lunes, 17 de noviembre de 2008

Ya lo sabíamos, Henry

En realidad los mercados se cayeron el miércoles NO por la confirmación de que los más de 700 mil millones de dólares aprobados por el Congreso no se usarán para comprar activos tóxicos, sino porque ya hasta el optimista Henry Paulson admite que no hay forma de evitar una recesión profunda y prolongada.

El miércoles Henry Paulson confirmó que el multimillonario paquete de ayuda no se usará para comprar activos tóxicos, sino para capitalizar a los bancos y suavizar los apuros que enfrentan los deudores en tarjetas de crédito y en créditos hipotecarios. Eso ya se sabía. Ya hace algunas semanas, el propio Paulson les informó a los jefes de los grandes bancos que el gobierno de Estados Unidos sería su socio, ¿de dónde creen que ha estado saliendo el dinero para capitalizar a los bancos? Pues sí, del paquete de rescate que tantos apuros costó que aprobase el Congreso.
El pasado 2 de octubre, hace más de 40 días, escribí que "el gran fondo de inversiones tóxicas Paulson & Co" no había forma de que funcionara. Y hablé de tres escenarios posibles, recuerdo hoy los dos primeros (el tercero de los escenarios, que no se aprobase el paquete de rescate, simplemente no sucedió). Escribí entonces:
"Escenario uno: Pese a todo y con pequeños ajustes cosmético-políticos, tanto el Senado como la Cámara de Representantes aprueban el rescate de activos tóxicos propuesto por Henry Paulson y su equipo. Se crea un gigantesco fondo de inversión dentro de la mismísima Secretaría del Tesoro (…) Resultado práctico: se gana tiempo para llegar a las elecciones del 4 de noviembre sin 'tantas' turbulencias.
En este escenario, ¿se evita una recesión? No.
Escenario dos: Se le hacen ajustes mayores al plan de rescate y en lugar de usar los recursos de los contribuyentes para comprar activos tóxicos e ilíquidos, se utilizan para capitalizar a las instituciones en problemas (…) El rescate sale más barato, y menos 'injusto'.
En este escenario, ¿se evita una recesión? No."
Lo que anunció Paulson el miércoles es que, en efecto, la situación actual se asemeja más al escenario dos que al uno. Pero junto con ese anuncio está el reconocimiento que la recesión es inevitable, y eso, de manera aproximada, es lo que tratan de descontar los mercados de valores.
Ya lo sabíamos, Henry. Qué bueno que tú también te hayas convencido.

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domingo, 19 de octubre de 2008

Peleando la guerra equivocada

La crisis financiera global NO se resolverá con masivas inyecciones de liquidez, ni con una política monetaria laxa. Esta NO es la gran depresión. Olvídense de Keynes.


Anna Schwartz junto con Milton Friedman escribió la monumental Historia Monetaria de los Estados Unidos (1963) que explica ampliamente las causas monetarias de la gran depresión de los años 30. Hoy, a sus 92 años, Schwartz diagnostica con toda lucidez:

1. El actual apretón del crédito – “credit crunch”- no tiene su origen en una insuficiente liquidez; por el contrario, responde a una sustancial pérdida de confianza en los mercados financieros ocasionada por un exceso de liquidez y por políticas monetarias laxas.
2. Ben Bernanke y la Reserva Federal han hecho todo lo que debió hacer en la década de los 30 el banco central estadounidense para evitar la gran depresión; el problema es que NO estamos, en modo alguno, ante un fenómeno como el estallido de la burbuja especulativa de 1929. Ben Bernanke está peleando la guerra equivocada.
3. El original paquete de rescate de Henry Paulson – comprar los activos tóxicos con fondos gubernamentales- era un primer paso en el camino correcto para reestablecer el funcionamiento del sistema de precios en los circuitos financieros – y evitar una mayor parálisis del crédito-, pero insuficiente y lleno de dificultades.
4. La nueva propuesta de capitalización de las entidades financieras mediante fondos públicos busca reforzar esa estrategia, pero sutilmente se ha pasado de rescatar al sistema financiero a rescatar a los bancos, con todas las indeseables consecuencias de “riesgo moral” e intervencionismo en los mercados que ello conlleva.
5. Alan Greenspan, responsable de la relajación de la política monetaria a principios del milenio, tendrá que ofrecer, como epílogo a sus memorias, una mejor justificación para su error de juicio; no es satisfactorio decir que en 2001 no quedaba otro remedio que bajar las tasas de interés.
6. “Todo funciona mucho mejor cuando las malas decisiones son castigadas (por los mercados) y las buenas decisiones te hacen rico”.

La entrevista que le hizo Brian M. Carney a Anna Schwartz fue publicada este fin de semana por The Wall Street Journal y sin duda será uno de los documentos fundamentales para entender este etapa histórica y los errores de política económica que se están cometiendo en Estados Unidos y en el mundo.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

La locura por los “bilimbiques verdes”

“El billete americano/ es un animal muy cruel/ Se come todo el trabajo/ Y caga puro papel” (paráfrasis de unos versos populares que criticaban, alrededor de 1917-1918, los bilimbiques emitidos por el gobierno de Venustiano Carranza). Los masoquistas del mundo, están apoyando con sus recursos la desastrosa gestión de la crisis que está haciendo el gobierno de Estados Unidos. Allá ellos.

Henry Paulson, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, en lugar de andar haciendo declaraciones abismalmente tontas – como esa de pedir “la cooperación global para estabilizar los mercados financieros”-, debería dirigir un sentido discurso de agradecimiento a todos los masoquistas del mundo – decenas de miles- que están sacrificando sus ingresos reales, su trabajo y su mayor o menor productividad, para financiar el escandaloso déficit de las finanzas públicas de Estados Unidos, comprando dólares y/o bonos del Tesoro. Eso es solidaridad y no payasadas.

Lo más parecido a una persona que vende con pérdidas sus activos en pesos mexicanos (acciones, inversiones en deuda gubernamental, sus ingresos, su trabajo, su talento), para financiar alegremente el escandaloso déficit fiscal de los Estados Unidos es como una persona, enloquecida por el pánico, que se suicida saltando del piso 53 de un edificio en cuyo tercer piso se ha detectado un incendio: Tiene tanto miedo que prefiere una muerte segura que la mera probabilidad, de veras remota, de un posible achicharramiento.

Los mercados se equivocan porque la gente se equivoca, sobre todo cuando actúa por pánico, o siguiendo fielmente los dictados de sus prejuicios o de su ignorancia.

Hoy el Banco de México hizo un gran negocio: Ofreció 2,500 millones de dólares para todo aquél que quisiera donar al Tesoro de Estados Unidos una parte de su patrimonio, en un gesto de solidaridad enloquecida hacia un gobierno que ha hecho todo lo necesario para convertir una burbuja financiera en un desastre histórico para la economía real del planeta.

Por supuesto, no hay (tantos) locos que coman lumbre y el Banco de México sólo pudo colocar, entre los masoquistas, 998 millones de dólares a un precio de 12.0159 pesos por bilimbique verde. A ver mañana cuántos enloquecidos por el pánico o por la ignorancia le entran a la subasta de 400 millones de dólares a un tipo de cambio de 12.495 pesos por dólar. Que Dios los ampare.

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lunes, 6 de octubre de 2008

¿Pirómanos al rescate?

Entre otros, tres gigantescos problemas que tendrá el rescate de los activos financieros tóxicos: 1. ¿Cómo fijar un precio para los activos que no sea tan bajo que inutilice el rescate y que no sea tan alto que defraude a los enojados contribuyentes?, 2. ¿Con qué activos empezar y qué instituciones deben ser las primeras en la lista?, 3. ¿Cómo explicar al público que sólo los mismos que causaron el desastre están capacitados para administrar con probidad ese gran fondo público de activos tóxicos?

Por el bienestar del mundo más nos vale que el rescate aprobado por el Congreso estadounidense funcione con alguna eficiencia y eficacia.

Sin embargo, no hay grandes motivos para estar optimistas. En un mes, a lo sumo, deberán iniciarse las subastas en reversa – "gana" quien ofrezca el precio más bajo en ofertas sucesivas- de los activos financieros tóxicos y, sean cuales sean los activos y las instituciones elegidas para encabezar la lista, el equipo conformado por Henry Paulson será severamente criticado.

No es para menos: Se intenta "recrear" un mercado de invernadero – sufragado con cuantiosos recursos públicos- en el que unos cuantos iluminados de Wall Street decidirán cuáles son los "precios correctos" que los contribuyentes deberán pagar por unos activos financieros que nunca solicitaron y por los cuales no existe hoy ninguna rebatiña entre ansiosos compradores (en cambio, son legión los que quieren deshacerse de ellos).

Recuerde este nombre: Ed Forst. Así se llama un egresado de Goldman Sachs – el mismo banco de inversión de donde viene Paulson-, que sólo por unos días fue profesor en Harvard antes de ser contratado por Paulson para encabezar el equipo de administradores del gigantesco fondo de inversiones tóxicas. Como Forst, la casi totalidad de los administradores que tomarán las decisiones sobre qué activos comprar, a qué precios, en qué condiciones y en qué volúmenes, serán banqueros de inversión y/o administradores de fondos pletóricos del mismo tipo de activos que han intoxicado al sistema financiero. ¿Por qué? Porque sólo ellos saben, al parecer, desenredar lo que enredaron.

Salta a la vista que reclutar a los pirómanos – o a sus amigos – para apagar el incendio no es precisamente algo que despierte aplausos o suspiros de alivio entre los contribuyentes y entre los atribulados del mundo (todos), que estamos – la mayoría sin deberla ni temerla – afectados por este caos.

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miércoles, 1 de octubre de 2008

El gran fondo de inversiones tóxicas Paulson & Co.

Imaginemos tres escenarios posibles acerca del “rescate” del sistema financiero global, domiciliado formalmente – y por ahora- en Estados Unidos. Sirve al menos para estar preparados.

Escenario uno: Pese a todo y con pequeños ajustes cosmético-políticos, tanto el Senado como la Cámara de Representantes aprueban el rescate de activos tóxicos propuesto por Henry Paulson y su equipo. Se crea un gigantesco fondo de inversión dentro de la mismísima Secretaría del Tesoro y su administrador estrella – el propio Paulson – dispone de miles de millones de dólares para armar un portafolio de papeles tóxicos maquillados. Se alivia un poco y en el muy corto plazo la turbulencia en los mercados. No más. Resultado práctico: se gana tiempo para llegar a las elecciones del 4 de noviembre sin “tantas” turbulencias. ¿Después? Dios – y el próximo presidente de los Estados Unidos- dirán qué sigue…

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Escenario dos: Se le hacen ajustes mayores al plan de rescate y en lugar de usar los recursos de los contribuyentes para comprar activos tóxicos e ilíquidos, se utilizan para capitalizar a las instituciones en problemas y para estimular todas las compras, fusiones y absorciones posibles que mejoren sustancialmente la relación “capital contra activos en riesgo” de la banca estadounidense y global. El rescate sale más barato, y menos “injusto”.

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Escenario tres: Por “culpa” de la politiquería y de las perniciosas opiniones de algunos libertarios – convencidos, como yo, de la supremacía del mercado libre sobre cualquier intervencionismo gubernamental- no se hace nada. Quiebran más instituciones, pierden muchos inversionistas y acreditados más o menos “inocentes” (cabría preguntar: ¿inocentes de cuál crimen?, ¿tener dinero?, ¿necesitarlo?); aumenta la percepción de riesgo, se recobran prácticas bancarias y financieras conservadoras; cae el dólar, el gobierno de Estados Unidos no tiene más remedio que proponer un programa creíble, draconiano, de saneamiento de sus deterioradas finanzas públicas y la Reserva Federal no tiene más remedio que elevar las tasas de interés para detener la estampida de capitales que huyen del dólar y de los devaluados bonos del Tesoro.

En este escenario, ¿se evita una recesión? No.

Lo único seguro es la recesión. La Casa Blanca, los candidatos y Wall Street se engañan y nos engañan cuando dicen que con “el gran fondo de inversiones tóxicas Paulson & Co.”, podrán evitarla.

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martes, 30 de septiembre de 2008

¿Tuvieron razón?

Los legisladores que votaron el lunes en contra del rescate de activos financieros tóxicos, ¿hicieron lo correcto?

Los actuales legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos esperan ser reelectos el próximo 4 de noviembre. No debe sorprender que orienten su voto en función de los deseos de la mayoría de sus electores quienes se oponen, según las encuestas de opinión, al paquete de rescate propuesto por el gobierno de George W. Bush.

En lugar de culpar a los legisladores, que actuaron en todo caso conforme a lo que los electores esperan de ellos (así era la democracia, cuando me hablaron de ella), el atribulado equipo de rescate que encabeza el Secretario del Tesoro, Henry Paulson debe admitir que no ha persuadido al ciudadano común de que es indispensable firmarle un cheque en blanco.

De hecho, Paulson ha logrado convencer a muy pocos fuera de Wall Street y del gobierno. Varios economistas prestigiados, como Gary Becker, han criticado con sólidos argumentos la fragilidad de la propuesta, destacando entre otras cosas el inmenso estímulo a la irresponsabilidad de bancos e instituciones financieras – “riesgo moral” – que supone. Invito al lector a consultar las reflexiones de Becker y de Richard Posner aquí.

Decenas de economistas y de observadores, por ejemplo, critican que el plan de rescate proponga comprar “activos tóxicos” con dinero de los contribuyentes (una forma enrevesada e improbable de capitalizar a las instituciones en problemas), en lugar de obligar a la capitalización de los bancos con dinero fresco de los actuales accionistas o de otros inversionistas o de capitalizarlos directamente, mediante la compra de bonos convertibles en capital.

Esta propuesta – la de la capitalización- tiene mucha más lógica y probabilidades de éxito que la de endosar a los contribuyentes la compra de activos tóxicos cuyo valor es incierto (por eso son ilíquidos). Si el gobierno comprase esos activos en lo que hoy los valora el mercado NO resuelve nada, porque prácticamente estaría cambiando “nada” por “nada”. Si, como una forma tortuosa de capitalizar a los bancos, compra los activos tóxicos a un precio “inflado”, está regalándole el dinero de los contribuyentes a quienes administraron mal los bancos.

Vuelvo a preguntar, los opositores del lunes ¿tuvieron razón? A mí me parece que sí, y por partida doble. Como políticos en busca de la reelección y como ciudadanos defendiendo el dinero de los contribuyentes.

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Hablando de países bananeros…

Los políticos de los Estados Unidos están haciendo, involuntariamente, un experimento fascinante y aterrador: Están poniendo a prueba la economía más flexible del mundo aplicando y proponiendo un gran catálogo de políticas populistas propias de un país bananero.

Si la crisis financiera global que fabricaron las políticas irresponsables y populistas aplicadas en Estados Unidos hubiese surgido en un país emergente, como India, México, Brasil, Portugal, Grecia, tendríamos a una legión de expertos estadounidenses, encabezados por Henry Paulson y Ben Bernanke, dándole lecciones de buenas políticas públicas a los gobiernos irresponsables del país infractor.

Puedo imaginarme al Secretario del Tesoro dictando la lección: “El gobierno de (ponga aquí el nombre del país “tropical” que se le antoje) debe entender de una vez por todas que ninguna economía puede sobrevivir gastando lo que no tiene y sin políticas públicas que dejen funcionar a los mercados e incentiven el ahorro y la productividad”.

Puedo imaginarme al gobernador de la Reserva Federal sentenciando: “Si el gobierno de (ponga aquí el nombre del país que le guste) desea que le apoyemos en sus esfuerzos de rescate de sus instituciones financieras tendrá antes que dar muestras claras de responsabilidad fiscal, poniendo en orden sus desastrosas finanzas públicas, al tiempo que su banco central deberá elevar las tasas de interés y parar esa embriagante e irresponsable fiesta de liquidez”.

Puedo imaginarme a George W. Bush sermoneando a ese “país bananero”: “Ojalá el presidente de (ponga aquí el nombre del país elegido) tenga la valentía de decir a sus conciudadanos que sólo saldrán del atolladero ahorrando más y gastando menos. El ejemplo lo debe dar el mismo gobierno reduciendo sus gastos dispendiosos y aplicando la ley y las regulaciones en los mercados financieros sin discrecionalidad ni componendas”.

Esta no es la crisis que anuncia el fin del capitalismo. Es la crisis que comprueba que el poder destructivo de las políticas populistas y de la irresponsabilidad fiscal y monetaria es tal que hasta a la economía más flexible del mundo puede ponerse a temblar cuando le aplican ese veneno.

Si alguien sigue creyendo que la clase política en Estados Unidos representa algo así como un bastión del capitalismo, del libre mercado y de la ortodoxia fiscal y monetaria, ese alguien está majareta (vocablo de origen árabe para decir que alguien está loco o chiflado).

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Un rescate que no funcionará

El paquete de rescate propuesto por el Tesoro de Estados Unidos no convence porque no contribuye a fortalecer el dólar, sino a debilitarlo. Con un dólar en picada, ¿por qué hemos de creer que recobrará solvencia el sistema financiero de los Estados Unidos?

¿Para qué sirvió la estrategia de disminuir a sólo 2% la tasa de referencia de la Reserva Federal?, esa medida ¿le dio viabilidad a las hipotecas de baja calidad?, ¿hizo solventes a los deudores de a píe que habían caído en insolvencia?, ¿ayudó a que los precios de la vivienda disminuyeran rápido para tomar un nivel cercano a los ingresos reales de quienes demandan vivienda?

La respuesta a las tres últimas preguntas es un contundente NO. Entonces, ¿para qué ha servido la estrategia de tasas bajas que se ofreció como respuesta a la crisis?

Para prolongar la crisis y convertirla en debacle.

Mucho me temo que el paquete de rescate – que en México ya bautizamos alegremente como un "mega Fobaproa", sin percibir las grandes diferencias- no funcionará y hará las cosas más difíciles para todos.

Tal vez sirva para entender este escepticismo comparar el actual paquete Bush-Paulson-Bernanke con el paquete Zedillo-Ortiz-Mancera, que se aplicó en México durante 1995 y 1996.

Recuérdese: 1. En México, el Fobaproa se aplicó junto con un duro programa para fortalecer las finanzas públicas, mediante impuestos más elevados (IVA al 15%) y precios y tarifas del sector público realistas, sin subsidios para ganar votos, 2. En México, el rescate se aplicó con tasas de interés reales, altas, remuneradoras para el ahorro, 3. En México NO se le dieron a las autoridades financieras facultades discrecionales para decidir a quién se rescataba y a quién no; se exigió a los dueños de los bancos capitalizarse o ser absorbidos, 4. En México, el gobierno federal aplicó un severo programa de ahorros en el sector público.

En México la consigna fue incrementar aceleradamente el ahorro interno y, a la vuelta de los años, el resultado fue exitoso: sistema financiero saneado y fuerte; finanzas públicas sólidas.

¿Alguien ha escuchado o leído que en el paquete de rescate presentado por el gobierno de George W. Bush al Congreso se propongan sacrificios similares?
El miedo irracional a la recesión conducirá no sólo a una recesión, sino a una mayor inflación ("la economía del diablo", como le llamó Alfred Sauvy).

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