide, precisamente, como la contraparte necesaria del déficit en cuenta corriente), los déficit comerciales y de cuenta corriente son indicadores de bienestar.

¿Por qué son tan relevantes, como indicadores privilegiados y oportunos de la mejoría o del deterioro de la actividad económica en México, los datos del comercio exterior? Porque para México:

1. La actividad industrial manufacturera representa 18.1 por ciento del PIB; mientras que para Estados Unidos representa sólo 11. 5 por ciento de su producto (esto es: en México, la industria manufacturera pesa 1.57 veces en el PIB lo que pesa en Estados Unidos).

2. Porque el comercio exterior de México pesa más del doble - respecto del PIB- de lo que pesa en Estados Unidos. Así, las exportaciones mexicanas representan 30.4 por ciento del PIB (mientras que para Estados Unidos las exportaciones representan sólo 13 por ciento del PIB) y las importaciones mexicanas representan 34.2 por ciento del PIB (mientras que para Estados Unidos sólo representan 17.7 del PIB).

3. Esto significa que así como la caída del comercio exterior (importaciones y exportaciones) mexicano tuvo una mayor repercusión en el PIB de México de lo que la caída del comercio exterior de Estados Unidos tuvo en el producto de ese país, la recuperación del comercio exterior también tendrá efectos magnificados en el PIB de México respecto de los efectos que se verificarán en Estados Unidos por la misma causa. Otro tanto debe decirse de la recuperación de la industria manufacturera.

Van por eso, estas gráficas - imágenes elocuentes que hablan por sí mismas- de estos retoños que si cuentan y que sí valen.

A MAYORES IMPORTACIONES, MAYOR DEMANDA INTERNA


MAYORES EXPORTACIONES MANUFACTURERAS, MAYOR PRODUCCIÓN


CRECE EL DÉFICIT COMERCIAL, CONSUMIMOS MÁS, VIVIMOS MEJOR


CONSEJO PARA CAMINANTES:
Si usted tiene no tiene otra actividad productiva que divagar en un café - o ante un micrófono de radio o televisión- acerca de lo mal que están las cosas, usando datos de mayo pasado o de más atrás, deseche estos indicadores. Si, por el contrario, forma parte de la población de veras económicamente activa seguramente los tomará en cuenta para sus decisiones prácticas.

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martes, 28 de julio de 2009

La “brecha del producto” y la recuperación

La calidad de la recuperación del crecimiento dependerá, en el caso de Estados Unidos, de que sea rápida y eficaz la corrección del desastroso déficit fiscal. En el caso de México, además del prerrequisito de mantener finanzas públicas en orden, sólo reformas estructurales en serio para incrementar la productividad pueden garantizar un crecimiento del PIB que supere las mediocres tasas del 3% anual promedio.

Hay una interesante discusión entre los economistas serios en Estados Unidos acerca de la “brecha del producto” (output gap) en ese país y de cuáles serían las condiciones necesarias y suficientes para que dicha brecha – actualmente negativa, desde luego, por la recesión - sea cubierta en el menor plazo posible y, de tal forma, que la recuperación del dinamismo de la economía sea sostenida y rápida, en lugar de tímida, prolongada y sembrada de retrocesos.

Huelga decir que, hasta ahora, el segundo de los escenarios, el de la recuperación a cuentagotas y con retrocesos (algo así como una W o una serie de W con pendiente negativa), es el que va ganando la partida. Si bien hay un formidable potencial de productividad en los avances tecnológicos, ésta puede verse frenada si el gobierno de Estados Unidos (presidencia y congreso) no se compromete con mayor seriedad a reducir el desastroso déficit fiscal y si el banco central (la Reserva Federal) no recupera su autonomía real respecto del gobierno y prioriza el combate a la inflación desde ahora como su verdadera misión, aun cuando ello parezca políticamente impertinente porque estamos aún en medio de la recesión y los dichosos retoños tardan en aparecer o en convertirse en frondosa vegetación.

Otro factor decisivo para una recuperación sostenida (que cierre la brecha del producto en el menor plazo posible) es la reanimación del comercio mundial que, en estos momentos, sólo puede lograrse con acciones decididas a favor de la reducción de aranceles y barreras al comercio, asunto en el que el gobierno de Barack Obama, dicho sea sin segunda intención, no ha dado color.

Conviene, antes de proseguir, definir en beneficio de los neófitos – que somos legión-, qué significa eso del “output gap” que hemos traducido como brecha del producto, ya que en los próximos meses, o semanas, el concepto será infaltable en las discusiones serias acerca de la recuperación económica, tanto en Estados Unidos como en México.

Se entiende por “brecha del producto” una medida económica de la diferencia entre la producto (el PIB sería el “producto” por excelencia) actual y aquél que podría alcanzarse en un escenario de óptima eficiencia en la asignación de los recursos o factores totales de la producción (TFP por sus siglas en inglés) o, en otras palabras, si la economía funcionase eficazmente a su máxima capacidad potencial sin generar presiones inflacionarias.

Teóricamente existen tanto brechas negativas como positivas del producto. Una brecha positiva sería aquella en la que el producto actual es mayor al óptimo en términos de eficiencia, se trataría en tales casos de un sobrecalentamiento de la economía, frágil y logrado artificiosamente, que genera presiones inflacionarias que lo hacen insostenible.

Para una discusión más profunda, y hasta un tanto abstrusa, acerca de la brecha del producto en Estados Unidos y la recuperación de la economía puede verse este sitio en la red: “Econbrowser” pulsando aquí.

Es obvio que hoy en día, salvo en el caso de China (aunque habría que discutirlo), ninguna economía relevante en el mundo vive una brecha positiva del producto. Todas están en brechas negativas, es decir: creciendo por abajo, o muy por abajo en algunos casos como México, de su potencial de eficiencia óptima. (Respecto de China hay indicios de que la sobre-estimulación fiscal a través de los cuantiosos créditos otorgados por sus bancos, apuntalados a su vez por rescates multimillonarios del gobierno, podría estar creando burbujas especulativas en los mercados locales de valores y de bienes raíces; por lo pronto, las autoridades financieras chinas el lunes pasado ya dieron la voz de alarma y están tratando de monitorear si tanto dinero de veras está llegando a donde se supone que tendría que llegar; pero el asunto de la existencia o no de “burbujas chinas” merecería un mejor y mayor análisis para otra ocasión; los interesados, por lo pronto, pueden consultar este breve reporte del Financial Times).

Descrito sucintamente el concepto de brecha del producto, pasemos a lo que nos interesa: ¿Cómo deberían cubrir Estados Unidos y México, cada cual en su circunstancia, dicha brecha negativa?, y, siendo realistas: ¿Qué nos espera en el mediano plazo si ambos países fallan en ese propósito, o falla uno de ellos?

Ya mencioné brevemente que las tres principales tareas de Estados Unidos, para cerrar la brecha del producto son: 1. Atender con eficiencia y eficacia la indispensable reducción del déficit fiscal, 2. Emprender una decidida cruzada a favor de la reanimación del comercio mundial, mediante la disminución unilateral de barreras a las importaciones (arancelarias o no), así como empujando de veras un salvamento política de la fracasada ronda de Doha, y 3. Que la Reserva Federal recupere vigorosamente su autonomía respecto de la política fiscal del gobierno estadounidense.

Y ya mencioné que en ninguno de los tres frentes las cosas pintan bien.

Para México, superar la brecha del producto es, en cierta forma, más sencillo y también más complicado. Veamos: Es más sencillo porque está mucho más claro lo que se debe hacer y se antoja mucho más complicado porque parecería que, salvo el gobierno federal (y ello de una manera desigual), ningún otro de los otros actores políticos tiene clara dicha agenda ni está muy interesado en sacarla adelante, sea porque es una agenda que lesiona sus intereses de corto plazo (o los de sus patrocinadores) o sea porque no ven rendimientos inmediatos en llevar a buen término tal agenda de reformas (por desgracia, parece ser que la miopía – imposibilidad de ver a larga distancia- es el padecimiento generalizado de la política mexicana).

Lo que hay que hacer es sencillo:

Primero, en el plazo más corto posible, desde el inicio del próximo periodo de sesiones en el Congreso, diseñar una estrategia racional y viable de fortalecimiento definitivo de las finanzas públicas que, como ya se ha dicho, debe contemplar tanto un incremento de los ingresos tributarios (no petroleros, desde luego) como reducciones significativas del gasto con criterios de eficiencia, no politizados. La opción de un mayor endeudamiento debe manejarse con pinzas, hasta por razones prácticas: En la medida que la solución se recargue en exceso en un mayor déficit fiscal, el castigo de la potencial inversión externa hacia México (a través de las calificadoras de valores, urgidas de lavarse la cara después de sus desatinos durante la euforia previa a la crisis) será fulminante y nos meterá en problemas aún más graves; ni hablar de crecimiento en ese contexto.

Segundo: Desatar todo el potencial de productividad aletargado en la economía mexicana, mediante una reforma laboral seria que flexibilice tal mercado para demandantes y oferentes de trabajo; emprender una acción coordinada y decidida, sin titubeos ni aplazamientos burocráticos, para establecer condiciones de competencia auténtica en mercados estratégicos, empezando por las telecomunicaciones, la energía, el transporte y siguiendo por los mercados financieros. El “benchmark” o parámetro a imitar debe ser la competencia ya existente entre las grandes cadenas de comercio al menudeo, menos competencia es incompetencia.

La agenda es relativamente sencilla, porque es clara y porque los rendimientos esperados son inmensos y de corto plazo, pero se antoja también una agenda extremadamente complicada de negociar y llena de ruidos perturbadores. Los mismos que deberían llevarla a cabo, los políticos y en especial los miembros del Congreso, parecen ser los primeros promotores del ruido que impide, incluso, que se hable en serio de estos asuntos en la arena política.

Habrá que ver, pero las señales que envían los políticos tanto en Estados Unidos como en México no son para alentar el optimismo.

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Incipiente recuperación en el precio de casas en Estados Unidos



Lo dicho: El mercado de vivienda en Estados Unidos empieza a dar signos de recuperación. Hoy se difundió el índice S&P/Case-Shiller de los precios para casas en zonas urbanas de Estados Unidos para el mes de mayo, por cuerto mes consecutivo se registra una pequeña alza en los precios, aun cuando el índice, en términos anuales, permanece 17% por debajo del registro de mayo de 2008.

Tanto en el índice "10 City-Composite" como en el índice "20 City-Composite", de S&P/Case-Shiller, los precios de mayo de 2009 son semejantes a los de mediados de 2003, que fue la víspera de que empezara el "rally" alscista de los precios de la vivienda en Estados Unidos.
Los precios de las casas se recuperaron en mayo, respecto de abril, en 13 de las 20 áreas urbanas investigadas, en dos áreas (Nueva York y Tampa) permanecieron sin cambios y en cinco más (Las Vegas, Los Ángeles, Miami, Phoenix y Seattle) disminuyeron.
Las 13 áreas urbanas con alza de precios en las casas durante mayo, respecto de abril fueron Atlanta, Boston, Charlotte, Chicago, Cleveland, Dallas, Denver, Detroit, Minneapolis, Portland, San Diego, San Francisco y Washington.

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lunes, 27 de julio de 2009

Venta de casas en Estados Unidos: el mercado sí funciona

Una de las inversiones al alza entre quienes tienen liquidez en Estados Unidos es la compra de casas en "foreclosure", es decir aquellas propiedades en las que, por incumplimiento de pagos de la hipoteca, el dueño ha perdido el derecho a redimirla y entran a remate, en beneficio del acreedor.

Durante junio las ventas de casas existentes en Estados Unidos subieron 1.7 por ciento y totalizaron 4.89 millones de viviendas. Es un crecimiento, repito, respecto de mayo, porque en términos anuales, respecto de junio de 2008, todavía se registra un retroceso de 0.2 por ciento en las ventas. En los próximos meses, dada la reanimación de la demanda en ese mercado específico, las variaciones anuales empezarán a ser positivas (además, porque el punto de comparación será respecto de los peores meses de la recesión que, como todos sabemos, se agudizó en el otoño del año pasado).

Un punto interesante es que de nueva cuenta este fenómeno demuestra que los precios son la información más valiosa que mueve a los mercados, ya que se trata de una demanda alentada por la caída de los precios de las casas existentes.

La mediana de precios de las casas en Estados Unidos en junio de 2008 era de $215,000 dólares. La mediana en junio de 2009 fue de $181,800 dólares. Una caída anual de 15.4 por ciento.

En la medida que los precios sigan cayendo, la demanda irá en aumento y ese mercado volverá a la normalidad. Cuando la presión de la demanda aumente, los precios crecerán.

Lo que mueve a la economía - las decisiones libres de millones de personas para comprar o no comprar, vender o no vender - son los precios, no el gasto público, no los discursos políticos, no las reuniones de líderes en la cumbre. Los precios. Como lo dijo el gran economista Gary Becker: La ley fundamental de la economía es la pendiente negativa de la curva de la demanda.

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jueves, 23 de julio de 2009

También se recuperó el consumo interno

En junio pasado, respecto de mayo, también hubo una notable recuperación de la demanda interna ya que pasamos de un superávit (diferencia entre exportaciones e importaciones) de 679.9 millones de dólares en mayo a un déficit de menos 205.8 millones de dólares en junio.

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En junio las exportaciones crecieron 10.8% respecto de mayo

Al alza las exportaciones mexicanas, de todo tipo, durante junio respecto de mayo.

La recuperación de las exportaciones mexicanas - petroleras y no petroleras- durante junio, respecto de mayo, sí parece ser un retoño que presagia de veras tiempos mejores.

Las exportaciones totales, de acuerdo con los datos difundidos hace unos minutos por el INEGI, crecieron 10.85 por ciento en junio respecto del mes inmediato anterior.

Específicamente:

* Las exportaciones petroleras fueron en junio 17.9 por ciento mayores que durante mayo.

* Las exportaciones no petroleras fueron 9.73 por ciento mayores que en mayo.

* Las exportaciones manufactureras (y éste es el dato más importante como presagio de recuperación) crecieron 10.11 por ciento en junio respecto de mayo.

De esta forma, se atenuaron significativamente las variaciones negativas en términos anuales.

En mayo de 2009 las exportaciones totales fueron 31 por ciento menores que un año antes. En junio de 2009 las exportaciones totales fueron 26.6 por ciento menores que un año antes.

Las exportaciones petroleras que en mayo pasado registraron una variación negativa anual de 57.1 por ciento, en junio de 2009 tuvieron una variación negativa de 49.1 por ciento.

Las exportaciones no petroleras, que en mayo iban cayendo en términos anuales 25.1 por ciento, frenaron su caída anual en junio de 2009 a 20.4 por ciento.

Las exportaciones manufactueraras que en mayo pasado caían 26.1 por ciento en tasa anual, también frenaron su descenso en términos anuales durante junio a una tasa de 20.9 por ciento.

Sin embargo, en el caso de las exportaciones no petroleras marzo fue un mes ligeramente mejor que junio (como en muchos otros indicadores estamos comprobando que lo peor de la crisis se verificó en abril y mayo), ya que en marzo totalizaron 16,818.2 millones de dólares y en junio fueron 16,539.5 millones de dólares (una diferencia de menos 1.66 por ciento). Dentro del rubro de exportaciones no petroleras, las exportaciones de manufacturas fueron en marzo de 15,782.2 millones de dólares y en junio de 15,708.9 millones de dólares (una diferencia de menos 0.46 por ciento).

Elegí presentar estas gráficas, de las exportaciones manufactureras de 2009 mes a mes, porque, insisto, son los datos más relevantes como indicios de recuperación:


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viernes, 17 de julio de 2009

Actividad industrial a mayo, cifras horribles pero...

El INEGI informó hace unas horas que la producción industrial en México cayó 11.6% a tasa anual en mayo pasado.

Descenso brutal que está influido, sobre todo, por la caída de la demanda de autos, computadoras y otra maquinaria y equipo que se ensambla en México y se exporta a Estados Unidos principalmente.

Pero hay que advertir:

1. Se trata, otra vez, de algo muy feo que estamos viendo NO hacia delante, ni siquiera enfrente de nosotros, sino con el espejo retrovisor. Es lo que pasó en mayo, y estamos ya en la segunda quincena de julio.

2. El excelente equipo de analista económicos que encabeza Adolfo Gutiérrez me hace notar que:

A. Es una caída menor a la expectativa promedio que tenían los analistas (que era de menos 12.8%).
B. Es menor a la caída, con cifras revisadas, registrada en abril, que fue de 12.6 por ciento.
C. Estuvo estrechamente vinculada al epsiodio de emergencia sanitaria por la influenza.
D. Desde una perspectiva más amplia (promedios móviles de tres meses) se percibe un cambio de tendencia, a pesar de la influenza, con una significativa creación de empleos netos en junio (por primera vez desde octubre, exceptuando marzo), lo que podría ser una buena señal de recuperación.
E. Comparativamente, la producción industrial en México está todavía en niveles superiores a los de 2003, mientras que la producción industrial en Estados Unidos ya está por debajo de la de 2003 (equivale al 94% de lo que era entonces).

Van tres gráficas al respecto, la primera, es de la producción industrial en México, variaciones anuales:






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miércoles, 15 de julio de 2009

La recuperación será dolorosa...(y tan larga como algunas vacaciones)

Martin Wolf presenta hoy en Financial Times (FT) un buen balance acerca de dónde está la economía mundial en el camino de la recuperación -más o menos en el kilómetro 387 de un camino de más de 500 kilómetros- y anticipa lo que muchos han (hemos) anticipado: La recuperación será dolorosa y larga...Díganme frívolo, pero lo más revelador de la colaboración editorial de Wolf en esta ocasión es la última frase, donde avisa que después de su anual "summer break" retomará sus colaboraciones ¡en septiembre!

Dichoso Wolf. Si esta calamadidad global sigue permitiendo vacaciones tan largas (y tan envidiables) no hemos de estar tan mal...

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martes, 14 de julio de 2009

Recuperación temporal, no solución

¿Puede haber episodios de recuperación de la economía global sin que se corrijan las causas de la crisis?

Sin duda. Es triste reconocerlo pero la mayoría de los gobiernos, supuestamente comprometidos en la "solución" de la crisis, están apostándole a la recuperación temporal - menos costosa políticamente y mucho menos complicada- y no a corregir las causas que provocaron la calamidad.

En el origen hay una tremenda falta de ahorro en Estados Unidos. Cierto, en los últimos meses se ha registrado un crecimiento del ahorro de familias y empresas en Estados Unidos, pero ha sido a costa de un endeudamiento brutal de las finanzas públicas. La corrección relativa del déficit de cuenta corriente de Estados Unidos ha sido en medio de una caída brutal del comercio internacional; esto significa que en gran medida es una corrección ilusoria porque NO han crecido las exportaciones de Estados Unidos, sino que las importaciones - sea en volumen o sea en valor- han caído más que las exportaciones. Es, pues, un ajuste insostenible porque se ha dado a costa del desplome de la inversión productiva. Cualquier recuperación significativa de la demanda en Estados Unidos nos regresará al desequilibrio anterior. En otras palabras: Como el ahorro neto de Estados Unidos sigue siendo negativo (menos 1.4% en el primer trimestre de este año) cualquier crecimiento de la inversión fija debe financiarse con capitales externos.

Esto podría significar una prolongada sucesión de recuperaciones efímeras seguidas de nuevas crisis, el conjunto sería la gran crisis del siglo XXI con una duración de muchos, muchos años.

Gráficamente esa crisis prolongada, punteada por sucesivas y efímeras recuperaciones, podría ser así: WWWWW y, peor todavía, con cada W en un plano inferior que su predecesora.

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lunes, 13 de julio de 2009

Inversión: Abril fue un mes horrible

Desastroso. Así fue el mes de abril de este 2009 para la inversión fija bruta en México. Las variaciones negativas anuales (respecto de abril de 2008) son impresionantes, pero también las variaciones mensuales (respecto de marzo de 2009) revelan que fue un mes de veras malo - esperemos que el peor de la crisis-, como lo muestran estos datos:

Caída mensual en abril de la inversión fija bruta sin efectos estacionales: MENOS 1.99 por ciento.
Caída mensual en abril de los gastos en maquinaria y equipo sin efectos estacionales: MENOS 8.35 por ciento (¡¡¡¡!!!!!)
Avance en construcción (casi irrelevante si se cuenta el fuerte gasto público) durante abril respecto de marzo: apenas 1.07 por ciento.

Ahora bien, todo esto es historia. Estamos a 13 de julio y las cifras comentadas son de lo que sucedió hace 75 días o más..., hace mucho, mucho tiempo.

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jueves, 9 de julio de 2009

¿Una crisis mutante?

Primero, una parábola: Juan y Pedro van caminando por la calle y de pronto ven, en la acera de enfrente, a Luis que ostenta una sonrisa a la que conviene el adjetivo de radiante.

Juan dice: "Mira, Luis debe saber algo que nosotros no sabemos".

Pedro replica: "Te equivocas, más bien Luis ignora algo que nosotros sí sabemos."

Es claro que Juan es, de acuerdo con la sabiduría convencional, un optimista y que Pedro es, de acuerdo con los mismos criterios, un pesimista.

Pero lo verdaderamente importante, más que andar asignando etiquetas a Juan y a Pedro, es saber por qué sonríe Luis. Saber, no conjeturar.

Apliquemos la parábola a la calamidad económica global en que estamos inmersos. En estos días, optimistas y pesimistas nos la pasamos discutiendo si Luis sonríe porque es un pobre ignorante que no sabe que las cosas todavía se pondrán más mal o si, por el contrario, sonríe porque es un hombre sabio que sabe, de alguna forma, que la recuperación está más o menos próxima.

Discutimos interminablemente - cada cual tiene indicios, pálpitos, intuiciones para sustentar sus argumentos- pero resulta que no podemos cruzar la calle, llegar a la otra acera, abordar a Luis, el sonriente, y preguntarle qué sabe que nosotros no sepamos, si acaso sabe algo, y salir de dudas.

Dicho de otra forma: ¿Luis sonríe porque vio uno de los ansiados y famosos "retoños" que anticipan el fin del del invierno o Luis sonríe porque padece alguna parálisis facial?

Dejemos hasta ahí la parábola ("narración de un suceso fingido del que se deduce, por comparación o semejanza, alguna verdad importante o una enseñanza moral" dice el diccionario) y preguntémonos qué sabemos en realidad sobre esta calamidad, qué podemos prever sobre su evolución, ¿estamos lidiando con un bicho más o menos conocido con el que ya nos hemos enfrentado, como humanidad se entiende, en el pasado y lo hemos vencido?, o, ¡ay!, ¿estamos lidiando con un virus mutante que se transforma vertiginosamente?

Va la descripción del sombrío escenario de la calamidad mutante: primero, crisis financiera más o menos acotada; después crisis financiera extraordinariamente contagiosa; más tarde crisis de confianza; unos días después: apretón crediticio y sequía generalizada; un poco más adelante: recesión severa; peor: depresión mundial, y ¿ahora qué?

Quienes se preguntan, con cierta razón, si estamos ante una crisis mutante - como esos virus terribles que vencen, transformándose, cada sucesiva batería de medicamentos y terapias-, lo hacen porque los remedios recetados (cuantiosas inyecciones fiscales, relajamiento monetario, rescates a diestra y siniestra) no parecen dar resultados. Los retoños (y estoy hablando específicamente de la economía de Estados Unidos) que alguien jura haber visto no fueron tales sino ilusiones ópticas, distorsiones estadísticas.

Y digo que no les falta razón porque de pronto aparecen los "hacedores de políticas públicas" (o, al menos, los que influyen en el animo de quienes hacen las políticas públicas) y dicen con total candor (como hizo la doctora Laura Tyson, consejera del Presidente Barack Obama en asuntos económicos, en un foro celebrado hace unos días en Singapur), que el paquete de estímulos fiscales se ha quedado corto y seguramente será necesario otro gran paquete de estímulos fiscales - ¿de cuántos millones de millones de dólares? - para que florezcan los retoños. ¡Gulp!, ¿otra carretada pantagruélica de deuda fiscal?, ¿no será que le están echando millones de millones de dólares a un barril sin fondo?, ¿no será que los "doctores" están adivinando porque no saben a qué se están enfrentando? (Alguien dirá, con algo de razón: No saben en realidad el monstruo que han estado alimentando).

Y, sin embargo, los optimistas - por llamarnos de algún modo- también tenemos motivos racionales y razonables para creer (ojo, creer no es saber) que lo peor ya pasó. Ejemplo: La tasa de desempleo en términos anuales sigue creciendo en Estados Unidos, ¡pero se detuvo, en la medición mes a mes, la oleada de despidos! (Repito la idea de hace unos días: La primera mide el saldo histórico de la calamidad, la segunda nos da cierto aviso del porvenir). Además, toda crisis, toda enfermedad, es - en cierta forma- mutante porque hay una secuencia compleja, pero lógica, de causas y efectos: Si repasamos las etapas de la crisis, del verano de 2007 al verano de 2009, veremos que cada etapa ha sido incubada por la anterior por razones que hoy, a toro pasado, nos quedan claras. Por ejemplo, es lógico que ante conductas erráticas de las autoridades financieras (caso Lehman) se desate una crisis de confianza y es lógico que, ante una pérdida de la confianza, se agrave la recesión porque todo mundo opta por inhibir inversiones, toma de riesgos, proyectos, hasta ver las cosas con mayor claridad y hasta recobrar la confianza.

Esto último no significa negar el carácter insólito de la crisis actual (en cierta forma, la historia se hace siempre con eventos insólitos), ni significa negar que sabemos más acerca de lo que NO se debe hacer (hasta ahora, no sé si con acierto, la pauta ha sido: "No hagamos lo que se hizo en 1929-1932", "No repitamos los errores del gobierno de Hoover y de la Fed") que acerca de lo que SÍ debemos hacer.

Significa, en todo caso, reiterar nuestra confianza en que a largo plazo triunfa la racionalidad y en que podemos lidiar - como humanidad, se entiende- con los problemas que nosotros mismos hemos creado..., aunque nos tardemos en llegar a la meta y aunque muchas veces tengamos que rectificar la ruta y desandar lo andado.

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